lunes, 30 de marzo de 2009

Blanco y negro en Galicia

La excusa era buena, pretendíamos conocer un poco mejor, de primera mano dirían muchos, la vertiente tinta de la zona más occidental de la Península Ibérica: Galicia, una de las zonas con más precipitaciones y, por ende, humedad relativa de España.
Beneficiada por el clima atlántico (entiéndase lo de beneficiada por el gusto particular de quien lo escribe, un poco atiborrado de las calores mediterráneas y sus pertinentes maduraciones) y una geología bien curiosa, el panorama vínico gallego tiene potencial para presentarse con fuerza en varios frentes, ya sea con la elaboración de vinos blancos o la de tintos.

Una, para mí, mala gestión del marketing y de los recursos de la zona ha hecho creer al consumidor que los vinos allí producidos debían ser de albariño, nada de otras uvas o coupages que paliaran el potencial de la casta citada. Vender un vino gallego es vender un albariño, nada de Rías Baixas u otras denominaciones (Valdeorras, Ribeira Sacra, Ribeiro…).
Por un lado el estancamiento de los patrones de elaboración y por otro la exclusión de variedades que aporten materia diferente y/o un toque añadido de complejidad, podrían ser la razón por la que algunos enólogos están luchando para cambiar, poco a poco, las reglas establecidas de la zona y potenciar las virtudes que restan aletargadas.

Raúl Pérez es un joven enólogo dispuesto a plantar cara a las modas, a sacar pecho frente a los cánones establecidos, a hacer un guiño a todo lo que resulte personal, autóctono y que transparente su identidad.

Llegó desde su Bierzo natal a tierras gallegas, dispuesto a sacar lo mejor de lo que allí está esperando… La bodega Forja del Salnés tenía lo que a él le hacía falta: viñas viejas de Caiño, Espadeiro y Loureiro tinto, enraizadas en un terreno geológicamente perfecto (arcilla, cuarzo, cantos rodados). También dispone de buenas cepas de albariño con el típico sistema aéreo de emparrado.

Ideamos una cata con esos vinos tintos tan curiosos y, como no, con la pertinente representación blanca de la zona (incluyendo una incursión de otro elaborador). He aquí las notas de la cata, luego, las impresiones al respecto:


Leirana Albariño 2007:


De color amarillo pajizo, cristalino y ágil en copa. Da señales de alcohol en su interior.
Nariz marcada por la fruta madura, algo tropical incluso, con notas especiadas y del suelo granítico (chispazo de piedras) que la vio nacer. Melocotón de viña, albaricoque y membrillo muy maduro se explayan para mostrar su cara más frutal y golosa.
La boca, muy seca, con un buen recorrido y finas sensaciones de amargo final que no hacen más que dotarlo de una curiosa característica: no sabe a lo que huele. Longitud media y claro poder varietal del albariño.
Retro algo herbáceo y mineral.
PVDB: 8,48


Zarate “Cuveé El Palomar 2006”:

Color amarillo subido de tono, muy denso de aspecto y con algo de lentitud en su lágrima.
Huele a madera. Luego, aromas de pastelería, eneldo y crema catalana, algo de fruta carnosa, flores según algunos, toques de hierbas aromáticas. El fuerte impacto de la materia maderil deja en una capa muy lejana cualquier registro aromático de fruta fresca.
Boca untuosa, con falta de acidez y un recorrido algo pesado. La persistencia del vino muestra una materia prima bastante buena, lástima que quede tapada y apaleada (nunca mejor dicho).
Largo en retro nasal, con fruta muy madura, crema pastelera.
PVDB: 8,02


Goliardo Caiño 2006:

Curioso rojo amarronado de capa muy baja, con un ribete entre el cristalino y el rubí.
La nariz es inconfundiblemente el reflejo de su tierra, pizarra, granito y otros minerales afloran de la copa dando a éste vino un carácter completamente personal. Frutillos rojos, especiados y algo de incienso viejo dejan un final de nariz realmente diferente.
Magnífica boca, donde la acidez toma la batuta del trago. Largo recorrido en boca, poseedor de una trama bien curiosa donde no falta una punta de amargor final que puede confundir.
Retro no demasiado potente, de carácter mineral y algo frutoso (fresas silvestres poco maduras y cereza seca). Más bien corto en boca y con carácter varietal, cierta rusticidad bien entendida y de agradable vinosidad.
PVDB: 8,57

Goliardo Espadeiro 2006:

Subimos en cuanto a color, rojo picota con tendencias violetas de capa alta. Ribete fino y de la misma coloración.
Una fase olfativa bastante cerrada pero con tenues toques de cacao marcando la diferencia con el anterior. Más fruta madura, más madera tostada (muy comedida, sin afán de protagonismo) y, sobretodo, esa presencia mineral acompañada esta vez de un ligero salino muy de la zona.
Boca más redonda, también con cierta rusticidad pero a la vez con estructura. Fresco, con capacidad de permitir el trago severo y con buen final.
Deja toques de crema, fruta en compota (poco dulce) y las pertinentes pinceladas telúricas.
PVDB: 8,48


Goliardo Loureiro 2006:

De color profundo y amoratado, de capa más bien alta y una lágrima abundante y teñida de violeta.
No demasiado expresivo en nariz, con fruta negra madura, especias y torrefactos ligeros y de menos profusión mineral que los anteriores.
En boca se torna más dulzón, con menos carácter de la tierra e incluso algo más denso. Con un paso por boca bastante marcado y una acidez bien equilibrada, deja recuerdos de toffee y buenas dosis de regaliz negro.
Persistencia media y marcado carácter marino.
PVDB: 8,26


Parece que la adicción de madera en los vinos blancos gallegos vuelve a ponerse en entredicho, no sólo enmascara la fruta, sino que además parece que con el tiempo en botella se acentúa esa remisión. Una verdadera lástima que una fruta de calidad como la que llevaba ese Zarate no pudiera hacerse un hueco entre tanta tabla desorganizada... en cambio, el poder varietal del Leirana no hacía más que mostrar personalidad y terruño.

