lunes, 26 de julio de 2010

El cielo, la roca, el puro y su caja


A pesar de la humedad que hace insoportable el verano doy gracias por ser de Barcelona. Siempre me ha parecido una ciudad con carácter europeo, con ilusiones e iniciativas propias de una urbe con ganas de ofrecer a los que la admiran y que recibe con los brazos abiertos a todo aquel que desembarca.

Para nosotros es una bendición el tener Monvinic tan cerca porque el secreto del universo vínico está allí. La ambientación y el espacio, el tratamiento del vino y la estupenda carta confluyen haciendo posible lo imposible. La amabilidad de sus someliers aporta cercanía pero también fiabilidad. Todo es posible en Monvinic, como en América.

Casi periódicamente nos dejamos caer los que podemos y antes de marchar por vacaciones nos dimos un capricho.


Mientras Toni Ansalo llegaba nos topamos con Winston el del puro. Pol Roger Sir Winston Churchill 1996. Insuperable añada la del 96, nada más verla en la carta electrónica nos decantamos por ese pinot noir manchado de chardonnay. Lo habíamos probado en su versión del 95, genial pero más abrupto, menos elegante que esta maravilla con la que nos topamos. Su color ya era diferente porque era de un dorado brillante aún en plena forma y con una burbuja minúscula y con pocas ganas de dejarse ver. Mis recuerdos son cítricos, pomelo rosa, frutillos rojos, ligeros frutos secos y levaduras con pinceladas de autolisis. Una pizca de azúcar moreno y de humo. Humedad en forma de hongo y sotobosque. En boca es pura seda, la burbuja está pero no se nota. Es necesaria porque refresca y el final es ácido y cremoso dejando rastros amargos a mayor temperatura. Portentoso.


Pedimos el segundo cuando la figura de Toni se aproximó a la mesa para rozar el cielo con el Angélus 1998. Otro capricho pedido apretando los ojos al pronunciar su nombre: un Angélus del 98 y que nos fue traído en una bonita caja de madera para que reposara la botella con apenas 30 grados de inclinación. Fui el encargado de catarlo y siempre recordaré ese momento, el de la primera vez, el que marca el devenir. Ese rojo intenso y vivo invitaba a olerlo y de inmediato metí la nariz en la burdeos. Una impecable fruta roja en su punto, jugosa, se topó con mi apéndice para convertirse en un ramo de rosas frescas que impregnaban con su fragancia toda la estancia. Una ligera reducción que sin duda desaparecería con unos minutos de oxígeno y un regaliz fresco no nos abandonó de la compañía de los ángeles. Se me erizó el vello y los ojos se tornaron vidriosos de la emoción. Más tarde la fruta roja se entremezcló con negra y notas de cacao puro. La boca era potente: taninos redondos y suaves pero presentes, delicioso néctar de Saint-Emilion.

¿Después de esta bomba qué? Con anterioridad habíamos echado un vistazo a los vinos por copas y quisimos rematar la faena. Se nos antojó una copa de un Grand Cru alsaciano, nada menos que el Pinot Gris 2002 Clos St. Urbain de Zind Humbrecht. Aceitoso de tacto y nada menos que 15% de alcohol. Notas de sobre maduración, la dulzura de la botrytis en forma de pegamento y de fruta blanca muy madura. Roca en forma granítica tal vez transformada en amargor a partir de media boca y hasta el infinito. Una incógnita el residual de este vino ya que la bodega lo elabora cada cosecha de forma diferente en función del año. Un vino que no deja indiferente y que particularmente me gustó.


El debate que se inició con los dos últimos vinos resultó de lo más interesante. También en la carta por copas le pedimos a César un Clos du Roi de Montille Grand Cru en su versión 2006 y nos sugirió compararlo con un Bruno Clair Premier Cru Clos Saint Jacques 2006. Y allí surgió el debate sobre el clasicismo en la Borgoña. Un vino mucho más acorde con lo que se espera de un Borgoña: fresas con nata, algo especiado y la típica caja de puros para ese Montille. En cambio el Bruno Clair resultó más metálico y salino, arenques diría yo, pero también especiado. Dos versiones de la Borgoña, la segunda muy diferente de lo acostumbrado. ¿Qué es la Borgoña clásica? ¿Rusticidad y personalidad por pagos o bien lo que nos enseñan las últimas cosechas que hemos podido beber, vinos con ligeros especiados y con esas fresitas bien diferenciadas? ¿Qué opináis vosotros?

