lunes, 22 de febrero de 2010

Creepshow


Soy un adicto, lo reconozco, a las historias de misterio y de terror que echan muy de vez en cuando por la pequeña pantalla. Bueno, ahora no tan pequeña, de 40 o más pulgadas y con tecnología 'led', por supuesto, y mucho menos 'tonta' que la anterior.

Recuerdo aquellos programas del malogrado Chicho Ibáñez Serrador, las películas de Roger Corman y los cómics Historias de la Cripta que siempre me sorprendían no tanto por la fuerza de las imágenes como por la maestría de un guión que me dejaba clavado en la butaca.

Como clavado en nuestra memoria aún perdura la visita que los Vadebacus realizamos recientemente a las históricas Bodegas López de Heredia. Como si fuera una entrega por capítulos ya les ofrecimos una primera parte donde relatamos los pormenores de la visita y las explicaciones de su anfitriona, María José López de Heredia, que nos contó de la 'A a la Z' la historia de la empresa desde que la fundara su bisabuelo hace 133 años y su lado más profesional y técnico, del día a día en la inmensa profundidad de las bodegas, al amparo de un meandro caprichoso del río Ebro, artística arteria de la sangre riojana.

Y es ahí, en lo más recóndito de una de las galerías de López de Heredia donde nos sentimos protagonistas de una aventura poco común y que aún hoy se nos eriza el vello y nos quita el sueño al pensar en ello.
Fue al final de la visita cuando María José apagó las luces y nos condujo a través de un oscuro pasadizo a una inmensa bóveda donde dormitaban, aparentemente sin vida, un sinfín de botellas inertes, cargadas de un polvoriento manto de telarañas y moho que sólo los años saben tejer con tanto esmero el paso del tiempo.


Un pequeño chispazo, como un débil relámpago, iluminó muy tenue aquella estancia que la separaba del resto una reja artísticamente trabajada y que acentuaba aún más aquella solemne soledad. Una mesa dividía el espacio a su alrededor, donde a modo de estanterías revestían las paredes un hilera de nichos que rodeaban toda la sala en varios pisos circulares. En su interior yacían, en varias capas superpuestas, ingentes cantidades de botellas cuyo vidrio totalmente opaco era entretejido por multitud de telas de araña a modo de manto fúnebre.

Nos miramos mudos de sorpresa y respeto por la soledad de aquel mausoleo. De repente, María José alargó la mano hacia una de esas momias durmientes que en su velada etiqueta rezaba un 1954 Reserva, sin el 'Gran', de Viña Tondonia, medida de 50 cl. Este fue uno de los tesoros a los que tuvimos acceso a modo de barra controlada, precedidos de un Grande, ahora sí, reserva blanco de 1981 y otro Gran reserva Viña Bosconia de 1991.


En aquellos instantes multitud de ojos invisibles nos vigilaban desde los nidos que suspendidos coloreaban de un color blanquecino toda la bóveda de la sala. Por lo que nos contaba la descendiente de López de Heredia estos animalitos de la familia de los arácnidos ayudaban a crear un microclima vital para la conservación de todo el arsenal vínico que allí se almacenaba al abrigo del tiempo.

Mientras, gota a gota, el preciado líquido fluía en nuestros paladares arrancando un pedacito del elixir de la eterna juventud de los habitantes de la cripta. Porque era a eso lo que se asemejaba aquella estancia: la cripta de un mausoleo dedicada única y exclusivamente a almacén vínico de los mejores especímenes que se elaboraban año tras año con el sello López de Heredia.


Viña Tondonia Reserva de 1954, 50cl.

Medidas singulares para una guarda tan longeva. En boca se muestra sedoso, matizado por barnices muy suaves. Va 'increscendo' a medida que transcurre la cata. Sabores reducidos pero muy largos en boca con una acidez muy marcada, algo lácteo. Cuerpo ligeramente carnoso con efluvios a tierra húmeda. Sorprendente.

