viernes, 24 de diciembre de 2010

Agradecimiento



Acción en la que una persona reconoce un favor de otra, expresándolo en forma verbal o material.

Salvo que estemos en uno de esos clanes sicilianos en los que aquellos miembros que son abducidos deben jurar favores eternos, la vida a este lado de los Pirineos difiere en cuanto a su significado y fidelidad.

El agradecimiento de corazón es aquel que no busca contrapartidas o la devolución de un favor. Los seres humanos pecamos de ingenuidad, unos cuantos entre los que me encuentro, y los que vamos de ese rollo no miramos más allá ni vamos con el bloc de notas apuntando en los márgenes.

Por ello, cuando me regalaron hace pocas fechas una botella de Mauro 1982 aluciné en colores y pensé en escribir cuatro palabras porque el vino se lo merece, más allá de la obligación de devolverle el presente al magno autor de tan impensable obsequio. Me comentó que había abierto unos días antes otra botella del mismo vino: sí, un Mauro del 82. Había salido buena sin duda por la magnífica conservación y mi botella tenía altas posibilidades de éxito.


La botella, con la etiqueta medio raída, se descorchó sin demasiados problemas y el líquido apareció evidenciando su edad: color teja, aromas iniciales a reducción, claro, pero poco a poco fueron surgiendo notas salinas propias de la Ribera del Duero. Más tarde y milagrosamente fruta roja y notas terciarias como si de un Rioja estuviéramos hablando. Hojarasca y finos chocolates. En boca acidez justita ya, con un par de tragos te amoldas al vino, pero con un gran recorrido y un final agradable. Me siento afortunado. Pude disfrutar del vino junto a Toni y Vicente. Este último improvisó una joya de la misma tierra que el primer vino pero de 2006: Emilio Moro Malleolus de Sanchomartín. A Vicente no le voy a dar las gracias porque lo que nos abrimos es para el disfrute común, sin esperar el agradecimiento, no me hace falta y sé que a él tampoco.

Nos reímos del día en que compramos ese vino, él lo compró y de él ha sido y lo será, nos reímos de las circunstancias milagrosas y ventajosas para sus arcas. Solo dos años en su bodega y ahora en nuestra copa. Capa alta, casi negra. Aromas típicos de la tempranillo, o tinta fina, que contiene. Fruta negra en óptima maduración, sublime mineral de grafito, entre negro y gris. Con el aire aparecen ciertas notas tostadas de la barrica, pero no en primer plano como tantos otros vinos, en este están en segundo plano. La boca es espectacular, la mejor de un joven Ribera que haya probado hasta el momento. Se me erizó el vello por la acidez extrema que noqueaba desde el principio esa cremosidad mezcla de fruta y madera. La materia prima es esencial en este mundo del vino y éste la tiene de primera.

Xavi Riu, me lo bebí a tu salud. Vicente, …


P.D: Feliz Navidad a todos.

Agradecimiento



Acción en la que una persona reconoce un favor de otra, expresándolo en forma verbal o material.

Salvo que estemos en uno de esos clanes sicilianos en los que aquellos miembros que son abducidos deben jurar favores eternos, la vida a este lado de los Pirineos difiere en cuanto a su significado y fidelidad.

El agradecimiento de corazón es aquel que no busca contrapartidas o la devolución de un favor. Los seres humanos pecamos de ingenuidad, unos cuantos entre los que me encuentro, y los que vamos de ese rollo no miramos más allá ni vamos con el bloc de notas apuntando en los márgenes.

Por ello, cuando me regalaron hace pocas fechas una botella de Mauro 1982 aluciné en colores y pensé en escribir cuatro palabras porque el vino se lo merece, más allá de la obligación de devolverle el presente al magno autor de tan impensable obsequio. Me comentó que había abierto unos días antes otra botella del mismo vino: sí, un Mauro del 82. Había salido buena sin duda por la magnífica conservación y mi botella tenía altas posibilidades de éxito.


La botella, con la etiqueta medio raída, se descorchó sin demasiados problemas y el líquido apareció evidenciando su edad: color teja, aromas iniciales a reducción, claro, pero poco a poco fueron surgiendo notas salinas propias de la Ribera del Duero. Más tarde y milagrosamente fruta roja y notas terciarias como si de un Rioja estuviéramos hablando. Hojarasca y finos chocolates. En boca acidez justita ya, con un par de tragos te amoldas al vino, pero con un gran recorrido y un final agradable. Me siento afortunado. Pude disfrutar del vino junto a Toni y Vicente. Este último improvisó una joya de la misma tierra que el primer vino pero de 2006: Emilio Moro Malleolus de Sanchomartín. A Vicente no le voy a dar las gracias porque lo que nos abrimos es para el disfrute común, sin esperar el agradecimiento, no me hace falta y sé que a él tampoco.