Fue duro levantarse del asiento después de tales vinos pero llegó el momento de regresar a la húmeda ciudad, la misma que nos da enormes satisfacciones. Hasta la próxima.
La primera foto, Barcelona, pertenece a MorBCN en flickr.

lunes, 19 de julio de 2010

Ferrata vínica


Un paseo por las alturas con Didier Dagueneau

Me es harto difícil separar en un paquete independiente cada una de las facetas de mi vida que conforman aficiones y pasiones. Tanto es así que incluso con algunos de mis más allegados amigos compartimos muchísimos recuerdos imperecederos de algunos capítulos que conforman nuestra memoria colectiva.
Y es que igual nos reunimos para una cena gastronómica o realizamos una cata temática de algún vino como nos lanzamos en busca de alguna aventura deportiva ya sea en bicicleta, a pie, con unas tablas por debajo o aferrados de pie y manos siempre a la montaña.

Hace mes y medio que nos aguardaba un encuentro con los vinos más representativos del malogrado Didier Dagueneau. Considerado el mejor productor de Pouilly-Fumé y el mejor hacedor del Sauvignon Blanc, Didier Dagueneau fue un personaje que, polémico con sus convecinos, contestatario con la sociedad y crítico con las administraciones y el "establishment", tocó el cielo con la creación de sus vinos y murió trágicamente en un accidente cuando viajaba en avioneta hace ahora un par de años.

La idea era cómo enfocar aquella cata que realizada con un pequeño grupo de entusiastas del genial creador galo que ya fue magníficamente apuntada en su día viendo la luz en la red en un Blog amigo. La inspiración me sobrevino, de improviso, hace un par de semanas cuando realizamos conjuntamente con Oscar Gallifa una de las mejores vías ferratas que se pueden realizar a tocar de nuestro domicilio. Recuerdo que era tal mi obsesión que le espeté entre resoplidos por el esfuerzo en mitad de la vía:

¿Te imaginas a Didier con su guisa realizando esta escalada?


Qué tienen en común Didier -que desconozco si también gustaba del noble arte de escalar montañas- y la Vía ferrata de la Teresina en el macizo de Montserrat? Supongo que muy poca cosa desde un aspecto puramente objetivo. Subjetivamente la cosa cambia: tocar el cielo de la perfección, alcanzar un estado de Nirvana, éxtasis sin haber fumado nada...,etc. porque hablar del monstruo del Loira es hacer referencia a una de las vacas sagradas del reciente panorama vínico galo, perfeccionista hasta la obsesión y elaborador del mejor Sauvignon Blanc conocido hasta la fecha por mis pupilas gustativas.
Además no es por casualidad que en casa de Oscar, ejerciendo de anfitrión, junto a Pep y Jordi, nos deleitamos con la añada 2007, la última en ver la mano de su creador Didier Dagueneau.


Blanc Fumé de Pouilly
El más básico de los tres catados. Emergía un limón tropical como nota más primaria. La acidez sobrecoge en un primer momento aún teniendo notas más cálidas en nariz. Es muy característico también el mineral seco y cortante : "pierre a fusil"; sílex presente junto a una dosis inconcreta de sales de magnesio -los conocidos "peta zetas"- que dan frescura al conjunto.

Pur Sang
Es Didier Dagueneau en estado puro y su vino más personal. En mi opinión no es para neófitos sino que hay que haberse iniciado antes ; necesario un recorrido previo en la obra del artista. Se nota que hay un battonage sobre lias y un olor a hidrocarburo que denotan una mineralidad extrema de una uva quizás algo botritizada. Su final en boca es impresionante. Tiene un sabor como a limoncello muy refresencante a pesar de su elevado grado alcohólico.
Con todo es la esencia de su creador lo que confiere ese elevado carácter tan particular.

Silex
La joya de la corona. Un olor a laca invade la copa pero en boca sabe a mandarina muy madura. Completan el círculo una suave hechura vegetal de ortiga y borratja -borraja en castellano-. Se nota que es un vinazo mucho más pulido y redondo, sin aristas, que el anterior. La mineralidad, marca de la casa, es acentuada pero en muchísima más armonía con el conjunto. En definitiva el equilibrio es la palabra que lo define.

Las horas pasan y el hoy ya es pasado. Todo es un recuerdo imborrable, promesa de un futuro que me parece muy lejano. Le tengo ganas a nuestra próxima aventura, ya sea vínica como deportiva, en familia o con los mejores amigos que forman parte de ese reducido grupo de elegidos para la gloria personal de quien les habla y escribe.

lunes, 12 de julio de 2010

Nos vamos de rieslings: 2008 & 2009 (II)


Cómo ya dije hace apenas 15 días, retomo el contacto con una de las variedades de uva más protegida de este espacio: la riesling, no nos cansa.
Una vez descritas las virtudes y carencias que a mis ojos muestra la cosecha 2008, es un bonito momento para diseccionar, aunque sea todavía muy prematuro hacerlo, lo poco que hemos podido probar de la siguiente cosecha, la 2009.

