
Carles acaba de cumplir cincuenta tacos. Eso ya lo sabíamos, y que llevaba preparando su cata de aniversario durante meses también. Nada más. Ni los grandes vinos que intuíamos ni cómo acabaría la noche, solo que sería una gran velada llena de sorpresas.
En pocos meses hemos celebrado mis cuarenta, ahora los diez lustros de Carles y en breve la media de las dos edades vía Vicente. Todo se junta y lástima que sólo se viva una vez.
Carles es un tío peculiar, muy cerrado y que se desvive por su familia, és clar! No acabo de pillarle el truco, aunque me esfuerzo, y tal vez debería ser su alter ego quien debería escribir estas palabras. El caso es que esta vez el siguiente en publicar soy yo y nadie quería mojarse escribiendo improperios durante la resaca del día después y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid (parafraseando al homenajeado...).

Esa mezcla catalana-francesa resulta peculiar: el seny catalán y el saber hacer francés, ¡vaya dúo!. Me da la sensación que no acaba de abrirse a la gente, o quizá es que se fía de muy pocos, no te ofendas, te lo digo desde el corazón.
En nuestro blog aporta razón, temple y calma. Es el vértice que completa el triángulo, no hay dos sin tres, todos diferentes y todos necesarios. Me emociono al escribir estas palabras porque en el fondo soy un sentimental y de lágrima fácil. Sí que puedo decir que pocas veces te he visto cabreado pero he tenido la fortuna de sufrirlo. No se conoce a alguien si no lo sufres y quiero pensar que he iniciado el camino.
El caso es que se hace mayor, al menos en la foto del DNI, y últimamente nos recuerda sus batallitas una y otra vez: que si fulanito sólo bebía Coca-Cola, que si menganito cerveza, que si…
Este sábado ha querido reunir a varios de sus amigos y compañeros de cata entre los que me encuentro. El resultado ha sido espectacular, más allá de los grandes nombres que hemos podido disfrutar, lo mejor ha resultado el compartir todos ellos en buena compañía. No hay palabras que describan el festival vínico ocurrido en La Orquídea de Sant Cugat pero intentaré hacer una breve descripción.

Esta experiencia ha resultado enriquecedora a nivel personal pero también a nivel vínico, el centro de la cata era la Borgoña. Hemos podido hacernos una idea de lo que es un borgoña con años, tres borgoñas tintos con años,¡ qué digo!.
#1 Delamotte Blanc de Blancs 1999. Champagne de Le Mesnil, codo con codo con Salon, el máximo exponente del calcáreo de la Champagne.
Dorado viejo, burbuja fina, aromas francos a pastelería, fruta amarilla madura, mineral calcáreo, levaduras. Boca cremosa con la burbuja muy integrada, final ácido. Recuerdos a manzana caramelizada. Muy rico este primer vino de la noche. En palabras del anfitrión: “Hubiera querido traer un Salon, pero hay que conformarse con su hermano pequeño”. Conformarse dice, me rio yo.
Qué rico, para hacernos una idea de lo que es un buen chardonnay de la Borgoña.
#3 HL Uhlen “R” 2007. Este riesling de la Mosela resulta la primera oportunidad de catarlo para muchos de los que estaban en la cata. Sorpresón. Riquísimo el cambio que ha hecho la bodega rebelde alemana hacia un equilibrio entre mineral y azúcar, buscando quizá agradar a paladares ajenos a la filosofía de la bodega. Cada día me gusta más. Fruta, flores, mineral…En la boca algo de carbónico residual, acidez perfecta y un final larguísimo y cítrico.

#4 Chassagne-Montrachet 1976, de Joseph Pichat en Macon. Borgoña tinto, pinot noir, 34 años lo contemplan. Abierto la noche antes, parecía avinagrado recién abierto pero hay que tener paciencia con los vinos viejos.
Color de la arcilla. Barro en la copa, óxido y metálico recién servido. Anchoa, arenque seco, terroso, cacao y cueros viejos. Tabaco y un fondo de frutillos rojos silvestres. En boca se le notan los años pero la copa borgoña de riedel le va muy bien. Gana enteros a medida que pasan los minutos. Profundo, enamora, un tinto de la borgoña que te hace pensar en la correcta evolución de los vinos actuales. Imposible que un vino de hoy sea así dentro de 34.
Color de la arcilla. Barro en la copa, óxido y metálico recién servido. Anchoa, arenque seco, terroso, cacao y cueros viejos. Tabaco y un fondo de frutillos rojos silvestres. En boca se le notan los años pero la copa borgoña de riedel le va muy bien. Gana enteros a medida que pasan los minutos. Profundo, enamora, un tinto de la borgoña que te hace pensar en la correcta evolución de los vinos actuales. Imposible que un vino de hoy sea así dentro de 34.

#5 Leroy Monthelie 1985. Otro Borgoña de una casa mítica. Para mí el mejor de la noche en tintos. Veinticinco años sin despeinarse. Dejo de tomar notas, el vino me puede, cruzamos miradas mientras lo probamos, el cosquilleo que sube por la nuca aparece solo en los grandes vinos y por más que abrimos los ojos no damos crédito. Me niego a escribir una nota de cata. Qué armazón, qué estructura, qué acidez!. And it shall reign for ever and ever!.

#6 Leroy Beaune Perrieres 1986. De la misma casa que el anterior pero de otro pago. Siendo un vinazo se nota algo inferior al Monthelie. ¿La añada?. Quién sabe, se nota la línea de la bodega pero es diferente siendo prácticamente coetáneos. Menuda lección de lo que debe ser un vino con 25 años, luego decimos que un 2001 está caído. ¿ Queréis saber lo que es el terroir?. Probad un vino así por favor, luego hablamos.
#7 Grans-Fassian Apotheke Auslese-GK 1998. Pocos vinos pueden seguir a los tres tintos anteriores y permanecer en lo alto, con los pies bien plantados y con la cabeza bien alta. Hacía un año que no lo probaba y es la primera vez que lo hago en botella de ¾. Cada vez se parece más al monstruo del mismo nombre pero del 90. Evolucionará positivamente en los próximos años. Tiempo al tiempo. Quien no lo haya probado aún que busque una botella.
#8 Eugen Müller TBA 1992. Un TBA de riesling de Pfalz, del pago de Forster. Color café, como su aroma. Aromas con recuerdos a PX, hierbas aromáticas, pegamento Ymedio y licor café. Buena estructura en boca. La botella de 3/8 se acaba en un santiamén, es que somos nueve.
Y se acabó el festival. Lección de vinos de nuestro amigo Carles, que cumplas muchos más. Je t'aime, mon ami. Nous avons été très difficile maintenant.




















