lunes, 14 de septiembre de 2009

Generoso maestro en Jerez

Cuanto más lo pienso menos lo entiendo. Me refiero a la poca aceptación que tienen los vinos del Marco de Jerez en nuestra sociedad.
Cierto es que resultan vinos de un “concepto diferente”, con unas cualidades muy personales y realmente tocados por la gracia de una tierra donde, visto lo visto, lo que mejor sabe producir son vinos de esa generosa concepción: abramos nuestras mentes y demos rienda suelta a nuevos aromas, a sensaciones que únicamente pueden venir de un lugar, de una zona determinada y de su talento para mostrarla.

Enamorado de la magia del Jerez, desde hace ya unos años, no me quedaba más remedio que visitar la zona donde se gestan semejantes elaboraciones e intentar comprender de primera mano, ya sea visitando bodegas o simplemente charlando con la gente que siempre se cruza en el camino, cómo diantre se llega a ese producto final tan fiel y tan característico.
Por desgracia no dispongo de unos días de libertad ocupacional en otra época más que en el tórrido mes de agosto, con diferencia el peor para visitar la zona en cuestión, tanto por el calor reinante (ojito que fueron 43º los menos que tuve que soportar) como por la falta de personal “especializado” en las bodegas. Este último aspecto es subsanable con algún que otro contacto… ¡a Dios gracias!

La tendencia marcada en las bodegas de la zona es poseer grandes espacios con altos techos, levemente aislados de la extrema climatología exterior (ya se encarga el personal de regar en verano y sellar las ventanas en invierno) para propiciar el contacto con el clima del lugar y poder así crear esa fina y grisácea capa de velo flor tan necesaria para, entre otros, los Finos de Jerez.
Alérgico como soy a las grandes marcas que se creen todopoderosas y que siempre son las menos fieles a la hora de mostrar y presentar lo que realmente busco, pude introducirme plenamente en uno de esos reductos donde todavía se respira ese duende que habita en según que bodegas.


El Maestro Sierra empezó su andadura en 1830 y desde aquel entonces sigue en manos familiares, produciendo más calidad que cantidad. Una pequeña bodega (ojo con lo de pequeña, siempre hablando en términos generales en su zona) dirigida actualmente por Pilar Plá que, desde 1992, pasó de ser una simple almacenadora de vinos a comercializar sus propios vinos, todos ellos con una mimada crianza artesanal y con un tan destacado como consolidado respeto dentro de la D.O. Jerez.

Por supuesto se basan en el principio de elaboración de “soleras y criaderas”, sistema idóneo para asegurar la regularidad de las cosechas y el perfecto desarrollo del velo flor.
Pese a tener taller propio de tonelería que se encarga de la reparación continua del parque de barricas (por supuesto siempre viejas y de roble americano) no se cohíben y comentan orgullosos el hecho de que se conserven muchas de ellas desde el inicio de la bodega, con casi 180 años de solera tanto en su interior como en el exterior. Curiosamente, como si de un capricho se tratara, en los meses de verano más calurosos la antigua bota de Pedro Ximenez Viejísimo, marca y seña de la casa, tiende a perder por su tapa frontal cierta cantidad del preciado néctar… ganas daban de arrimar la lengua a esa ínfima rendija de libertad.

Vistas las impresionantes filas de botas y atendido a las precisas y pacientes explicaciones de nuestro guía, no quedaba más que pasar a degustar toda la gama de vinos que allí se procuran: dos líneas de venta bien diferenciadas pero de marcada y contrastada calidad final.
Por un lado tenemos la línea estándar de Fino, Oloroso, Amoroso, Cream, Pedro Ximenez y Amontillado Superior. Por el otro su gama Vinos Viejos donde cuatro tipos de vino llevan esa distinción ganada a base de siglos de clausura: Palo Cortado, Amontillado 1830 (¿adivinan a que se refiere ese número?), Pedro Ximenez Viejísimo y Oloroso 1/14.


