lunes, 29 de marzo de 2010

Ese vecino que todos quisieramos tener

A la contra de lo que muchos piensan, sobretodo (de)mentes de escaso afán lúdico y poca visión futura, la frontera de los 40 (para arriba) se presenta tan apasionante como la de los años vividos hasta entonces… lo de no poder mojarse la barriga está creado para los que quieren acogerse a ese malévolo plan diseñado para tener la excusa del pre-movimiento en el cuerpo.

No hace demasiado que uno de nuestros miembros, el que presume de ser más exacto y con mejor textura craneal, celebró su cuarto decenio de vida con una tan grande cómo armoniosa cata que proporcionó, durante largo tiempo, un severo delirium tremens en las pituitarias amigas.
Al poco tiempo otro primer espada del grupo osaba, tal que Quijote valeroso, cumplir los diez lustros de existencia… por supuesto disfrutamos de otra celebración, esta vez con más bebedores alrededor de las botellas pero con idéntico resultado: todos acabamos loando al anfitrión y deseándole, cuanto menos, otro medio siglo de existencia.
A día de hoy, todavía con el regustillo en el fondo del paladar que proporcionan los vinos que por mi cuerpo pasaron, toca mentar otro acto, otra situación de complicado entendimiento si no se es un “enochalado” más de los que por aquí deambulamos.

Otro pilar de Vadebacus se empeñó en nacer, hace ya más 45 años, en un día tan acertado como el 23 de febrero (quien le iba a decir que años más tarde alguien, inmaculado tricornio en ristre, haría palidecer a todo el país con la frase: ¡todo el mundo al suelo!).
Vicente, nuestro querido amigo, fotógrafo profesional del grupo, la persona más dispuesta a abrir y compartir grandes vinos que he conocido, aquel que más que ojos tiene satélites orbitales cuando prueba según que vinazos (a otros se nos eriza el vello, cada cual…), nos ofreció lo mejor de sí despachándose a gusto de unas cuantas botellas que atesoraba en su, ahora sí, desvirgada vinoteca.


El destino ha querido que apenas unos 50m. separen nuestras residencias, idénticas éstas pues disponemos del mismo garaje y de la misma disposición para utilizarlo socialmente ¡contentos todos!
Antes de empezar, y perdonar la demora del asunto una vez más, quisiera dedicarle al anfitrión del día una tonadilla que seguro será de su agrado y, de paso, nos servirá a todos para armonizar la tanda de grandezas que paso a detallar:





No soy muy dado a tomar notas en una libreta, es más, frente a este tipo de vinos vale más la sensación provocada que la verborrea amontonada. Los grandes vinos son cómo las grandes personas que los abren pensando únicamente en el disfrute ajeno: pura generosidad, difícilmente descriptibles con sustantivos y/o adjetivos.
Así, dejadme ordenar mis ideas como buenamente pueda.

No hay gran cata que no empiece con un espumoso, no hay mejor manera de lanzarse a la piscina que con el paladar reseteado por el fino carbónico de estos vinos.
Por suerte nos volvemos a cruzar con una de las marcas de mayor prestigio (y valor) de la zona burbujeante por excelencia del mundo entero: Krug Grande Cuvée Brut, Champagne proveniente de la neurálgica Reïms.
Le tenía muchas ganas pues la primera vez que lo probé me dejó un tanto aturdido. Un deje herbáceo al final de la boca no hacía más que amargarme el paso final… esta vez no tanto, lo sigue teniendo pero se compensó con una fina acidez que prácticamente se le apoderaba.
La nariz resulta muy comedida, apenas sobresalen levaduras ante tanta fruta blanca, cítrica, con mucha potencia floral también. El carbónico pasa casi desapercibido, está presente pero se esfuma refrescando con su huida.
Un vino un poco caro para lo que es pero digno y con personalidad, mucha raza.

Liquidado el espumoso, tocó lidiar con 4 tintos colosales.

El primero en salir a escena fue Chateau Beychevelle 1986. Impresionante la capacidad de evolución en los vinos de Burdeos, digna de quitarse el sombrero una y otra vez. La cosecha en cuestión fue magnífica y el productor no deja de ser un hacedor de vinos clásicos, por lo que la única duda era saber si el corcho había resistido las embestidas de los años.
Por suerte así fue, no sólo se nos presento con un magnífico ramillete de terciarios que poco a poco iba dejando paso, increíblemente, a los aromas más joviales, signo inequívoco de la complejidad que todavía guardaba en su interior: la fruta y las flores fueron ganando en presencia. El punto fuerte del vino fue su boca, a cada trago nos hacía reseñar la terrible suavidad y la aterciopelada sensación que nos ofrecía.... para beber y disfrutar, casi de culto.

