lunes, 29 de diciembre de 2008

Del cerdo hasta los andares.

Y que buena razón tiene esa frase. Poco o nada se desperdicia de tan agraciado animalejo, un tanto marrano todo hay que decirlo, que curiosamente es comestible casi al 100%.

La cuestión es que en Vadebacus estamos a la que salta, cualquier excusa sirve para liarla y montar algo fuera de lo normal. En esta ocasión, como si de una piara bien instruida se tratase, nos reunimos alrededor de una buena pierna del susodicho de cola rosa y retorcida. Nuestras intenciones antropófagas hacia él se transparentaban e inducían a la justa conservación de lo que los naturistas llaman “el ciclo de la vida”.

La extremidad del pobre cerdo se presentó cruda, deshuesada y condimentada con multitud de hierbas, las cuales tuvieron un más que magnífico acompañante en el vino oloroso que se utilizó en su elaboración. Para poder cocer una pieza de carne de esas dimensiones (aprox. 8-9 Kg. de jugosa materia cárnica) se necesita, como mínimo, un horno de dimensiones considerables y una mano amiga que ejecute pacientemente todo el proceso de cocción.
Y para que no nos tachen de manirrotos, aprovechando el calor del aparato se añadieron unas increíbles alcachofas de Benicarló (a más de uno le dio por llorar delante de tan fino manjar) y unas patatas de fina piel que hicieron la labor de acompañantes del plato con soltura y calidad, con no poco riesgo de pasar a ser la comida principal del evento.

Para acabar de rematar la faena, al pan pan y al vino vino. Por supuesto y como no podía ser de otra manera, el suministro de pan estaba asegurado. El del vino, se aprovechó para dar cuenta de algunas botellas que esperaban tranquilas a ser descorchadas en la sección “adquisiciones grupales”: Pierre Gimonet Le Fleuron 2000 mágnum, Enate Reserva Especial Tapies 1998 y Clos Dominic Vinyes Baixes 2005.

Coincidimos casi por unanimidad que un buen champagne puede combinarse con casi la totalidad de las comidas, incluso cuando se trata de alcachofas al horno (bien regadas de AOVE ). Particularmente ese Gimonet de tamaño extra se nos antojó un tanto subido de carbónico, con una ganancia considerable de mineralidad cuando su temperatura rondaba los 10-11º. Mucha potencia de aromas de levadura, fruta cítrica (mandarina) y toques yeso húmedo. La boca equilibrada y de final ácido con recuerdos de bollería y corteza de naranja seca. Muy buen vino de una gran cosecha, lástima el tener tanta sed de espumoso pues en 5 años estaría perfecto.

El Enate Reserva Especial ´98 era una prueba de fuego. Dos veces, repito, dos veces hemos podido constatar anteriormente que las condiciones de guarda (en los comercios...) de un vino son fundamentales para su evolución. Puestos en contacto con la bodega maña, muy servicialmente nos remitieron otra muestra de la misma para que esta vez sí, pudiéramos disfrutar de un Sr. Vino.
El merlot y el cabernet se reparten el protagonismo en ésta elaboración, menguada de capa en la fase visual con un rojo cereza madura de ribete algo amarronado. Nariz inmensa y necesitada de aire para mostrar ese pimiento rojo tan fino y madurado, especias casi dulces y mineral arcilloso. Boca rotunda, con peso y complejidad atlántica por doquier. Largo y elegante, otro infanticidio que se tendría que haber retrasado…

Y por último Clos Dominic Vinyes Baixes 2005, ofrece mucho más de lo que uno se espera por un básico del Priorat. La concepción de los vinos de esta bodega confieren notas de mineral, de frutas muy maduras y toques torrefactos muy consecuentes. La boca rotunda, con mucha potencia y un deje varietal claramente percibido.
Largo y poderoso en el final de boca, perfecto para marinar con las carnes y platos de consistencia.

3 comentarios:

Nuria Gonzalez dijo...

No sé cómo describirlo (no domino vuestra terminología ni tengo vuestra capacidad de asociar el sabor o el olor de un vino con algo como "arcilla", "mineral".... Lo que así tengo muy claro cuando pruebo un nuevo vino es que me gusta; sí señor: y en ese sentido, quiero señalar que el CLOS DOMINIC Vinyes Baixes que tomamos el día de Navidad me gustó. Felicidades, Dominic.

VadeBacus dijo...

Nuria,

Esas palabras me hacen recordar algo sumamente importante para todos. No valen los términos, los adjetivos o las asociciones que damos en nuestras catas... aquí lo que realmente tiene valor es que, al final de la copa, nuestra cabeza diga: ¡Este me gusta!

Con eso, todo sobra.


Me alegro de que disfrutaras con ese Clos Dominic, no dudes que su/s autores ponen mimo en cada botella que sale de la bodega.


Un saludo y feliz año nuevo.


OG

Nuria Gonzalez dijo...

Gracias Óscar, igualmente.