miércoles, 3 de marzo de 2010

Rozando lo Divino

Lunes por la tarde, la hora del té. Carles y Oscar me esperan en la puerta del Hotel Condes de Barcelona en pleno Paseo de Gracia barcelonés. De la mano de Vinialia nos llegó la invitación y nos llamó la atención. Se presentaba la empresa Balfegó que se dedica a la comercialización del atún rojo. El 80% de su mercado se exporta a Japón. Resulta interesante conocer el proceso en su totalidad: desde que los atunes (con talla superior a los 80 Kg.) son capturados y trasladados hasta unos criaderos, cuidados y sacrificados según la demanda durante todo el año hasta que llegan a nuestras mesas. Todo el proceso en controlado hasta el mínimo detalle. Se nos comenta que la empresa realiza un proceso totalmente compatible con la sostenibilidad, ya que los animales son sacrificados únicamente tras el desove.



Tras el ameno video de presentación aparece uno de los miembros de Balfegó, de origen oriental, diestro con el cuchillo y nos hace una demostración del despiece de un ejemplar de unos 80-90 Kg de peso. Todo un espectáculo ver in situ como maneja todo el juego de cuchillos, cada una de las partes aprovechables del atún es extraída y expuesta para el asombro de los asistentes.
Después llegó la exhibición del experto cocinero y la degustación para deleite de los que allí fuimos invitados. Todo ello regado con soja y con el rico riesling que tan bien le va a la cocina oriental. Maximin Grünhaus Qba 2004 y Christmann trocken 2007. Fabulosos con el atún, tanto crudo como cocinado, damos fe de ello.

Lo que yo no sabía es que mis dos compañeros de evento y de blog tenían pensado un bonito fin de fiesta. Aunque parezca mentira aún no habíamos pisado Monvinic y había que poner remedio y me arrastraron desde Paseo de Gracia hasta Diputación en menos de lo que canta un gallo.



Ellos iban con la idea de beber un champagne, el Selosse V.O. que Oscar no pudo probar el sábado pasado ya que otro tipo de obligaciones le impidieron acudir. Entramos en el espectacular espacio que es Monvinic y nos ubicaron en una mesa muy agradable. Nos cedieron la carta electrónica de vinos y nos pusimos a chafardear. Allí estaba el Selosse a un precio atractivo. La carta es impresionante, tanto por botellas como por copas, un lujo de espacio dedicado al dios Baco. Después de marear el cursor un buen rato nos decidimos por otro vino diferente: Rico y Delicioso. La casa por la ventana tiramos y no miramos la cartera por un momento: Bollinger R.D. 1997. No es la fabulosa añada 96 pero después leo que no está nada mal esta 97. Es difícil escribir las sensaciones producidas en aquellos minutos mientras César descorchaba la botella y se enfriaba en la cubitera. La excitación era palpable y a Carles los ojos le hacían chiribitas, como a la tonadillera. Cuando nos trajeron la botella fuimos pacientes, diez minutos de hielo fueron suficientes y nos servimos la primera copa.


De color dorado con burbuja escasa por no decir inexistente, parece un vino tranquilo. En nariz parece un Grande Anné pero domado, apenas burdo, finos toques de lías y un fondo de frutos secos, mantequilla de cacahuete . Oler la copa de nuevo implica reconocer frutillos rojos de la pinot noir, y es que este vino parece un manual de lo que son las variedades que lo componen, pinot noir al 65% y el resto de chardonnay. Los toques ahumados ganan presencia pero la frescura que proporciona la pinot noir aporta equilibrio y elegancia. Pomelo rojo, amargo y cítrico. Para aquellos que hayáis probado el Grande Anné decir que este no se le parece, el Anné es el vino estandarte de la casa porque es como el Celler Batlle de Gramona, frutos secos y sensaciones contundentes. Este R.D. , porque está recientemente degollado, es finura y elegancia, enriquece y deslumbra. El carbónico en boca es inexistente por el nivel de integración, se percibe un resto de gas en lengua que refresca pero sin la redondez de la burbuja, es complicado acertar con la descripción. Posiblemente sea la burbuja más integrada que haya disfrutado, presente pero no en un primer instante. Maravillosa.




El resto es una mezcla de un herbáceo mentolado y un frescor que aporta en boca en cada sorbo, para nada vinoso aunque parezca imposible por sus aportes de crianza. Con vida por delante, no perdáis la oportunidad de haceros con una botella porque entender la Champagne es beber este vino.

7 comentarios:

Smiorgan dijo...

A pesar de ser yo un amante del atún rojo, bien sea en tartar, sushi/sashimi, plancha, etc. etc., creo que dada la situación actual de la especie, debemos entre todos potenciar la disminución e incluso el abandono de su consumo.
Lo de la exportación de juveniles de atún a Japón para que los engorden, es una barbaridad que está contribuyendo, bajo un velo de sostenibilidad, a acabar más aún con la especie.
Estamos esquilmando a pasos agigantados nuestros mares, hasta que no quedadrá nada, y tenemos que ponernos firmes ya mismo.
Saludos.

EuSaenz dijo...

Jejeje, al final no aguantasteis más con el Monvinic, eh? Ya os dije que es un lujo, un espacio impresionante y sin parangón en España. No he probado RD 97, pero sí varias veces el 96 (además algo guardo por ahí) y es uno de los grandes. El que me gustaría probar es el VVF (Viñas Viejas Francesas), pero ese nos tenemos que juntar entre 6 o 7 para poder pagarlo. En una próxima visita…

Saludos,
Eugenio.

CarlosGonzalez dijo...

Hombre Smiorgan, ese mundo es como muchos, hablar sin conocer es fácil. Te podría decir quépasa con la energía nuclear, lo que dicen unos y lo que dicen los técnicos. Un dificil debate.
Saludos

CarlosGonzalez dijo...

Claro Eugenio! Yo me apunto a un bombardeo si hace falta, jajaja.Cada vez el listón está más alto. Pardiez!
Saludos

Smiorgan dijo...

Carlos, pero en mi humilde opinión, hay cosas susceptibles de debate y cosas que no. No me gustan nada los talibanes ecologistas, los alarmistas y los agoreros, pero la sobreexplotación mantenida de los mares es una realidad. La pesca irresponsable, el pensar en el hoy y nada mas, también.
Y cambiando de tema, a mi me gusta notar el carbónico y la burbuja de los espumosos, pero sin que moleste. Recuerdo un André Clouet, que casi no tenía perlaje, pero en la boca explotaba un carbónico suave y delicioso.
Saludos.

CarlosGonzalez dijo...

Mi querido amigo, el tema del ecologismo está tan de moda que seguir el camino es lo más fácil, ojo, no digo que sea tu caso. Me refiero a que la sobreexplotación no es un problema único del atún sino de la mayoria de los recursos naturales. Si entramos en el tema yo prefiero comer atún fresco que no la mierda que nos dan en el supermercado,como las grasas hidrogenadas, aunque una cosa no quita la otra,claro.
Venga,un saludo

Smiorgan dijo...

Que la sobreexplotación es un problema común a la mayoría de recursos naturales es una verdad como un templo.
Y no, no soy un ecologista recalcitrante, ni sigo los caminos de la moda, pero si intento hacer lo que puedo, aunque sea por egoísmo (soy pescador de caña, por lo que me gustan los ríos y mares limpios y con peces).
Saludos, Carlos, siempre da gusto intercambiar ideas sin acritud y con sensatez.