Los tintos muy curiosos todos, nada pesados y con una personalidad abrumadora, hay que probarlos para saber de lo que se habla. Los tres monovarietales son dignos de mención, pero el primero de la tanda, el Caiño, brilló con luz propia. Su estilo Borgoñón y su capacidad de controversia entre el grupo fue el detonante de una fantástica tanda de opiniones alrededor de su patrón.

Galicia tiene, por supuesto, algo más que grandes albariños.

jueves, 26 de marzo de 2009

Graciano

¿Qué se esconde tras el nombre de Graciano? En Sánscrito significa bienvenido, agradable. Es una variante de Gracia y en tiempo de la dominación Romana cobijó tanto a plebeyos como a Emperadores.
Pero la acepción que nos ocupa pertenece a una variedad de vitis vinífera tinta presente en algunas zonas de nuestra geografía, sobre todo localizada en la Rioja y en Navarra. Aunque sinónimos (?) de Graciano lo son Monastrell, Moristel, la Juan Ibáñez , la Parraleta y la Tinta de Rota. Fuera de nuestras fronteras esta variedad es conocida como la Mourvèdre francesa, que muchos pensaban que era la Monastrell aunque según la Wikipedia recientes análisis de ADN sugieren que no es más que Graciano adaptado a latitudes más atlánticas.
Y es tras esta, espero que no tediosa, introducción que llegamos al corazón de la Ribera Baja de Navarra, en Corella, de la mano de Xabier Sanz Larrea cuya familia es propietaria de la Bodega Vinícola Corellana. Xabier es un apasionado productor y conocedor de las posibilidades que le brinda un terreno al que le han venido tomando el pulso desde hace dos generaciones.


Hoy Vinícola Corellana cumple 20 años desde su fundación y tras diez años de protección del medio sin sistémicos y herbicidas disponen del sello ecológico que les permitiría producir vinos con este distintivo.
Lo primero que llama la atención es que son vinos de corte atlántico, es decir que benefician de un clima menos cálido en verano y de una pluviometría más abundante a lo largo de todo el año. Lo segundo que hay que tener en cuenta es que son depositarios de la herencia que les otorga la zona donde son producidos y elaborados, lejos de sobre extracciones masivas y aromas maderizados. Son, en definitiva, vinos con una apuesta clara por el respeto a la tradición, con la recuperación de uvas autóctonas como el Graciano, y por la preocupación por el medio ambiente utilizando técnicas de producción ecológicas.


Reynoble Platinum 2006
Es la obra del patriarca familiar, fruto de una selección especial de las uvas Merlot (85%) y Graciano (15%). Beneficia de 5 meses de barrica francesa con una graduación alcohólica de 13,5% y su precio orientativo se sitúa en los 12 €.
La primera impresión es agradable. Algo de pimiento verde y hierba fresca impregna el paladar. Un ligero tinte de colonia perfuma el ambiente con toques de violeta y pimienta roja. Es perceptible una cremosidad inicial que se torna más balsámica a medida que el vino reposa en la copa.


Viña Zorzal Graciano 2007
Es la apuesta personal de nuestro buen amigo Xabier Sanz. Un monovarietal con 5 meses de crianza, 13% de graduación alcohólica, con un trasegado y filtrado menor de lo normal y un precio en el mercado de 5 € aproximadamente.
Se percibe su carácter al instante. El Graciano sabe así: láctico en una primera impresión, con yogurt de moras y fresas muy maduras. Al final de su recorrido se aprecian notas de regaliz y hierba buena. Destacan también sabores amargos y verdes propios de la variedad y un filtrado escaso tinta la copa dejando marca propia. Delicioso.

N.A. La foto no corresponde al Zorzal Graciano 2007 que estrena un nuevo diseño muy innovador.

Y hay quien se pregunta allende nuestras fronteras si hay vida más allá del Rioja y el Cava. Desde la no tan Pérfida Albión analizan este Zorzal Graciano con el interés creciente de quien descubre un hallazgo arqueológico.

lunes, 23 de marzo de 2009

Calçotada en La Tena



Es todo un acontecimiento. La calçotada anual que preparan Dominic y Paco en su finca La Tena se celebró este pasado día 14 de Marzo en Porrera, celebrando la amistad y la pasión por el mudo del vino de todos los que allí estuvimos.
Los calçots son una especie de cebollas cultivadas de forma que al amontonar tierra sobre los brotes iniciales de la cebolla, se consigue un aspecto alargado y fino, de unos 20 cm.