Nos reímos del día en que compramos ese vino, él lo compró y de él ha sido y lo será, nos reímos de las circunstancias milagrosas y ventajosas para sus arcas. Solo dos años en su bodega y ahora en nuestra copa. Capa alta, casi negra. Aromas típicos de la tempranillo, o tinta fina, que contiene. Fruta negra en óptima maduración, sublime mineral de grafito, entre negro y gris. Con el aire aparecen ciertas notas tostadas de la barrica, pero no en primer plano como tantos otros vinos, en este están en segundo plano. La boca es espectacular, la mejor de un joven Ribera que haya probado hasta el momento. Se me erizó el vello por la acidez extrema que noqueaba desde el principio esa cremosidad mezcla de fruta y madera. La materia prima es esencial en este mundo del vino y éste la tiene de primera.

Xavi Riu, me lo bebí a tu salud. Vicente, …


P.D: Feliz Navidad a todos.

martes, 14 de diciembre de 2010

Collbaix Singular 2007: Con la cabeza bien alta

Una de las varietales que más me pueden llegar a seducir es la cabernet sauvignon, esa cabernet bien madurada, como las del país vecino, con ese potencial que solo el tiempo es capaz de domar. Existen un puñado de ejemplos de buenas elaboraciones en nuestro país, como el Mas La Plana de Torres, el Reserva de Jean Leon o Finca La Cantera por alejarnos del Penedés.




Da gusto cuando te recomiendan un vino y dan en el clavo. Me encanta el diseño de la botella borgoñona aunque sea más difícil de almacenar para los que disponemos de armarios de conservación. A pesar de ello cuando Xavi de Padró-Solanet me comentó el buen hacer del Celler El Molí, con esa mezcla entre la tradición y la modernidad de la tecnología, no dudé en adquirir una botella de Collbaix Singular 2007. Se trata del último proyecto que ha salido a la luz de la bodega. El Celler El Molí se sitúa en la pequeña D.O. Pla de Bages y alterna el cultivo de la vid con el de las oliveras. Ubicada en las inmediaciones de Manresa, en el corazón de Cataluña, la bodega se ve favorecida por el especial microclima mediterráneo con importantes cambios térmicos a lo largo del año.

Con este nuevo vino de la bodega se intuye un nuevo paso adelante en cuanto a la calidad y a las aspiraciones de futuro. Y es que este Collbaix Singular 2007, cien por cien cabernet sauvignon de la parcela El Molí y que cuenta con una producción de tan solo 1800 botellas, sube directamente al altar de los cabernets españoles ya en su primera añada.



Para hacer el vino se seleccionaron los granos uno a uno y fermentaron en barricas abiertas de roble francés y rumano. Posteriormente el vino pasó un total de 18 meses en roble y alrededor de 20 en botella antes de salir al mercado. Si hacemos cálculos el vino acaba de ver la luz y al descorcharlo se advierte un marcado ribete morado y muy vivo que bordea una capa picota alta.

Sorprende la fruta roja por su calidad y su punto óptimo de maduración. A pesar de haber pasado año y medio en barrica la madera se advierte integrada, alejada de modas absurdas, y no hace otra cosa que acompañar a esa fruta roja y a unos toques especiados que poco a poco asoman. Recuerdos a cacao y notas terrosas en nariz que se retoman por retronasal. Me apasiona esa cabernet lejos del pimiento verde, más cerca del rojo, pero donde la fruta rebosa y te anima a acercar los labios a la copa. También me alegra comprobar que en boca el vino tiene estructura y acidez suficiente como para pensar que vale la pena comprar otra botella y olvidarte de ella durante unos años.
Felicitar a la bodega por este gran vino, por atreverse a lanzar en estos tiempos difíciles un producto que habla por sí solo. En tiendas por debajo de los 20 euros.

P.D: La foto de la parcela El Molí ha sido proporcionada por la D.O. Pla de Bages.

Collbaix Singular 2007: Con la cabeza bien alta

Una de las varietales que más me pueden llegar a seducir es la cabernet sauvignon, esa cabernet bien madurada, como las del país vecino, con ese potencial que solo el tiempo es capaz de domar. Existen un puñado de ejemplos de buenas elaboraciones en nuestro país, como el Mas La Plana de Torres, el Reserva de Jean Leon o Finca La Cantera por alejarnos del Penedés.




Da gusto cuando te recomiendan un vino y dan en el clavo. Me encanta el diseño de la botella borgoñona aunque sea más difícil de almacenar para los que disponemos de armarios de conservación. A pesar de ello cuando Xavi de Padró-Solanet me comentó el buen hacer del Celler El Molí, con esa mezcla entre la tradición y la modernidad de la tecnología, no dudé en adquirir una botella de Collbaix Singular 2007. Se trata del último proyecto que ha salido a la luz de la bodega. El Celler El Molí se sitúa en la pequeña D.O. Pla de Bages y alterna el cultivo de la vid con el de las oliveras. Ubicada en las inmediaciones de Manresa, en el corazón de Cataluña, la bodega se ve favorecida por el especial microclima mediterráneo con importantes cambios térmicos a lo largo del año.

Con este nuevo vino de la bodega se intuye un nuevo paso adelante en cuanto a la calidad y a las aspiraciones de futuro. Y es que este Collbaix Singular 2007, cien por cien cabernet sauvignon de la parcela El Molí y que cuenta con una producción de tan solo 1800 botellas, sube directamente al altar de los cabernets españoles ya en su primera añada.



