lunes, 15 de marzo de 2010

Mouton Rothschild


“Premier je suis,
Second je fus,
Mouton ne Change”

La idea de este –suyo- foro es ofrecer ante todo un debate de esa pasión conjunta que mueve a muchos de nosotros a reunirse, incluso a centenares de kilómetros, alrededor de una mesa con un objetivo común: vinos en primera instancia y su maridaje para obtener satisfacción plena en cuerpo y alma. Ofrecer la perspectiva alrededor de un único espécimen de producción vínica no es tarea fácil a menos que se trate de un raro ejemplar único en su especie.

Hace muy pocas semana tuve la ‘calva’ ocasión de agenciarme con uno de esos monumentos más propios de un adinerado coleccionista o de un afamado museo de la cultura del vino. Pude conseguir a un precio razonable un Mouton Rothschild de 1972. Cierto que ni la añada ni la conservación de la botella eran las más apropiadas pero en este caso pudo más el corazón que la razón e invertí unas cuantas monedas en la marca del ‘borreguito rico’.

Comprendo que a más de uno y de dos les parezca un esnobismo propio de un club elitista y tuerzan el gesto con mohíno semblante al oír hablar de Mouton Rothschild pero no hagamos como en la fábula de La Fontaine y demos por sentado que las uvas eran verdes.
Conozco un ejemplar de 1945, recién finalizada la Segunda Gran Guerra, que se encuentra en las dependencias de un conocido local, punto de venta en Barcelona, a no menos de 8 mil euros. El mío, mucho más modesto, fue una ganga tras escarbar en los entresijos de la Red y pujar una cierta suma de dinero previa una conversación en el idioma de Molière.


Inicialmente la historia comienza con la compra por parte de Nathaniel de Rothschild del Château Brane Mouton a Pauillac en 1853. Posteriormente fue en 1922 cuando el Baron Philippe de Rothschild toma el control de la Propiedad. En la actualidad es la Baronesa Philippine de Rothchild quien lleva las riendas de la Sociedad que entre otros muchos regenta junto a Robert Mondavi el Opus One, el primer gran vino franco-americano.

Curioso que Mouton Rothschild no entrara en la histórica clasificación de 1855 hasta 1973 cuando por presiones de todo tipo se hizo la única revisión de la famosa lista elevando los finos del Barón a la categoría de Premier Grand Cru.
El pago se extiende sobre 84 hectáreas en el corazón de la D.O. Pauillac. Con un cultivo muy propio de Médoc con un 77% de Cabernet Sauvignon, un 12% de Cabernet Franc, un 9% de Merlot y un 2% de Petit Verdot.

Otro dato curioso que induce a coleccionar los ejemplares de Mouton Rothschild es la etiqueta que desde 1945 es diferente año tras año y a menudo ilustrada por artistas de fama mundial y de reconocido prestigio entre los cuales destacan Pablo Picasso, Salvador Dalí, Joan Miró, Marc Chagall, Andy Warhol o Antoni Tapies entre muchos otros. Incluso la edición de 2004 lleva el nombre de su creador el Príncipe Carlos de Inglaterra.

Mouton Rothschild de 1972 es anterior al ‘Decretazo” de 1973 y por lo tanto aún no es un Premier Cru. Además la añada no será recordada por ser de las mejores, más bien es tirando a normalita y no destaca en ningún sentido pero sigue llevando el sello de la Casa.
La botella lleva la impronta en su etiqueta de Serge Poliakoff (Moscú, 1900 – París, 1969), pintor abstracto ruso nacionalizado francés. No es de mis preferidas y su apariencia deja mucho que desear. Vista a trasluz el preciado líquido presenta un nivel bastante bajo a la altura de los hombros. Emergen dudas sobre su estado de conservación.


El tapón sale sin esfuerzo gracias a un sacacorchos de lamas para no contaminar el interior. Hay un silencio y miradas perplejas de interrogación acerca de su contenido. Levantamos despacio la botella y la decantamos suavemente.
Emerge un olor muy tenue a humedad. Las primeras gotas en la copa tienen un color de un rojo desteñido que tinta el cristal dejando huella. El primer sorbo es de satisfacción: ¡el vino se encuentra cerrado pero sigue estando vivo!

Al cabo de un tiempo que se antoja muy largo se deshace la madeja. Va cogiendo aire y poco a poco despliega todo su potencial que acusa los años de mala conservación. Disfruto con sus aromas a caballo y cuero muy viejos, sus vapores a reducción complejos, el recuerdo de una uva madurada al sol, de la arcilla junto al regaliz ya seco, de una humedad atlántica y de un salino con regusto a pescado y alga marina.