El secreto de su disfrute radica en asarlos en una buena parrilla y en su famosa salsa, realizada casi de manera secreta y con pequeñas variaciones en sus ingredientes.
Para los que no los hayáis probado antes puede parecer algo extraño, aunque es fácil convertirse en un devorador de calçots y prueba de ello fueron los más de 1500 calçots encargados por Dominic y Paco para su tradicional calçotada.
Dos de los Vadebacus pudimos asistir a tal encuentro. Llegamos con las respectivas familias, temprano, y nos decidimos a subir a la Tena, la gran finca piramidal que irradia un profundo magnetismo a todo aquel que la visita. El sol en Porrera pegaba de lo lindo: manga corta, gorras para la cabeza y crema solar para los pequeños (y algún adulto con pista de aterrizaje en la azotea).




Es una maravilla ir subiendo la finca siguiendo las curvas del recorrido, realmente empinado, y mirar hacia abajo. La pizarra desmoronada te obliga a plantearte cómo es posible que aquellas viejas cepas sobrevivan en un terreno tan árido, rocoso. Es allí donde te explicas el porqué de los buenos vinos que hacen en Clos Dominic, y eres capaz de entender muchos de los matices que encuentras en sus vinos.
Mientras recogíamos espárragos en la cima de la Tena, olíamos a tomillo y a miel de flores, todo con un fondo mineral de piedra caliente.
El humo de la parrilla ascendía hacía la cima y decidimos deshacer el camino a medida que el resto de invitados iba llegando a la base piramidal.



Buenos vinos de la casa y otros añadidos por todos los que allí estuvimos, una salsa este año algo más dulce y viciosa, un calor abrasador y charlas interminables por lo agradables durante la sobremesa. Delicioso y festivo. Emotivo. Es inevitable esbozar una sonrisa recordando un día como ese de marzo, la primavera ya está aquí.

jueves, 19 de marzo de 2009

Doble pareja

Igual que en las más prestigiosas y arriesgadas jugadas de póquer, hay veces que la apuesta o la osadía nos juega malas pasadas.
Algo parecido ocurrió durante varios “fines de semana gastronómicos” donde, pese a las mejores intenciones, alguna que otra asociación no acabó de cuajar como se esperaba.

En un primer asalto de éste combate de parejas y armonía se batieron en lid un magnífico cabrito que procedía de los últimos rebaños que, a Dios gracias, todavía existe en las proximidades de Castellbell i el Vilar y un tan reconocido como poderoso Trasnocho 2002.

Esa botella de Rioja llevaba aproximadamente un par de años deambulando en la bodega, esperando su momento. La ocasión de tomarla con las extremidades del susodicho animal (cocinadas en el horno de mis queridos suegros) se presentó única, así que sólo cabía esperar un perfecto encaje entre la parte sólida y líquida del ágape.

Particularmente (y visto desde mi óptica de rigurosa batalla a la madera metida a tablazos dentro del vino) tengo que decir que el líquido quedo desmesuradamente separado de la gran carne que teníamos en el plato. Demasiado potente, demasiado alcohólico y maduro como para llevarse bien con la textura al punto de horno que ofreció la jugosa carne.
La capa muy oscura, con una nariz muy pródiga en tostados y cafés torrefactos no deja apenas vislumbrar esa fruta compotada que dice poco o nada favorable de él: sólo que hay uva detrás de tanto aporte maderil.
La boca más de lo mismo, alcohol y opulencia, estructura y salvaje final para un retro que repite la carga de madera mezclada con el más puro y delicioso regaliz Juanola…
Me creo que es Rioja porque lo veo en la contra etiqueta. Que lejos queda esta elaboración de sus hermanas “menores” (todavía recuerdo un Remirez de Ganuza G. R. ´95 que me hizo cambiar de dimensión al primer tiento).

La revancha tenía que ser en breve, así que el anuncio de que aprovechando cierta fiesta familiar podríamos degustar un genial cochinillo al horno (con sus patatitas y sus alcachofas guardando sus flancos laterales), me hizo entrever otra posible dualidad.
La grotesca imagen que ofrece la cría de cerdo encima de la bandeja no dice nada favorable sobre el acto en si, pero doy fe de que su carne es la más tierna, su piel la más crujiente y que su fina capa de grasa es algo casi tan sutil como imperceptible dentro del conjunto.

Con tan magna elaboración (digna de manteles segovianos), el propio anfitrión (desde aquí, cuñado mío, ¡a tus pies!) se debatió en qué vino le iría bien. Sólo le hizo falta un breve empujón para deleitarnos mano a mano con un Valbuena 2001, mítica marca de ilustre bodega.
Gran añada para éste vino. La bodega consideró no apta la cosecha para formar parte del gran vino de la casa. Todo ese material, único en su especie, pasó a formar parte de éste “segundón”.

El vino, esta vez sí, resultó el mejor compañero del plato. Su color ya dejó entrever un gran compañero de mesa y mantel, cereza de capa media me atrevería a decir, de ágil movimiento y aceptada lágrima en su ser.
Nariz fina como pocas, necesitada de aire para darlo todo. Fresas, ciruela madura, toques salinos y rastros de finas especias son los protagonistas. La tierra arcillosa que le dio vida va tomando protagonismo hasta que, por obra y arte, casi se torna el actor principal. Al más puro estilo borgoñón, marcando su territorio.
Su acidez subida de tono mejoraba la ingesta del ex-miembro de la piara y, su eterno final, dejaba toques de trufa recién recogida del sotobosque más oscuro y húmedo.
Impresionante vino que empieza a mostrar lo que es capaz de dar en el futuro.