En esos cuatro últimos nombres es donde este escriba, llámenme tonto si gustan, puso toda su atención pues la ocasión así lo merecía. No es fácil encontrarte con dichas botellas a tu entera disposición.
Creo que entrar en notas de cata y descriptores sería un acto de soberbia, algo que nunca acaba de reflejar lo que verdaderamente llegan a proporcionar estos vinos. Así pues me limitaré a decir que el Palo Cortado es donde se conjunta la sutil nariz del velo flor con la estructura en boca más amplia que existe. El Amontillado 1830 (mi preferido) sublime, simplemente un compendio de sensaciones totalmente reveladoras. El Pedro Ximenez, por su condición de único vino dulce de la serie, come aparte, serio aspirante a poseer la vida eterna y, además, poder presumir de ello. Por último, su majestad el Oloroso 1/14, la magia encerrada en una botella, algo casi imposible de definir y entender en una sola vida.

Después de tales revelaciones sensoriales, dejando un reguero de sentimientos a mis espaldas no me queda más que intentar hacer caso a Sir William Shakespeare: “Si mil hijos tuviera, el primer principio humano que les enseñaría sería abjurar de toda bebida insípida y dedicarse al vino de Jerez”.

14 comentarios:

Olaf dijo...

mmmm. Me he puesto a salivar nada mas verlo.

En Alemania... desaparecidos por completo. No hay nada en las tiendas. Realmente un mercado perdido para el Jerez. Si pregunto en las tiendas, comentan que lo que tienen es sencillito para las abuelitas que aun lo piden de cuando en cuando.
Menos mal que ando bien abastecido.
Saludos

Olaf

Oscar Gallifa dijo...

Olaf,

Por desgracia y, sobretodo, en tu actual localización, te queda un poco lejos todo este conglomerado de bodegas que supone el Marco de Jerez.
Por otro lado, de todos es conocido que el mercado predilecto de estos vinos es el anglosajón, allí seguro tendrías buen repertorio.

Ya sabes, en tu próxima visita a nuestras tierras puedes llevarte una (otra!) buena dosis de estos elixires que, visto lo visto, no dejan de ser una fuente de agradables sorpresas.


Saludos Olaf.

OG

Olaf dijo...

Es el tráfico que estoy haciendo. Cuando vuelo a España, cargado de rieslings para ir almacenando por alli o para los sobaquillos varios. Y cuando vuelvo, esa misma caja, rellena de botas de y cosas similares. El caso es que la maleta va siempre a tope.
Saludos

Olaf

Xabi dijo...

Quizá nos cruzamos????????????????

Sabes que acabamos de llegar de Jerez con idénticas sensaciones que las vuestras? mucha macro bodega, autenticos imperios de los cuales no quería saber mucho y... tambien encontramos nuestra felicidad con Maestro Sierra?

Yo y mi novia, acabamos de venir de la fiesta de la vendimia en Jerez, y allí conocimos a Ana, directora de ventas de la bodega, ella nos invitó muy amablemente a conocer la bodega, quedamos encantado con la tradición de esta bodega, con la sencillez de sus gentes con lo artesanal de su trabajo, un 10 para ellos y especialmente para su amontillado!!

un saludo,

Xabi y Franzis

(recien llegados de Jerez)

Xabi dijo...

por cierto, cuando estaba comprando unas botellas en la bodega, tambien se ví y se me quedo muy grabada la frase de William Shakespere,

saludos!!!!!!!!!!!!!!!!

Oscar Gallifa dijo...

Olaf,

Esa es nuestra vida, cargar con cajas de porexpan allá donde vamos.
Y claro, a cada lugar lo suyo, ¿ya me dirás que donde estás ahora no vale la pena ir gargando la dichosa caja con divinidades?

Si algo tiene asegurado mi maleta de las vacaciones es que a la vuelta, vaya donde vaya, llevará un mínimo de 15 kilos extra :-)

Dura es la vida de las maletas de los enochalados.


Saludos

OG

Oscar Gallifa dijo...

Xabi,

Y que alegría poder compartir sensaciones con alguien sobre el tema ! Ya ves, por poco nos cruzamos y casi sin conocernos.

