jueves, 19 de marzo de 2009

Doble pareja

Igual que en las más prestigiosas y arriesgadas jugadas de póquer, hay veces que la apuesta o la osadía nos juega malas pasadas.
Algo parecido ocurrió durante varios “fines de semana gastronómicos” donde, pese a las mejores intenciones, alguna que otra asociación no acabó de cuajar como se esperaba.

En un primer asalto de éste combate de parejas y armonía se batieron en lid un magnífico cabrito que procedía de los últimos rebaños que, a Dios gracias, todavía existe en las proximidades de Castellbell i el Vilar y un tan reconocido como poderoso Trasnocho 2002.

Esa botella de Rioja llevaba aproximadamente un par de años deambulando en la bodega, esperando su momento. La ocasión de tomarla con las extremidades del susodicho animal (cocinadas en el horno de mis queridos suegros) se presentó única, así que sólo cabía esperar un perfecto encaje entre la parte sólida y líquida del ágape.

Particularmente (y visto desde mi óptica de rigurosa batalla a la madera metida a tablazos dentro del vino) tengo que decir que el líquido quedo desmesuradamente separado de la gran carne que teníamos en el plato. Demasiado potente, demasiado alcohólico y maduro como para llevarse bien con la textura al punto de horno que ofreció la jugosa carne.
La capa muy oscura, con una nariz muy pródiga en tostados y cafés torrefactos no deja apenas vislumbrar esa fruta compotada que dice poco o nada favorable de él: sólo que hay uva detrás de tanto aporte maderil.
La boca más de lo mismo, alcohol y opulencia, estructura y salvaje final para un retro que repite la carga de madera mezclada con el más puro y delicioso regaliz Juanola…
Me creo que es Rioja porque lo veo en la contra etiqueta. Que lejos queda esta elaboración de sus hermanas “menores” (todavía recuerdo un Remirez de Ganuza G. R. ´95 que me hizo cambiar de dimensión al primer tiento).

La revancha tenía que ser en breve, así que el anuncio de que aprovechando cierta fiesta familiar podríamos degustar un genial cochinillo al horno (con sus patatitas y sus alcachofas guardando sus flancos laterales), me hizo entrever otra posible dualidad.
La grotesca imagen que ofrece la cría de cerdo encima de la bandeja no dice nada favorable sobre el acto en si, pero doy fe de que su carne es la más tierna, su piel la más crujiente y que su fina capa de grasa es algo casi tan sutil como imperceptible dentro del conjunto.

Con tan magna elaboración (digna de manteles segovianos), el propio anfitrión (desde aquí, cuñado mío, ¡a tus pies!) se debatió en qué vino le iría bien. Sólo le hizo falta un breve empujón para deleitarnos mano a mano con un Valbuena 2001, mítica marca de ilustre bodega.
Gran añada para éste vino. La bodega consideró no apta la cosecha para formar parte del gran vino de la casa. Todo ese material, único en su especie, pasó a formar parte de éste “segundón”.

El vino, esta vez sí, resultó el mejor compañero del plato. Su color ya dejó entrever un gran compañero de mesa y mantel, cereza de capa media me atrevería a decir, de ágil movimiento y aceptada lágrima en su ser.
Nariz fina como pocas, necesitada de aire para darlo todo. Fresas, ciruela madura, toques salinos y rastros de finas especias son los protagonistas. La tierra arcillosa que le dio vida va tomando protagonismo hasta que, por obra y arte, casi se torna el actor principal. Al más puro estilo borgoñón, marcando su territorio.
Su acidez subida de tono mejoraba la ingesta del ex-miembro de la piara y, su eterno final, dejaba toques de trufa recién recogida del sotobosque más oscuro y húmedo.
Impresionante vino que empieza a mostrar lo que es capaz de dar en el futuro.


Mi más meditada conclusión a éste respecto es que, pese a los esfuerzos realizados por parte del hacedor y del consumidor final, hay vinos para comer y vinos para catar.