Mi más meditada conclusión a éste respecto es que, pese a los esfuerzos realizados por parte del hacedor y del consumidor final, hay vinos para comer y vinos para catar.

lunes, 16 de marzo de 2009

50 mil razones

Ni estamos en crisis, ni hemos tocado fondo ni tampoco hemos explotado todas nuestras posibilidades. Simplemente somos porteadores de más de 50 mil visitas a nuestras espaldas. ¡Qué responsabilidad la nuestra! ¿Cómo llevar a cuestas tan dura carga? Porque 50 mil es hasta hace poco la cifra de habitantes de una población como la de Sant Cugat. No quiero ni acostarme pensando que todo una ciudad ha seguido fielmente nuestra evolución día a día, que en épocas más bajas ha estado pendiente de nuestros quehaceres mundanos, que siempre ha dispuesto de unos preciados minutos en su agenda para hacer un hueco en sus vidas...

A todos ellos gracias de corazón. La verdad es que no nos mueve la adulación, tenemos un afán innegable de seguir aprendiendo, de metabolizar las críticas y de hacerlo cada vez mucho mejor, no dejando eso sí de ser honestamente imparciales y modestamente objetivos en nuestros planteamientos.
Nacimos…perdón. Irrumpimos en la red un 14 de Noviembre aunque la idea se empezó a gestar en Se(p)tiembre (ya sin la P de Penélope, de Putin o de Pifia) de 2007.


Hasta entonces no hemos parado y nunca mejor dicho. Hemos gobernado nuestra nave con mano firme capeando toda suerte de tempestades por mares embravecidos. Hemos sobrevivido a los cantos de sirena e incluso a opas hostiles de poderosos mercaderes afincados en el mediático templo.Hemos sido objeto de plagio y han fusilado literalmente nuestro trabajo.
Pero no nos quejamos. Seguimos en la brecha e incluso nos han otorgado algún que otro premio. Como el que la D.O.Catalunya nos concediera un accésit al Blog más participativo de 2008 o que formáramos parte en los titulares de El Periódico uno de los rotativos de más tirada de nuestro país.


Y así burla, burlando cumplimos un año largo. Un año lleno de dudas por la senda escogida. Y hemos descubierto que la meta no es el objetivo sino el camino. Pero el esfuerzo ha valido la pena. Ya a comienzos de Se(p)tiembre nos congratulábamos de haber cosechado la no despreciable cifra de 30 mil visitantes que aunque ellos no lo sepan dejan huella. Es la firma no escrita de la ilusión por un trabajo y una pasión vínicas, de una entrega al Dios Baco.


En seis meses hemos aumentado en 20 mil los visitantes que día tras día, imperturbables, se han dado cita en nuestro Blog. No prometemos nada, simplemente nos esforzamos en seguir manteniendo un interés creciente, sin hipotecas rompedoras y la máxima transparencia fiscal posible. Seguimos adelante tras 221 entradas publicadas. Gracias todas.

wine2

jueves, 12 de marzo de 2009

En el cielo de los dulces

Hace un año nos planteamos la posibilidad de montar una cata a nivel grupal con vinos dulces. Quisimos dejar de lado nuestra apreciada uva blanca alemana para volcarnos en otras zonas y elaboraciones. Poco a poco decidimos cuáles serían los cuatro vinos que procederíamos a catar y a disfrutar en grupo: Chateau Climens 1998, Tokaj Oremus Azsu 6 puttonyos 1999, La bota de PX nº 12 y el moscatel Toneles de Valdespino.

Cuatro obras maestras, cuatro vinos diferentes a priori. La cata fue muy diferente a las acostumbradas en nuestro grupo, el proceso de cata fue ágil y lo que se extendió realmente fue la sobremesa, el disfrute de los vinos en las copas, en cuatro copas, armonizando con diferentes productos de panadería, quesos, patés y chocolates.


El primero de los vinos fue el Chateau Climens 1998, un Sauternes de Barsac, en Burdeos, premier Cru de uva semillon totalmente botrytizada. Un grande a precio medio (unos 55 euros) y que se comportó estupendamente con quesos azules: cabrales y roquefort. Sus 14’2 % de alcohol parecían no percibirse, su color amielado y su untuosidad en la copa precedieron a notas de menta, limón confitado y notas de flores amarillas en nariz. La boca era una mezcla de entre ácido y amargo que le dotó de personalidad y elegancia: un vino típico Burdeos. No se comportó como un dulce en boca, muy compensada la acidez y esa dulzura que aportaron estructura y un largo recorrido. Nos encantó su porte.




Seguimos con el cinco estrellas de la bodega Vega Sicilia en sus instalaciones en Hungría: Tokaj Oremus Aszu 6 puttonyos 1999. De tres variedades de uvas autóctonas: furmint, harslevelu y sarga muskotali se hace este elixir, al cual para su elaboración se añade a cada barrica de Gönc, de unos 136 l. de capacidad, 6 cuévanos de 25 kg. cada uno de uva totalmente afectada con botrytis. El color algo más oscuro que el Sauternes, ambar, y muy denso. En nariz un festival de albaricoques confitados, mango, melón maduro, pinceladas de resina y toques florales. En boca como la miel, alguien comentó que era como un preparado de miel y limón. Mandarinas confitadas y orejones y una acidez subida que alargaba el final. Una de las cimas de los amantes de los dulces, delicioso.