Viña Tondonia Gran Reserva Blanco de 1981

Un valor seguro. Mandarina muy madura y especiada. Hay quien encuentra orines de gato. Se expande en la boca como un abanico de sabores y aromas. Es adictivo, me bebería toda la botella.

Viña Tondonia Gran reserva 1991

Con 9 años a sus espaldas parece que el tiempo se haya detenido. Es casi como un infanticidio. Pletórico, apunta maneras. Suavidad, acidez no exagerada, sinfonía de lácteos no muy maduros. Aromas a apero viejo pero sin estridencias. Sabroso.

Viña Bosconia Gran reserva 1991

Demasiado joven. Muy vivo todavía no ha tenido tiempo de reconvertir esa energía sobrante. Matices muy acusados a tierra roja y húmeda. Acidez muy presente como un yogurt de moras. Necesita madurar largo tiempo en bodega pero se deja beber.


N.A. El documento gráfico es obra del magnífico trabajo de Vicente Sierra.

27 comentarios:

Olaf dijo...

A mi también me gustan esas telarañas, jejeje. Ricos vinos, sin duda. Suelo tirarme mas a sus blancos que a los tintos, ese 81 blanco esta muy bueno.
Saludos

Olaf

Antonio Sánchez dijo...

una gran entrada para un gran dia, sin duda uno de los momentos mas emotivos relacionados con este mundo vinicola, esta magnifica visita hace apreciar aun mas si cabe la calidad de los vinos de la familia Lopes Heredia, creo que esta noche abrire una botella. saludos

Carlos Palahí dijo...

Bienvenido Olaf.
Esos tintos son de otro palo. No sabría cuál escoger aunque la viura sale algo más económica por RCP.
Como curiosidad te diré que los blancos que tu comentas están clarificados con huevos de sus propias gallinas en una granja situada en un extremo de la finca Cubillo de su propiedad.
Saludos.
C.P.

Carlos Palahí dijo...

¡Que alegría leerte por estos foros,Toni!
Sin duda, tú te encontrabas entre los elegidos para la gloria aquel día de la visita a López de Heredia.
Fue una de las 'experiencias religiosas' del 2009.
Un abrazo y ¡bon profit!

C.P.

Smiorgan dijo...

Yo ya he expresado varias veces mi cariño por los Viña Tondonia, así que me seguís dando envidia.
A ver unas cosillas:
"Reserva 1954...acidez muy marcada".
"Gran Reserva 1991...Infanticidio".
"Bosconia Gran Reserva 1991...Demasiado joven".
Vosotros veis lo que habeis escrito? Es alucinante que esos vinos sigan siendo así con la edad que tienen. Eso les augura otros 10 añitos de buen envejecimiento, no?
Lo dicho, envidia.
Saludos.

CarlosGonzalez dijo...

Cuando te recorres 1000Km en un mismo dia para poder visitar una bodega y te encuentras la amabilidad y el exquisito trato además de lapasión de María José ya te das por satisfecho. Pero si además te desmontan por completo con semejantes vinos el viaje de vuelta hasta se hace corto. Ese 54 rompió esquemas. Decirle a Smiorgan que ya no se trata de que si dura 10 años más,15 o 20, sinó de que vinos así son inmortales.
Nada más.
Saludos

Oscar Gallifa dijo...

Yo también me quedo con la sección blanca de la bodega, me parece entender, siempre anteponiendo en razones a mi desjustado paladar, que es una virtud y un honor realizar ese tipo de vinos: característicos, (casi) inmortales y con una capacidad de emoción digna de los mejores vinos mundiales.

Mª José es cómo una cicerone enciclopédica, nada se le escapa, transmite perfectamente eso que ella llama "historia de su vino". Estoy seguro que en los anales de la bodega López Heredia, la generación actual quedará grabada a fuego, tanto o más que la inicial, la de su bisabuelo.