Para hacer el vino se seleccionaron los granos uno a uno y fermentaron en barricas abiertas de roble francés y rumano. Posteriormente el vino pasó un total de 18 meses en roble y alrededor de 20 en botella antes de salir al mercado. Si hacemos cálculos el vino acaba de ver la luz y al descorcharlo se advierte un marcado ribete morado y muy vivo que bordea una capa picota alta.

Sorprende la fruta roja por su calidad y su punto óptimo de maduración. A pesar de haber pasado año y medio en barrica la madera se advierte integrada, alejada de modas absurdas, y no hace otra cosa que acompañar a esa fruta roja y a unos toques especiados que poco a poco asoman. Recuerdos a cacao y notas terrosas en nariz que se retoman por retronasal. Me apasiona esa cabernet lejos del pimiento verde, más cerca del rojo, pero donde la fruta rebosa y te anima a acercar los labios a la copa. También me alegra comprobar que en boca el vino tiene estructura y acidez suficiente como para pensar que vale la pena comprar otra botella y olvidarte de ella durante unos años.
Felicitar a la bodega por este gran vino, por atreverse a lanzar en estos tiempos difíciles un producto que habla por sí solo. En tiendas por debajo de los 20 euros.

P.D: La foto de la parcela El Molí ha sido proporcionada por la D.O. Pla de Bages.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Manzanilla Pasada Bota Punta del Equipo Navazos


Hace ya un par de años que la manzanilla pasada número 10 de la serie del equipo Navazos La bota de… vio la luz y nos encandiló hasta el punto que hasta la fecha es considerada como uno de los mejores vinos en su género existentes.

Se hizo una selección de 15 botas de la solera y de ellas nació esa manzanilla pasada número 10. Ahora nos llega la edición número 20 de La bota de… etiquetada como Manzanilla Pasada “Bota Punta” de la D.O. Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda en referencia a la única bota de las quince que no fue refrescada con vino de otras soleras. Sale a la luz en homenaje al capataz de La Guita y verdadero hacedor de este gran vino, Rafael Rivas, que se jubiló precisamente en enero de 2010, fecha en que se hace la selección para esta gran manzanilla llena de matices.

Botella transparente, de 50cl, color dorado su interior, dorado con matices anaranjados. Denso y glicérico. Aromas a canela, frutos secos (nueces), oliva verde y a mar.
En boca es denso y contundente, asoman florecillas blancas durante el recorrido así como frutos secos salados. El retro es de hierbas aromáticas, de monte bajo y exóticas. Amargo y seco en boca, embauca y te hace sonreír, te hace sentir afortunado. Esta es una de las apenas 750 botellas que vieron la luz.



¡Qué suerte tenemos en España con este tipo de vinos! No sabemos valorar el tesoro cuando está delante de nosotros.

Manzanilla Pasada Bota Punta del Equipo Navazos


Hace ya un par de años que la manzanilla pasada número 10 de la serie del equipo Navazos La bota de… vio la luz y nos encandiló hasta el punto que hasta la fecha es considerada como uno de los mejores vinos en su género existentes.

Se hizo una selección de 15 botas de la solera y de ellas nació esa manzanilla pasada número 10. Ahora nos llega la edición número 20 de La bota de… etiquetada como Manzanilla Pasada “Bota Punta” de la D.O. Manzanilla de Sanlúcar de Barrameda en referencia a la única bota de las quince que no fue refrescada con vino de otras soleras. Sale a la luz en homenaje al capataz de La Guita y verdadero hacedor de este gran vino, Rafael Rivas, que se jubiló precisamente en enero de 2010, fecha en que se hace la selección para esta gran manzanilla llena de matices.

Botella transparente, de 50cl, color dorado su interior, dorado con matices anaranjados. Denso y glicérico. Aromas a canela, frutos secos (nueces), oliva verde y a mar.
En boca es denso y contundente, asoman florecillas blancas durante el recorrido así como frutos secos salados. El retro es de hierbas aromáticas, de monte bajo y exóticas. Amargo y seco en boca, embauca y te hace sonreír, te hace sentir afortunado. Esta es una de las apenas 750 botellas que vieron la luz.



¡Qué suerte tenemos en España con este tipo de vinos! No sabemos valorar el tesoro cuando está delante de nosotros.

lunes, 25 de octubre de 2010

Retorno al pasado

Viñedo Dos Pinos, sobre los 50º de inclinación
en la Ribeira Sacra gallega.