A continuación, del equipo Navazos, el número 12 de la serie La bota de… En esta ocasión, el denso vino realizado a partir de uvas Pedro Ximenez, pertenece a la Bodega Pérez Barquero, en la D.O. Montilla-Moriles y no contiene alcohol añadido como muestran sus 10’5º en etiqueta. Una producción limitada a 1400 botellas para esta saca de un vino de una vejez estimada de 25 años y con un mayor aporte de azúcar que los PX jerezanos. Color yodado con reflejos café. Nariz muy potente, aromas a café principalmente, también caramelo toffee, regaliz y a algarroba especialmente, un aroma que ya no deja el vino hasta el último sorbo. Buena acidez que compensa en cierta manera el exceso de azúcar, aunque no parezca muy presente. Ligeros aportes especiados en boca, miel de caña y azúcar quemado. Un muy buen vino como todos los del equipo Navazos.




Llegó el momento místico de la cata: Moscatel Toneles. Comentaros que el que escribe no tomó nota alguna durante el resto de la noche, me negué a hacerlo. No hay palabras para describir a este vino. El Toneles es un moscatel de la bodega Valdespino en Jerez, envejecido con el tradicional sistema de criaderas y solera. Se comenta que su edad es superior a los cien años, algunos dicen que casi doscientos. Podríamos describirlo como un PX en color y en nariz pero con un mayor abanico de aromas, más complejo. Pero es en boca donde te aplasta, te deja los ojos en blanco mientras el vino gana recorrido. La acidez se convierte en un tsunami, te recorre desde media boca hasta que el líquido comienza el descenso hacia el interior, pero vuelve de nuevo escapándose de la caída libre y, mágicamente, se aposenta en mitad de la lengua para explotar en el cielo del paladar. No se me ocurre otra cosa mejor que decir que es el vino más extraño, cautivador y noqueante que haya catado hasta ahora.

lunes, 9 de marzo de 2009

De copas por Girona

La cosecha 2007 en Alemania ya me puso los pelos como escarpias en una primera impresión. Mí fiebre divina no me hubiese permitido dejar pasar la gran oportunidad de recatar todo el resto de categorías y productores importados para España por Vins Alemanys y distribuidos categóricamente por los amigos de Vinialia.

No quiero enrollarme en exceso porque las anotaciones de los vinos traen cola, pero vale la pena soltar aquí las conclusiones particulares que de aquella cata pude sacar.

Está clarísimo que la cosecha de 2007 es, ya por méritos propios, una de las grandes. Parece que en estos momentos los vinos secos o GG (Grosses Gewächs) son los que realmente muestran ese potencial, ya que los dulces pueden pecar todavía de un exceso de sulfuroso que llega, muchas veces, a no dejar otear que se esconde detrás... tiempo al tiempo, sin prisa con la Diva.
Guardan los vinos de 2007 un peso específico en boca, como si de una sabrosura extra se tratase. Eso, combinado con una magnífica acidez -a juego con su estructura- nos deja elaboraciones completamente redondas, con mucho potencial de guarda y una evolución (necesaria) que nos llenará de felicidad durante muchos años.

Mojándome al máximo en el tema, me quedo imperativamente con los GG de Pfalz (Bürklin-Wolf al poder) y de Nahe (rey Dönnhoff y algo de Emrich-Schönleber), dejando lo mejor de la “sección” dulce dividido entre dos zonas: Mosel (Grans-Fassian y Egon Müller rozaban la perfección absoluta) y, otra vez, Pfalz (el TBA de Pechstein y su analítica me dejó tocado y hundido).

He aquí un breve comentario de lo mejor que por allí pasó, ya sean vinos de 2007 o bien de cosechas anteriores que salen al mercado ahora:


Pfalz (Palatinado):


Bürklin-Wolf

Pechstein GG 2007: Potencia telúrica y expresión varietal juntas de la mano. Maduro y con una espina dorsal que augura buen aguante al tiempo. Denso y estructurado, gran añada para éste vino, a guardarlo toca.

Kirchenstück GG 2007: Magnífica carga de basalto, muy conjuntado y digno tope de gama. Equilibradas sensaciones en boca, con una fina acidez final insospechada. No morirá fácilmente.

Kirchenstück GG 2002: Magnífica la comparación con el anterior, mucho más evolucionado por ser de una añada bastante anterior, al punto y con una amplia ventana de consumo todavía. Finos gases emanan de la copa para acabar con ese toque de azúcar quemado tan mineral.

Gaisböhl Auslese 2002: Una bomba en nariz, con muchas flores y más mineral. Largo y untuoso, de magnífico recorrido con un final casi eterno. El rey de la RCP.

Pechstein TBA: Tan denso como el aceite y tan fresco como las primeras flores de la primavera. Un toque de pegamento Imedio despierta la nariz para seguir con una sinfonía de frutas y flores abiertas. La boca de ensueño, para que un trago dure toda una vida. Le queda una cantidad de años por vivir que ni las tortugas de las Galápagos.


