lunes, 28 de junio de 2010

Nos vamos de rieslings: 2008 & 2009

Se me hace tremendamente complicado narrar lo acontecido hace apenas unas semanas. Creo que los astros se alinearon y crearon las condiciones ideales para poder dar un impresionante repaso a lo mejorcito que se cuece en España si hablamos de riesling: por un lado la presentación en Montbrió del Camp (Tarragona) de la añada 2008 por Vinialia y, por otro cauce bien diferente, la exposición -y posterior cata- de los vinos de 2009 de Weinhaus Barzen.

El primer evento es algo así cómo una bacanal vínica. En pocas ocasiones se puede charlar, probar y discutir con los mismísimos productores sobre sus vinos y los de sus ‘contrincantes’, situados a escasos metros unos de otros.
No me alargaré explicando los más de 100 vinos catados, prefiero recortar y decir que la añada 2008, generalizando un poco, es bastante agresiva cuando hablamos de acidez. Cómo es normal los grandes nombres, las vacas sagradas alemanas, no suelen tener problema para darle a sus vinos lo que necesitan pero, aún con todo, se nota cierta estridencia en los vinos de 2008 que los perfila más hacia el gusto de los entendidos en el tema que no al de los neófitos que decidan ‘entrarles’ por primera vez.
Son vinos, a mi forma de verlos, que auguran un poder de guarda relativa (bajo riesgo de perder su ya liviana anchura) y que donde mejor se encuentran es en los primeros niveles azucarados del Prädikat (Kabinett y Spätlese) por esa mayor compensación acidez/dulzura.
Tampoco conviene engañarse ni ser más papistas que el Papa, el hecho de nacer después de una añada tan radicalmente expresiva cómo 2007 ha penalizado a los presentados por simple y odiosa comparación.

Apunto a continuación los dos mejores vinos de cada categoría, siempre de 2008, que mis papilas seleccionaron (eso sí, siguiendo el criterio de la mejor RCP):

En el primer nivel, el de los básicos, me gustó mucho la estructura del Rüdesheim de Georg Breuer (Rheingau), así cómo el siempre adictivo Maximin Grünhaüser Riesling, un vino que, servido con la extenuante delicadeza de una de las hijas del gran Von Schubert´sche, sabe a gloria divina.
Subiendo un tanto el nivel de calidad llegamos a los pagos con nombre pero que no llegan a la categoría superior. En este apartado hay un claro vencedor para mí: Dönnnhoff Tonschiefer, un ejemplo de linealidad año tras año (y eso que hace poco que está en el mercado) que aporta grandes dosis de placer a un precio la mar de contenido. Destacable también Böhlig de Bürklin-Wolf por la marcada ganancia de calidad al respecto de sus hermanos más básicos.
Llegados al máximo exponente en cuanto a secos, la categoría GG (Grosses Gëwachs), vuelvo a rendirme ante la gran personalidad del pago estrella del dios de Nahe, Hermannshöhle transmite esa cara bondadosa que es la muestra de cómo ha de ser un vino (relativamente) seco alemán. Cómo segundo candidato al trono, con permiso del Uhlen “R” 2007 que por añada no debería competir en la misma liga, quiero darle los laureles al Kirchenstück, pero de Bassermann-Jordan. Excelente la calidad de este productor en una cosecha donde se agradece cualquier aporte graso, así cómo una mejor RCP.



Pasamos a los vinos tocados por un ligero residual. Los Kabinett suelen ser vinos tremendamente afrutados, que provocan serios problemas de adicción a quien los consume. Cómo decía anteriormente esta cosecha 2008 es muy resultona tanto en Kabinett cómo en Spätlese por ganar un mayor equilibrio a la acidez con ese toque extra de azúcar.
Destaco sobre otros el genial y mineral (puro fósforo) Abtsberg de Maximin Grünhaus y, por supuesto, Trittenheimer Riesling Kabinett de unos de mis productores favoritos en cuanto a vinos dulces, Grans-Fassian. Dos ejemplos de un concepto que, sobretodo a nivel femenino, aúnan en aceptación y nos dan una línea de vinos inmensamente integrada con serias opciones de éxito, todo ello sin olvidar lo maravillosamente que evolucionan en botella.
Con el doble de residual nos situamos aproximadamente en la categoría Spätlese, aquí hay mucho donde cogerse pero no me dejaré tentar por mi acelerada cabeza y dictaré sentencia, una vez más, con dos únicos ejemplos. El primer puesto se lo lleva Morstein Spätlese de Weingutt Wittmann, impresionante complejidad que sorprende a estas alturas de su vida, ni pensar quiero cómo estará cuando pase un lustro… El segundo puesto es para un soberbio, año tras año, Juffer Sonnenhur del señor Hagg, Fritz Haag. Sobran las palabras para definir este vino, es tan redondo, tan etéreo y a la vez tan evidente que no se puede olvidar, una referencia segura en Mosel.