La paz interior y el respeto a tus orígenes, el amor a tu tierra y conseguir hacer vino, todo esto es compatible y el fruto se llama Viña Regueiral.
Vendimiando este 2010

Llevo algunos años leyendo las reseñas de nuestro compañero blogger Carlos de Roco&wines y por fin lo he probado, gentileza de la bodega. Poneos en situación: un vino con nombre y premios, reconocido, con cierto prestigio aunque sea en la pequeña D.O de donde proviene, la Ribeira Sacra. ¿Cuántas veces probamos un vino y su fama ha superado lo catado? Muchas. No es que fuera reticente porque Carlos es un catador experimentado pero dicen que cuánto más viejo más pellejo.

mencía justo antes de la vendimia 2010


Me encanta que un vino me sorprenda, que aporte algo inesperado por mucho que conozcas la zona de donde proviene y este es el caso de este Viña Regueiral. Mientras lo cato imagino a los antepasados de los que miman ahora las tierras esmerarse al extraer el máximo rendimiento a esas viñas viejas. Mientras lo disfruto me parece oler la mencía gallega de siempre, tan varietal e inconfundible, pero mejorada y elegante. Me viene a la cabeza la cuadratura del círculo, ¡EUREKA!, el trabajo de tantos años, tan bien hecho, está en mi copa. Amandi es especial en la Ribeira Sacra, en los cañones del Sil (foto inferior).


Viña Regueiral 2009 no lleva madera y maravillosamente no se la echa en falta. Aún joven, como si llevara rastros de carbónico, se presenta con esos tonos cereza brillante, como un borgoña de capa algo más alta. Su nariz es pura mencía, cerezas rojas y regaliz dulce que más tarde se torna algo negro, más especiado que nunca, incluso mineral. El típico rastro vegetal de la mencía aparece pero levemente. Lo sorprendente de este vino es su boca: desde principio a fin es elegante, soberbia acidez, con presencia de frutos rojos al más puro estilo borgoñón, incluso en sus especiados. Y ese regaliz que te acompaña hasta que uno quiera.



La máxima expresión de la mencía Sacra en mi copa, las navidades pasadas, las presentes y las futuras al alcance de mis sentidos. La Historia dentro de nuestra particular lámpara maravillosa, mi cuerpo destila buen rollo.
Nota: Todas las fotos han sido tomadas expresamente en la vendimia 2010 para este blog por la bodega. Agradecerte, Juan, todas las molestias causadas. Felicidades y seguid así.

Retorno al pasado

Viñedo Dos Pinos, sobre los 50º de inclinación
en la Ribeira Sacra gallega.

La paz interior y el respeto a tus orígenes, el amor a tu tierra y conseguir hacer vino, todo esto es compatible y el fruto se llama Viña Regueiral.
Vendimiando este 2010

Llevo algunos años leyendo las reseñas de nuestro compañero blogger Carlos de Roco&wines y por fin lo he probado, gentileza de la bodega. Poneos en situación: un vino con nombre y premios, reconocido, con cierto prestigio aunque sea en la pequeña D.O de donde proviene, la Ribeira Sacra. ¿Cuántas veces probamos un vino y su fama ha superado lo catado? Muchas. No es que fuera reticente porque Carlos es un catador experimentado pero dicen que cuánto más viejo más pellejo.

mencía justo antes de la vendimia 2010


Me encanta que un vino me sorprenda, que aporte algo inesperado por mucho que conozcas la zona de donde proviene y este es el caso de este Viña Regueiral. Mientras lo cato imagino a los antepasados de los que miman ahora las tierras esmerarse al extraer el máximo rendimiento a esas viñas viejas. Mientras lo disfruto me parece oler la mencía gallega de siempre, tan varietal e inconfundible, pero mejorada y elegante. Me viene a la cabeza la cuadratura del círculo, ¡EUREKA!, el trabajo de tantos años, tan bien hecho, está en mi copa. Amandi es especial en la Ribeira Sacra, en los cañones del Sil (foto inferior).


Viña Regueiral 2009 no lleva madera y maravillosamente no se la echa en falta. Aún joven, como si llevara rastros de carbónico, se presenta con esos tonos cereza brillante, como un borgoña de capa algo más alta. Su nariz es pura mencía, cerezas rojas y regaliz dulce que más tarde se torna algo negro, más especiado que nunca, incluso mineral. El típico rastro vegetal de la mencía aparece pero levemente. Lo sorprendente de este vino es su boca: desde principio a fin es elegante, soberbia acidez, con presencia de frutos rojos al más puro estilo borgoñón, incluso en sus especiados. Y ese regaliz que te acompaña hasta que uno quiera.



La máxima expresión de la mencía Sacra en mi copa, las navidades pasadas, las presentes y las futuras al alcance de mis sentidos. La Historia dentro de nuestra particular lámpara maravillosa, mi cuerpo destila buen rollo.
Nota: Todas las fotos han sido tomadas expresamente en la vendimia 2010 para este blog por la bodega. Agradecerte, Juan, todas las molestias causadas. Felicidades y seguid así.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Vinos de Bulgaria: primera incursión

Mavrud, Melnik, Rubin… ¿les suena a algo? Confieso que hasta hace bien poco a mi tampoco. Son tres de las variedades autóctonas búlgaras que pudimos probar unos días atrás en una cata sugerida por Nedko de Vinosdebulgaria y realizada con Vicente como anfitrión.

Nos reunimos para catar ocho vinos totalmente desconocidos. Recuerdo como referencia una entrada de otro vino procedente de Bulgaria hace ya unos cuantos meses, un Traminer que no me convenció aunque sí que tenía una RCP más que aceptable. En esta ocasión quisiera destacar la enorme RCP que tuvieron los vinos catados e incluso creo que repetiremos más de uno en la tienda online.

