viernes, 13 de enero de 2012

Hoy comenzó todo, ayer comienza todo



Como una de esas películas que deseas volver a ver. Como una de esas cimas que quieres volver a pisar. Como uno de esos recuerdos que quieres olvidar pero que está ahí. Mi primer gran riesling, aquel del 90, inigualable e imperecedero.
Este 98 me deja la miel en los labios, la cera de la farmacia, la flor de primavera. Ocho años tiene mi te quiero. Mi corazón no es de piedra y este vino lo compensa, se equilibra y toma cuerpo la belleza en mi copa, en cada sorbo se alimenta.
Siempre tendré una botella para poder recordar el día en que todo comienza.

2 comentarios:

Smiorgan dijo...

No se puede añadir nada a lo dicho.
Precioso.
Saludos.

Anónimo dijo...

Muchísimas gracias Smiorgan.
Un abrazo
Carlos