lunes, 16 de noviembre de 2009

El socrático


En los últimos tiempos intento tomarme las cosas no tan a la tremenda. Tal vez el hecho de ir cumpliendo años proporcione cierta tranquilidad en la toma de decisiones, una cierta pasividad instantánea a veces atribuida a la falta de reflejos pero que yo leo de otra manera.

La experiencia es un grado y en plena etapa adulta nos sonrojamos interiormente cuando percibimos ciertos comportamientos en nuestro alrededor. La sabiduría que nos proporciona la experiencia es clave para entender muchas cosas y las vivencias en el mundo del vino tampoco se escapan.

En mi profesión intento usar siempre que me sea posible esa mayéutica socrática que consiste en llegar a una verdad forzando respuestas en mi caso mediante un proceso deductivo. Una variante, más o menos.

Me da la impresión que en el grupo Vadebacus alguien está ejerciendo de socrático. No a nivel del razonamiento inductivo sino siguiendo una de las máximas que la plebe conoce, el Sólo sé que no sé nada.


Tras la cata que propició la última entrada en esta web, releyéndola, me llegó un comentario con cierto negativismo por parte de uno de mis compañeros: “Me siento frustrado, me da la sensación de estar a años luz del resto del grupo…el Montille del 99 no es un vino apto para no iniciados, es lo que hay”.

Hay que aclarar que nuestro compañero durante la cata del susodicho vino no alcanzaba a entender nuestro completo disfrute y achacó esa percepción a la falta de cualidades personales en torno a la cata. Entonó ese Sólo sé que no sé nada aplicado al mundo del vino y de las sensaciones.

Amigo mío, no vacilé en quitarte la razón porque llevamos ya años en común, años repletos de emociones y valoraciones más allá de momentos poco inspirados. El hecho es que su mail me llevó a pensar qué tanto por ciento del pleno disfrute de un vino es atribuible al vino en si, como si de un catado a ciegas se tratara, y cuánto a la historia de ese vino a lo largo del tiempo hasta llegar a la botella.



Entender un vino va más allá del acto de la cata, beber un trago es beber un poco de la historia de ese vino, remontarse a los que lo hacen y a los ancestros de éstos. Cada sorbo puede ser maravilloso si con ello nos imaginamos a Hubert de Montille mandando a los enviados de Parker a tomar viento o negándose a someter a sus vinos rústicos y diferentes de la Borgoña a las nuevas modernidades inducidas por ese efecto globalizador. Sacar adelante los stocks, vinos de consumo inmediato, fáciles, golosos y con extracción, con alcohol.

¿Lo ves ahora mi querido amigo? Tú eres el sabio, el que se descoloca y a veces no entiende y se plantea y formula cuestiones más allá del accidente de lo pasajero.

Y vosotros lectores, ¿pensáis como yo que beber un vino va más allá del conocido acto VISTA-OLFATO-GUSTO y es contemplar un trozo de historia?

17 comentarios:

Xabi dijo...

Bonito post..

Creo que beber un vino sin saber nada de su historia no es lo mismo!

al igual que se puede beber un vinazo con una historia que sabes que no te agrada..y esta hace que no disfrutes del vino igual.

Saludos!

SIBARITASTUR dijo...

Depende que vino si. Pero tambien es beberse el futo de sudores, de una idea de elaboración etc etc. muchas veces nos falta información

Vicente Sierra dijo...

Al hilo de los comentarios que esta generando y las reflexiones en esta entrada de hoy en el blog se me ocurren varias preguntas al respecto: ¿se hace necesario ser un poco intelectual en el mundo del vino para disfrutar cualquier caldo que bebemos?, ¿si sabemos su historia y como se ha elaborado nos gustará más?, ¿es bueno para el vino y para la gente en general que le gusta el vino que eso sea así?...

Saludos!

Smiorgan dijo...

Toda la información y conocimiento que tengamos sobre algo, nos ayudará a disfrutar más.
En música (que progresión de acordes mas aluciante...), en literatura (que alusión mas delicada a la época que vivía al escribir esta obra...), en gastronomía (como casa este ingrediente de tan difícil cultivo con este otro tan de diario...) y por supuesto en los vinos.
Un mal día lo tenemos todos, un día fantástico pero un gusto diferente al de nuestros compañeros también, y humildad para reconnocer lo que no entendemos e intentar aprender, debemos tener todos.
Vicente, no hace falta ser un intelectual para disfrutar de nada, pero los conocimientos previos son un valor añadido.
Saludos. Gran post.

CarlosGonzalez dijo...

Gracias Xabi, creo que en lo esencial estamos de acuerdo. Por el resto de comentarios todo lo que nos ayude a entender un vino no está de más.
Saludos

CarlosGonzalez dijo...

Sibaritas, claro que nos falta información, por eso en determinadas catas se proporcionan fichas con información relevante a la hora de valorar un vino.
Saludos

CarlosGonzalez dijo...

Vicente, ;), no creo que haga falta ser un intelectual, por supuesto que no, pero tener información es conocimiento.
Un abrazo

CarlosGonzalez dijo...

