jueves, 25 de junio de 2009

Don Mauro ¿más madera...?


No sin razón se oyen voces en el mundillo que critican el uso (y abuso) de la madera en los vinos actuales. Parece ser que Mr. Parker con su poder mediático dicta cómo debe ser un vino para alcanzar las cotas más altas de puntuación: la utilización de la madera se ha disparado con su opinión a favor del añadido de aromas y estructura a cualquier materia prima líquida que se tercie.

Si añadimos que cada madera puede ser de un lugar u otro de procedencia, que su nivel de tostado puede pasar del más ligero al más amargo y quemado o que, según la capacidad de la propia barrica el aporte de esta variará, tenemos una ecuación que difícilmente seremos capaces de resolver salvo si somos enólogos o estamos muy dados en la materia. Yo no soy una cosa ni otra, pero si sé qué tipo de sensaciones ambiciono en un vino y no son, casualmente, las que me ofrece un vino colmado de taninos procedentes de la madera o unos aromas avainillados que restan cualquier gracia frutal (tampoco me valen sobre maduraciones exageradas para intentar mitigar esa carga de madera o de su carbonizado interior).

Los que me conocen ya saben que no comulgo con esos gustos, pero entiendo que la madera es positiva para muchos vinos, eso sí, en su justa medida.
¿Necesita entonces la misma cantidad de madera un vino que otro...? Lógicamente no.
Cuantas veces vemos blancos que han pasado por la barrica meses y meses, dejando así sus virtudes (si es que las tenían…) a la altura del betún ya que, por desgracia, sólo es evidente el tortazo de madera que se le ha añadido. Un tinto procedente de unas viejas viñas de Toro no puede requerir la misma cantidad de madera que uno elaborado para su venta a granel en La Mancha.
Otra cosa es que algún avispado productor de vinos insulsos aproveche el tirón y la “gracia” de la madera nueva (llámese madera en la mayoría de estos casos a las virutas, chips o cualquier otra forma de presentación) para dotar a su líquido de una pronta opulencia y una falsa sensación de calidad. Como siempre, pagan justos por pecadores pues restan credibilidad a los que realmente están necesitados de ese aporte para calmar el fulgor de su vino.


Todo este rollo viene a cuento de uno de los vinos tintos que más me ha llamado la atención últimamente: Mauro Vendimia Seleccionada 2002
Curiosamente tengo una mínima experiencia con la marca y me parece digno de reseñar la diferencia de trabajo con la madera que aporta la bodega de Tudela de Duero a los tres vinos de la casa. Tanto el primer vino como el tope de gama (Mauro y Terreus respectivamente) me parecen muy pasados de madera, faltos de identidad por la opacidad que deja ese aporte en ellos. En cambio, el susodicho VS me parece mucho más acorde con su filosofía y necesidades en ese aspecto.

Mauro VS está realizado por Mariano García (ex de Vega Sicilia, con 30 años acumulados en la gran casa) que, desde sus inicios en 1994, ha seguido el concepto vino de guarda con él.
Su elaboración es muy cuidada: tempranillo de viñas de 25-30 años de edad, levaduras naturales que se consiguen con un pie de cuba elaborado anteriormente, una primera crianza de 12 a 18 meses en roble nuevo francés y el resto, dependiendo según las necesidades de cada añada, en madera americana usada.
Es innegable que la dosis aplicada de madera en este 2002 es alta, 32 meses no dejan indiferente a nadie y menos a un vino pero, asombrosamente, la fruta guarda una capacidad de mimetización en sus primeros años que no hace más que explotar abundantemente cuando pasa su primer lustro de vida. Pocos vinos pueden jactarse de esa particularidad, el poder de la fruta y el suelo por encima de los añadidos.
Particularmente la añada 2002 se vio beneficiada por el aporte de uvas de Terreus que en ese año se desestimo su elaboración, con lo que la base para una buena cata estaba más que presentada.

Impacta su color oscuro, casi negro opaco y con un fino ribete que apenas se hace perceptible. La nariz se muestra intensa, con aromas definidos y reciamente elegantes. Fruta negra madura, especias, tierra con arcilla y una madera en pleno proceso de recesión, temblando ante tanta contundencia vínica.
El primer sorbo impacta por sus tremendos y sabrosos taninos, se estancan en las paredes bucales hasta que se les obliga a pasar… posee una densidad ajustada a su acidez creando un conjunto sobrado de elegancia y estructura.
Extraordinario final achocolatado y claras tendencias de su suelo. Vino multidimensional, tocado por la gracia del elaborador.

Puntuación: 9,3 POG

Dejadme añadir que el destino y la casualidad han decidido que esta entrada sea la número 250 en la vida de este humilde blog de vinos. Si los lectores disfrutáis con nuestros escritos una décima parte de lo que lo hacemos nosotros escribiéndolos ¡nos damos por pagados con creces!

Salud y vinos para disfrutarla.

4 comentarios:

CLARO dijo...

A mi modesto entender, se debiera explicar mediante alguno signo en la etiqueta de las botellas, si un vino está envejecido en barrica de roble de un modo natural, o mediante un "puñado" de virutas.Por respeto al consumidor.

Oscar Gallifa dijo...

Hola Claro, bienvenido a Vadebacus!

Estoy de acuerdo con tu opinión, el uso de las variantes maderiles se debería especificar y que sea el consumidor el que dicte su criterio a la hora de comprar/beber.

Por otro lado, Claro, me parece entender en tu escrito que un vino envejecido en barrica es más natural quizá que uno con chips, virutas o cualquier otra fórmula maderil.. ¿No crees que la adicción de madera no deja de ser más o menos igual de natural tanto con un método como con otro?

De todas formas, creo que a partir de la gama media-alta de vinos no hay que sufrir por el tratamiento y la forma de su crianza, no se la juegan.

Un saludo y hasta la próxima.

OG

SIBARITASTUR dijo...

Holaaa. En lineas generales estoy de acuerdo con tu post sobre la madera. Contestando a Oscar, no me parece mal lo de los chips pero que no me engañen en la etiqueta y en el precio eso es intolerable.
No he probado este mauro, pero si el prima y el san roman. De este último he de decir que tiene un maderazo importante pero es que la fruta que tiene es impresionante, otra cosa sería que la madera lo tape, entonces no me gustaría.
He estado en Toro hace 2 semanas, visitando las bodegas de valpilicuata, liberalia, dominio de magrez/gerard depardieu y rompesedas y tengo que decir que en gral me ha sorprendido la elegancia, la redondez e incluso la frescura por encima de la petncia y la rusticidad.

Oscar Gallifa dijo...

Sibaritas,

Lo mismo has dado en el clavo al decir que se debería notar en el precio lo de los chips.. ¿si lo dicen se devalua el vino y debería ser más barato? seguro que así sería: mal lo tenemos.

Muy bien la apreciación sobre la relación fruta/madera, por ahí es por donde yo quería tirar en el post.
Estoy de acuerdo cuando oigo voces que critican a los vinos de Mariano Garcia de pasados de madera, en este caso no es así, la potencia frutal y su estructura necesitan de esa paliza para dar la cara(con algo de tiempo en botella, eso sí).

Sobre lo que comentas de Toro,creo que en lineas generales los vinos de esa DO están girando hacia una contención de su potencia y un incremento de elegancia, todo ello marcado un poco por el estilo de Vega Sicilia y su Pintia, que sin ser un prodigio de suavidad si es de los más en el tema.
Ya comentarás con más detalle el tema.


Saludos

OG