lunes, 26 de abril de 2010

Devaneos de primavera


Desde las páginas del dominical de la Vanguardia el mediático Santi Santamaría hacía una reflexión en voz alta que no puedo por menos que hacerme eco en este foro por si alguien quiere contribuir a empujar esta polémica cuesta abajo como si de una bola de nieve se tratara.

El afamado cocinero intentaba justificar el alto precio de los vinos servidos en los restaurantes que triplican en muchos casos la factura con que liquidamos la cuenta de uso de fogones y mantel que nos sirven en bandeja de plata. Dejando aparte las elucubraciones de Santamaría, que no comparto, sobre lo caro del servicio y los impuestos asfixiantes que incitan a cobrar tres veces por lo que se puede encontrar sin ningún tipo de esfuerzo en una tienda o en un supermercado, me gustó sin embargo su acertada reflexión de lo que estamos dispuestos a pagar por un bien consumible como lo es una botella de vino.

¿Cuál es el precio correcto de un vino? Pues el que no nos importa volver a pagar otra vez.

Y es en esta acepción que descansa toda sabiduría aprendida no sin tesón ni esfuerzo, con alguna que otra lágrima derramada, a lo largo de media vida acumulando experiencias. De la misma manera también podemos deducir: ¿Cuál es la medida del esfuerzo para alcanzar la satisfacción? Aquella en la que nos empleamos a fondo aún traspasando los límites para conseguir nuestra pequeña dosis de placebo.

Y no vale decir que las uvas están verdes únicamente porque no alcanzamos a comerlas…como en la conocida Fábula. Sin embargo, y volviendo al tema enológico, habrá vinos que nunca motivarían que me gastara ni un solo euro aunque vieran reducidos drásticamente su precios mientras que en otros estaría dispuesto a hacer saltar la banca apostando toda mi maltrecha economía a una sola carta.

Hay botellas que en abrirlas un pedacito de su alma provoca emociones que no podemos racionalizar y andamos como locos para volver a encontrar estas mismas sensaciones. Y es entonces cuando comparamos y los catalogamos según nuestra escala de valores.
En pos de esta filosofía decidimos recientemente que cada uno de los presentes, en otra de las improvisadas reuniones con nocturnidad y alevosía, aportara aquello que le hubiera inspirado alguna emoción en el deseo de compartir experiencias y sensaciones.


Viña Tondonia Gran Reserva Blanco de 1981. Una de las joyas intemporales de la familia López de Heredia. De este ejemplar han sido unas cuantas las botellas que han desplegado todo su inmenso potencial por las copas de Vadebacus y siempre nos parecerán cortos nuestros adjetivos para describirlo en estas páginas.
El azahar y los cítricos algo pasados se combinan con un cierto vapor balsámico que yo he definido, no sé si con buen criterio, como pipí de gato. Nada peyorativo porque es adictivo y muy largo. El tiempo corre a su favor y en estos momentos está enorme y uno de los blancos que más me gustan del panorama nacional. Huelga decir quién eligió incluir este vino para la susodicha cata... Para más señas visiten también el siguiente enlace.

De un poco más al noroeste de nuestra península procede el siguiente invitado: un Carmelo Rodero Gran Reserva de 1996. Un Ribera del Duero más bien con impronta de autor que a alguno se le había atravesado en versión Reserva,sin más.
Pero cómo cambia el cuento de la Caperucita cuando probamos este Gran Reserva. Sorpresa general y un silencio en la sala para saborear a placer la fruta madura en su punto con una pimienta especiada y un chocolate amargo que limpiaba el paladar a cada trago. Al rato aparecían también notas salinas de alga marina, algo muy propio de los terciarios de la Ribera.

Hacemos un salto geográfico y nos plantamos en la comuna francesa de Saint-Estèphe, en el departamento de la Gironda, en la región de Aquitania, en el suroeste del país galo y adscrito como una de las subdenominaciones de la D.O.Burdeos. Chateau Haut-Marbuzet de la cosecha de 1999. Un vino carnoso, húmedo a la vez que dejaba entrever aromas de apero viejo e incluso estiércol recién abierto. Se notaba más viejo que el anterior aún siendo tres años más joven. Un caballo ya no pura sangre, más bien percheron y de andares más cansinos pero firmes y batiendo la tierra arcillosa mostraba la cara más tópica de los caldos bordeleses.

