lunes, 10 de mayo de 2010

Padre, he pecado (y de qué manera).

Valga ante todo mi deseo de amistad. Algunos puede que, después de leer esta recalcitrante entrada, tengan deseos de justo lo contrario: enemistarse con el pecador que la escribe.
Sirva este espacio compartido con mis compañeros de “fatigas” a modo de confesionario para exponer mis pecados más sibaritas, aquellos que sólo se pueden declarar delante de personas que lo puedan aceptar y entender.

Siete dicen que son los pecados capitales (lujuria, gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia), a ellos me voy a referir para intentar exteriorizar lo mejor posible mis mejores siete vinos ingeridos (o quizá debiera decir expirados).

Todo empezó hace ya más de 12 años, aunque el espíritu del vino siempre ha habitado en mi propia morada. Recuerdo que la mecha se incendió cuando cierto personaje, menos afín a mi persona en estos momentos que hace una década de años, me dio a probar un “simple” Barón de Ley Reserva 1994. Aquello fue la hecatombe, a partir de ese momento apenas recuerdo otra cosa que mis ansias devoradoras de vino.
Con los años me doy cuenta que mi papel en esa historia era cómo el de la virginal Eva, allá en el paraíso, expuesta y dispuesta a las manzanas envenenadas que malévolamente aparecían ante ella para llevarla al lado oscuro (tinto) de la vida…
Ahora ya, inmune a todo ese veneno, predispuesto a soltarme la melena antes de que los fuegos fatuos del infierno purifiquen mi cuerpo y alma, reflejo sin pudor los mejores momentos vividos en esta vida de pecado continuo.

El primero de los siete pecados cometidos, la lujuria, entró en mi cuerpo en forma de Petrus 2002. Un cúmulo de factores –y de euros- se aliaron para darme esa tremenda satisfacción que es probar uno de los más grandes vinos del mundo. Volvería a pecar una y mil veces más con este vino, su aroma profundo y su boca tánicamente perfecta, sabrosa, fueron capaces de trasportarme a otra dimensión, la dimensión donde el buen karma se amontona generosamente y la plenitud del espíritu campa libre… padre, he pecado.

El Trockenbeerenauslese (TBA para los amigos) 2005 de mi amigo Alexander Barzen es pura gula. En esa diminuta botella cohabitan casi 100 gr. de azúcar natural (255 gr/l) que sirven para trasformarte en un pantagruélico adicto al dulzor más puro y refrescante… recuerdo, y como yo muchos otros también, esas miradas entrecruzándose sin saber donde cogerse por el tremendo vértigo que provocó su primera bocanada… padre, he pecado.

Pingus 2003 y cada una de las 8 copas que pueden salir de su botella es lo más cercano a la avaricia. Apunto estuve de irrumpir contra mis compañeros de cata y arrancarles ese preciado líquido de sus insignificantes copas… Pingus es Pingus, tiene un olor, una boca y una emoción que sólo él puede dar, personalidad a raudales, complacencia abrumadora.
Y para más inri, a estas alturas de mi pecadora existencia, ya han sido dos los días de pecado con éste… padre, he pecado.

Pereza es lo que sentí cuando vi que se me servían una copa (y fueron varias las que al final pude probar) de Chateau Latour 1994. La poca experiencia que poseía me decía que tenía que relajarme, apaciguarme con mi propio ser y abrir la puerta a una tranquilidad que me permitiera verle vivir, verle cambiar, verle crecer en copa, ver como me poseía. Como un trueno entró y me dejo noqueado, la casta de estos grandes vinos se gana con muchos años de experiencia y con dosis de savoir faire. El más bruto, y a la vez elegante, que he podido usar para mi deleite personal… padre, he pecado.

Toca dar la tanda al que trasformó mi vida de forma radical, no sólo por provocarme la ira por no disponer de alguna otra botella para recrearme en el futuro (tema solucionado a estas alturas), sino por hacerme avergonzar de mí mismo por no haber sabido descubrir antes el edén de los mejores blancos del mundo. Nada más y nada menos fue Grans-Fassian Apotheke Auslese-GK 1990 el que me sirvió de vehículo para surcar la dimensión desconocida.
Esa esencia de pizarra, mezclada de una manera ejemplar con una fina dosis de hidrocarburos, esas flores blancas radiantes y frescas cómo el primer día, esa frescura cítrica que aguijoneó mis papilas para siempre, no hicieron más que hacerme enloquecer y, trago tras trago, recluirme un una mísera existencia de pleitesía hacia la riesling… padre, he pecado.