Me hablaron muy bien sobre la fiesta de la vendimia pero, claro, mi periplo andaluz acabó a mediados de agosto... no descarto volver otra vez por la zona, a poder ser en otra época que no sea verano (Vinoble es en invierno, no??:-)).

Ese amontillado 1830 se merece una fiesta propia, menudo ejemplo de vino artesanal y con más tradición que cualquiera de los grandes. Ahí reside la riqueza de la bodega, en su tamaño y antiguedad.

Un abrazo Xabi.

OG

Oscar Gallifa dijo...

Lo mio con la frase, Xabi, casi fue metafísico.

Estaba yo con el primer sorbo del PX Viejísimo recién engullido, en plena levitación a ras de suelo, cuando mis ojos se chocaron, casi literalmente hablando, con la susodicha frase grabada en una dura madera :-)
Vamos, que la aprendí y me entró en la cabeza por el camino más directo.

Saludos

OG

Carlos Palahí dijo...

Shakespeare menciona el ‘sherrish’, que es como se conocía este brebaje en el siglo XVI, en más de cincuenta ocasiones y en ocho de sus obras teatrales.
La frase pertenece a la obra ´Enrique IV´ cuando el personaje de ´Falstaff´en un largo monólogo lo exclama a viva voz.

Pérfida Albión!

Slts.
C.P.

Oscar Gallifa dijo...

Por Dios, que precisión!

Se agradece el (afinado) apunte.


Saludos

OG

SIBARITASTUR dijo...

Impresionante cultura la de jerez. A pesar de mi desconocimiento de la zona, el dia que metí en mi boca un palo cortado vors de valdespino, "cardenal", cambiaron muchas cosas.
Con el tiempo intentaré acercarme porque lo merece.

Oscar Gallifa dijo...

Por poco que puedas Sibaritastur no dudes en dejarte caer por allí. Te esperan nuevas sensaciones y una cultura, bien distinta a lo que estamos acostumbrados en cuanto a vinos, que se abre a todo aquel que quiere aprender de ella.

Valdespino fue uno de mis objetivos, allí hice mis compras de última hora, rodeado de Moscatel Toneles, PX Niños y Coliseos varios... para caerse al suelo y no levantarse. :-)

Saludos

OG

CarlosGonzalez dijo...

Comentar que hace como quince o veinte años cuando probé el fino jerezano mi impresión no fue positiva. El caso es que creo que no es un vino para no iniciados. El que lo ha "mamado" desde el primer momento o simplemente la cultura andaluza de aquel que lo lleva grabado en los genes lo entiende mejor, pienso.
Ahora me vuelven loco, finos,manzanillas, amontillados... Reconozco que son vinos duros, insisto, y de alta graduación, amargos y con mucha complejidad para los paladares medios.
Los dulces son otra historia, el PX gusta a todo el mundo.
Oscar, sabes si el mercado anglosajón tira más hacia jereces dulces tipo cream o px o el porcentaje está equilibrado con respecto a los secos?.
Saludos

Oscar Gallifa dijo...

Totalmente cierto amigo, los vinos de Jerez son de difícil acceso, cuesta entrarles y que te digan algo.... alguien me dijo una vez que eran como el whisky, que ni a la primera ni a la segunda vez que los pruebas te gustan. Hay que reincidir e intentar ser amplio de miras para vencer los prejuicios y acostumbrarnos a otro tipo de vino.

También es cierto que los PX´s tienden a gustar a todo el mundo pero, a mi particularmente creo que otros vinos dulces naturales me gustan más... dicho de otra manera, para que un PX me guste tiene que ser de los de categoría superior, como p.e. el de la entrada.
No deja de resultar curioso pues en el caso de finos y manzanillas es completamente lo contrario, me entran mejor los más "baratos".

Sobre lo del mercado inglés que quieres que te diga, lo único que sé es que les gustan mucho los Sherry, particularmente los finos más que las manzanillas y que, saltándose todo lo intermedio, se van hasta las mezclas de estos (Cream, Oloroso dulce...) con tendencias abocadas.


Que corra el Jerez!

OG