Como colofón y alejándonos aún más de la península viajamos de un salto hacia la Renania- Palatinado alemana, concretamente a la localidad de Trier, ubicada a orillas del río Mosela. La diva es protagonista, el riesling lo es todo y adopta mil y una caras dependiendo del pago, el productor, la recolección, la manufactura y el uso a que se destina. La dulce tentación vino de la mano de Reichgraf von Kesselstatt Scharzhofberger Riesling Auslese 1990. Año mágico para los de recolección tardía. El único ‘pero’ la botella de 3/4 de litro que se avecina escasa ante la mirada avariciosa de los comensales. Lo más difícil es medir milimétricamente la dosis para cada uno. Parecemos yonquis es estado avanzado de mono.

La espera vale la pena, sabor acidulante que en forma de espesas gotas van lacerando las papilas gustativas. La garganta arde ante tanta exuberancia y eso que únicamente presenta un 8% de graduación alcohólica. Un digno final para una jornada tan particular: 4 gustos sin disgusto para otros tantos degustadores.

N.A. Las fotos son gentileza de Vicente Sierra

lunes, 19 de abril de 2010

Barzen Alte Reben a fondo

Todos tenemos algún vino que nos ha marcado un antes y un después. Nada tiene que ver que ese vino sea más caro o más barato, aquí sólo cuenta el momento vivido con él pues, como todos sabemos, hay veces que la situación, el momento en particular, es más agradecido que cualquier otro requisito que podamos preparar.
En mi currículum hay varios momentos divinos (nunca mejor dicho) que siempre recordaré, pero sólo en uno de ellos me toca hoy profundizar al máximo, con Barzen Alte Reben y la gloriosa cata vertical que le dedicamos hace apenas unos días.

Supongo que el hecho de llevar unos años conociendo un vino, notando sus lógicos cambios añada tras añada, lleva a querer hondar más en su conocimiento, a querer concentrar los datos más afines en nuestra ya apretada memoria.
Así, sin querer profundizar en el momento pues ya han sido varias las veces que se ha comentado por aquí, me parece que el súmmum que encamina a tener esa experiencia es el pisar, tocar, oler, sentir y, sobretodo, masticar las propias uvas que más tarde servirán para reflejar ese tan ansiado líquido.
Llegados a ese punto sólo queda penetrar en la historia del vino y nada mejor para ello que una cata vertical con todas sus añadas (2004-5-6-7-8) y diferentes elaboraciones (seco, afrutado y dulce) los años que lo ha permitido.
Puestos a la labor con Alexander Barzen, el padre de la criatura, le pido que me haga llegar de su puño y letra una pequeña descripción de lo que cada añada dio de sí en su viñedo más mimado. Aprovecho para anotar -al final de cada descripción- la cata de cada uno de los vinos diseccionados:

Entramos en materia. Con un rendimiento máximo de 2400 l/ha (0,32 l. por cepa) es importante decir que la parte enológica aplicada en bodega no difiere demasiado del resto de vinos de la propiedad. Cómo todos sabemos, la variedad riesling da lo mejor de sí cuando apenas tiene interferencias (crianzas en madera, técnicas modernistas…), así que se opta, desde su inicio en 2004, por unas hechuras clásicas en la zona para con los vinos “secos” de calidad.
Tras la fermentación del mosto, éste permanece no menos de 8-10 meses en el depósito (combinado de acero inoxidable y viejos fuders de madera) en contacto con sus lías finas, realizándose algún que otro battonage esporádico para favorecer el aporte, darle algo más de volumen al vino. Cuando el enólogo cree oportuno su embotellado, se le realiza un ligero filtrado, nada más, la botella será su hábitat hasta que sea consumido.