En Porrera, sentado en la mesa del que parece el mejor restaurante del pueblo, con una grandiosa compañía y perfectamente puesto en situación, viví la envidia en primera persona. Envidia del poder de otras personas hacia la fe de lo que es suyo, hacia lo que ellos creen apostólicamente y defienden a capa y espada.
Allí, con un decantador lleno de Clos Dominic Selección Andreu 2004 pasé del estado existencial al puramente metafísico en cuestión de minutos. Todo salvo la copa Riedel que contenía ese barroco vino se esfumó y me dejó disfrutar, una vez más, de esa chispa de nervios que se sienten cuando estas delante de un grande. Profundidad de aromas, exultante cariñena, sin maquillajes ni otros artificios… padre, he pecado.

Cuando ya pensaba que no podría pecar más de lo que había pecado, va y aparece Salon 1996, soberbia personificada. Entre otros pecadores -que no dudaron en hincar las rodillas al cielo implorando perdón- me encontré diseccionando ese líquido dorado, efervescente en su justa medida, camino de la perdición una vez más. Tiene todo lo necesario para hacer caer en la tentación, su aroma fresco y mineral, su entrada en boca puramente relativa y su magnánima presencia en boca hacen de él una aparición demoníaca en forma de botella barriguda (a mis ojos de pecador más se parecía a la esbelta silueta de una musa escultural que a un vulgar envoltorio de vidrio)...padre, una vez más, he pecado.

Espero que mi paso por el purgatorio sea corto y satisfactorio al máximo, que no se alargue y pueda volver a ver la luz que, en las siete ocasiones descritas, atisbé a ver más en mi paladar que en mis ojos.
La vida es demasiado corta y, cómo dice más de un buen amigo mío, es mejor vivir que sobrevivir, así ¡que me quiten lo bailao!

22 comentarios:

Carlos Palahí dijo...

Querido y convaleciente :-) amigo Oscar.
Pongamos las cartas sobre la mesa.
Pues estos son mis siete pecados capitales:

Lujuria: Vega Sicilia Reserva especial 1995 -satisfacción superlativa-.

Gula: Egon Müller Scharzhofberger Spätlese 2007 -la diva-.

Avaricia: Pingus 2003 -coincido en todo y por una copa soy capaz de todo-.

Pereza: Salon 1996 -no lo entendí-.
Ira: La Ermita 2000 -RCP infame por el precio pagado-.

Envidia: Noval Vintage 1963 -por no disponer de más ejemplares y no haberlos cobnocido antes-.

Soberbia: Petrus 2002 -poderoso caballero...-.

Un Petó.

VadeBacus dijo...

Así sea.

Me complace, por lo menos, no haber probado uno de todos los que citas (ese día el viento no sopló a mi favor, qué le vamos a hacer) así que te considero digno merecedor de una visita, previa si gustas a la mia, al purgatorio de los pecadores vínicos compulsivos.

Apiadarse toca.

OG

SIBARITASTUR dijo...

Me caguen la leche Oscar, esto no se hace coño, diiiiiiios.
El otro día como sabes probé el Flor de pingus 07, ya me pareció un excelente vino osea que cuando caiga en pingus haré la ola durante un buen tiempo.
El Grans Fassian, tuve el placer de probarlo del 97 hace poco, impresionante vino e increible Rcp.
Y si todo va bien probaré el saloon en breve, a ver que pasa...

Oscar Gallifa dijo...

Jorge,

De verdad te digo que si el Flor de Pingus te parece un muy buen vino (que lo es), cuando pruebes el hermano mayor vas a dar saltos de alegría. la verdad es que, siendo de la misma familia al fin y al cabo, no se parecen en NADA.
El flor es más Riberoso en terminos generales y Pingus es algo celestial, no comprable con nada más de la zona: es y sabe a Pingus, imposible de copiar o identificar esos aromas y sabores en ningún otro vino.
Salon sí, ese si es muy tremendo, grandes dosis de felicidad y un tacto fuera de lo normal... ¿gas, burbujas? je, permíteme que me ría.
Grans-Fassian es la bomba, cuando esos auslese-Gk tienen una edad, y su cosecha es decente, adquieren unos registros que dificilmente se pueden olvidar. Para mi es todo un estilo dentro de la zona.

