lunes, 14 de junio de 2010

Alrededor de una mesa


Aunque seamos tres los que plasmamos aquí nuestras impresiones desde hace ya un tiempo, somos un grupo bien avenido. Unas veces coincidimos todos y la alegría es total y otras echamos de menos a los que faltan, pero no supone ningún inconveniente a la hora de disfrutar del líquido que nos une.

Los tiempos cambian y toda evolución, de manera intrínseca, va ligada al binomio acción-reacción. El quedar para catar cada vez es más complicado ya que nuestras circunstancias personales rigen nuestros movimientos. Es por ello que la improvisación a la hora de montar una cata supone que, en ciertos momentos, no todos los que somos podamos acudir y realizar el pleno.

Amablemente nos cedió su espacio Vicente para un disfrute vespertino. Cuatro probadores y cuatro vinos, con nostalgia. Mientras escribo Eva Cassidy con su Time after time.



Para abrir boca un estupendo champagne de Bouzy, productor pequeño: Benoït Lahaye y su Millesime 2004 Grand Cru. Un 70% de Pinot noir, como debe ser, y un 30% de Chardonnay. La botella degollada en septiembre de 2009 y con apenas 5 gr/l de dossage.
Color dorado subido, PN, en nariz recuerdos anisados y un cítrico rojo típico pinotero también. Manzana ácida junto a frutos secos. Boca con burbuja muy integrada, el carbónico acaricia el paladar. De paso ácido el final y el posgusto es amargo con recuerdos a los cítricos de la nariz. También pan tostado y una punta herbácea. Resulta fresco, refresca la boca e invita a más. Muy buen champagne alrededor de los 30 euros.

Un regalo inesperado resultó el segundo de la noche: Günther Barzen Trarbacher Schlossberg Spätlese Trocken 1985 en media botella. Un vino seco del padre de Alex Barzen, inexplicablemente joven, dorado brillante, aromas a plástico, polo de limón junto al típico mineral fósil y ya conocido de las parcelas de Reil. Un frescor herbáceo en boca, entrada a refresco de limón sin gas) y un final con nervio y equilibrio. Un joven de 25 años.


El tercero no llegó del frío, surgió de la maleta viajera de Toni. Trajo de Galicia un Gallaecia de Martín Codax en su versión 2007. Grandísima añada en las Rías Baixas, este vino presentaba un gran equilibrio nariz-boca. Habíamos probado hace años la cosecha 2004 y en aquella ocasión resultó más evidente ese desequilibrio entre la dulzura de la nariz y la sequedad en boca. Recordemos que este Gallaecia presenta un 80% de uvas botrytizadas, de vendimia tardía y eso se traduce en cierta dulzura en nariz, fruta amarilla madura, que suele confundir al llevarlo a la boca ya que es un vino seco. Este 2007 estuvo a gran altura gracias a un buen armazón derivado de su gran acidez y las bondades de la añada. Para repetir a pesar de su precio, alrededor de los 40 euros.


No podía faltar un tinto y Vicente se sacó de la chistera un caballo ganador: Hacienda Monasterio Reserva Especial 2005. Recuerdo el comentario unánime: ¡Esto es un Ribera! Color negro azabache, capa subidísima. Lo primero que llama la atención es la característica mineralidad de la bodega: un grafito, carbón en la copa, me recordó a un Doix 2004 en ese aspecto. Mineral fino, fruta roja y negra fresca, ni chocolateado ni torrefactado. En boca rompe esquemas porque resulta fresco a pesar de sus 15% en la etiqueta. ¡Qué armazón! ¡Qué satisfacción mantener ese elixir en la cavidad bucal, con ese mineral subiendo por retro! Sin palabras. Una bestia del 2005 por unos 60 euros, gracias Vicente.



La tristeza inicial se traduce en melancolía y agradecimiento. Beber vino es disfrutar de buena compañía, ¿qué sentido tiene beberse el mejor vino del mundo en soledad? Para nuestro grupo, ninguno.

Todas las fotos originales de Vicente Sierra.

4 comentarios:

SIBARITASTUR dijo...

Vosotros en vuestra línea de cuidaros muy bien, joer.
Creo que ya os lo comenté una vez, desde que probé el básico de Haciendo Monasterio me quedé con ganas de seguir probando mas, una lástima lo que cuestan.

CarlosGonzalez dijo...

Estimado Sib,cuando los elementos van en nuestra contra intentamos luchar contra ellos y, a veces, salimos victoriosos.
Un saludo y no dejes de buscar este Reserva Especial.
Carlos G

Smiorgan dijo...

Si que se cuidan, Sibarita, si. Déjalos, déjalos, que sigan dando envidia por ahí...
De esos albariños tardíamente vendimiados, he podido probar el de Pazo de Barrantes y el experimento Agro de Bazán Derradeira Vendimia.
Curiosos vinos, que te sorprenden al no tener en boca nada o casi nada del dulzor anunciado en nariz. Alguno gana mucho tras unos días descorchado.
Saludos y seguid disfrutando así.

CarlosGonzalez dijo...

Gracias Smiorgan, dejaos caer por estos lares de una vez!!
Saludos
Carlos