lunes, 30 de marzo de 2009

Blanco y negro en Galicia

La excusa era buena, pretendíamos conocer un poco mejor, de primera mano dirían muchos, la vertiente tinta de la zona más occidental de la Península Ibérica: Galicia, una de las zonas con más precipitaciones y, por ende, humedad relativa de España.
Beneficiada por el clima atlántico (entiéndase lo de beneficiada por el gusto particular de quien lo escribe, un poco atiborrado de las calores mediterráneas y sus pertinentes maduraciones) y una geología bien curiosa, el panorama vínico gallego tiene potencial para presentarse con fuerza en varios frentes, ya sea con la elaboración de vinos blancos o la de tintos.

Una, para mí, mala gestión del marketing y de los recursos de la zona ha hecho creer al consumidor que los vinos allí producidos debían ser de albariño, nada de otras uvas o coupages que paliaran el potencial de la casta citada. Vender un vino gallego es vender un albariño, nada de Rías Baixas u otras denominaciones (Valdeorras, Ribeira Sacra, Ribeiro…).
Por un lado el estancamiento de los patrones de elaboración y por otro la exclusión de variedades que aporten materia diferente y/o un toque añadido de complejidad, podrían ser la razón por la que algunos enólogos están luchando para cambiar, poco a poco, las reglas establecidas de la zona y potenciar las virtudes que restan aletargadas.

Raúl Pérez es un joven enólogo dispuesto a plantar cara a las modas, a sacar pecho frente a los cánones establecidos, a hacer un guiño a todo lo que resulte personal, autóctono y que transparente su identidad.

Llegó desde su Bierzo natal a tierras gallegas, dispuesto a sacar lo mejor de lo que allí está esperando… La bodega Forja del Salnés tenía lo que a él le hacía falta: viñas viejas de Caiño, Espadeiro y Loureiro tinto, enraizadas en un terreno geológicamente perfecto (arcilla, cuarzo, cantos rodados). También dispone de buenas cepas de albariño con el típico sistema aéreo de emparrado.

Ideamos una cata con esos vinos tintos tan curiosos y, como no, con la pertinente representación blanca de la zona (incluyendo una incursión de otro elaborador). He aquí las notas de la cata, luego, las impresiones al respecto:


Leirana Albariño 2007:


De color amarillo pajizo, cristalino y ágil en copa. Da señales de alcohol en su interior.
Nariz marcada por la fruta madura, algo tropical incluso, con notas especiadas y del suelo granítico (chispazo de piedras) que la vio nacer. Melocotón de viña, albaricoque y membrillo muy maduro se explayan para mostrar su cara más frutal y golosa.
La boca, muy seca, con un buen recorrido y finas sensaciones de amargo final que no hacen más que dotarlo de una curiosa característica: no sabe a lo que huele. Longitud media y claro poder varietal del albariño.
Retro algo herbáceo y mineral.
PVDB: 8,48


Zarate “Cuveé El Palomar 2006”:

Color amarillo subido de tono, muy denso de aspecto y con algo de lentitud en su lágrima.
Huele a madera. Luego, aromas de pastelería, eneldo y crema catalana, algo de fruta carnosa, flores según algunos, toques de hierbas aromáticas. El fuerte impacto de la materia maderil deja en una capa muy lejana cualquier registro aromático de fruta fresca.
Boca untuosa, con falta de acidez y un recorrido algo pesado. La persistencia del vino muestra una materia prima bastante buena, lástima que quede tapada y apaleada (nunca mejor dicho).
Largo en retro nasal, con fruta muy madura, crema pastelera.
PVDB: 8,02


Goliardo Caiño 2006:

Curioso rojo amarronado de capa muy baja, con un ribete entre el cristalino y el rubí.
La nariz es inconfundiblemente el reflejo de su tierra, pizarra, granito y otros minerales afloran de la copa dando a éste vino un carácter completamente personal. Frutillos rojos, especiados y algo de incienso viejo dejan un final de nariz realmente diferente.
Magnífica boca, donde la acidez toma la batuta del trago. Largo recorrido en boca, poseedor de una trama bien curiosa donde no falta una punta de amargor final que puede confundir.
Retro no demasiado potente, de carácter mineral y algo frutoso (fresas silvestres poco maduras y cereza seca). Más bien corto en boca y con carácter varietal, cierta rusticidad bien entendida y de agradable vinosidad.
PVDB: 8,57

Goliardo Espadeiro 2006:

Subimos en cuanto a color, rojo picota con tendencias violetas de capa alta. Ribete fino y de la misma coloración.
Una fase olfativa bastante cerrada pero con tenues toques de cacao marcando la diferencia con el anterior. Más fruta madura, más madera tostada (muy comedida, sin afán de protagonismo) y, sobretodo, esa presencia mineral acompañada esta vez de un ligero salino muy de la zona.
Boca más redonda, también con cierta rusticidad pero a la vez con estructura. Fresco, con capacidad de permitir el trago severo y con buen final.
Deja toques de crema, fruta en compota (poco dulce) y las pertinentes pinceladas telúricas.
PVDB: 8,48


