jueves, 2 de abril de 2009

Nos damos el lote

Parecía un niño con zapatos nuevos, nuestro compañero y amigo Carles Palahí estaba entusiasmado tras la subasta que nos permitió acceder a dos vinos que son, prácticamente, imposibles de comprar hoy en día. ¿Recordáis la subasta para vinossinfroteras que recaudaba para una causa benéfica? Fue Carles quien pujó in extremis por el lote de dos champagnes de aupa: Pol Roger Sir Winston Churchill 1995 y Möet Chandon Brut Imperial Milléssime 1985.

Lo dicho, Carles nos apremió día tras día para compartir esos espumosos lo antes posible. Estaba nervioso y acelerado, impropio de él. Por fin fijamos día y hora y nos dimos el lote.
Fue una de esas catas para el recuerdo, la sucesión continua de exclamaciones de asombro y la estupefacción ante la calidad de los champagnes nos sobrepasaba. No exagero al decir que estamos ante dos monstruos de la región francesa.


Pol Roger es uno de esas marcas que triunfan por su buena estrella además de su calidad. Desde mediados del siglo XIX. Pol Roger se instaló en Epernay procedente de Aÿ. En apenas dos décadas su marca ya era la más consumida en el Reino Unido y, a pesar de los grandes contratiempos que tuvo a principios del siglo XX. al perder una de sus naves principales donde reposaban gran número de botellas, supo sobreponerse y resurgir con más fuerza. Parte de la fama de la firma fue gracias a Sir Winston Churchill, que a principios de siglo hizo de Pol Roger su champagne de cabecera. A raíz de su fallecimiento, en la década de los setenta, se creó una cuvée especial con su nombre y es ésta en su versión de 1995 la que pudimos disfrutar. Comentar que su coupage es casi un secreto, pero apostamos por una composición con mayor presencia de la Pinot Noir con una ligera presencia de la Chardonnay.


Visualmente es de un color dorado intenso con reflejos verdosos, con una burbuja fina y rápida que apenas deja corona. En nariz se presenta muy mineral, mezcla de calcáreos tipo tiza y yeso y aromas salinos de conchas. Un fondo de levaduras finas y frutas maduras como el membrillo dejan de manifiesto que se trata de un vino con catorce años a sus espaldas. En boca la burbuja está integradísima con una gran acidez. Tiene peso en boca pero es fresco al mismo tiempo. Gana en complejidad con el posgusto, con recuerdos a frutos secos como la avellana y frutillos del bosque como las fresas silvestres dejan un recuerdo amargo que te eleva a la cima de los espumosos. Delicioso y en su punto.



De Moët & Chandon poco tengo que añadir a lo que ya sabéis, tal vez que es la marca con mayor fama en todo el mundo. El Brut Impérial que catamos recibe su nombre de Napoleón Bonaparte a modo de tributo. La botella que tuvimos la suerte de conseguir proviene directa de la bodega y es un Imperial de añada, milléssime de 1985 con fecha de degüelle Enero de 2001, así que si nuestros cálculos son los correctos pasó casi dieciséis años ganando en complejidad junto a sus levaduras. Eso se nota y resultó una enorme sorpresa para nosotros.



De color oro joven y burbuja fina y sin rosario, ascendiendo de manera continua y sin desaparecer. Aromas a fruta madura, orejones, membrillo y toques de queso muy curado. Aparecen notas salinas y de levaduras como los cereales horneados. En boca es extremadamente seco, punzante por la vejez y con una elevada carga de acidez que perdura y que le aporta nervio. Con veinticuatro años a sus espaldas está insultantemente joven con esos aportes sabios que otorga el paso de los años. Sin palabras.

Una noche para recordar…

12 comentarios:

Joan dijo...

Pues vaya homenaje con estas burbujas!. Así da gusto pegarse el lote!, y mejor si es por una buena causa como el de la subasta.

Volvemos a los vinos con algunas años..y veo que sin fatiga (imagino que sólo se notaba en que el carbónico).

Hoy es a mí a quien se le hen puesto los dientes largos!.

Salut!.

Joan

Carlos Palahí dijo...

Por alusiones diré que un servidor y un tercer integrante de este pequeño grupo de catadores llamado Vadebacus venían de una cata vertical de Hermann Dönnhoff Hermannshöhle GG cuando recibieron una llamada apremiante (léase con excitación pasional) del hacedor de este artículo.
Fue entre vapores de riesling aun calientes cuando decidimos pujar en la subasta. http://www.vadebacus.com/2009/02/la-subasta.html
La suerte estuvo doblemente de nuestro lado.

Un abrazo!

C.P.

Adictos a la Lujuria dijo...

No había que tomar el espumoso durante el año posterior al degüelle??? ja,ja,

Que envidia, vosotros si que pujasteis bien a valor seguro, en cambio en Adictos nos trajimos un quimicefa de Australia, que dolor de cabeza más insoportable, y vino para la sangría de Nueva Zelanda, ya os invitare a Sangría con Kiwi de Pinot Noir.

Un saludo

CarlosGonzalez dijo...

Joan, qué pedazo de champagnes! Ni te imaginas...El Moët increible para sus 24 tacos...

CarlosGonzalez dijo...

Carles, entiendes ahora mi preocupación de última hora con lo de la subasta?. Veníais de una sobremesa de riesling a tope, con la lucidez algo tocada y yo desesperado :=).

CarlosGonzalez dijo...

David, no todos los espumosos son iguales ni lo son las elaboraciones, el clima y la uva.
Ya estaba al tanto de vuestro tremendo éxito con los Australianos...por lo menos colaborasteis con una buena causa, no?.
Saludos

Adictos a la Lujuria dijo...

No me arrepiento lo más mínimo simplemente podía haber sido mejor.

Carlos, lo tenemos presente, los grandes vinos perduran en el tiempo con o sin burbujas.

Un saludo

CarlosGonzalez dijo...

No te quepa duda,David. Los grandes vinos aguantan lo que les echen encima. Si hay calidad de materia prima y la climatología acompaña aportando ese sello de calidad "zonal", lo demás viene más o menos rodado...
Venga, nos vemos pronto.
Saludos

SIBARITASTUR dijo...

Pues que bien y encima por una buena causa, doble alegría....

Oscar Gallifa dijo...

Un placer muy grande Sibaritas, no todos los días se pueden beber esos vinos y, además, dar un pequeño empujón a tan buena causa.


Saludos.

OG

EuSaenz dijo...

Joder, pues qué sorpresa el Moët, no? La añada 85 fue grande en champagne, pero el millesimé nunca me ha convencido. En aquella época sería otra cosa, seguro.

Lo del Winston Churchill ya no me resulta una sorpresa. Es un vino enorme.

Saludos,
Eugenio.

CarlosGonzalez dijo...

Sorpresón diría yo. El Churchill de auténtico lujo, de aquellos vinos que se deben probar alguna vez en la vida.
Saludos Eugenio!