Es indudable que Nedko Nedev conoce a la perfección los vinos que importa en exclusiva para España y después de una charla telefónica me sugirió alejarme en cierta medida de las variedades más conocidas, y que también se cultivan en Bulgaria, como la Cabernet o la Merlot, y centrarnos en variedades propias de la zona. Acertó plenamente con los vinos elegidos como veréis a continuación. Por orden de cata:

Unique Chardonnay 2007(bodega Pamidovo): El blanco de la noche. Aromas a paja, a heno, piel de melocotón y amielados. Nariz fresca y muy agradable. En boca es algo graso y de buen paso, con rica acidez. Violetas por retronasal, deja ese rastro amargo de la varietal. Muy buena RCP.


Salta Terra Mavrud 2006(bodega Pulden): Nos encontramos con la primera variedad autóctona del país, se cultiva desde tiempos remotos sobretodo en regiones del sur del país. Color picota, especiado en nariz, cerezas y rastros de madera. Frutal y graso en boca, buena acidez final con pimienta por retro. Tánico pero para nada agresivo. Pasó doce meses en roble búlgaro.

Mavrud 2004 “Las cuatro estaciones de Vivaldi” (bodega Trakia State): Color rubí algo subido. De nuevo cerezas rojas y madera. Aquí observamos fruta negra (moras) y regaliz. En boca más regaliz con un final de pimienta negra con un ligero amargor en el posgusto. Seis meses en roble búlgaro.


Merlot 2006(bodega Terra Tangra): Color picota medio. Aromas a sotobosque (hojas húmedas), maderoso, y a ciruelas. En boca los taninos algo dulces. Curiosamente este merlot acabó por debajo de los autóctonos en nuestro orden de preferencias. Doce meses en roble francés.


Unique Mavrud 2005(bodega Pamidovo): Color rubí brillante. De nuevo nos encontramos con los especiados: pimienta negra, y con cerezas. En boca de buen recorrido y un buen final ácido. Tanino algo más rugoso. Doce meses en roble búlgaro.


Melnik Nobile 2007(bodega Logodaj): Color picota algo subido. Aromas a tabaco. Recuerda a un burdeos en nariz. Boca amplia desde el principio, gran acidez, de nuevo tabaco y regaliz negro, canela y café. Vinazo. Doce meses en roble francés y búlgaro. Interesantísima esta variedad, nos dejó un buen recuerdo la Melnik, que se cultiva principalmente en la región del mismo nombre que roza el Mediterraneo.


Rubin Nobile 2007(bodega Logodaj): Tercera de las variedades autóctonas a catar, cruce de la nebbiolo y la syrah de gran potencial. Picota cubierto, aromas cárnicos, a oliva negra y pimienta verde. En boca es tánico pero agradable. Buen vino. Doce meses en roble francés y búlgaro.



Por último pudimos probar una curiosidad, un vino de frambuesa. Malinela(bodega Pamidovo) se presenta en botella de 50cl. y con 14% de alcohol. Se recomienda beber alrededor de los 7 grados, bien fresco, y es evidente que predominan los aromas a frambuesa. Muy agradable en boca, nos sorprendió su frescura y nitidez de aromas.

Como conclusión ponemos de manifiesto, nuevamente, la buena relación calidad-precio ya que todos los vinos están por debajo de los 16 euros. Incidir en la grata impresión con la que salimos de la cata: buenos vinos, novedosos y muy competitivos en cualquier mercado. Los tienen en Vinosdebulgaria.com, atrévanse a probarlos porque no se arrepentirán.

Vinos de Bulgaria: primera incursión

Mavrud, Melnik, Rubin… ¿les suena a algo? Confieso que hasta hace bien poco a mi tampoco. Son tres de las variedades autóctonas búlgaras que pudimos probar unos días atrás en una cata sugerida por Nedko de Vinosdebulgaria y realizada con Vicente como anfitrión.

Nos reunimos para catar ocho vinos totalmente desconocidos. Recuerdo como referencia una entrada de otro vino procedente de Bulgaria hace ya unos cuantos meses, un Traminer que no me convenció aunque sí que tenía una RCP más que aceptable. En esta ocasión quisiera destacar la enorme RCP que tuvieron los vinos catados e incluso creo que repetiremos más de uno en la tienda online.

Es indudable que Nedko Nedev conoce a la perfección los vinos que importa en exclusiva para España y después de una charla telefónica me sugirió alejarme en cierta medida de las variedades más conocidas, y que también se cultivan en Bulgaria, como la Cabernet o la Merlot, y centrarnos en variedades propias de la zona. Acertó plenamente con los vinos elegidos como veréis a continuación. Por orden de cata:

Unique Chardonnay 2007(bodega Pamidovo): El blanco de la noche. Aromas a paja, a heno, piel de melocotón y amielados. Nariz fresca y muy agradable. En boca es algo graso y de buen paso, con rica acidez. Violetas por retronasal, deja ese rastro amargo de la varietal. Muy buena RCP.