14 comentarios:

Joan dijo...

Menuda horneada!! :-)
Lástima que el trasnocho 2002 no luciera con el cabrito. Es un vino que no me desagrada en absoluto, potencia y elegancia bien equilibradas..lástima sí de la madera todavía presente (mi última botella es de diciembre 2008).
Y sobre el Valbuena 2001..que voy a decir!..a pesar de no "editarse" el Único ese año por humedades excesivas al final de su ciclo (creo haber leído). Imagino su paso por boca con la melosidad del cochinillo!!...mmmhhh!!!.
Salut!
Joan

SIBARITASTUR dijo...

menudos homenajes....

Adictos a la Lujuria dijo...

Como te cuidas Oscar.

Estoy totalmente de acuerdo contigo, hay vinos para catar y vinos para comer, para mi casa los segundos y para catar los primeros y los segundos.

Un saludo

Oscar Gallifa dijo...

Amic Joan,

Cierto es que ese Trasnocho rezuma potencia, excesiva tal vez para mi forma de querer los vinos... la cuestión es que siendo un 2002, tu crees que esa potencia maderil acabará cediendo a la fruta tan madura que tiene?? no lo veo claro.
Que añada es la que tu has probado? Comparemos, si puede ser, un poco el factor añada en éste vino.

Del Valbuena poco o nada hace falta decir, es un summun en cuanto a elegancia y terroir. Creo que es el Ribera más borgoñón que he probado, incluso más que su hermano mayor, único en su especie también. :-)

Una abraçada.

OG

Oscar Gallifa dijo...

Amigo Sibaritas,

Y tu que los veas muchos años y, si puede ser, ¡que los compartamos algún día!

Ya ves lo que disfrutamos con esas uniones comida/bebida (por lo menos lo intentamos aunque luego, a veces, no salga como esperamos).


Un saludo cordial.

OG

Oscar Gallifa dijo...

Adictos todos,

Ya ves que conclusión, un poco tajante pensarán algunos, pero yo soy de ese parecer.

Espero poder cotejar opiniones al respecto de ese mastodonte llamado Trasnocho, quiero corroborar mis impresiones para saber cuantas oportunidades más debo darle al susodicho.

Un saludo y hasta pronto.

OG

Joan dijo...

Óscar,
El Trasnocho que probé a finales del 2008 era también un 2002. Es un paradigma de aromas empireumáticos (torrefactos, cebolla tostada, almendra tostada, ahumados..) pero tiene fruta y mucha!. Cuando me refería a potencia no me refería necesariamente a potencia maderil (cuanta más madera..menos vino!) sino a la estructura y al volumen en boca del vino. Creo que el Trasnocho del 2002 tiene suficiente hechura para darle otra oportunidad más adelante..esperando que la madera (que la tiene!) se integre. 2 años debería aguantar.
Si no es así..te debo una ;-)
Una abraçada,
Joan

Oscar Gallifa dijo...

Bien Joan!

Te creo, y estoy de acuerdo, cuando dices que en un par de años el vino debería estar mejor.
Cuando decía que tenía potencia (maderil o/y la debida a la hipermadurez del fruto)a capazos me quería referir a que, con 7 años ya desde su cosecha, conserva plenamente una superestructura que dificilmente se doblegará. Vamos, que tanto la madera aplicada, como la fruta obtenida se llevarán igual de bien (en mi opinión he tomado vinos mejor integrados en ese aspecto) hasta el mismo momento de su muerte.

Puede salir aquí otro tema peliagudo: ¿ganan los vinos modernos (odio darle más publicidad al guru americano nombrando su apellido) con el tiempo o más bien se quedan petreos y estáticos hasta su declive espontaneo?


Un abrazo company.

OG

Joan dijo...

