lunes, 17 de mayo de 2010

Douros a cuatro pesetas


O la cuadratura del círculo. Difícil cuestión esta de buscar la máxima cualidad al mínimo precio, máxime cuando el mercado es tan diverso y dispar que uno se pierde en tanta selva virgen.

Recientemente un videoblog me mostraba como en una cata a ciegas sobre los mejores burdeos franceses se alzaba ganador, entre un escogido grupo de 'gurús' en el mundo del vino, un modesto ejemplar a no más de 15 euros sobre un enjambre de pesos pesados con nombres tan pomposos como prestigiosos como Chateau Latour, Petrus, Ausone, Lafite, Haut-Brion, Cheval Blanc, etc.

No hace mucho lancé una pregunta que nunca tendrá una única respuesta, ¿cuál es el precio del vino? Pues bien, abundando aún más en el tema lo primero es que hay que tener muy claro lo que buscamos en todo momento. No es lo mismo una cata que una comida, por ejemplo, o unos amigos más o menos entendidos que un grupo de neófitos.

Lo segundo,¿ qué esperamos encontrar en un determinado producto? Debemos incidir en la temática. No es lo mismo un blanco que un tinto, un vino viejo que uno de cosecha reciente, ni un syrah que un tempranillo, ni un vino atlántico que otro mediterraneo, ni un Rioja que un Ribera, ni un Cava que un Champagne , ni un dulce que un seco, valga se me permita poner estos ejemplos tan peregrinos. Uno debe ir a la tienda un poco con la lección aprendida y un guión flexible de la película que le interesa.


Y lo tercero, una vez probado lo que nadie discute y es bandera de culto de guías y tertulias vitivinícolas debe ser enteramente reescrito a título personal. Es hora de buscar cosas nuevas y abrir nuestro abanico de posibilidades. No sería la primera vez que un vino desconocido y de supermercado hace palidecer a los consagrados y más caros de la liturgia enóloga.

La elección se hace más difícil cuando variables tan importantes como la añada y el pago intervienen lastrando aún más económicamente el producto final. ¿Qué es mejor, un año discreto más económico o un pago vecino no tan reputado pero de añada excelente? Aquí entra en juego el fino olfato de sabueso que los que tenemos el bolsillo mareado de tanto meter la mano afinamos al máximo buscando aquí y allá cualquier oferta que satisfaga nuestro primario instinto.

Y es en torno a este tema que giró una animada conversación en aras de hacer más placentera una tarde ausente de los pedales que animan regularmente las salidas de unos cuantos Vadebacus debido a la convaleciente rodilla de un fiel compañero de fatigas. Conversación entrecortada por los movimientos convulsivos del diafragma –léase hipo- de otro de los tertulianos que improvisadamente se unió al grupo ese día.

Guardaba celosamente un segundo ejemplar de un Duas Quintas Reserva 2004 de la D.O. Portuguesa Douro. Un vino que ya había degustado hace un par de años y que fue adquirido en la mítica Casa Macario del centro de Lisboa.
La Touriga en sus múltiples variantes crea una personalidad propia, con matices claramente atlánticos, lácteo, con yogur de moras, algo salino y una madera muy integrada, que expresan las cualidades de la zona, productora de su hermano mayor mucho más conocido, el Oporto.

Sin duda tras esos seis años Duas Quintas ha ganado en cuerpo y recorrido con una personalidad muy propia y que a nuestro juicio ayudan a formar ese mapa tan carácterístico en torno al río Duero que va desde su cabecera hasta su desembocadura en la ciudad que lleva el nombre del producto que le ha dado la fama, o Porto –el Puerto-, en lengua lusitana.

Y como si del Péndulo de Foucault se tratara cambiamos de la ribera atlántica a la mediterránea. Sin conocer detalle nos asaltan notas dulzonas, con mucho mineral, pizarra, fruta muy madura, algo balsámica y torrefacta. Dudamos porque para el Priorato 2005 ya son unos cuantos años pero hay un “deja vu” cuando leemos la etiqueta: Clos Dominic Vinyes Baixes 2005. El Merlot destaca por delante del Cabernet y la Garnacha pero el matorral queda un poco más escondido debido a la templanza que da un lustro de guarda.


Vamos como votantes indecisos de un vino a otro. Difícil elección, tan primaros y tan diferentes. ¿Precios? Mientras mi economía lo permita los seguiré disfrutando.

10 comentarios:

Oscar Gallifa dijo...