Salta Terra Mavrud 2006(bodega Pulden): Nos encontramos con la primera variedad autóctona del país, se cultiva desde tiempos remotos sobretodo en regiones del sur del país. Color picota, especiado en nariz, cerezas y rastros de madera. Frutal y graso en boca, buena acidez final con pimienta por retro. Tánico pero para nada agresivo. Pasó doce meses en roble búlgaro.

Mavrud 2004 “Las cuatro estaciones de Vivaldi” (bodega Trakia State): Color rubí algo subido. De nuevo cerezas rojas y madera. Aquí observamos fruta negra (moras) y regaliz. En boca más regaliz con un final de pimienta negra con un ligero amargor en el posgusto. Seis meses en roble búlgaro.


Merlot 2006(bodega Terra Tangra): Color picota medio. Aromas a sotobosque (hojas húmedas), maderoso, y a ciruelas. En boca los taninos algo dulces. Curiosamente este merlot acabó por debajo de los autóctonos en nuestro orden de preferencias. Doce meses en roble francés.


Unique Mavrud 2005(bodega Pamidovo): Color rubí brillante. De nuevo nos encontramos con los especiados: pimienta negra, y con cerezas. En boca de buen recorrido y un buen final ácido. Tanino algo más rugoso. Doce meses en roble búlgaro.


Melnik Nobile 2007(bodega Logodaj): Color picota algo subido. Aromas a tabaco. Recuerda a un burdeos en nariz. Boca amplia desde el principio, gran acidez, de nuevo tabaco y regaliz negro, canela y café. Vinazo. Doce meses en roble francés y búlgaro. Interesantísima esta variedad, nos dejó un buen recuerdo la Melnik, que se cultiva principalmente en la región del mismo nombre que roza el Mediterraneo.


Rubin Nobile 2007(bodega Logodaj): Tercera de las variedades autóctonas a catar, cruce de la nebbiolo y la syrah de gran potencial. Picota cubierto, aromas cárnicos, a oliva negra y pimienta verde. En boca es tánico pero agradable. Buen vino. Doce meses en roble francés y búlgaro.



Por último pudimos probar una curiosidad, un vino de frambuesa. Malinela(bodega Pamidovo) se presenta en botella de 50cl. y con 14% de alcohol. Se recomienda beber alrededor de los 7 grados, bien fresco, y es evidente que predominan los aromas a frambuesa. Muy agradable en boca, nos sorprendió su frescura y nitidez de aromas.

Como conclusión ponemos de manifiesto, nuevamente, la buena relación calidad-precio ya que todos los vinos están por debajo de los 16 euros. Incidir en la grata impresión con la que salimos de la cata: buenos vinos, novedosos y muy competitivos en cualquier mercado. Los tienen en Vinosdebulgaria.com, atrévanse a probarlos porque no se arrepentirán.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Pacto de brujas

Corría el año 2005 cuando supe de La Tena. Hay que poner fechas de vez en cuando y me vais a perdonar pero mi memoria cada día es más escasa, todo hay que decirlo, por descuido mío.
El caso es que sus vinos me sedujeron de inmediato, desde el primer momento, y he llegado a escribir en multitud de ocasiones acerca de ellos. En este mismo espacio uno de los primeros escritos se lo dedicamos a la finca y al día maravilloso que nos hicieron pasar allí, bebiendo y comiendo, algo mágico.


Cinco años más tarde, más o menos, me dispongo a escribir unas palabras porque me veo obligado a ello. Todo cambia en esta vida: relaciones, trabajo, escuelas, nosotros mismos, todo cambia excepto el pedazo de tierra que pisamos. Podemos intentar modificarlo pero hay cosas que siempre están, como inmortales, más allá del bien y del mal, por encima de nuestras decisiones e insignificancias. La Tena es el ejemplo perfecto, con sus cualidades, siempre han estado allí, esperando que alguien les saque partido, con sabiduría y mágicamente, la unión perfecta.

Nunca he renegado pero sí que me he sentido excomulgado. A pesar de todo nos queda la herencia: sus vinos por encima de lo que somos y lo que hacemos. Ayer Vicente me hizo ver de nuevo la luz desde la oscuridad de la cata a ciegas y se lo agradezco. Probé un vino diferente a todos sus hermanos de nombre, vestido casi azabache, cereza en negro, sin ribete, enormemente joven. Su nariz no me dijo demasiado al principio: mineralidad muy contenida, mineral algo negro que mucho después se transformó en ese zumo de piedras de pizarra gris. Pero la boca…la boca me transportó a otro lugar, a otro momento, y cerré mis ojos y los volví a abrir para descubrir que no me había ido a otra vida, que aquello era real. ¿Es posible describir la perfección? Yo no soy capaz: sedoso, de principio a fin con una estructura sin brechas, nada que reprochar al vino. Larguísimo, pinceladas de cacao, de pizarra, de fruta madura, todo tallado a mano, con una acidez medida y precisa. Para qué seguir… Celler Paco Castillo: La perfección se llama Clos Dominic Vinyes Altes 2007.