Geheimer Rat Dr. von Bassermann-Jordan

Kirchenstück GG 2007: Más de lo mismo pero un poco más light, como más apoyado en la amplitud que en la finura del anterior. Marca una añada especialmente buena para este pago, todo vale la pena.
Denso y mineral, marcando su terroir inconfundible, buena acidez final.

Leinhöhle BA 2007: Todo un Beerenauslese de altura, de lo mejor de la categoría probado. Multitud de flores y amielados en una copa. Denso, espeso y con aires de tranquilidad…. El tiempo no apremia, reláaaajate.


Ökonomierat Rebholz

Kastanienbusch GG 2007: Tope de la marca en cuanto a secos. Gran nariz marcada por los ligeros y sorprendentes atisbos de hidrocarburos. Mucho cítrico casi confitado y una buena profusión de fruta de pelo.
Largo y con mucha frescura, para guardar o beber, tanto da.


Rheinhessen:

Wittmann

Kirchspiel GG 2007: Bonita complejidad y pureza, cada día más de lo último. La añada deja el sello en éste vino con una sabrosura espectacular, un peso digno de los más grandes.
Largísimo y con una profundidad de trago increíble. Enamora.

Morstein Auslese-GK 2007: Medio litro de éste elixir da para poco, pero muestra una potencia abrumante, descoloca y te dificulta seguir catando después de él. Muy completo, completísimo y todavía con una RCP considerable. A recatar en 10 años.

Morstein TBA 2007: Poco a añadir después del GK anterior, más densidad en boca, más opulencia en cada trago. Excelso y para tener una caja y que podamos verlo evolucionar durante decenios.


Nahe:

Dönnhoff

Dellchen GG 2007: Un problema el empezar la cata con éste monstruo. El resto parece de juguete... muy equilibrado (la palabra equilibrio es, prácticamente, el apellido de la bodega) y sobradamente preparado para vivir su década de años sin inmutarse. Redondo en nariz y en boca, el mejor entre los pagos “ligeros”.

Hermannshöhle GG 2007: Bien, ¡tengo alguna botella comprada! Increíble, pletórico y tan complejo que asusta. Un punto y final en los GG, ya sean de Mosel, Nahe o Pfalz, éste se los merienda a todos.
Para más datos, mejor mirar aquí.

Brücke Auslese 2007: El pago llevado en monopolio no cede a presiones de ningún tipo, marca su territorio perfectamente y, a mi entender, gana la dulce partida a su hermano ¿mayor?
Una complejidad atroz que desmonta a cualquiera. Comprar y guardar, sin prisas con el sacacorchos.


Emrich-Schönleber

Frühlingsplätzchen GG 2007: En mi opinión, el pago estrella (Halemberg) éste año ha quedado algo más rezagado que éste. Muy profundo en nariz y súper complejo en boca, muy medido y para deleitarse desde ya.

Halemberg Spätlese 2007: En éste dulce si sobresale el pago de referencia, nariz de ensueño y una boca equilibradísima, nada despunta, todo acorde y vicioso. Bárbaro en RCP, sin problemas de vida para rato.


Mosel:

Grans-Fassian

Apotheke Auslese-GK 1997: Pecaré de parcial, lo sé, es mí productor favorito. Este ´97 conserva el toque Fassian y nos deja beberlo a cambio de un precio módico todavía, con mucha fuerza mineral y disponible al punto de evolución, se puede escoger entre tomarlo ya o guardarlo una década más.

Apotheke Auslese-GK ***** 2001: Ojito con los cinco asteriscos, marcan un nivel de calidad digno de las mejores subastas alemanas. Tan complejo y de meditación que cuesta arrimarte la copa y beberlo, su nariz te transporta a la china más profunda con sus especias y sus hierbas medicinales. La boca asusta, entorpece el pensamiento y te obliga a comprar alguna botella. Que así sea.

Eiswein-GK 1995: Otro que tal. Puro elixir concentrado y refrescante que hace soñar con él incluso días después de tomarlo… con 14 años a las espaldas no ha hecho más que empezar a desperezarse.
Quien pillara un par de botellas para tomarlas no antes de 2020.


Fritz Haag

Juffer Sonnenuhr Auslese 2007: Cuesta llegar al nivel esperado éste año en Haag, parece que la pasada cosecha puso el listón verdaderamente alto.
Nariz y boca en el mismo plano, muy aromatizadas y con buena presencia cítrica. Largo y de envidiable final. Para deleitarse con él.

Juffer Sonnenuhr Auslese-GK 2007: Come aparte del resto, la cápsula dorada es distintivo de calidad máxima en la casa. Profundo en todas sus fases, con marcada opulencia y amplitud en boca donde deja recuerdos orientales y de cítrico confitado muy longevos. Un vino para la felicidad.

Heymann-Löwenstein

Uhlen “R” GG 2006: Particularmente el estilo Heymann me sobrepasa, me abruma esa cantidad tan poderosa de matices (minerales ante todo) y no me deja relajar. Este Uhlen es riquísimo, ese año de diferencia con el resto de GG marcaba su pauta con una aromática mayúscula, con toques de reducción y fina fruta cítrica asomando tímida debajo de la comentada carga telúrica.
Perfecto en boca, redondo y sabroso, largo como él sólo sabe.