CARACTERÍSTICAS DE AÑADAS;

2004:
Primer año de elaboración del vino. El anterior propietario buscaba todo lo contrario a una gran calidad por lo que resultó muy interesante, para Alexander Barzen, averiguar hasta donde podía llegar con el viñedo… por ello creó dos tipos de vino, Trocken (seco) y Feinherb (seco/afrutado).
Según palabras del propio enólogo, entusiasmado con los resultados, el vino seco muestra mejor el potencial de las Cepas Viejas y el Feinherb la profundidad, la evolución.

Trocken: alc. 11,7 / ac. 6,4 / az. r. 5,8
Feinherb: alc. 11,5 / ac. +- 6,6 / az. r. 16

[El Trocken está en un punto muy bonito de evolución, los hidrocarburos aparecen en forma de gas y plásticos, fruta amarilla ácida y cítricos acompañándolos. La boca más elegante que potente, con el toque Alte Reben en forma de anchura.
La versión Feinherb está algo más joven, también lleva una buena dosis de terciarios pero con una boca más redonda por la mayor cantidad de residual, perfecto]

2005:
Muy distinta a la anterior, con muchas horas de sol lo que corresponde por lógica a un aumento de maduración y, por tanto, la correspondiente repercusión en su grado alcohólico.
El equilibrio entre acidez y azúcar residual es soberbio, mejor incluso, por los valores analíticos obtenidos, que en 2004.
En esta cosecha se muestran claramente las virtudes del pago, Alexander ya sabe hasta dónde puede llegar y busca su objetivo.

Alc. 13,5 / ac. 7,4 / az. r. 8,1

[Redondo, con todo muy bien puesto tanto en nariz como en boca. La fruta está más madura que en el anterior pero presenta una pasmosa homogeneidad que hace plantear cuanto tiempo le queda todavía de vida: mínimo 5-6 años. El preferido del día para algunos]

2006:
Una añada marcada por un verano poco espectacular, con temperaturas dentro de lo que se puede entender cómo correctas… en cambio, en otoño, las temperaturas fueron algo elevadas sin tener sol. Al final, justo antes de la época de vendimia, hubo muchas lluvias que, juntamente con ese aumento de temperaturas (incluso por las noches), hizo que muchas uvas empezaran a podrirse y el grado de acidez bajara notoriamente.
Esas circunstancias provocaron una vendimia sumamente rápida para entrar la uva en perfectas condiciones a la bodega.
Tema aparte la virtud de las cepas viejas en ese aspecto. Al tener las bayas más pequeñas no les afecta tanto las lluvias, incluso al hongo de la botrytis también le cuesta más propagarse por la permeabilidad de la piel, mucho más estanca y resistente.
Año de poca botrytis.

Alc. 12,9 / ac. 6,9 / az. r. 6,1

[Bastante hermético, destaca un toque de pegamento Imedio en nariz y, a la contra de su parquedad aromática, una boca que resultó de las mejores de la cata (muy redonda, sin estridencias, al punto de anchura). Personalmente apuesto por una época de cerramiento, seguiremos su pista y daremos más datos]

2007:
Añada de ensueño, la que siempre quisieran tener todos los enólogos. Primavera de ensueño, un verano seco con mucho sol pero no caluroso en exceso, y un otoño de oro dieron la posibilidad de cosechar las uvas muy tarde, en un perfecto momento de maduración.
El grado de alcohol no se dispara por la sequedad del verano y partes del otoño (cuando hay sequía, la planta para la fotosíntesis, deja de generar azúcar pero aumenta su concentración por la evaporación) y la uva gana en complejidad mineral.
Vista la bonanza climática se decide hacer dos vinos, igual que en la primera cosecha: Trocken y Feinherb.

Trocken: alc. 12,1 / ac. 6,2 / az. r. 7,0
Feinherb: alc. 11,8 / ac. 6,3 / az. r. 18,1

[Efectivamente es de ensueño. No tiene rival, tanto en la versión seca cómo en la afrutada son de los mejores vinos creados hasta ahora en la parcela. La fruta salta de la copa a borbotones junto con ese toque telúrico tan reconocible de su lugar. Tremendo en boca, ancho, sabroso y casi adictivo.
No hace falta decir que fue la añada triunfadora de la noche.]