Entramos de lleno en la zona altamente peligrosa para los diabéticos, los Auslese, con muchas veces más de 100gr/l de azúcar residual han de ser examinados con mucha visión de futuro pues, en este momento de su vida, apenas iniciada su trayectoria evolutiva, se muestran demasiado densos, algo pesados y con serías necesidades de equilibrarse.
En esta ocasión me sorprendió enormemente el genérico Forster Riesling Auslese de Bürklin-Wolf, tremenda acidez que hacía palidecer a los casi 150gr/l de azúcar que tiene ¡impresionante! También bajo todo pronóstico, lo cual no deja de alegrarme muchísimo por advertir serias mejoras respecto a años anteriores, para el segundo puesto de esta dulce escala me quedo con St. Nikolaus Auslese de Peter Jakob Kühn. La personalidad de esta bodega me llegó a emocionar, un mineral diferente a lo establecido me giró el pensamiento y acabé casi postrado a sus pies: parece ser que su biodinamismo empieza a dar frutos decentes.

Por último, y mezclando diversas categorías de extrema calidad (Auslese-GK, BA, TBA y Eiswein) vuelvo a pasar la criba de grano fino (bien sabe Dios que si fuese por mí cabeza dejaría pasar a ciento y su madre) y dejo únicamente una pareja de ganadores entre los máximos exponentes de la diva.
Indiscutiblemente el Eiswein 2008 de Dönnhoff se merece para mí un capítulo aparte en todo este apretado discurso pero, para que no me tachen de condicionado, mejor le otorgo el pódium de la exagerada calidad (y precio) al magnánimo, telúrico y sugestivo vino del pago de los hermanos: Herremberg Eiswein de Maximin Grünhaus, delicadeza y personalidad mezclada al 200%, imposible resetear el paladar tras su ingesta.
El mismo nivel de satisfacción me ofreció, esta vez desde Rheingau y en forma de vino botritizado, Lenchen BA del resurgido Kühn. Su impresionante acidez (nada menos que 13,4 gr/l de tartárico) derrocaban a los 227gr de residual que la uva cedió cuando estaba en su máximo esplendor.

Hasta ahí el resumen de lo que la cosecha 2008 nos tiene preparado. Ahora dejadme reseñar, aunque sea a vuelapluma, y poneros un poco más largos los dientes, otras grandezas catadas: Egon Müller Scharzhofberger Spätlese 1990 (no me dijo mucho el Auslese 2003 de la marca…), J.J. Prüm Sonnenhur Auslese-GK 1998, Grans-Fassian Eiswein 1995 o, simplemente, Fritz Haag Auslese-GK de 2006… ok, vale, ya paro.

Llegados a este punto, algo sobresaturados de tanta grandeza, y con una borrachera mental (apenas comparable con la obtenida el día en cuestión) de tanta dosis de Riesling, dejo el resumen de los nuevos vinos de 2009 de Weinhaus Barzen para dentro de 14 días: no se vayan todavía, ¡aún habrá más!

lunes, 21 de junio de 2010

Tercer premio para Vadebacus



En la segunda edición de los mejores blogs que sobre la temática de vinos se cuece en Catalunya hemos conseguido meternos por segunda vez consecutiva en la final. La Denominació d'Origen Catalunya, en el marco de celebración de su décimo aniversario, nos ha concedido el tercer premio como el Blog más participativo.

En fin, que figurar en el top ten ya es de por sí un reconocimiento a la labor de este pequeño foro enológico, y más si tenemos en cuenta que no tenemos filiación alguna que patrocine un trabajo que está realizado desde el más puro amateurismo. Diríase totalmente ecológico y artesanal pero con la maestría profesional que delatan los casi tres años que llevamos en la red de redes y lo aprendido en las innumerables catas realizadas.

Vadebacus que ya fue galardonada con un accesit en el primer concurso BlogDoCat agradece a los casi cien mil visitantes que desde el 2007 se han acercado a este foro de los apasionados en la materia vitivinícola dentro y fuera de nuestras fronteras.


Tenemos muy en cuenta cada una de las opiniones que con su participación hacen cada día más grande Vadebacus. Tanto es así que muchas de nuestras entradas han sido plagiadas y hasta el nombre no es ajeno a su utilización subversiva por otros blogueros que pretenden subirse al carro de la fama apresuradamente.

Somos independientes pero no infalibles y es por eso que precisamos de las aportaciones de los miles de aficionados que cada día escriben páginas silenciosas acerca del mundo del vino, ajenos a las modas y a las tendencias y críticos con las guías que gurús y profesionales mediáticos intentan meternos en el mismo saco para crear una biblia con la que nosotros no comulgamos.