Pacto de brujas

Corría el año 2005 cuando supe de La Tena. Hay que poner fechas de vez en cuando y me vais a perdonar pero mi memoria cada día es más escasa, todo hay que decirlo, por descuido mío.
El caso es que sus vinos me sedujeron de inmediato, desde el primer momento, y he llegado a escribir en multitud de ocasiones acerca de ellos. En este mismo espacio uno de los primeros escritos se lo dedicamos a la finca y al día maravilloso que nos hicieron pasar allí, bebiendo y comiendo, algo mágico.


Cinco años más tarde, más o menos, me dispongo a escribir unas palabras porque me veo obligado a ello. Todo cambia en esta vida: relaciones, trabajo, escuelas, nosotros mismos, todo cambia excepto el pedazo de tierra que pisamos. Podemos intentar modificarlo pero hay cosas que siempre están, como inmortales, más allá del bien y del mal, por encima de nuestras decisiones e insignificancias. La Tena es el ejemplo perfecto, con sus cualidades, siempre han estado allí, esperando que alguien les saque partido, con sabiduría y mágicamente, la unión perfecta.

Nunca he renegado pero sí que me he sentido excomulgado. A pesar de todo nos queda la herencia: sus vinos por encima de lo que somos y lo que hacemos. Ayer Vicente me hizo ver de nuevo la luz desde la oscuridad de la cata a ciegas y se lo agradezco. Probé un vino diferente a todos sus hermanos de nombre, vestido casi azabache, cereza en negro, sin ribete, enormemente joven. Su nariz no me dijo demasiado al principio: mineralidad muy contenida, mineral algo negro que mucho después se transformó en ese zumo de piedras de pizarra gris. Pero la boca…la boca me transportó a otro lugar, a otro momento, y cerré mis ojos y los volví a abrir para descubrir que no me había ido a otra vida, que aquello era real. ¿Es posible describir la perfección? Yo no soy capaz: sedoso, de principio a fin con una estructura sin brechas, nada que reprochar al vino. Larguísimo, pinceladas de cacao, de pizarra, de fruta madura, todo tallado a mano, con una acidez medida y precisa. Para qué seguir… Celler Paco Castillo: La perfección se llama Clos Dominic Vinyes Altes 2007.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Decíamos ayer…


Ya fuera Plauto o posteriormente Hobbes quién acuñara la famosa frase, yo soy de la misma opinión. No, ya sé que la que da nombre al título de esta entrada es de otro, lo sé. Yo hablo del egoísmo del hombre, por naturaleza. El caso es que tendemos a asegurarnos nuestra supervivencia y este espacio es un calco de las relaciones humanas y aquí estoy de nuevo.

Me apetece escribir sobre dos borgoñas básicos, así puedo hilar con la última entrada y también os proporcionaré dos nombres, uno para mal y el otro para bien. El primero es Fixin Vieilles Vignes 2006, de Bernard Bouvier y de Gevrey-Chambertin. Resulta un vino difícil, engañoso, parece frutoso con presencia de cerezas en licor y frutilla roja silvestre. Más tarde notas especiadas, de canela muy claras, pero también algunos verdores que se confirman en boca. Es precisamente allí, en la boca, donde no acaba de convencerme, acidez mínima y poca complejidad. No resulta desagradable su ingesta, pero tampoco seduce.


Cuando comparamos es cuando nos damos cuenta de las diferencias en cuanto a calidad. Muy recientemente pude abrirme el segundo de los vinos de esta entrada: La Justice 2006 de Gevrey-Chambertin del Domaine du Préau de Jean Bouchard. En nariz es más franco, accesible y agradable. Tal vez más borgoñón que el primero: fruta roja en cantidad, en su punto, jugoso y especiado, de tiralíneas se podría decir. Y es en boca donde juega fuerte, acidez marcada y largo recorrido, para beber ahora o guardar un par de años porque tiene potencial. Es de esos vinos que seducen vía retronasal, que marcan territorio. Muy rico, lástima que no pueda adquirir una segunda botella, de momento.


No hay tiempo para más, seguiremos explorando. Un saludo a todos.

Decíamos ayer…


Ya fuera Plauto o posteriormente Hobbes quién acuñara la famosa frase, yo soy de la misma opinión. No, ya sé que la que da nombre al título de esta entrada es de otro, lo sé. Yo hablo del egoísmo del hombre, por naturaleza. El caso es que tendemos a asegurarnos nuestra supervivencia y este espacio es un calco de las relaciones humanas y aquí estoy de nuevo.

Me apetece escribir sobre dos borgoñas básicos, así puedo hilar con la última entrada y también os proporcionaré dos nombres, uno para mal y el otro para bien. El primero es Fixin Vieilles Vignes 2006, de Bernard Bouvier y de Gevrey-Chambertin. Resulta un vino difícil, engañoso, parece frutoso con presencia de cerezas en licor y frutilla roja silvestre. Más tarde notas especiadas, de canela muy claras, pero también algunos verdores que se confirman en boca. Es precisamente allí, en la boca, donde no acaba de convencerme, acidez mínima y poca complejidad. No resulta desagradable su ingesta, pero tampoco seduce.