Ya sabes que para mi el hecho de que un vino sea viejo no es motivo de adoración o, simplemente, darle más esperanzas que a otro más joven.
Cada vino debe mostrar sus cartas, si se trata de un vino viejo éste debe conservar sus facultades (¿de que nos sirve un vino caduco o con sus posibilidades mermadas?), si es más joven exactamente lo mismo.

A mi no me impacta ver grandes etiquetas de grandes marcas, de hace medio siglo o más, si lo que hay dentro no es coherente... cuantas veces pasa que abrimos una botella y vemos que su mejor momento pasó.
Aquí se mezcla lo de siempre, el saber cuando un vino estará en su cenit, pero eso ya es otro tema.

Menudo par de vinos que describes chato, uno sumamente atlántico y el otro totalmente mediterráneo: me quedo con los dos!

Gracias

OG

Carlos Palahí dijo...

Pues yo querido amigo persigo los terciarios de los vinos entrados en años como perro trufero en día de 'caza'.

Por cierto, ¿dime algún alimento que sea capaz de aguantar 40 años y expresar todos sus sabores?
Los que lo consiguen no son equiparables a ninguno de los llamados jóvenes. Otra cosa es que no todos los vinos soportan una larga guarda.

La gracia está en el equilibrio. Ponle una pulserita de esas a tu mejor vino a ver si así aguanta un poco más.

Cuida esa rótula :-)

Toni dijo...

Es que hay mucha tontería en el mundo del vino, y muchos, yo también, se dejan influenciar mucho por lo que pone la etiqueta. Luego hay sorpresas como ese Reignac 2001 que ganó a todos los grandes de Burdeos menos el Angelus.

Aunque algunos me critiquen siempre defiendo las catas a ciegas y sobre todo si son vinos de la misma zona y añada.

Vicente Sierra dijo...

Esos terciarios en los vinos entrados en años me parecen todo un lujazo, está claro que las sensaciones no son equiparables a los más jovenes, pero creo que le aportan su punto óptimo de complejidad aromática cuando van acompañados de aromas primarios y secundarios. Pero claro, lo dificil es dar con ello.

Saludos

VS

Carlos Palahí dijo...

Gracias por el aporte Toni, todo un lujo.
El videoblog de la cata a ciegas de los Burdeos es una auténtica bomba de relojería...aplicable -no nos engañemos- a lo que se cuece aquí en casa.

Un abrazo y ¡Visca el Barça!

Carlos Palahí dijo...

Has dado en el clavo Vicente. Esos terciarios -combinación milagrosa de primarios y secundarios- es lo que justifica una larga guarda.
Lo difícil es acertar de cara a portería para no quedarnos en blanco :-D

Una abraçada.

Oscar Gallifa dijo...

Lo mismo es que soy un poco cazurro y no se leer (o entender quizá..), ¿vosotros sólo queréis TERCIARIOS per se?
Sinceramente, aparte de esos terciarios yo espero encontrar una redondez, un acompañamiento a la altura de lo que bebo también en boca... de poco me sirve oler a fuel en un riesling si luego la boca está más deshinchada que un zeppelin alemán.

¿Vinos viejos? por supuesto! pero que estén bien, unicamente por ser viejos NO.

Mañana más guerra, esta vez sobre pedales.

OG

Carlos Palahí dijo...

Yo creo que es cuestión de matices.
¿Qué entendemos por terciarios?
Pues una combinación no escrita de los valores primarios y secundarios del vino....que por cierto es una anomalía para muchos productores.

Si unicamente lo que aparece es ese terciario entonces es un defecto porque le falta base en que sustentarse.

Y eso es una creencia mia: creo que no se perciben esos terciarios sin esa comunión entre primarios y secundarios, de ahí la dificultad.

Cuidado mañana ...¡que no te zurzan otra vez!
C.P.

Smiorgan dijo...

Buen salto, vive dios.
Yo acabo de iniciarme en los vinos de Dominic, como habeis podido leer, y de los Douro sólo he probado un Quinta do Portal en una cata de más de 50 vinos, así que no recuerdo muchos detalles, sólo que me llamó la atención.
Igual en un rato me acerco a mi vinoteca a ver que veo :)
Ojo a esas rodillas.
Saludos.

Carlos Palahí dijo...

Son dos estilos completamentes diferentes. Uno es atlántico y el otro denota su origen plenamente mediterráneo.
Dominic es un valor seguro mientras que con los Douro habida cuenta nuestra ignoráncia deberás pedir consejo a algún entendido, pero son todo un descubrimiento.

El dee la rodilla de cristal ya patalea de nuevo.

Saludos.
C.P.