2008:
Una añada dificultosa en general donde el certificado ecológico ya es realidad.
A 10 km. de Reil las lluvias tormentosas destrozaron casi el 100% de las uvas y viñedos. Por suerte no llegaron a la población que nos interesa.
Un verano muy regular junto con un otoño frío y seco (condición indispensable para una vendimia tardía de uva sana, sin aumento de grado alcohólico) permitió mucha extracción a la materia prima por su extrema maduración, creando así un vino de gran capacidad de guarda en botella.
Aparte del consecuente vino seco, es el primer año que se crea un vino dulce (Auslese), con más elegancia que potencia, tal y como mandan las directrices de la añada y con una mínima dosis de botrytis

Trocken: alc. 12,5 / ac. 8,1 / az. r. 8,2
Auslese: alc. 7,5 / ac. 8,4 / az. r. 85

[La practica totalidad de la mesa coincidió en que la versión seca está demasiado joven cómo para evaluarla pero que, debido al fuerte aguijonazo de acidez, puede tener un futuro difícilmente predecible.
Donde no hubo dudas es que el dulce es un vinazo, se apoya en una hechura clásica (tanto por elaboración cómo por datos analíticos) para volverse una golosina que no hará más que ganar en complejidad año tras año.]


A día de hoy, apenas finiquitadas las 5 añadas en esta cata vertical, el viticultor alemán nos anuncia que en la próxima cosecha, la 2009 (se embotella esta misma semana), podremos disfrutar una vez más de las dos versiones del vino: Trocken y Feinherb, ambas con una analítica de ensueño… reportaremos impresiones cuando las probemos.

lunes, 12 de abril de 2010

El Doade

Como algunos de vosotros sabéis veraneo en un pueblo de la costa gallega cerca de Vigo. Se trata de Cangas (de Morrazo) justo enfrente de Vigo con respecto a la ría. Cangas tiene más de 25 mil habitantes y buena parte de la península del Morrazo pertenece al municipio gallego. Se compone de varias parroquias o subzonas y una de ellas es la preciosa Hio (O’Hio para algunos que presumen de estar en el estado americano y en plena península ibérica).

Las islas Cíes siempre han pertenecido a Cangas por proximidad aunque desde hace unos años la capital de las Rías Baixas se ha adueñado de ellas por imperativo. Muy cerca de las Cíes, en el punto más cercano a las islas, se encuentra Cabo Home. Cabo Home es de obligada visita ya que desde allí nos podemos hacer una idea de lo inmenso que es el Atlántico y la barrera natural que suponen las Cíes, protegiendo a buena parte de la costa de los continuos temporales.



Cabo Home se encuentra en la parroquia de Hio así como el famoso Cruceiro al lado de la iglesia. A apenas diez minutos caminando se encuentra el Doade, hotel y restaurante de paso obligado para aquellos que quieren visitar la zona y disfrutar de la gastronomía propia gallega.

No he pernoctado en el hotel ya que dispongo de cama y familia política pero sí que he acudido, siempre acompañado, al restaurante en numerosas ocasiones. Más allá de las numerosas personalidades que suelen acudir a comer lo realmente destacable es su cocina. Recuerdo en anteriores visitas una lubina para 4 personas con sus patatas caseras de ensueño. Lógicamente el marisco es siempre protagonista, marisco de primera. Empanadas varias, arroces, un mero alucinante y una renovada y acondicionada bodega con primeras espadas.


En esta semana santa o semana de vacaciones de primavera, llamadla como queráis, he acudido fielmente a este templo de la cocina primaria. Hemos podido degustar una empanada de centolla que quitaba el hipo. Al punto la masa, como debe ser. A continuación le ha seguido una bandeja de zamburiñas frescas a la plancha: verdadero manjar de dioses. Las zamburiñas, parecidas a las vieiras en formato mini, resultaban en su justo punto de cocción, crujientes al hincarles el diente y con un sabor delicioso al pasar por la plancha.