Goliardo Loureiro 2006:

De color profundo y amoratado, de capa más bien alta y una lágrima abundante y teñida de violeta.
No demasiado expresivo en nariz, con fruta negra madura, especias y torrefactos ligeros y de menos profusión mineral que los anteriores.
En boca se torna más dulzón, con menos carácter de la tierra e incluso algo más denso. Con un paso por boca bastante marcado y una acidez bien equilibrada, deja recuerdos de toffee y buenas dosis de regaliz negro.
Persistencia media y marcado carácter marino.
PVDB: 8,26


Parece que la adicción de madera en los vinos blancos gallegos vuelve a ponerse en entredicho, no sólo enmascara la fruta, sino que además parece que con el tiempo en botella se acentúa esa remisión. Una verdadera lástima que una fruta de calidad como la que llevaba ese Zarate no pudiera hacerse un hueco entre tanta tabla desorganizada... en cambio, el poder varietal del Leirana no hacía más que mostrar personalidad y terruño.

Los tintos muy curiosos todos, nada pesados y con una personalidad abrumadora, hay que probarlos para saber de lo que se habla. Los tres monovarietales son dignos de mención, pero el primero de la tanda, el Caiño, brilló con luz propia. Su estilo Borgoñón y su capacidad de controversia entre el grupo fue el detonante de una fantástica tanda de opiniones alrededor de su patrón.

Galicia tiene, por supuesto, algo más que grandes albariños.

18 comentarios:

Adictos a la Lujuria dijo...

Tintos gallegos, todo unos grandes desconocidos.

Desgraciadamente el panorama vinícola nacional esta lleno de prejuicios, tintos en Rioja y Ribera, Cava en el Penedès..... y como no, albariños en Galicia.

Un saludo

CarlosGonzalez dijo...

Hola David,
bien, no se puede generalizar. Creo que el cava y el Penedés están muy ligados y bien ligados y el albariño si no es gallego, ya me dirás. En lo de los tintos estoy de acuerdo, pero es que no se puede ser más papista que el Papa.
Ah, la cata muy interesante.
Saludos

Adictos a la Lujuria dijo...

Pero además de cava y vinos blancos afrutados hay grandes tintos en el Penedès, me consta que la DO. esta haciendo grandes esfuerzos para librarse del San Benito y.....

En conclusión, que a fin de cuentas solo hay dos tipos de vino, el que te gusta y el que no te gusta y los de Raúl Pérez veo que os han gustado, así que espero que no acabarais con todas las botellas y podamos organizar alguna cata de estas los Adictos algún día.

Un saludo Carlos.

Oscar Gallifa dijo...

Cierto que los prejuicios nos hacen ser "ciegos". No hay blancos en Rioja? no hay rosados en Ribera? Que nos gusten más los de otras zonas no quiere decir que en otras no los haya, y de calidad más que contrastada.

Realmente esos tintos son muy peculiares, lejos de los olores y sabores que estamos acostumbrados. Vale la pena darles una oportunidad David.
En cambio, esa madera en los albariños no hace más que estorbarme...

Saludos.

OG

Adictos a la Lujuria dijo...

Oscar lo diferente y peculiar me atrae mucho más que los tablones en botella.

La crianza en barrica bien llevada es espectacular pero cuando se utiliza la barrica como recipiente para encarecer el producto sin ninguna lógica aparente y sin tener en cuenta cual es el vino que se va a meter dentro, los resultados pueden ser desastrosos, y el albariño como esta mejor es con marisco, ja, ja, ja y sin barrica.

Ayer estuvisteis en el Convento de Sant Agustí? fue una experiencia mística, que vinos, hay si que había terruño y personalidad.


Un saludo

Oscar Gallifa dijo...

Totalmente de acuerdo, la madera con pinzas por favor!! jejeje yo, de momento, no he encontrado ni un albariño que rime bien con la materia maderil, no así con otros tipos de elaboraciones.

Por desgracia me fue imposible pasarme por el convento :-(.. lamentándolo mucho, me tendré que conformar con la entrada que le dediqueis los que sí pasasteis por allí.
Se aceptan recomendaciones y adelantos del tema.


Hasta pronto.

OG

Xabi dijo...

Galicia...me habeis pillado mi debilidad, uno se harta de beber riojas, riberas, muy buena calidad pero el factor sorpresa es cero,

de Galicia no sabes lo que hay por descubrir, tantas parcelitas y tan viejas ellas, que grande es eso!!

Raul Perez es un crack, me alegro de haber compartido stand con el tanto en Gijon como en Madrid, y poder probar nuevos experimentos(en de Asturias el ultimo que probé)por otro lado, creo que ahora hay un peligro ya que este señor lo que toca,lo convierte en oro, por eso hay muchas bodegas que lo quieren como asesor externo etc y se va perdiendo autenticidad.