Agradecimientos masivos a la bodega en general.

OG

Carlos Palahí dijo...

Quiero resaltar, Smiorgan , que de la misma forma que no se toma un vino de cualquier modo o manera también en este caso, y mucho más, influye la atmósfera y el ambiente donde se celebró la cata.
No creo en más fantasmas que los que crea la imaginación, pero era emocionante catar esos vinos allí en su propia 'salsa' y saber que muchos de ellos habían hecho disfrutar a generaciones pasadas que como nosotros también vamos dejando huella.
Saludos.
C.P.

SIBARITASTUR dijo...

Menudo lujo si señor, quien pudiera haber vivido eso.
Yo la verdad es que siempre miro de reojo a esta bodega y no sé porqué.
Tengo una mezcla de curiosidad y dejadez que no se explicar muy bien.
Ademas, todo lo que leo de los tintos (los blancos son otra cosa)que hay ahora en mercado me hace echarme patras, parece que son vinos echo para largo tiempo.
hace tiempo, se organizó aquí una desgustación de quesos (multitud) y vinos de la bodega (de todas gamas, añadas viejas etc), no tenía a mano la libreta y no apunte, ademas no era un momento propicio para hablar con los vinos, mucha gente y mucho queso, pero me despertaron curiosidad.
Me recomendais algún tinto para empezar con la bodega de los que hay ahora en mercado?

Smiorgan dijo...

La verdad es que, releyendo mi comentario, me ha quedado muy soso y no transmite en absoluto lo que quería decir.
Carlos, eso de los 10 años...quería decir que, si con la edad que van teniendo, habéis tenido esas sensaciones, dentro de 10 años serán aún vinazos, y como dices, son poco menos que atemporales.
Carles, seguro que el estar en esas criptas influyó, pero la calidad y el buen hacer no se reemplazan por el entorno. Que gozada y que envidia.
Sibarita, si te sirve de algo mi opinión, yo lo último que he probado suyo fue un Gran Reserva de 1997. Lo probé en Enero de 2009, y estaba pleno de primarios, con madera, cuero y especias. Fino, elegante, estructurado. Una gozada, a pesar de no haber estado bien cuidado.
Pero, los expertos sabrán darte consejos más útiles.
Saludos.

VadeBacus dijo...

Sib, para empezar en tintos lo haría por el Tondonia REserva de la añada en curso, en este caso la 2000 y a punto de caramelo con la 2001, enorme en la Rioja.En blanco con el reserva y así puedes ir haciendote una idea de la filosofia de la bodega.
Smiorgan,como dices si un tondonia "joven" promete, la capacidad de envejecimiento va mas alla de esos 10 o 15 años y más... Pero tambien entra en juego el gusto personal, esos terciarios muy propios de las bodegas clásicas en sintonia con la fruta cuando está presente a pesar de los años. Cuando pruebas un vino como ese 54 y la boca te abofetea como lo hizo entiendes que esa botella no es solo vino envasado sino que ahi adentro va mucho más. Dificil de transmitir.
Saludos
Carlos G.

VadeBacus dijo...

Particularmente creo que, para iniciarse en los vinos de cualquier bodega, sobretodo cuando nuestro bagaje empieza a tomar unas dimensiones mínimas, es mejor empezar desde los "cimientos". Vamos, que para saber como sabe (valga la redundancia), y como "es" un vino de López Heredia, lo suyo sería dar el primer paso con el Viña Cubillo (tinto) y el Viña Gravonia (blanco)... eso contando que se tengan a mano y sea fácil adquirirlos. Luego ya vendrán el más conocido Reserva y G. Reserva.

Otra cosilla, a Smiorgan... eso de haber probado un GR 1997 no me cuadra demasiado, ¿no sería 1987?

Saludos

OG

PD: y se me olvidaba, felicidades al fotógrafo del grupo.

Vicente Sierra dijo...