Es bien sabido por los que aquí andáis más o menos continuamente que nos une una relación especial con cierto productor afincado en pleno Mittle Mosel, en una de las zonas más reputadas de la Alemania vinícola. Alexander Barzen, l´enfant terrible que ha ido un poco a contracorriente de lo que en su familia se ha dado… hace ya casi 15 años, cuando todos pensaban en sacar muchos litros de vino, él se plantó y dijo que quería hacer menos vino y que éste fuese más bueno.
De esa contrariedad nació lo que ahora es Weinhaus Barzen, una pequeña bodega de carácter artesano que apenas elabora unos pocos miles de botellas, ya provenga de las viejas viñas familiares (plantadas por el padre del susodicho enólogo alrededor de 1960), o bien de su parcela fetiche, Burger Wendelstück, Alte Reben (cepas viejas) para los que conocen la etiqueta en España.

La cuestión es que cada vez nos cuesta más reunirnos con él por nuestras latitudes, por lo visto ya no le es tan necesario visitarnos tanto cómo nosotros quisiéramos. El último de sus escarceos por tierras catalanas ha sido hace aproximadamente un mes y, tirando de ese conocido argumento que dice que los alemanes son más perfeccionistas que los coches que ellos mismos fabrican, tuvo buen cuidado de hacernos llegar con la suficiente antelación una buena muestra de sus nuevos vinos, los recién embotellados 2009.
Un lujo al alcance de unos pocos (eno)chalados del tema tener en persona al hacedor y que éste te explique las condiciones, métodos y resultados de cada uno de sus 4 vinos más vendidos, líderes de venta tanto en Alemania cómo en España.

Parece ser que la bonanza climatológica de la pasada cosecha 2009 fue inmensamente benévola. Desde una primavera que casi se podría llamar ideal y que erigió una floración de libro, hasta un verano muy comedido -si hablamos de temperaturas medias- donde las plantas se vieron favorecidas por la perfecta labor de la fotosíntesis (respiración, producción de azúcar y concentración de la baya, no por deshidratación). El otoño resultó seco con temperaturas muy frescas durante la noche, estimulando una maduración muy calmada y delineada del fruto. La vendimia, cómo era de esperar, se vio propiciamente retrasada (finales de octubre y principios de noviembre) donde la uva se encontró en unas condiciones de impoluta sanidad y una leve carga de botritis (15-20% del total).
Una añada que teóricamente y, cómo veremos en breve, también prácticamente va a tener los adjetivos de limpia, fuerte, corpórea y mineral, siempre con un poder de guarda inconmensurable por las fantásticas condiciones vegetativas de la viña en tan magna cosecha.

De esos datos se desprenden unos exuberantes rieslings, objetivamente parecidos a los actualmente disfrutables de 2007 pero con una carga extra de redondez inmediata (alguien que entiende mucho del tema me dijo una vez que las buenas cosechas es lo que tienen, que los vinos se pueden beber desde su inicio hasta su edad adulta, no hay que esperar para disfrutar con ellos).
Las diferencias más notables en las cuatro versiones de rieslings que pudimos probar vinieron marcadas por la diferente cantidad de azúcar residual que atesoran que por ser ejemplos de diferentes ubicaciones y/o parcelas.
Hay que tener muy en cuenta que son prácticamente bebés neonatos, el verdadero ejercicio organoléptico con ellos es con la vista puesta en el futuro. Estos fueron los resultados.

Barzen Riesling Spätlese Trocken ** 2009:

Impresionó a todos sólo acercarse la copa a la nariz: nadie osó a decir nada al respecto por tratarse del primer vino pero, visto lo visto, ¡es una bestia!
Alexander nos explico que se trata de un nivel de calidad Auslese pese a que en la etiqueta ponga Spätlese, un vino descalificado de un nivel superior a otro inferior (de ahí las dos estrellas implantadas) para seguir la línea e historia creada años atrás con esta gama de vino.
Brotaban aromas de fruta blanca y amarilla brutalmente madura (incluso una piña madurita con su toque de cítrica lima), ecos de mentolados que refrescaban una nariz tomada por la gran cantidad de matices que mostraba, incluidas grandes dosis de mineral.
La boca más de lo mismo, impresionante sabrosura que no hacía más que ejercer de telonera ante la avalancha de acidez que se avecinaba. Muy pero que muy fresco y compacto, un recorrido casi inimaginable para un vino de tan corta edad.

Barzen Rielsing Alte Reben Auslese Trocken 2009:

Al igual que su ‘hermano pequeño’ se mostró magníficamente expresivo, algo menos debido a la potencia interna que guarda y que no deja expresarse -en este momento- tan nítidamente cómo el anterior. Se le adivina un mineral mucho más particular (toque mágico de la parcela Burger Wendelstück), una fruta más cítrica si cabe y toques de especiado ligero. Un miura que no expresa lo que realmente tiene que decir.
Alexander asegura que en dos años no tendrá rival.