Cuando comparamos es cuando nos damos cuenta de las diferencias en cuanto a calidad. Muy recientemente pude abrirme el segundo de los vinos de esta entrada: La Justice 2006 de Gevrey-Chambertin del Domaine du Préau de Jean Bouchard. En nariz es más franco, accesible y agradable. Tal vez más borgoñón que el primero: fruta roja en cantidad, en su punto, jugoso y especiado, de tiralíneas se podría decir. Y es en boca donde juega fuerte, acidez marcada y largo recorrido, para beber ahora o guardar un par de años porque tiene potencial. Es de esos vinos que seducen vía retronasal, que marcan territorio. Muy rico, lástima que no pueda adquirir una segunda botella, de momento.


No hay tiempo para más, seguiremos explorando. Un saludo a todos.

lunes, 23 de agosto de 2010

Una de cal y otra de arena


Psi: psé, ni fu ni fa (¿echará raíces?)


Nos encontramos ante un vino de esos llamados de diseño. Su primera cosecha, la 2007, no me atreví a probarla y al no tener un Ribera del Duero en casa apropiado para el invitado decidí acercarme a la tienda y gastarme 28 eurazos en este Psi 2008 de Pingus.
Nuestro invitado, acostumbrado a los vinos de la Ribera, al probarlo me preguntó qué era eso. Le insté a darme un nombre y me dijo un Rioja. Simple y llanamente es un ejemplo de lo que nos podemos encontrar al abrir este Psi 2008: algo falto de tipicidad, de la chicha ribereña, de esa rusticidad mezclada con esa salinidad y ciertas dosis de tostados de la barrica.
Me sorprendieron los 13% marcados en la etiqueta, tal vez la añada, pero me encontré un vino insulso, algo de fruta en nariz, ciertas notas grafiteras minerales, algo de cacao y una acidez algo marcada en boca. El caso es que hasta molestaban esos 13 grados a pesar de haber sido degustado a la temperatura correcta. Ya no sé si creer que estamos bebiendo el primo hermano del Camins del Priorat de Palacios o bien el intento de reconducir el negocio usando el nombre y poco más. Dudo que vuelva a repetir. Llamadme incauto, pero si no experimentas no aprendes.

Borgoña básico:



Vamos a por otro: Givry Pied de Chaume 2008, borgoña del Domaine Joblot. Este también tenía 13% de alcohol y reconozco que me pilló algo fuera de juego. Al principio notas saladas en nariz y en boca, como una salinidad marcada por el terroir ciertamente desmesurada. Estaba claro que necesitaba tiempo y oxigeno, en una hora escasa esas notas dejaban paso a frutilla roja silvestre y cerezas. Esa salinidad apareció maquillada y no desapareció, me recordó al Clos de Roi de Montille, e incluso diría que resultaba algo adictiva. Notas especiadas y terrosas. Fruta roja y personalidad. Me gustó por lo diferente aunque seguro que en un par o tres de años el vino ganaría en botella. Este borgoña ronda los 20 euros.
Hasta la próxima, pasad un buen final de mes.

Una de cal y otra de arena


Psi: psé, ni fu ni fa (¿echará raíces?)


Nos encontramos ante un vino de esos llamados de diseño. Su primera cosecha, la 2007, no me atreví a probarla y al no tener un Ribera del Duero en casa apropiado para el invitado decidí acercarme a la tienda y gastarme 28 eurazos en este Psi 2008 de Pingus.
Nuestro invitado, acostumbrado a los vinos de la Ribera, al probarlo me preguntó qué era eso. Le insté a darme un nombre y me dijo un Rioja. Simple y llanamente es un ejemplo de lo que nos podemos encontrar al abrir este Psi 2008: algo falto de tipicidad, de la chicha ribereña, de esa rusticidad mezclada con esa salinidad y ciertas dosis de tostados de la barrica.
Me sorprendieron los 13% marcados en la etiqueta, tal vez la añada, pero me encontré un vino insulso, algo de fruta en nariz, ciertas notas grafiteras minerales, algo de cacao y una acidez algo marcada en boca. El caso es que hasta molestaban esos 13 grados a pesar de haber sido degustado a la temperatura correcta. Ya no sé si creer que estamos bebiendo el primo hermano del Camins del Priorat de Palacios o bien el intento de reconducir el negocio usando el nombre y poco más. Dudo que vuelva a repetir. Llamadme incauto, pero si no experimentas no aprendes.

Borgoña básico:



Vamos a por otro: Givry Pied de Chaume 2008, borgoña del Domaine Joblot. Este también tenía 13% de alcohol y reconozco que me pilló algo fuera de juego. Al principio notas saladas en nariz y en boca, como una salinidad marcada por el terroir ciertamente desmesurada. Estaba claro que necesitaba tiempo y oxigeno, en una hora escasa esas notas dejaban paso a frutilla roja silvestre y cerezas. Esa salinidad apareció maquillada y no desapareció, me recordó al Clos de Roi de Montille, e incluso diría que resultaba algo adictiva. Notas especiadas y terrosas. Fruta roja y personalidad. Me gustó por lo diferente aunque seguro que en un par o tres de años el vino ganaría en botella. Este borgoña ronda los 20 euros.
Hasta la próxima, pasad un buen final de mes.