lunes, 1 de diciembre de 2014

La emoción no se paga con dinero: Sílice Seleccion Especial 301




Al abrirme una botella de este primer Silice Selección Especial 301 no he podido resistirme a servirme una tapa del marmitako que en un rato nos despacharemos.
Este vino, completamente diferente al básico Silice 2013, me ha transportado a una de esas sesiones de furancho clandestino, de esos días especiales en los que te sirven un vino tinto que se antoja especial, o bien porque no se hacen botellas o porque tal elaborador reserva este vino para si mismo, y de ahí que te sientas especial al probarlo. Pero las sensaciones son aún más grandes, gloriosas, cuando el líquido servido usualmente en esos tazones típicos gallegos te sorprende y te parece imposible que estés justamente en ese momento ahí, probando por azar algo que nadie más podrá disfrutar.


De ahí al disfrute de la tapa solo media el manotazo en el antebrazo de tu compañero, ajeno a lo que allí se cuece. Porque para los que hemos probado miles de vinos diferentes, globalizados la mayoría, este momento es especial, pero para tu compañero, el que disfruta todos los meses del furancheo, no deja de ser otro momento más, eso sí, con un gran disfrute pero que no trasciende más allá de la tarde del domingo.
Este 301 de Silice Viticultores trasciende, me ha trasportado casi 1200 km y respiro la humedad en el aire, disfruto la tapa de bonito , para más inri enviado por uno de mis compañeros habituales de furancho, y el tiempo se para.
Un vino recién embotellado, de un nuevo proyecto, pero no para mi.
Desde ahora os seguiré en cada cosecha. Bebo vino porque me recuerda experiencias vividas, buenos momentos, como este en el que relato la mía.

Gracias por hacerlo posible.