Apoyo las palabras sabias de Smiorgan, a veces una tercera persona puede sacarnos de un mar de dudas y hacer más clara nuestra visión.
Y me agrada que te haya gustado el post, :), saludos!
Carlos

Juan A. Tárrega Ribes dijo...

Gran post, si señor, la catarsis organoléptica le ocurre a cualquiera, son esos momentos cero en interpretación, suspendidos en la ineficacia de la fria descripción, cuando odias la cata y todo lo que le rodea...yo dejo los pinceles o bien me cargo todo el cuadro...

CarlosGonzalez dijo...

Gracias Juan, nadie como tú puede entender esos momentos en los que la percepción falla o el proceso creativo trasladado a la pintura se traba momentaneamente.
Salut Juan y gracias por pasar por aquí.
Carlos

Anónimo dijo...

No puedo estar más de acuerdo. Hay determinados vinos que, sobre todo en catas, hay que conocer un poco de su historia para disfrutarlo realmente.
Ahora unos amigos y compañeros de cata estamos iniciando degustaciones de caldos franceses y me gustaría saber si habíais oído hablar de L'Excellence, la web de vinos (especializada en vinos franceses, animo a que echéis un ojo a su catalogo, es increíble) en la que en principio vamos a confiar nuestros pedidos. Me gustaría saber qué te (os) parece esta web, ya que el pedido que vamos a realizar son de varias botellas. Gracias

CarlosGonzalez dijo...

Hola Anónimo, no te doy la bienvenida porque creo que ya has pasado por esta web con anterioridad ;).
Claro que conocemos la web, muchas veces haabíamos pasado por el espacio físico que tenían en Barcelona, increible espacio de vinos franceses para disfrutar, lástima que cerrara como se ha comentado aquí y en otros espacios de vinos.
De la web y de las ventas a través de ella no podemos decir nada porque nunca la hemos utilizado, siento no poder ayudarte.
Saludos

Oscar Gallifa dijo...

Yo, sinceramente hablando, no lo tengo nada claro.
Por un lado es cierto que cuanta más info tengamos al respecto mejor entenderemos lo que se nos muestre. Pero por otro lado, no me negaréis que por más info que tengamos si no sabemos/podemos relacionarla con lo presentado... qué pasa entonces..?

Imaginaos el caso de un daltónico, por más que le expliquemos como es el color burdeos nunca llegará a verlo... no quiero decir con ello que haya personas en este mundillo vínico que no puedan ser capaces de reconocer (con sus glándulas organolépticas) ciertos rasgos, pero sí que comulgo con la idea de que hace falta un bagaje para enfrentarse a según que situaciones (os aseguro que mis primeros borgoñas fueron mucho menos asimilables que los últimos que llevo).

Seguramente me explico mal, pero yo me entiendo. :-)


Saludos

OG

Oscar Gallifa dijo...

Y 14, que no sé diga que aquí "semos" gafes...:-))

Anónimo dijo...

Yo pienso que hay algo que se escapa, no solo se le ha de pedir a un vino que cuente su historia, si no que además debería contarla.
O dicho de otra manera, la mujer del Cesar no solo debe ser honrada sino tb parecerlo.
Vuelvo a intentar explicarme:
Un vino quizás debería catarse sabiendo algo de su historia, pero tb es cierto, que y sobre todo, un gran vino es aquel que en la cata, sin saber nada de él, nos aporta parte de su historia.
Y para eso si que se han de tener conocimientos,para llegar a esa maravilla cognitiva, ya se que ahora está de moda hablar de qu hay que pluralizar el vino. Bien, peo lo bonito de un vino es que "el mismo" cuente su historia, sin libritos ni pamfletos, sin voces por detrás.
Y para eso se tienen que haber catado muchísimos vinos, o al menos unos cuanto.
Por ejemplo, si nunca has catado vino de la mosela, ni conoces la historia o las características de esa región, si te enfrentan a un vino blanco de esa zona, no sabrás decir a qué nivel está, o si es un vino que habla de esa zona, no tienes puntos de referencia.
En fin, que el vino, para entenderlo,necesita por un lado ser fiel a su historia (No solo tenerla), y por otra parte que ea historia quepa en el saco de los conocimentos del catador.
D.

VadeBacus dijo...

Sí y no amigo Anónimo D(os), claro que el vino ha de transmitir por si solo, en eso estoy de acuerdo.
Pero conozco viñedos muy singulares que si no los pisas es imposible entender la singularidad del vino a pesar de que pueda expresarnos sensaciones.
Carlos

Carlos Palahí dijo...

Perdón Señores...pero ve más el ciego que un tuerto. A veces es bueno hacer un reset y no partir de ideas preconcebidas. Cuidado con la información porque muchas veces es tendenciosa y su función no es objetiva.
Y es que lo queremos todo. Para conocer un vino prefiero acudir a mis propias fuentes para informarme antes que contentarme con la que me llega por la etiqueta.Los franceses son los más parcos en ofrecer información de sus vinos en la contraetiqueta que no existe.
Un saludo y seguid bebiendo del conocimiento.

P.D. Por cierto los ciegos también "ven" los colores.