Galicia, Monterrei, estoy enamoradisimo de los blancos de Jose Luis Mateos

y de VAldeorras, he tenido la suerte de haber conocido el A Coroa, un gran godello, aun no lo habia probado y guardo un gran recuerdo.

Saludos!!

VadeBacus dijo...

Hola Xabi,

Me alegra ver tu opinión al respecto de otra zona que la propia!!
Tienes razón, todo lo que toca este señor se transforma en oro.. desde el Bierzo a Galicia, sin olvidar Madrid o Asturias, todo!

Sin duda un valor en alza sus métodos y su manera de entender la viticultura.

Un saludo.

OG

EuSaenz dijo...

No es que sea un gran seguidor de los vinos de Raúl Pérez, pero ese Caiño 2006 fue una de las sorpresas tintas más importantes que me llevé el año pasado a nivel nacional. Fresco, rico, con acidez, con fruta, se come maravillosamente con él. El Loureiro me gusta menos.

Si tenéis la oportunidad probar el A Trabe tinto. Es brutalmente caro, pero al igual que el Caiño, es algo muy diferente.

Saludos,
Eugenio.

SIBARITASTUR dijo...

un lujo esa cata, yo pude probarlos hace poco en gijón pero me enteré tarde, que ganas tengo a ese caiño pero de momento a esperar...
Xabi, cuando estuvo raul perez en Gijón?

VadeBacus dijo...

Ciertamente el poder del Caiño es brutal, pocos vinos resultan tan curiosos y diferentes (y a la vez tan personal).

Apuntamos ese A Trabe en "pendientes" Eugenio, sin duda vale la pena el esfuerzo económico.

Hasta pronto, seguro! ;-)

OG

VadeBacus dijo...

Pues quizá ya no encuentres esa misma añada Sibaritas, más bien la suiguiente... Lo que tienes asegurado es el gozar con una variedad "nueva", poco reconocida por el grueso de consumidores pero que marca muy de cerca su tierra y su poder varietal.

Un abrazo.

OG

Adictos a la Lujuria dijo...

Oscar, en el convento mucho y bueno, sobre todo en el sector nacional.

Es más, se podría hacer alguna cata interesante.



Un saludo

David González
Ecoturismo a tu Aire
Adictos a la lujuria
www.enoturismoatuaire.com
www.adictosalalujuria.com

Xabi dijo...

Sibaritastur,

miento, no fue en Gijon,
fue en el mensaje en una botella, en noviembre, en La Tabla,

saludos

Carlos Rodriguez dijo...

Hola,
vamos por partes, por un lado el Palomar 06 creo que aun es demasiado pronto para que, tal como habeis podido comprobar, pula su madera, hay que darle tiempo.
Por otro los Goliardo, el otro dia en la cata de vino atlanticos, tuve la oportunidad de volver a catar su Caiño y como digo en mi ultimo post es como volver a lo vinos de antaño gallegos, con su acidez caracteristica, largo y sabroso. De los otros dos esperaré catarlos con calma ya que los probé en una feria pero no ccomo yo hubiese querido, pero la impresión tambien fue buena. Buenos ejemplos de que por aquí se pueden hacer grandes vinos fuera de la corriente generalista que todos conocemos.
Saludos
Carlos

CarlosGonzalez dijo...

Hola Carlos,
sobre el Palomar, lo probé recién comprado en julio pasado y lo noté muchísimo más frutal que ahora. Lo desalentador es que la madera se ha apropiado de cualquier signo de fruta o de frescura, y eso no me va, vamos, creo que al contrario de lo que dices la madera irá a más. en cualquier caso guardo una última botella para salir de dudas.
Saludos!

Olaf dijo...

Los Goliardos estos son vinos que sin duda no dejan indiferente. Algo que es de agradecer. A mi me gustó aunque me costó un poco. No encontrasteis una punta como salada en boca? A mi fue lo que mas me desconcertó, pero una vez me adapté a ella, si que me pareció rico el vino.
Sobre el Zárate... yo nunca he sido amigo de los albariños con madera (al Leirana Barrica mismamente le sobra bastante), pero tampoco se puede esperar que un 2006 la tenga ya integrada. Es mas, por lo que dices, seguramente está ahora cerrado y solo sale la madera, pero no creo que signifique que el vino esta muerto.
Saludos

Olaf

CarlosGonzalez dijo...

Hola Olaf, en cuanto al Zárate, lo que me/nos chocó fue el hecho de que cuando lo probé en el verano pasado la madera estaba menos presente que la fruta, la fruta predominaba sobre la madera aunque era más joven. Ahora sólo hay madera y eso no me gusta. ¿Crees que volverá a desaparecer la madera y a sobresalir la fruta?. Yo no.
Saludos