Gracias Oscar! ya falta menos para celebrarlo todos juntos, una más, a gozar y deleitarse, que no pare!!

Sin duda fue una de las mejores experiencias del año plena de instantes emocionantes (Carlos, ese 54...) acompañados y bien asesorados por Mª José, mil gracias!!

Saludos.
Vicente.

Jose dijo...

Desasnadme si me equivoco, pero en relación al curioso ecosistema arácnido creo recordar que nos comentaron que estas se alimentaban (entre otras cosas, supongo) de un tipo de insecto que fastidiaba los corchos...

Saludos,

Jose

VadeBacus dijo...

Asi es Jose, las aranyas se comen los bichitos come corchos....
Saludos, Carlos G

Carlos Palahí dijo...

Así me gusta. Una tertulia animada y que se cocina sola.
Creo recordar que alguna que otra araña me recorría la espalda ese día..:-)

C.P.

Smiorgan dijo...

Oscar, tienes razón. Revisando mi BD (la botella ya no está en mi poder), el vino en cuestión era un Viña Tondonia Tinto Reserva 1997. Error mío al escribir el comentario anterior.
¿Veis lo bien que venís los profesionales?

VadeBacus dijo...

Por concretar un poco... creo que el bichito comecorchos era la "polilla del corcho"... de todas formas, pese a la multitud de arácnidos que había en toda la bodega, lo tiene crudo la susodicha para cepillarse un corcho: deberá entablar una cruzada con la gruesa capa de hongo (Penecillum era?) que cubre toda botella allí depositada.

Por otro lado, Smiorgan, sabes que la añada ´97 es de las más penosas de Rioja..? jejeje no es por desconcertarte, todo lo contrario, si ese vino te gustó imagina un ´94, o ´95, o 01, o ´04, etc, etc.
Ya tienes otra razón para visitar Sant Cugat! ;-)

Un abrazo a todos.

OG

Benjamín Berjón dijo...

Esa foto es muy socorrida, tiene su encanto esa habitación. López Heredia en mi opinión es de las pocas bodegas que se pueden visitar una y otra vez sin que deje de sorprender.

Saludos

Carlos Palahí dijo...

Te damos la bievendia, Benjamín. a este -tuyo- foro.
Vivímos sin duda unos momentos especiales en ocasión a la visita a las Bodegas López de Heredia.
Haber estado ahí es todo un privilegio.
Un pedacito de la historia vínica en nuestra piel de toro pasa por Haro.
Saludos.
C.P.

Benjamin Berjon dijo...

Hola Carlos:

Agradezco la bienvenida, aunque llevo algún tiempo siguiendo tu blog. De hecho lo tengo en el blogroll de mi blog.

Saludos

Carlos Palahí dijo...

Perdón y ¡Viva Zapata!Ahorita sí.

Slts.
C.P.

Smiorgan dijo...

Oscar, pues no sabía eso de la añada del 97, pero si este Tondonia estaba así de bueno, a ver si logro hacerme con algún año bueno (2004 será aún muy niño, no?)
Saludos.

VadeBacus dijo...

Smiorgan, la ultima añada a la venta del reserva tinto es la 2000 y la 2001está a punto de salir al mercado...así que de 2004 nanai. ;)
Carlos G

Smiorgan dijo...

Carlos, mientras escribía el comentario, pensaba que el 2004 aún no estaría, pero como de las recientes es "LA AÑADA", por eso lo mencionaba.
Saludos.

CarlosGonzalez dijo...

Smiorgan, piensa que ahora está saliendo el GR del 94!!! no te olvides de esa añada, dicen que la mejor del siglo XX. Es algo más caro pero sin duda seráun vino para guardar por décadas. Y ojo que antes que 2004 está la2001 que fue excelente en La Rioja.
Saludos

Smiorgan dijo...

Ok, ok, voy tomando nota, pero se me acumula la faena, jajaja.
Saludos.