Interesante debate abres Óscar!.
Precisamente ayer me regalé con este relato de Manuel Camblor: http://laotrabotella.com/2009/03/19/pensando-y-repensando-en-rioja-1/
..el cual tendría que ser de lectura OBLIGADA para todo el que quiera formarse e informarse en el mundo del vino. Manuel abre un debate colateral (y tiene muy clara la respuesta). Es un artículo precioso, de gran belleza estética, con cuyo contenido no puedo estar más de acuerdo. Verdades como puños!.
Empiezo a estar muy cansado de vinos con estilos clonados, hipertrofiados, "de testosterona",..y que pasados unos años, como bien dices, caen irremediablemente desapareciendo cualquier semejanza con vino. Hay poca emoción en los vinos actuales, poca historia que contar.
Una abraçada!,
Joan

Oscar Gallifa dijo...

SIIIIIII, justo a eso me quería referir Joan!! Veo que he podido explicarme más o menos bien.. no siempre lo consigo! :-))

Otra cosa bien distinta a lo planteado es el tema de los gustos o preferencias de cada uno. Cada cual que compre, beba, invierta su dinero en lo que le plazca.

Ahora mismo me leo ese artículo del guru del Rioja clásico, seguro vale la pena.

Volviendo al tema de la entrada, permíteme otra pregunta: crees que ese Trasnocho, catado a ciegas, es reconocible como tal o como, simplemente, vino de Rioja..??


Una abraçada Joan.

OG


PD: Ya he visto que tu los prefieres de Ribera y con una buena carga de añitos encima de la espalda... ;-))

Carlos Palahí dijo...

Estoy de acuerdo con Joan y por ende con Manujel Camblor y su artículo.
¿Por qué las Bodegas pierden su legado histórico para sumarse a la moda de vinos de expresión rápida en el que la longevidad no es un factor añadido?
Ayer tuve el placer de volver a sentir ese deje cárnico, de cuero viejo, de hojasrasca y a tierra seca que combina a la perfeccción con sabores más maduros y balsámicos. ¿Y la madera? Pues estuvo pero sin molestar, como un buen habano caribeño.
Abogo por recuperar ese buen hacer bodeguero que se identifica con el medio y lo hace reconocible, sin perder de vista cualquier mejora o nueva técnica que mejore lo presente sin hipotecar su futuro.
Algún día deberemos cojer el toro por los cuernos.
Una forta abraçada !

Oscar Gallifa dijo...

Parece que hay cierta corriente que nos es favorable en ese sentido.. las hipermaduraciones y la madera nueva francesa está pasando ciertas restricciones. Que se note, que se note!

Esa comparativa de vinos que presento en la entrada, me sirvió muy mucho para ver las grandes diferencias de unas elaboraciones encumbradas, cada una de ellas por diversos motivos (y ojo,siendo las dos de precio y valor enológico bien parejo).


Hasta pronto.

OG

Joan dijo...

Ostras Óscar!, no te sabría decir si catado a ciegas el Trasnocho me parecería un Rioja!. Yo diría que no. La misma DO tiene vinos taaaan dispares..que no creo que pueda existir un "gusto Rioja"..y menos actualmente!. También son Riojas el Calvario y Cirsion..y dudo que sean arquetipos de Rioja..si realmente existe dicho arquetipo..que no lo creo.
Una abraçáda,
Joan

Oscar Gallifa dijo...

Joan, que gran respuesta me has dado!! me has dejado descolocado al 100% :-))

De principio a fin estoy totalmente de acuerdo contigo. Es curioso que siempre he relacionado esa comprensión de Rioja con los típicos bouquets de los vinos clásicos entrados en años, nunca con estos nuevos tan sofisticados y alejados de una elaboración tradicional en la zona. Pero por qué no?
Luego, logicamente, que cada uno se acoja al que más le guste.

Me hace pensar en un comentario que un compañero me hizo el otro día al respecto de los Priorats. Discutiamos sobre el elemento terroir y la guarda de los susodichos, cuando me soltó que no todos los Priorats tienen/pueden saber a pizarra per se... me dejo pensativo y desde entonces como que veo el mundo de otro color, como de arco iris en vez de monocromátismos.


Saludos Joan

OG