Barzen Riesling Spätlese Feinherb **2009:

La cantidad de azúcar residual es muy crítica en estos vinos tan jóvenes, pasamos en esta ocasión a 17 gr/l contra los 7-8 gr/l de los anteriores ‘secos’. Ese extra produce un hermetismo algo mayor en los vinos, exactamente igual que una capacidad de guarda algo más notable.

Después de una buena dosis de oxigenación en copa parece que la cosa coge otro camino y obvia la parquedad nasal para darnos una severa tanda de flores blancas, frutas cítricas muy maduras y un mineral tan afilado cómo autóctono.
La boca es más ancha que la de su hermano el Trocken pero, aún con todo, parece incluso más ácido y esbelto en boca. Está claro que le faltan dos o tres años para poder meterle mano decentemente.

Barzen Riesling Alte Reben Auslese Feinherb 2009:

Con exactamente la misma cantidad de residual que el anterior pero con la añadidura de su terroir, se presenta algo más expresivo y con serias fragancias de fruta al punto de maduración (piña, maracuyá, azúcar rosa…) que parece un vino aparte del resto. Se le adivina una complejidad nasal mucho más prometedora y acertada que la gama precedente, lógico en todo caso por ser la niña mimada del viticultor.
La boca impregna decididamente hasta el límite justo, su cuerpo se queda a medio camino entre una frutosidad envolvente y una sabrosura masticable, un vino que sirve de ejemplo cómo resumen de esta magnífica añada que está por llegar a nuestros paladares.
Aquí el enólogo es tajante: no menos de 3-4 años para empezar a verle la punta de las orejas al lobo.

No queda más que esperar un poco e ir preparando nuestras pituitarias hasta que, este nuestro hacedor de materia divina, decida dar el visto bueno para la comercialización de la impresionante añada 2009 de Weinhaus Barzen.
Hasta entonces, nos veremos ‘obligados’ a consumir los vinos de 2007. Lujurioso castigo…

lunes, 5 de julio de 2010

Cien mil razones para seguir escribiendo



Un par de entradas atrás ya apuntábamos la cifra. Cuando estéis leyendo este escrito habremos rebasado las cien mil visitas en los dos años, siete meses y veintitrés días desde que se abrió la ventana y caímos en la inmensa red que nos tiene atrapados.

Esta entrada hace la trescientos seis, con cada una de ellas hemos compartido un trocito de nosotros mismos y los que nos seguís habéis participado en nuestras alegrías, momentos tristes y una parte pequeña de todos esos vinos que desde que iniciamos la andadura hemos podido beber. Sin duda nosotros disfrutamos el vino y lo bebemos en compañía. El blog nació por pura evolución, fue una proyección de nuestro grupo de cata y, en un principio, cualquiera de los integrantes estaba invitado a escribir. Así se animaron durante una temporada Xavito, Vicente y Toni, incluso diría que José publicó una entrada pero mi memoria cada día va a menos, es poco tecnológica.



Los que escribís en otros espacios sabéis de la dificultad que supone escribir periódicamente una entrada y publicarla, sin mayor reconocimiento que la satisfacción de ser leído por un público desconocido y al que poco a poco vamos poniendo rostro. Por ello solo hemos aguantado Carles, Oscar y el que escribe en esta ocasión. Ese periodo extra que nos proporciona el ser tres a publicar también nos asiste en tranquilidad y en no publicar cualquier contenido. Aún así es complicado y vamos para tres años, un periplo donde el camino no ha sido siempre llano, ha habido de todo como en cualquier pareja (trío), pero sin conexión no hay ser humano que aguante y aquí permanecemos.

Somos transparentes e independientes. Ese es nuestro eslogan. No hay nada mejor que la libertad de opinión y poder expresarnos como sentimos y dar nuestra visión, no necesariamente la mejor, de lo que vemos, olemos y saboreamos.



También ha habido cambios en la apariencia del blog, comenzamos alojados en blogger y ahora tenemos dominio propio. Otros pequeños cambios en la imagen y distribución de los contenidos nos han acompañado a lo largo de los años, siempre demostrando que la sencillez es nuestro primer aliado.


Hemos salido en los medios gráficos, recientemente premiados con un accésit en el segundo concurso de blogs de la D.O. Catalunya (repetimos con el tercer puesto), y todo esto no es sino la guinda al pastel del que todos vosotros coméis una pequeña porción cada lunes.


Con nuestro agradecimiento a todos vosotros brindamos una vez más porque hemos llegado al sexto dígito. Nos vemos dentro de otras cien mil.