Nos consideramos apasionados y es por eso que a veces chocamos como talibanes con las pautas preestablecidas. Cada día escribimos una nueva página de lo que en definitiva nos gusta o nos causa rechazo, sin influencias ideológicas, políticas. profesionales, económicas o comerciales.


Queremos agradecer en primer lugar a toda esa mayoría que pasa de puntillas por el Blog de Vadebacus y les animamos a participar activamente, a favor y en contra, de lo que en cada entrada expresamos y transmitimos. También ,como no, a los incondicionales que cada semana nos cuelgan su comentario, con el que no siempre coincidimos pero eso le da un valor añadido necesario e imprescindible para seguir avanzando. Damos gracias al resto de blogueros que nos enlazan en una hermandad que nos une sin fronteras. Tampoco nos olvidamos de nuestra propia familia, de nuestra gente, porque Vadebacus es mucho más que el tripartito que subscribe día a día todas las entradas. Y por ultimo agradecer a la D.O. Catalunya por una iniciativa que es pionera y esperemos se consolide en futuras ediciones.

Prometemos en la medida de lo posible seguir en esta línea, transmitiendo esas experiencias y sensaciones que hacen posible que tantos desconocidos se puedan sentar alrededor de una buena mesa con el objetivo común de catar buenos vinos, como el que va a un museo y se planta ante un buen cuadro o en una sala ante una obra de teatro. El vino nos une porque nos apasiona. Seguimos enamorados.


lunes, 14 de junio de 2010

Alrededor de una mesa


Aunque seamos tres los que plasmamos aquí nuestras impresiones desde hace ya un tiempo, somos un grupo bien avenido. Unas veces coincidimos todos y la alegría es total y otras echamos de menos a los que faltan, pero no supone ningún inconveniente a la hora de disfrutar del líquido que nos une.

Los tiempos cambian y toda evolución, de manera intrínseca, va ligada al binomio acción-reacción. El quedar para catar cada vez es más complicado ya que nuestras circunstancias personales rigen nuestros movimientos. Es por ello que la improvisación a la hora de montar una cata supone que, en ciertos momentos, no todos los que somos podamos acudir y realizar el pleno.

Amablemente nos cedió su espacio Vicente para un disfrute vespertino. Cuatro probadores y cuatro vinos, con nostalgia. Mientras escribo Eva Cassidy con su Time after time.



Para abrir boca un estupendo champagne de Bouzy, productor pequeño: Benoït Lahaye y su Millesime 2004 Grand Cru. Un 70% de Pinot noir, como debe ser, y un 30% de Chardonnay. La botella degollada en septiembre de 2009 y con apenas 5 gr/l de dossage.
Color dorado subido, PN, en nariz recuerdos anisados y un cítrico rojo típico pinotero también. Manzana ácida junto a frutos secos. Boca con burbuja muy integrada, el carbónico acaricia el paladar. De paso ácido el final y el posgusto es amargo con recuerdos a los cítricos de la nariz. También pan tostado y una punta herbácea. Resulta fresco, refresca la boca e invita a más. Muy buen champagne alrededor de los 30 euros.

Un regalo inesperado resultó el segundo de la noche: Günther Barzen Trarbacher Schlossberg Spätlese Trocken 1985 en media botella. Un vino seco del padre de Alex Barzen, inexplicablemente joven, dorado brillante, aromas a plástico, polo de limón junto al típico mineral fósil y ya conocido de las parcelas de Reil. Un frescor herbáceo en boca, entrada a refresco de limón sin gas) y un final con nervio y equilibrio. Un joven de 25 años.


El tercero no llegó del frío, surgió de la maleta viajera de Toni. Trajo de Galicia un Gallaecia de Martín Codax en su versión 2007. Grandísima añada en las Rías Baixas, este vino presentaba un gran equilibrio nariz-boca. Habíamos probado hace años la cosecha 2004 y en aquella ocasión resultó más evidente ese desequilibrio entre la dulzura de la nariz y la sequedad en boca. Recordemos que este Gallaecia presenta un 80% de uvas botrytizadas, de vendimia tardía y eso se traduce en cierta dulzura en nariz, fruta amarilla madura, que suele confundir al llevarlo a la boca ya que es un vino seco. Este 2007 estuvo a gran altura gracias a un buen armazón derivado de su gran acidez y las bondades de la añada. Para repetir a pesar de su precio, alrededor de los 40 euros.


No podía faltar un tinto y Vicente se sacó de la chistera un caballo ganador: Hacienda Monasterio Reserva Especial 2005. Recuerdo el comentario unánime: ¡Esto es un Ribera! Color negro azabache, capa subidísima. Lo primero que llama la atención es la característica mineralidad de la bodega: un grafito, carbón en la copa, me recordó a un Doix 2004 en ese aspecto. Mineral fino, fruta roja y negra fresca, ni chocolateado ni torrefactado. En boca rompe esquemas porque resulta fresco a pesar de sus 15% en la etiqueta. ¡Qué armazón! ¡Qué satisfacción mantener ese elixir en la cavidad bucal, con ese mineral subiendo por retro! Sin palabras. Una bestia del 2005 por unos 60 euros, gracias Vicente.