Con el siguiente coloso tocó hacerse un lavado mental. Con altiva presencia se sirvió un Vosne-Romanée Premier Cru “Cuvée Duvault-Blochet” 1999, del mítico Domaine de la Romanée-Conti.
Este vino venía precedido por una buena carga de emoción, no todos los días se puede echar a la boca un mito.
El color, algo más profundo de lo esperado, ya indicaba una categoría especial pero su nariz fue lo que de verdad hizo saltar los párpados de los allí presentes. La frutilla roja típica de la pinot se veía arropada por un suave toque de humo y un fulgurante ramalazo de arcilla, mucha identidad y consistencia.
Inocentes de nosotros, pensábamos que la nariz era lo mejor… cuando osamos ingerirlo se hizo un sordo y gélido silencio en la mesa. No sólo acariciaba el paladar sino que iba y volvía mil veces para recordarnos su maravillosa omnipresencia. ¡Qué longitud!, ¡qué complejidad más cautivadora!
El final de boca se veía reforzado por un especiado ligero y la regaliz negra más fina que he conocido.
Pensábamos que sería imposible superar ese vino en la vida… una vez más, estábamos equivocados.

Otro grande entró al ruedo: Roberto Voerzio Cerequio 2001, un Barolo de antología.
Muchas ganas le teníamos a un buen Barolo, algunos de nosotros ya habían tenido el placer de enfundarse algún que otro buen exponente de la zona pero, los que menos, no teníamos casi ni idea de cómo son estos vinos.
Lo primero que hay que decir es que se le reconoce raza propia, su nariz es simplemente única, ningún vino puede parecerse a un Barolo. Mucho terroir, un alcohol algo subido de tono y una fruta más pasificada que fresca daban señas de que nos enfrentábamos a un perfecto escaparate de lo que en esa zona se debe expresar.
La parte gustativa también es radical, con una buena dosis de acidez y consistencia hace multiplicar las sensaciones hasta un punto casi doloroso, igual que sus taninos, tremendamente poderosos y con la capacidad de dejarnos las encías y la lengua profundamente noqueadas.
Puede que esa identidad guste o no, lo que está clarísimo es que no deja indiferente.

La verdad es que después de tanto monstruo ya dudábamos que la cosa fuese a más, es imposible subir más alto cuando la escalera ya no tiene más peldaños… aunque siempre cabe la posibilidad de empalmar otra. Y así fue.

Vega Sicilia Único 1996. Cómo anteriormente habíamos podido catar este mismo vino y nos dimos cuenta, tarde, que le hacía falta mucha decantación, con esta botella se tuvo la precaución de darle más de 10 horas de aire en un decantador ancho… el resultado fue sublime, nunca antes habíamos visto tanta contundencia contenida, es cómo si a un Porsche le pones un limitador de potencia en su motor.
Casi da vergüenza admitir la juventud que atesoraba, apenas habían pasado los años por él. La nariz era prodigiosamente madura, con un rico tono salino que enamoraba al más reacio. Con movimiento en la copa me pareció notarle leves registros de roble nuevo, siempre reducido a la mínima expresión, pero roble al fin y al cabo.
La boca sin igual, pletórico, musculado, progresivo y atronador. Para el que escribe fue con diferencia el mejor vino de la noche, no sólo por su cualidad intrínseca sino también por la extrema jovialidad y futuro disfrute que posee.

Para acabar la noche, ya bastante alargada todo sea dicho, no podía faltar nuestra imprescindible dosis de diva: Heymann-Löwenstein Röttgen 2003 Au-GK (Selección subasta VdP).
Otro primer espada de la zona de Mosel, un productor famoso por las grandes dosis de mineral que gastan sus vinos. En esta ocasión echamos un poco de menos esa nota telúrica en pos de otra algo más terciaria. Igualmente hubo quien necesitó algo más de acidez para refrescar esos casi 170 gr/l de azúcar que posee.
La boca es opulenta, con toques de cítrico ligero por retro y una consistencia media, sin una prolongación excesiva pero sí con tendencias melosas.

Acabado el tema vínico no puedo dejar de nombrar, aunque sea a vuela pluma, la parte sólida del asunto: calamares rellenos para el espumoso y, para la estirada tanda de tintos, morcillo a la salsa de trufas y parmentier al Brie como antesala de una impresionante carrillera de cerdo ibérico con reducción de Priorat y PX. Para el vino dulce que cerró la fiesta se disfrutó -y de qué manera- de una tarta Habana de impecable factura y regocijo gustativo.

A día de hoy, con una estrella más en el cielo vigilando los pasos de nuestro amigo, todos le deseamos muchos ánimos en la dura tarea de ir acumulando años: por muchos más Vicente, y que nosotros los veamos con la copa en la mano.