El verdadero motivo de volver al Doade estas fechas es el arroz con bogavante. Casi el plato estrella del restaurante, en varias ocasiones lo habíamos visto circular ante nuestros ojos y para otros comensales. En esta ocasión nos agenciamos un arroz con bogavante para cuatro personas. Quilo y medio de bogavante y un arroz algo seco para mi gusto aunque para ser justos no quedó más que unos cuantos granos en la cazuela de barro.


Para acompañar y tan nuevo en carta que aún no había sido incorporado al cuaderno de vinos, pudimos disfrutar de Goliardo Albariño Barrica: tremendamente varietal, fruta fresca blanca, herbáceo y con un leve toque del paso por madera. En boca se nota la estructura proporcionada por el roble aunque no en el sentido invasivo de éste, más bien por la textura oleica muy similar al efecto de las lías. Un final largo y frutoso hacen de este vino un muy buen ejemplo del binomio albariño-madera. A seguir en el futuro.

Nada más salvo recomendaros una visita al Doade cuando estéis por la zona. Vistas, tranquilidad y un producto de primera lo hacen de obligado paso.
Hotel Restaurante Doade, Igrexario, 2. Cangas, Pontevedra.

lunes, 5 de abril de 2010

La Llotja del Mar


Recientemente y con motivo de la denostada Feria Alimentaria de Barcelona se han ido celebrando paralelamente toda una serie de eventos que han congregado a las primeras espadas del mundo del vino en torno a los mejores productores vitivinícolas por lo menos los nacionales con alguna representación internacional, la francesa la más numerosa. Como suele ocurrir en este tipo de acontecimientos no están todos los que son pero sí son todos los que están.

El acto promovido por Vila Viniteca es bianual y llevaba por título el sugerente nombre de "La música del vi, 6è moviment" y se llevó a cabo en el majestuoso y emblemático edificio de ‘La Llotja del Mar’ en la Ciudad Condal. El Palacio, de origen medieval, ha tenido diferentes utilizaciones dependiendo las épocas: pasando por la contratación marítima, la Bolsa de Barcelona y en la actualidad la Cámara de Comercio. Ahora sus salones cobraban vida gracias a los 124 representantes de las diferentes regiones vitivinícolas de nuestro país y alguna pincelada comunitaria, casi toda francesa. De hecho todos estos vinos, y algunos vinazos, son representados por Vila Viniteca que ha cubierto largamente sus 75 años de vida.

La algarabía de multitud de narices, y nunca mejor dicho, sorbiendo avariciosamente el aroma de la copa en un intento por captar la nota de cata antes de ingerir con expresivo gesto y ruidoso estruendo el preciado líquido es todo un arte de observación y nos llevaría un extenso artículo aparte. Valga reiterar que allí donde exponían sus creaciones nombres míticos como Salon, Bollinger, Alvaro Palacios o Dominio de Pingus la aglomeración de apéndices nasales era más que evidente y hasta molesta. Por encima de mi hombro aparecían narices finas, chatas, ostentosas, aguileñas, alargadas, ‘a un hombre pegado’, mundanas y hasta divinas.

Los Vadebacus metimos las narices allí donde más nos llamó la atención. Eso si, del Salon ni hablar pues sólo abrían una botella cada hora y era tal la cola que se formaba que el reparto de una gota no valía la espera. Así que nuestras pituitarias se cebaron en otros especímenes del numerosísimo catálogo del que paso a enumerar con la erudita esperanza de que a más de uno le sirva como punto de partida este acopio de información condensada.

Antes me permito reproducir un mail del amigo Oscar, preludio de unas notas tomadas en el fragor de la batalla…firmadas al más puro estilo 'Callejeros':

Por suerte (que no desgracia), el aquí escribiente y el ‘perio’ más famoso del lugar pudimos asistir…Paso a anotar lo más característico y fundamental que pudimos probar ( no apuntaré todo pues creo que probamos bastante más de 100 vinos)



D.O.Bierzo
Descendientes de J.Palacios
Corullón 2007. Nos decepcionó un poco habida cuenta que hemos probado añadas anteriores mucho más completas y satisfactorias. Resulta anodino, anónimo, sin personalidad.
Moncerbal 2007. ¡'Bufffff'! –cito textual- verde como la madre que lo… está todavía por hacer y resulta agresivo en boca.
Las Lamas 2007. Este come aparte. Impresionante de verdad aún siendo verde. Demuestra todo un potencial que de aquí a unos pocos años será plenamente satisfactorio.