Reichsgraf von Kesselstatt

Josephshöfer Auslese 1999: Como los GG de la casa me pasaron un tanto desapercibidos, me centré en los dulces y, éste ´99, recaló en lo más profundo de mi ser. Complejo aroma tallado por la década de encierro y una boca tan homogénea que hace que cada botella sea peligrosamente consumible en la actualidad.

Nies´chen BA 2005: Otro gran ejemplo de dulce apoteósico, de ganada categoría Beerenauslese de un pago reputado para ello. Denso y armónico, de acidez medida y prolongado recuerdo a orejones. Botella demasiado pequeña para una persona.

Nies´chen Eiswein 2002: Rozando la perfección absoluta, junto al de Fassian el mejor EW del día. Hierbas orientales y finos cítricos maduros en nariz. Boca expresiva 100% y de buena frescura que empieza a ser resultona. Mucho mejor en 15 años.


Schubert´sche Gutsverwaltung-Maximin Grünhaus

Abtsberg “Superior” 2007: El GG de la casa, rotundo y con un buen chute de sulfuroso que no restaba visión a la calidad del mismo. Largo y evocador, con una carga de terroir que quita el hipo. Como el propietario comentó, mejor en 5 años.

Abtsberg Spätlese 2007: Poco que comentar, magnífico y en la línea que nos muestra año tras año. ¿El precio? De risa para lo que da.

Abtsberg Auslese Tonel #75 2007: Es equivalente a un GK y eso se nota. Delicado y predecíblemente muy superior en unos años. Marcando territorio, frescura y un punto de levitación al final del trago.


Joh. Jos. Prüm

Sonnenuhr Spätlese 2002: los 2007 de la marca me parecieron bastante “sulfatados”, así que me recree con los mismos pero entrados en años. El Sl 2002 está p-e-r-f-e-c-t-o, nariz deliciosa y boca armónica a tope. Marca el estilo Prüm y deja clara las evoluciones de sus vinos.

Sonnenuhr Auslese 1999: Redondo, perfilado y delicioso. Con potencial de guarda absoluto y una notoriedad absorbente, se me antojó perfecto para unas verduras a la brasa…. Ahí queda eso.

Sonnenuhr Auslese-GK 1998: Otra bestialidad de más de una década, apisonando las dudas sobre sus posibilidades de evolución favorable en lustros y lustros… Mineral desbordante y una fina boca que recuerda al limbo.


Egon Müller


Scharzhofberger Kabinett 2007: Me pareció un gran exponente de la casa, con pareja similitud a la cosecha pasada. De extrema calidad y todavía a un precio respetable. Un final algo amargo nos dice de donde proviene y quien lo ha creado. Magnífico.

Scharzhofberger Auslese 2007: ¿Existirá un cielo para los rieslings notorios? Pues si es así, éste abre la puerta principal y selecciona a quien allí entra. Pese a parecerme algo inferior al pasado 2006, esa copa de néctar deja anonadado por sus increíbles matices (tanto en nariz como en boca), no por nada es de los mejores vinos blancos del mundo.


En 10 años volvemos a hablar del tema...


jueves, 5 de marzo de 2009

Blanco sobre negro: é Muscat


Que la línea imaginaria de los vinos blancos no pasa por la Conca de Barberà es seguro pero que debiera tener una estación propia no forma parte del reino de los disparates. No en vano por aquellas tierras bendecidas a medio camino por la brisa que sopla del ardiente mediterráneo y la helada niebla que escapa de la meseta leridana se produce uno de los mejores blancos de nuestra curtida piel de toro, Milmanda, de la casa Torres. Y como que al hablar de blancos pocos referentes encontramos al gusto de nuestro exigente paladar expongo un nuevo ejemplar que acalle el vocerío en torno al blanco ario de latitudes germánicas o del blanco turbio de la más cercana Celtiberia.

Así en este mundo hostil hacia lo que es blanco en un universo de tintos y negros nació el Muscat Sanstravé Finca Gasset 2006 con la vocación que da el ser un producto nuevo y diferente. No en vano fue premiado como primer blanco de la D.O.Conca de Barberà.

La é de Sanstravé ya conocida por sus artesanales vinos y cavas como la "Partida dels Jueus" o los Reservas a base de "ull de llebre" y cabernet sauvignon se lanza a la caza de nuevas sensaciones. En su otra vertiente comercial como restauradores pude comprobar cómo se amplía el catálogo enológico con la introducción del syrah en la línea de reservas, los cuales merecen un capítulo aparte, y el mencionado Muscat adquiere una nueva dimensión leyendo alguno de los poemas de Joan Margarit, que ejerce de trobador local en un fragmento de su obra muy vinculada a la familia Sanstravé.

Vinyes de Solivella
Vaig caminant entre dos noms.
Les parades després de la verema
són una tomba d’aire on ara escric
Joana i Marta amb els meus ulls. La tarda,
sense resentiment, es va enfosquint
i cobreix els dos noms mentre els records
s’enganxen com la molsa a les escorces.
Pagesos morts van en els vells tractors
que ja no fan soroll quan passen
entre els camps.
Uns fars groguencs que no fan llum avancen
travessant l’or verd fosc que cap al tard
envernissa les vinyes de novembre.