20 comentarios:

José Miñarro dijo...

Felicitar a Vicente a fecha de hoy no tiene mucho sentido, pero a tí Oscar, sí que te felicito de nuevo. Es un placer leer tus entradas. Sin desmerecer al resto de Vadebacus. Todos sois geniales, cada uno con vuestro "terroir". Enhorabuena por este gran blog. Espero veros muy pronto.

Un fuerte abrazo!

Oscar Gallifa dijo...

Gracias por la parte que me toca José.
Ya sabes que aquí cada uno hace lo que puede cuando se calza el teclado e intenta dejar su sello en las entradas. Eso sí, como bien dices, hay diferencias notables entre uno y otro, carencias y virtudes siempre haylas.

Yo también espero verte pronto, recuerda que el próximo día 9 hay cita!

Recibe un fuerte abrazo.

OG

SIBARITASTUR dijo...

que cabronazos estais hechos, jejejejeje. Tendriais que tenernos en cuenta antes de escribir estas cosas, los dientes me pegan en el ordenador.
un abrazo a todos

Oscar Gallifa dijo...

andaaaaaa ya!!! mira quien habla, el que se ha pegado una semana bebiendo vinazos sin parar... lástima que sólo unos pocos fuesen de riesling! ;-)))

Las celebraciones son así Jorge, se tira la casa por la ventana sin dolor alguno.

Un abrazo también para ti, guaje.

OG

CarlosGonzalez dijo...

Vicente!!!! CRACK!, CRACK!

Vicente Sierra dijo...

Por una vez y sin que sirva de precedente creo estar en totsl acuerdo con Oscar, esa columna vertebral bien musculada de cuerpo jovial y estilizado del Unico no hacia más que enamorar trago tras trago, magnífico!!
Muchas gracias a todos, ya lo sabéis, un lujo compartir con vosotros el disfrute de las catas.
Por muchos años más copa en mano!!

Un abrazo.
Vicente.

Smiorgan dijo...

Señor Vicente:
No tengo el gusto de conocerle personalmente, pero aún así me permito, de forma atrasada debido a la fecha en que he tenido conocimiento de su aniversario, me permito decía, el felicitarle.
Tras este breve preámbulo, me tomo la libertad de comentarle, a usted y al señor Gallifa...que ¡¡¡sois unos cabronazos de tomo y lomo!!!
Krug, Romanée-Conti, Vega Sicilia, Barolo...y no quiero hablar de la comida. Y encima venís y nos lo soltáis así todo, de sopetón, hale.
Que sepaís que mientras leía el post, se me iba frunciendo el ceño, e iba surgiendo una vocecilla en mi interior que repetía...hijos de... :)
Enhorabuena por esa pedazo de reunión y degustación.
Saludos.

Benjamín Berjón dijo...

Oscar:

Así da gusto celebrar los 40, qué será de los 50.

Saludos

Oscar Gallifa dijo...

Buena definición Carlos pero, más que CRACK ahora casi está de CATACRACK.. Aunque me huelo que su achuchón en breve pasará...:-))

Smiorgan, no puedo más que darte la razón en todo: somos unos verdaderos ]+*^$&%?".
De todos modos el culpable es Vicente, que se quiso cargar con los 45 toda posibilidad de que otros le superáramos en el futuro. Por supuesto, nosotros nos dejamos sodomizar.. :-)

Benjamín, ¿qué te parece? Cómo bien dices, loco estoy ya de que pasen 5 años más.. jejeje lo tiene difícil el anfitrión pero conociéndolo no creo que defraude.

Un saludo a todos.

OG

PD: Vicente, ese Unico fue atronador, para mi el mejor de la noche sin duda alguna.

Carlos Palahí dijo...

¡Vicente!
Sólo pronunciar su nombre y mis glándulas salivaceas se disparan.
¿Por qué sera? :-)

Felicitar también a ese pedazo de cocinera de nombre María José.

Por cierto a mi me gustó sobremanera el Vosne Romané aunque el ünico es eso, único.

Un fuerte abrazo.
C.P.

Vicente Sierra dijo...

Señor Smiorgan:
Tampongo tengo el gusto de conocerle personalmente pero aún habiendo pasado los días desde la celebración de mi aniversario me permito contento agradecerle su felicitación.
Me tomo la libertad de comentarle también que el señor Gallifa es el culpable de hacerle fruncir el ceño por explicarlo y utilizar tan buen vocabulario, éste sí es un crack!
Por lo demás tiene usted toda la razón.
No dude que si algún día se deja caer por estos lares copa en mano será un placer tenerle entre nosotros.