Son apreciaciones y notas de cata que cada uno de nosotros anota en su particular cuaderno. No todos coincidimos pero es que este vino se dispersa hacia los cuatro puntos cardinales de la misma manera que las estrellas se alejan las unas de las otras.
Por cierto la divisa de Mouton Rothschild cambió a partir de 1973 siendo la que es:

“Primero soy,
Segundo fui,
Mouton no cambia”

14 comentarios:

Oscar Gallifa dijo...

No tengo mucho a decir, lo has documentado y explicado muy bien.
Unicamente constatar que lo único que no tiene precio es la amistad, eso que tu tienes hacia mi persona, demostrado en multitud de ocasiones: llámese Mouton, Romanée o Don Simón, todo es válido si la compañía lo merece.

Un abrazo y mil gracias por pensar en mi a la hora de descorchar.

OG

PD: EL vino en sí me pareció algo cansado, su mejor momento pasó y lo perdimos, pero siempre nos quedará el disfrute del momento.

Carlos Palahí dijo...

La amistad tiene siempre billete de ida y vuelta...amigo Oscar.

Snif...Y lo que nos queda por descorchar:-)

Un abrazo.

P.D. Así de tierno no te recordaba.Ja,ja.
C.P.

CarlosGonzalez dijo...

Amic Carles, lo describes y me parece recordar esa botella y ese primer recuerdo a arcilla, a viejo, a cueros viejos. La amistad no tiene precio y creo que este vino para ti tampoco, por lo que pudimos compartir ese día. Yo también me pongo cursi pero es que cada día que pasa más tierno me pongo y con peor humor me veo.
Mil y una gracias, siempre nos quedará este Mouton.
Carlos

Carlos Palahí dijo...

Mais oui mon amí! Après avoir vecu a Paris -et la nuit- on n'est pas le même, n'est pas?

Au revoire et a bientot mon vieux garçon!

C.P.

CarlosGonzalez dijo...

Así es, así es. Nunca lo hubiera dicho. Pienso volver pronto, aunque como la primera vez no será. Me sorprendió esa ciudad, receptivo a tope y así he vuelto.
Me siento embrujado.
Un abrazo, amigo mío.

Carlos Palahí dijo...

Bueno de una manera u otra todos procedemos de allí,de París.Ja,ja,ja

Bisous.

Benjamín Berjón dijo...

Carlos:

Yo compré en EE.UU. un Mouton de 1993, es curioso que en la eqtiqueta no aparece el dibujo original de Balthus, fue censurada ya que se pensó que el dibujo desnudo era de una niña. El caso es que las etiquetas en EE.UU. aparecen sólo con el color de fondo. He querido conseguir la otra pero no he tenido suerte. Otra interesante es la de 1998, único pintor mexicano que ha puesto su huella, se trata de Rufino Tamayo, "Brindar por". un regalo de un buen amigo. Aquí esta el enlace donde aparecen gran parte de las etiquetas. http://www.theartistlabels.com/index.html

Saludos

Carlos Palahí dijo...

Gracias por el enlace,Benjamín.

En mi caso y como puedes apreciar la etiqueta de 1972 no es demasiado vistosa y acusa el mal estado en general.
Cada una de estas etiquetas está firmada y vale su peso en oro si además de su buen estado está acompañada de la botella.
Pablo Picasso, Salvador Dalí, Joan Miró, Marc Chagall, Andy Warhol o Antoni Tapies están entre los artistas. Yo destacaría la botella de 1945, année de la victoire con la "V" característica, y la de 2004 realizada por el Principe Charles de Inglaterra.
Un saludo.
C.P.

Smiorgan dijo...

Uyuyuyyyy, como os poneis de melosetes y amorosilloooooos :)
Da gusto oir lo bien que bebeis y lo mejor que os lo pasais. Dais envidia sana de la buena, jodíos.
Yo he vuelto a la mencía, que tanto dió que hablar en un reciente post de mi blog.
Saludos.

Carlos Palahí dijo...

Pues ya sabes Smiorgan. Si adquieres algún especimen de los comentados y quieres compartirlo pues gustosos te estaremos esperando:-)

Ya que eres fan de la 'demencia' ya nos contarás de tu última locura.

Saludos.

Smiorgan dijo...

Publicado está, Carles. Y este finde caerá otro caldo demencial :)
Saludos.

Carlos Palahí dijo...

Cuantas similitudes entre la zona de Amandi en la Ribeira Sacra, a orillas del Sil, y el riesling de la Mosela alemana.
Smiorgan nos introduce en el Régoa TN 2007, segunda añada de este productor a base de mencía y alvarello.
http://pequenosgrandesplaceres.blogspot.com/
Habrá que probarlo.
Slts.

Hosting Colombia dijo...

Que pieza de arte tan hermosa has encontrado, felicitaciones!!.

Un abrazo.

CarlosGonzalez dijo...

Hola y bienvenido, Hosting...
Ciertamente fue una excelente oportunidad para catar algo relativamente viejo del país vecino.
Un saludo
Carlos