Por lo que veo, somos unos cuantos los pecadores que por aquí deambulamos...:-)

Un abrazo

OG

SIBARITASTUR dijo...

Con respecto a Flor de Pingus, la mineralidad de ese vino no la encontré en ningún otro (o no lo recuerdo). El pingus es un asunto pendiente que aún me queda lejos.

Oscar Gallifa dijo...

Tienes razón con eso, Flor de Pingus es un vinazo muy mineral, muy ribera, con sus señas bien puestas y una larga vida por delante que no hará más que afinarlo (que en alguna que otra añada ya le hace falta, ya...)
Yo, que por suerte he probado los dos, no puedo decir que lo que hace especial a Pingus sea su mineralidad... no sé, más bien creo que sería todo el conjunto (tan perfecto, tan seductor y tan apoteósicamente elegante y potente a la vez que se hace cuesta arriba explicarlo).

Saludos

OG

CarlosGonzalez dijo...

A mi el Fassian GK 1990 me provocó ira y envidia, a saber porqué, no?. ;).
El Salon gula y el TBA de Alex lujuria y avaricia al mismo tiempo.

El A.R. de Barzen, el trocken, soberbia a ciegas.
Creo que me dejo algo pero ultimamente tengo una pereza...
Salut!

Oscar Gallifa dijo...

Cualquiera de esos vinos citados más arriba, en todos los comentarios, serían perfectamente sustituibles unos por otros en sus respectivos 'pecados'..¿será que el demonio tiene esa característica en su ser?
Una cosa está segura, nos estamos ganando el infierno a pasos de gigante. :-)

Saludos

OG

Olaf dijo...

Pecadorrrrlrlll! Que ere un fistro-pecador de la pradera!

A seguir pecando Oscar!
Saludos
Olaf

VadeBacus dijo...

Jejejejeje Si todos los pecados de la humanidad fuesen como estos creo que las iglesias tendrían más aceptación de la que tienen.. :-P

Olaf, qué pequemos juntos algún día!.

OG

Smiorgan dijo...

Bien, veamos. Ya lleváis algunos posts en los que estais haciendo amigos a destajo, eh?
Esas cosas las contáis para dar envidia cochina de la buena, para hacer que intentemos aparecer cualquier día por vuestros reales aposentos a colarnos en esas orgías vínicas...o simplemente por jorobar? :)
Esos pecados si que son de los buenos, Oscar. Pero en el pecado está la penitencia, recordar lo vivido y buscarlo en otros sitios sin saber si se logrará.
Para terminar, la única vez que probé el Flor de Pingus no me entusiasmó.
Saludos.

Oscar Gallifa dijo...

No por nada me apresuré al inicio del escrito a dejar claro que no pretendía un acto potenciador de envidia, más bien un recopilatorio de mis mejores momentos (el infierno me estoy ganando diciendo eso...).

Tampoco te creas tú que en los garajes de Sant cugat cada día se abren estas joyas, Dios nos libre, si fuese así nadie los abandonaría entre cata y cata!

Flor de pingus es verdad que puede ofrecer varias caras... por ahí hay un Vadebacus que tiene alguna que otra experiencia nefasta con ese vino pero, por suerte, también tiene de las buenas (y ojo, según me contó ayer mismo, se trataba de dos botellas de la misma añada, una de ellas maravillosa, la otra para los leones).

Saludos

OG

Vicente Sierra dijo...

Siempre me han parecido curiosos los comentarios que se hacen sobre el Flor de Pingus tanto en lo negativo como en lo positivo. Como dice Oscar yo mismo tengo dos experiencias dispares con el vino en cuestión. En la buena tengo que decir que fue la mejor madera que he probado de la ribera, y de la mala mejor no hablar. Dos botellas diferentes pero de la misma añada, creo recordar que era la 2004.

Saludos.
Vicente.