La tristeza inicial se traduce en melancolía y agradecimiento. Beber vino es disfrutar de buena compañía, ¿qué sentido tiene beberse el mejor vino del mundo en soledad? Para nuestro grupo, ninguno.

Todas las fotos originales de Vicente Sierra.

lunes, 7 de junio de 2010

Primavera en Mallorca


Si hay algo que retorna el ánimo es alguna que otra escapada para desestresar ese ritmo frenético de vida al que nos sometemos en nuestro quehacer mundano. Y me refiero a esas escapadas en las que se activa todo el núcleo familiar, no en las salidas de tono a título individual de las que participamos muy a menudo.

Este último 'finde' teníamos una cita en Mallorca. Una eucarística reunión congregó a familiares y amigos entorno a la comunión de uno de los vástagos de un isleño balear descendiente de aquellos nativos que intentaron sin éxito poner freno a las aspiraciones de conquista de Jaume I de la Corona catalano-aragonesa.

Curioso por otra parte el sobrenombre como se conoce a la rama familiar de este amigo nuestro descendiente de mozárabes.: 'els despenjacristos' -los descuelga cristos- por la altura por encima de la media de los ancestros de la rama materna de nuestros anfitriones mallorquines.

Curiosidades aparte decir que la pequeña fiesta fue todo un éxito, no sólo por el emplazamiento elegido, con unas maravillosas vistas entre la costa de Calvià y las montañas de la Serra de Tramuntana, sino por la oportunidad del encuentro y una apretada agenda turística de una zona que poco o nada conocía.


A la excesiva urbanización de Andraitx, que quita encanto a una costa torturada con pinos que se bañan en aguas cristalinas de color turquesa, siguieron poblaciones encantadoras, ahora libres del frenesí turístico, como Valldemossa, que retuvo al famoso y virtuoso compositor y pianista Fréderic Chopín todo un invierno en la Cartoixa -Cartuja- que ahora luce su nombre.

Por cierto que las mimosas poblaban de amarillo, como manchas dispersas, todo el valle anunciando la pronta llegada del largo verano balear. Otros lugares y paisaje también fueron desfilando ante nuestros entusiastas ojos. Un recorrido a través de esa altiva muralla entre el cielo y el mar que forma esa serranía con nombre de viento, 'tramuntana', nos acercaba a Deià, enclavado al pie de un acantilado para recalar en uno de los lugares más entrañables paisajísticamente hablando.

Un alto en 'Na Sa Foradada' nos sirvió para templar cuerpo y espíritu mientras contemplábamos desde esa magnífica atalaya como se fundía el verde de la cobertura vegetal con el azul de un cielo claro y transparente en las verdes y oscuras aguas que bañan un acantilado que parece haber sido agujereado exprofeso con el propósito de servir de atracción turística.

Un arroz caldoso junto a unos entrantes con sabor a mar hicieron los honores junto a un 4 kilos 2007 del que solamente tenía vagas referencias a través de la reciente Muestra de la 'Música i el Vi' celebrada en Barcelona y de la que nos hicimos eco en esta mismas páginas.

Francesc Grimalt, enólogo de Anima Negra, y su socio Sergio Caballero , más conocido por cuidar la imagen del festival de música SONAR, fundan 4 Kilos Vinícola en Felanitx. 4 kilos porque esa cantidad en millones de pesetas fue la que emplearon como inversión inicial.

Deseos aparte de querer hacer un vino diferente , nacido en una tierra llamada 'Call Vermell' por la coloración rojiza del óxido férrico, una de las cualidades que lo hace distinto es la aportación de la variedad autóctona de la Callet con una presencia junto a la Fogoneu de un 40% en relación con el 50% restante de la Cabernet y un 10% de la Merlot. Además cada año es diferente el porcentaje de coupage dependiendo de las bondades de la producción y su fortaleza.

No hay duda que tiene una personalidad muy acusada, entendiendo que desde el primer momento se percibe distinto, un poco en la linea del Anima Negra, pero con matices más marcados. El terroir lo es todo, sabor a hoja de higuera y mineralidad muy acusada soprenden desde el primer instante. Pero a la vez sabe fresco , cualidad nada desdeñable si tenemos en cuenta los 14,5º de graduación alcohólica.

Copa y botella se van vaciando mientras la mirada se pierde pensativa en la lejanía del horizonte, enfocada a la Península que nos ha de recibir esta misma noche.
Con la promesa de un pronto regreso dejamos S'Illa de la Calma. Siempre nos quedará el recuerdo de una Primavera en Mallorca.