Saludos.
Vicente.

Smiorgan dijo...

Amigo Vicente. Empiezan a ser muchos los cantos de sirena que desde Sant Cugat suenan, y yo no me he atado al mástil del barco, así que como las sirenas sigan aumentando el volumen de sus cánticos, un día seré irremisiblemente arrastrado hacia esas, vuestras tierras, y me tendréis que soportar, y darme de beber.
Un saludo.

EuSaenz dijo...

Felicidades a Vicente y fantásticos vinos. No me extraña que os haya caautivado ese VS 96, probablemente junto con 94 el mejor Único moderno. El Cerequio 2001 es un monstruo, pero como bien dices hay que comprenderlo, no es un vino fácil.

Y vaya, lo del DRC...eso siempre es especial. Algo de eso guardo yo para mis 40, que me parece que caen el año que viene... ;-)

Un saludo monstruos!!!

Eugenio.

Oscar Gallifa dijo...

Smiorgan:

Ya ves que invitaciones no te faltan, ahora sólo tienes que poner una fecha ¡¡y cumplirla!! ;-)
Poco a poco ese mi garaje (y el de Vicente, que justo está a 50m.) se va haciendo más y más famoso... Espero en breve invitar a alguna celebridad para empezar a colgar fotos enmarcadas, al más puro estilo local social de alcurnia :-)

Eugenio:

Yo ejke me pierdo, ese Unico nos descolocó a todos por igual. Es como un camaleón que necesita su tiempo para ir cambiando de forma... esa primera vez en la que "fracasamos" con él fue decisiva para saber cómo usarlo y disfrutarlo ahora.
El Barolo hubo a quien gustó más y a quien menos, me da a mi que es un tipo de vino que sólo los grandes iniciados en la materia llegáis a sacarle provecho de verdad... seguiremos introduciéndonos en ese mundo, no cabe duda, otra etapa que espera su turno (que ya se me empiezan a acumular).
Y, te digo lo mismo que a Smiorgan, en tu próxima visita a la condal, ojalá mi modesto garaje nos acoja alrededor de buenos vinos.

Un abrazo a todos

OG

CarlosGonzalez dijo...

Cuando olí el Barolo me puse de rodillas, lo podéis atestiguar.
El ünico fue la repanocha, el beychevelle me decepcionó y el DRC me pareció magnífico.
Saludos

Vicente Sierra dijo...

Eugenio, te puedo asegurar que el Barolo no dejo indiferente a nadie, ver de rodillas al matemático del grupo no tiene precio.

Saludos.
Vicente.

Smiorgan dijo...

Ah, y otra cosa.
Vicente, si además te gusta Police, uno de mis grupos favoritos desde hace años (Stewart Copeland es uno de mis ídolos baterísticos desde que empecé a aporrear cosas de niño), y a los que por fin pude ver en Valencia el año pasado, además de los vinos, disfrutaremos de buena música. Sospecho que nos llevaríamos bien.
Saludos.

Pep T.M dijo...

Enhorabuena por esta pedazo de cata, como bien dices, también me gustaría tener un vecino así, ¡¡la leche!!
Felicidades por esos 40 añitos tan bien celebrados ;-), a ver si nos presentáis y me invita a cumple de los 50, jeje.
Ese Barolo tiene muy buena pinta, además la añada 2001 fue tremenda.
Apa, hasta la próxima máquinas.

Antonio Sánchez dijo...

Tuve la suerte de poder asistir a tan magna velada, como con MESSI faltan calificativos para poder describirla, pondría uno que seria MAGNIFICA, gracias Vicente por tanta muestra de cariño hacia nosotros, si ya te queríamos antes, ahora casi te idolatramos , porque esta claro que nos has de querer mucho para compartir con nosotros todo lo que compartirtes. También querría felicitar a Oscar, parque a conseguido con su entrada que casi disfrutara tanto como el dia en que asistí a ella, como dice Carles , sabes conectar con la gente, lo que esta claro es que es muy bueno que halla sana competencia entre los tres que escribís en el bloc todos los lectores salimos ganando.

Oscar Gallifa dijo...

Hola Pep!

Como puedes ver aquí uno no se está de nada... deseando estoy que vuelva el susodicho vecino a cumplir años.
Efectivamente el Barolo de 2001 fue tremendo, más para unos que para otros, pero tremendo para todos, no deja indiferente: yo soy más de Unico :-)

Toni:

Que lujazo leerte por aquí, el mero hecho de ver tu nombre en esta columna de comentarios ya paga con creces cualquier esfuerzo de escritura (que los hay, nada es gratis..sobretodo para un pobre "chispas" como yo).
Nos vemos pronto, pequeñín!

OG