Toni dijo...

No he tenido la suerte de probar los grandes de Burdeos, pero es revelador el último post de Pistoynopisto sobre esa cata doble ciega en la que un vino de 14€ derrotó a todos los "grandes" menos al Angelus.

Oscar Gallifa dijo...

Ahí está el miembro que tiene más experiencia de todos nosotros en el susodicho hermano menor de Pingus.
Yo tengo grabadas en mi pobre memoria tres añadas: ´03, ´04 y, hace un mes en el festival vínico de la Llotja del Mar, la ´07. De todas ellas creo que la mejor fue la primera, la de la añada caliente.
Parece que a nadie deja indeferente ese vino, ya sea por su calidad o simplemente por su precio.

Un abrazo Vicente y que se repitan tus aportaciones.

OG

Smiorgan dijo...

Yo sólo he probado un Flor de Pingus, el 2005, probado en Diciembre de 2009 y en copa AFNOR.
Como comenté en mi blog, lo noté aún muy áspero y tánico, algo desestructurado y cerrado. No me disgustó del todo, pero me esperaba otra cosa.
Igual hay que darle más añitos.
Saludos.

Oscar Gallifa dijo...

Toni,

Voy de inmediato, derrapando casi, a ver ese artículo en Pisto y no Pisto.
Las catas a ciegas tienen esas cosas... más de uno se pone en su sitio con según que resultados, y los grandes vinos no son casualmente los que más se libran de ello.
Sobre el Angelus, una vez lo he probado y justamente me supo a eso, a ángeles.

Gracias otra vez por el chivatazo de Pisto!

Un saludo

OG

Oscar Gallifa dijo...

jojojojojo Esas copas Afnor son terroríficas para sacar los defectos, por pequeños que sean, a los vinos que los tienen más escondidos.
Seguramente algo de razón tienes en lo de que ese 2005 necesite unos años todavía para ensamblarse, pero vaya, que los grandes vinos (costando más de 50€ no son grandes, son MUY GRANDES)deben prestarse a todo sin resultar mediocres.


Saludos

OG

La bruixa de La Tena dijo...

Pecar no has pecado. Segñun el Dios de las brujas, que es distinto al Dios de los sacerdotes ojo!!!, pecado = a cualquier acto que nos causa placer pero causa dolor en otro ser.
Yo no veo pecado ojo!!!, sino nos vamos ya a la actitud metafísica del hecho de que cualquier acto contado para escandalizar o corroer o causar envidia, es un acto privado pecaminoso...vamos, ahí le has dado. Envidia si que casas.
QUIZAS SI que es pecado.

Oscar Gallifa dijo...

Supongo que el único pecado que se puede achacar al tema, aparte de la demagogia que he empleado hasta ahora, es la suma ingente de dinero que hay que gastarse para poder pecar de esta manera... por supuesto, una parte de ese dinero era mía, la otra es del fantástico grupo de gente que siempre, un pecador cómo yo, tiene alrededor , dispuestos todos a pecar decentemente (que son dos días!).

Un Petó.

OG

PD: ¿¿existe receta o conjuro capaz de hacer volver a pecar sin que cueste tanto dinero?? si es que sí, por favor, apuntame tres para la próxima vez que nos veamos! ;-)

Mauricio dijo...

Me quedo con un único pecado. El que me recorre el cuerpo: envidia, envidia, envidia, envidia... Tengo mucha curiosidad por ese trockenbeerenauslese. Se podría hasta masticar, ¿no?

VadeBacus dijo...

Buenos días Mauricio,

Efectivamente, envidia debes sentir pues es un vino que pronto entrará en el olimpo de los grandes, en el cajón celestial que alberga a los vinos que, por su corta tirada, se agotan demasiado pronto (no es baladí, apenas quedan 2 o 3 botellas de ese substancial vino).

Ese cuarto de kilo de residual, mezclado con su ajustada acidez, hace de él un vino casi metódico, dificilmente extrapolable a cualquier otra variedad que no sea riesling u otra zona que no sea Mosel.
Por ser cómo es, mis siguientes botellas no se abrirán hasta dentro de 8 o 10 años... si gustas ya sabes, ¡quedamos y pecamos juntos!

Saludos

OG