D.O.Catalunya
Clos D’Agon
Clos Valmanya 2007. 'Ricoooo', madera y fruta al unísono. Falta un ensamblaje pero apunta maneras. Un vino tocado por la tramontana.

D.O.Cava
Recaredo
Turó d’en Mota 2000. Huele a Cava, burbuja de Champagne y una boca con mezcla entre los dos. No mata pero is different. El precio también es excesivo para lo que es.

D.O.Jerez-Xèrès-Sherry
Equipo Navazos
Manzanilla Pasada (por fin llegó). Auténtico lujo en la copa, una passsada. Salino y a la vez floral con un toque amargo.
Cream. Jo,jo,jo,jo,jo,jo –textual- me tuve que sentar, lo siento. Cada gota es un compendio ilustrado de sabores y sensaciones. Se advierte la solera nada más olerla.

D.O.Priorat
Alvaro Palacios
Gratallops 2007. Sabroso bajo toda sospecha, muy frutal y pulcro. Este pasó la prueba del algodón: no engaña.
Clos Erasmus
Laurel 2008. Se nota muchísimo el clásico barniz pero a la vez está bueno y muy fressssco.
Erasmus 2008. Esta es una muestra aún de la barrica. Se nota mucha más finura, algo mantecado y en conjunto muy estructurado. Ojito a la añada 2008 en todo el Priorato.

D.O.Rias Baixas
Lusco Do Miño
Pazo Piñeiro 2006. Una añada al límte de acidez pero aguantando el tipo por su elaboración y 'good vintage'.
Zárate
Zárate Básico. Salinidad elevada pero fresco y jovial.
El Palomar. Sin presencia de madera. Mucho más complejo y más graso que el anterior. Faltaría el marisco –que le vamos a hacer-.

D.O.Ribeira Sacra
Dominio de Bibei
Lalama 2006. Curioso vino, diferente pero bien. Variedades de Mencía,Garnacha,Brancellao y Mouratón.
Lacima 2006. Ya se le puede poner el apelativo de vinazo. Es mucho mejor que el anterior, más harmónico. Este sólo tiene presencia de Mencía. Por cierto el 2006 fue un año muy seco en la zona.

D.O.Ribeiro
Sanclodio
Sanclodio 2008 (Blanco). Las tres Gracias: bueno,bonito y barato. Aceptable. Están todas: Treixadura, Godeillo,Loureira,Torrontés y Albariño.

D.O.Ribera del Duero
Aalto
Aalto 2007. 'Bufff', me costó…-se puede decir más ‘alto’ pero no más claro- .Se nota algo pasado de madera, que no de tostado.
Aalto PS 2006. Muy bueno, riquísimo. Magnífica la integración entre madera y fruta. Para beber o guardar, ustedes deciden.
Alonso del Yerro
Alonso del Yerro 2007. Otra vez la madera.
María 2008. Muy bueno (MB) 'Guauuuuu'-textual. Dos vinos y cuán diferentes…
Dominio de Pingus
Flor de Pingus 2007. ¡Bárbaro, que bueno! Magistral, un RIBERA.
Pingus 2008. Sin palabras. Al principio parecía uno más de los riberas probados hasta el momento pero al segundo trago –porque hubo hasta tres, ¡palabra!- ERA PINGUS. Y en palabras de Oscar: "las lágrimas brotaron en mí como un niño consentido..."

Hacienda Monasterio
Crianza 2007. Magnífica RCP, ¡olé!
Reserva 2005. Clásico Ribera, ¡de los mios!
Reserva especial 2005. De los grandes, pocos rivales y de lo mejor en la D.O. ¡Excepcional!
Pago de Carraovejas
Pago de Carraovejas 2007 Crianza. Suena a chino: 'ni fu ni fa' después de tanto gigante.