Viñas de Solivella
Voy caminando entre dos nombres.
Las paradas de la vendimia
son una tumba de aire donde ahora escribo
Joana y Marta con mis ojos. la tarde,
sin resentimiento, se va apagando
y cubre los dos nombres mientras los recuerdos
se enganchan como el musgo a la corteza.
Payeses muertos van en sus viejos tractores
que ya no hacen ruido cuando pasan
entre los campos.
Unos faros amarillentos que ya no hacen luz avanzan
atravesando el oro verde y oscuro que al atardecer
tiñe las viñas de noviembre
Joan Margarit

El Muscat Sanstravé 2006 ha envejecido en barricas nuevas de roble francés y nada más se extrae el corcho – que es sintético a base de silicona y plástico de diferentes densidades- se percibe su aroma; muy tenue y sutil al principio pero que va ganado e impregnando la estancia a medida que se llena la copa. Los 11 grados de porcentaje alcohólico ayudan a que se muestre toda la untuosidad en boca. Un perfume muy fresco cede el terreno a una mayor cremosidad que se acentúa al final de su recorrido. Pervive el sabor cítrico que equilibra un primer momento algo dulzón con sabor a uva pasa. Una acidez que acompaña la calidez de la fermentación en barrica y que confiere personalidad propia a este primer Muscat que como mucho no pasa para nada despercibido.

Por cierto que este año la "calçotada" fue de las que hacen historia. El frió en estas latitudes ha ayudado y mucho a que el producto surgiera esplendoroso.

lunes, 2 de marzo de 2009

Blanco y en botella


A nivel profesional suelo acudir a la frase se aprende a fuerza de golpes para animar a unos a no ceder en su empeño, a seguir con lo comenzado, a intentar explicar en pocas palabras lo que sucede en el mundo real.
El caso es que duele cuando uno se encuentra en una de esas tesituras, las firmes convicciones, las creencias fieles y a priori en las propias ideas, basándonos en lo que conocemos e ilusionándonos en lo que pueda estar por llegar y el proceso empírico que conlleva un duro varapalo.
Me ocurrió recientemente con uno de esos vinos a los que apuestas a caballo ganador, con la idea de su buena evolución, de lo bien que podría sentarle el tiempo en botella. Pero nada más lejos de la realidad, no dar crédito a lo que tus sentidos te muestran, catar y degustar una y otra vez hasta que la bofetada es definitiva: no era lo esperado.
Me ocurrió con el Do Ferreiro Cepas Vellas 2004, un vino que guardaba desde el 2005 en mi bodega, listo para el momento oportuno, la incógnita de cómo le sentará el tiempo en botella. El terreno donde crece transmite sensaciones minerales que, unidas a las grandes expectativas creadas en la variedad, hacen que a priori el resultado sea esperanzador, deseoso de nuevas y buenas sensaciones en un buen producto en su salida al mercado.
Do Ferreiro junto con el Pazo Señorans son las marcas que parecen ofrecer un producto de mayor calidad cuando hablamos de la albariño, en las Rias Baixas. Ofrecen las dos bodegas elaboraciones muy diferentes: mientras que la bodega de Gerardo Méndez saca su Do Ferreiro Cepas Vellas justo un año cumplida su vendimia, el Pazo de Señorans Selección de añada trabaja cerca de tres años el producto en acero inoxidable mediante un periódico batonnage que le otorga personalidad y esa fuerte carga de las levaduras y lías durante ese largo periodo de tiempo.


Del Do Ferreiro se ha hablado largo y tendido en muchos espacios de la blogosfera vínica y no pretendo descubrir nada, simplemente comentar que la edad de las cepas con las que se produce ronda los cien años, incluso algunas de ellas se acercan más a los doscientos. Cuando aparece en el mercado es un vino tremendamente varietal y potente, tal vez sea el que mejor expresa el carácter atlántico de la albariño.
La cosecha 2004 en la D.O. Rías Baixas fue excelente, un poco corta de acidez si la comparamos con la 2005, a pesar de lo cual, tanto la bodega elaboradora como la materia prima hacían presagiar una buena evolución temporal.



En esta ocasión menos de cinco años han sido suficientes para recibir una bofetada en todos los morros, a quien escribe, algo inesperado y desilusionante. Se presentó con un color dorado algo subido y cierto carbónico, típico, al servir en copa. Aromas en nariz algo apagados, de fruta amarilla madura con recuerdos lejanos de la variedad. Con algo de tiempo en la copa aparece tabaco y cierto deje mineral. Al subir de temperatura toques lácticos al estilo de la mantequilla de unas palomitas de cine. Es en boca donde desilusiona y anticipa lo que nos vamos a encontrar sólo unas horas después: decepción y falta de expresividad. Boca de entrada fácil, se nota el alcohol. El frescor de antaño se ha convertido en un vino decrépito y sin garra, con un recuerdo por retronasal a manzana verde y algún resto vegetal. Advertir que al día siguiente estaba totalmente falto de aromas.
Un vino de calidad que no aguantó el paso del tiempo. Tengo alguna botella del 2005 que no tardará en caer y recomiendo que, si tienen alguna, hagan lo mismo. Una lástima. ¿ Se está desaprovechando el potencial de la variedad ?. ¿Elaboración?. ¿Qué pasa con la albariño?.