jueves, 12 de febrero de 2009

La Subasta


Todo empezó el pasado viernes cuando un email matutino nos ponía sobre aviso de una subasta benéfica promovida por SocialBid en apoyo de Acción contra el Hambre, ONG que recauda fondos para paliar las hambrunas del Tercer Mundo.
En principio, la verdad, no hicimos demasiado caso anestesiados por la ingente cantidad de malas noticias que desfilan a diario por delante de nuestras narices. La cosa, sin embargo, empezó a suscitar interés a medida que íbamos leyendo en qué consistían los lotes subastados.

El proyecto Vinos Sin Fronteras está liderado por Nicolas Beausset, director comercial de Dharma Wines y de El Petit Celler, y los fondos recaudados van destinados a la ONG Acción Contra el Hambre.

A medida que repasamos los lotes que entran a subasta se nos encoge el corazón al ver que , en primera instancia, reaccionamos más al contenido material de los artículos que entran en la subasta que al acto solidario de la misma. Cedemos ante el empuje de nuestro propio egoísmo de satisfacer nuestras necesidades materiales que por el hecho altruista de contribuir en una causa tan noble como justa.

Bastan unos cuantos nombres para abrir nuestro insaciable apetito de curiosidades enológicas. El precio además promete ya que está muy por debajo de lo esperado si lo comparamos al hecho de adquirir estas mismas marcas y añadas por cauces puramente comerciales.

El cruce de emails es ya frenético. Nos centramos concretamente en un lote compuesto de dos "grandes" champagnes, tamaño normal. Una botella de Moët et Chandon Brut Imperial Millessimé 1985 y una segunda de Pol Roger Cuvée Sir Winston Churchill 1995. Ni que decir tiene de la dificultad de adquirir estas dos joyas sin tener que ampliar la hipoteca , en una añada ya de por sí excelente y a un precio fuera de lo común. Y es que el más común de los mortales se puede sentir como un príncipe en el Palacio de Buckingham bebiendo dos auténticas singularidades como estas.

La subasta se realizaba vía EBay y es sabido de la dificultad de ganar por las pujas que se realizan justo en el último minuto. Faltaban por delante más de 8 horas en un día con una agenda repleta de acontecimientos. A la 1 del mediodía nos esperaba una Cata Vertical de H.Dönnhof Hermannshöle GG presentada por Vinialia en colaboración con Michael Wöhr que se prolongó hasta media tarde en el Racó d’en Cesc.

Con menos de una hora de antelación me planto delante del ordenador dispuesto a pujar por el lote de champagnes con el Winston Churchill a la cabeza. Veo con perplejidad que nadie ha pujado todavía, lo cual me hace pensar que todo aquel que esté interesado se guarda para el último momento un as en la manga.

Me siguen lloviendo emails de mis compañeros de fatiga. Faltan menos de cinco minutos y por si acaso tengo tres páginas de Ebay con la subasta en cuestión al frente y las voy refrescando para no perderme detalle.

“¡Que pujes ya!”. “Qué hace este tío que no puja…”. Frases, aunque mudas, resuenan como bombas en mi cabeza. Van pasando los minutos lentamente como si el tiempo se detuviera. Me acuerdo de una conversación que tuvimos acerca de la relatividad de Einstein…Aguanto la embestida como los toreros. Quieto, sin moverme, calculando el momento preciso para no fallar el tiro.

Menos de un minuto, 45 segundos… y cuando el reloj marca los 30 segundos para la finalización pulso el botón de confirmación. La suerte está echada. Pasan unos interminables segundos hasta que aparece en pantalla ¡que he ganado!
La taquicardia va cediendo poco a poco. Me acuerdo de mis compañeros que todavía no se han percatado. Les disipo las dudas con un email de confirmación. ¡El lote es nuestro!
Todo sea por una buena causa.

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9 comentarios:

Adictos a la Lujuria dijo...

Excelente adquisición a valor seguro.

En Adictos nos quedamos finalmente, tras pujar por vinos con más peso, con la aventura de kiwis y canguros ,ya contaremos la experiencia aunque la causa ya la hace buena aun antes de llegar los vinos a casa.

Un saludo

Carlos Palahí dijo...

Bien,pues ¡enhorabuena Adictos!

El Cuvée Sir Winston Churchill no es un plato que se pueda degustar a diario. Con esta subasta cumplimos con una acción solidaria y satisfacemos el paladar.

Ya contareis vuestra experiencia con los vinos de nuestras antípodas.

Un saludo.

EuSaenz dijo...

Ya veréis cuando probéis ese Churchill 95…una maravilla. En el Moët no tengo puestas muchas esperanzas, pero todo puede ser. La añada desde luego fue muy buena.

Todavía tengo esos Hermannshöhles en la cabeza…

Saludos,
Eugenio.

CarlosGonzalez dijo...

Hola Eugenio,

Hace poco en Barcelona probamos "milagrosamente" un Churchill creo que del 98...una copa que supo a gloria. Este 95 seguro que está mejor.

Completísima entrada la tuya en tu blog.

Saludos! (hasta pronto)

Carlos Palahí dijo...

Bueno Eugenio.

Me sumo a las felicitaciones de Carlos. A renglón seguido también daremos cumplida cuenta de la sinfonía Dönnhoff en nuestro blog.

En cualquier caso nos vemos pronto en la fiesta del riesling.

¡Un saludo!

Xabi dijo...

Menuda cata vertical con Michael Wöhr, para no olvidar, no?

saludos

Carlos Palahí dijo...

Pues tú lo has dicho Xabi. Una cata para no olvidar.
Qué curioso...Todos sabemos como se escribe Michael Wöhr. ¿Por qué será?

Un saludo.

CarlosGonzalez dijo...

Carles, se te pasó la relatividad de Einstein por la cabeza en esos...30 últimos segundos? o fueron 50?
Ahora a encontrar el sitio y el tiempo adecuado para degustarlos.

Carlos Palahí dijo...

Basta un minuto para cambiar el curso de la Historia...
Muy pronto querido amigo espero publicar un comentario al respecto.

C.P.