D.O Rioja
Finca Allende
Aurus 2005. No está nada mal. Vuelta al ruedo y oreja. Muy elegante con algo lácteo y cuero viejo.

D.O.Rueda
Belondrade&Lurton
Belondrade&Lurton 2007. Verdejo en estado puro, pero no acaba de convencerme.

D.O.Toro
Pintia
Pintia 2007. Justo después del Pingus parecía ´Don Simón Reserva Especial´…quemado y demasado rústico. Lástima porque hemos disfrutado de añadas míticas.

V.T.Castilla y León
Cámbrico
Cámbrico Rufete 2007. Diferente, una bocanada de originalidad. Muy penetrante.
Mauro
Mauro Básico 2007. Como siempre, un buen vino de buena uva.
Terreus 2007. –Perdón por lo soez de la expresión- 'Jooooooderrrr'… ¡que vinazo! Otro gigante apisonadora de otros de la competencia. Combina potencia y elegancia.
Quinta Sardonia
Quinta Sardonia 2008,2007 y 2006 por este orden. Todos tánicos pero muy potentes, ricos y casi sin evolución entre ellos. El ‘06 brutal ahora.

Alsace
Zind-Humbrecht
Zind-Humbrecht Riesling Clos Saint Urban 2007. Sin dudarlo el mejor blanco del día. Expresivo a raudales con un terroir más que evidente y variedad a la vez.
Pinot Gris Thann Clos Saint Urban 2007. La Pinot Gris, una variedad de relleno, en el papel de protagonista. Para meditar.
Trimbach
Básicos. Demasiada mezcla de variedades. No se reconoce.
Clos Sainte Hune. El mejor donde la Riesling vuelve a ser la reina. Un salto cualitativo obvio.

Bordeaux
Bordeaux Vins Sélection
Château Bellevue 2005. Un Saint Emilion GC bestial, madurote y perfecto.
Château Angelus 2006. Mi mejor tinto extranjero. El final de boca –atención- recordaba al Petrus y la entrada era pura sinfonía muy armónica. Verde aún pero de 10 puntos. Este es un Saint Emilion en estado puro.
Lagrange 2006. Excelente factura y diferente registro de la ‘apellation’ Saint Julien (Médoc).
Les Forts de Latour 2005. Redondo, envolvente y matador al final. De lujo y para beber el contenido del decantador que tomamos prestado en ausencia de su legítimo dueño.


Côtes du Rhône
Domaine de Fontbonau
Tintos 2008 y 2007. Garnacha casi al 100%. Muy rico y también muy rústico.
Blanco 2008. Diferente con Roussane y Marsanne. ‘Chachi’ y graso sin tener madera.
Domaine de Marcoux
Blanco 2008. Muy parecido al anterior, graso y sin madera en su elaboración. Una nota de alegría.
Ermitage 2007. Nos explicaron que son once parcelas diferentes y 100% Syrah. Espectacular.

Champagne
Bollinger
Cuvée Speciale. Magnífico, como siempre. No lo vamos a descubrir ahora.
Grande Année 2000. ‘Jojojojo’ con sello Bollinger. Más comedido que otras añadas. ¡Guau!
GA Rosé. El mejor sin duda. Levaduras justas y una expresión de frutillos rojos más que interesante. Boca de ensueño, 'acidezzzz'.

Douro-Porto
Niepoort
Colheita ’98. La expresión no es mía: "caca"
LBV 2005. Esto ya es otra cosa: rico, ancho y fruta mayúscula, nada de alcohol pese a tener 20º.

Piemonte
Ceretto AZ Vitivinicol. Moscato d’Asti muy rico, espumante y con mucha fruta madura (pera).

Tokaji
Château Dereszla seco. Curioso pero a años luz de otros blancos secos.
6 Puttonios. Sabroso, ácido, meloso. Para beber y beber.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado...con alguna copa de más.