lunes, 26 de enero de 2009

Del dicho al hecho...

Una vez más la excusa (el dicho) fue una vertical de Mas d´en Compte blanco, pero la realidad (el hecho) fue que se abrieran ciertas joyas añadidas al evento que (casi) superaran a lo previsto.

El primer paso fue dado hace ya un tiempo, pero debido a diversos problemas y, porque no decirlo, aplazamientos en pos de una mejor logística, se decidió la búsqueda y captura de añadas varias que nos permitieran ver el recorrido del susodicho vino en el tiempo. No dejemos de comentar que dicha elaboración fue la que a muchos de nosotros nos inició en el mundo de los vinos blancos del Priorat así como hacia otra visión más amplia del concepto “vino blanco”.

Bien. Después de reunir (sin no poco esfuerzo por parte de todos e incluso gracias a Joan Sangenís y la bodega Cal Pla) seis botellas de diferentes añadas nos lanzamos a la empresa planteada. Encima de la mesa teníamos 1998, 2003, 2004, 2005, 2006 y 2007. Por lógica empezaríamos por la más actual y finalizaríamos el recorrido con la de finales de los noventa.


2007 se presentó algo inaccesible, entre otras cosas por tener multitud de aromas, amontonados todos ellos detrás de una capa de madera (lógica en todo caso a estas alturas de su vida). Especiados, flores blancas y cítricos ligeros ocultaban una fruta (¿donde andará?) que necesita más protagonismo. La boca si mostraba el estilo del vino con su típico deje de almendra amarga. 8,2 PVDB

La 2006 fue, una vez más, el fiasco de la noche. Desde el inicio mostró un toque de cartón que no hacía más que erizar los pelos de la nuca…un suave y ensamblado tricloroanisol (TCA) revoloteaba en esa botella, propiciando comentarios y recuerdos donde anteriormente reinó el mismo problema.

Con ganas de marcha arrimamos el apéndice nasal al 2005 para descubrir otra variante poco afortunada del vino. Poco definido, con ciertos tufillos que ofuscaban y modificaban una buena añada. La nariz algo sucia con toques de azufre (pólvora dijeron algunos) y reducción pasaba el protagonismo a una boca que, no sin problemas y resignación, dice lo mucho que lo siente pero que hasta ahí había llegado, no hay más cera que la que arde…

Como un ave Fénix llegó 2004 reviviendo de sus propias cenizas, con un equilibrio pasmoso, con una clase que, ahora sí, plantaba cara al futuro y dejaba claras las posibilidades y cualidades que la tierra y la mano del hombre dan a éste vino.
Fruta amarilla madura, sugestivos amielados tenues junto a un especiado blanco muy personal. El cítrico (mandarina) gana terreno con el aire y la boca sugestiona hacia su lado más mineral. Largo y de sensaciones muy equilibradas, muy homogéneo, al punto óptimo de maduración. 8,46 PVDB

Tocaba el turno al 2003. Nos salió a recibir una contundente mermelada de albaricoque muy madura, acompañada de pinceladas de miel que a alguno le recordó ciertas elaboraciones austriacas muy dulces. Mucha melaza se intuía, fruta en almíbar y tenues flores blancas para una añada muy madura (entiéndase uva muy madura). Boca más bien plana, con poca acidez y falta de consistencia comparada con el inmensurable 2004 anterior. Una vez más la canícula pasa factura. 8,1 PVDB

El anciano 1998 hizo todo lo que pudo, demostrando que las primeras ideas son las buenas. Parece que la selección que en su día reinó en la materia prima rinde ahora pleitesía a la capacidad de guarda. Nos encontramos un vino de aromas algo ajerezados al principio pero que, con el tiempo, se transformó en una bonita flor que se abre sin contemplaciones. Jazmín, zumo de limón y, para sorpresa de algunos, una tenue ráfaga de hidrocarburos mezclada con un grácil especiado que no cesaba. Boca seca, de acidez equilibrada y algo falto del “punch” que, por supuesto, ha ido perdiendo con la década de clausura. Largo y grato recuerdo, incluso después de 24 horas sigue en su línea de vino competente. 8,7 PVDB

A juzgar por los resultados de la cata podríamos dejar más o menos claras algunas cosas. Mas d´en Compte es un vino que no necesita de lustros en botella para obtener su punto álgido de calidad, aunque sí requiere de un tiempo para integrarse y mostrarse más amable y/o expresivo.
Si gozara de una calidad -añada tras añada- más estable, llegaría mucho más alto en cuanto a reconocimiento y fiabilidad… pero entonces quizá no costaría lo que cuesta.

Hasta aquí lo que dio de si la cata vertical que inició la reunión.


Acto seguido la mesa se pobló de espléndidas botellas -de agradable contenido- que hicieron soltar un bufido a todos por las ansiosas ganas de retomar la cata (y la cena).


El primero un Dönnhoff Felsenberg Kabinett Trocken 1993 algo descarnado y con una acidez brutal pero sostenible. Buenos toques evolutivos tenía el susodicho (gas y mineral de sobra en nariz).
Destacaron dos buenos Riojas, primero y desbarajustando toda noción lógica del paso del tiempo, un Monte Real Gran Reserva 1964 que dejó perplejo a todos los que dudaban de lo que una súper añada puede dar de si. La pregunta instantánea fue: ¿pero un vino con 44 años puede estar así de vivo? Parecía un chaval, con una capa tan profunda todavía que se podría comparar con un vino recién salido a la venta. Magnífico y para el recuerdo.
Después, Viña Real Gran Reserva 1996 que palideció un tanto por estar al lado que quien estaba pero fue un buen modelo de clasicismo bien entendido.
Para finalizar y maridar con un magnífico tiramisú, dos dulces diferenciados: Moscatel Ana y Niepoort Colheita 1974.
El primero es un gran ejemplo de dulce isleño -exactamente de Lanzarote- que sorprendió por su carga de mineral desconocido (lógicamente la lava no abunda en las plantaciones de vides) y una boca bien equilibrada entre acidez y dulzor. Sin añada, proviene de una solera iniciada en 1881.
El Oporto Colheita ´74 come aparte, de todo había en ese vino: café, frutos secos, miel, guindas en licor… pero sobretodo una capacidad de tomar a pequeños sorbos inapelable.

Hasta aquí todo… que no es poco, no?

20 comentarios:

Olaf dijo...

Interesante vertical. Juntos no, pero por separado los habré probado todos, ya que me aficioné a este vino sobretodo en con la del 2004 aunque he tenido también la suerte de probar el 98 un par de veces, una en magnum y me pareció un vino sumamente interesante, casi 10 años y aunque el paso del tiempo se notaba, el vino estaba de lo mas interesante. Coincido con vuestras conclusiones, 2004 por encima del resto de los dosmiles, y el 98 realmente impresionante para ser el primer "intento". Y si que creo que es un vino que necesita al menos 2 añitos de botella. El 2007 es el único que todavía no he probado. A ver si este se parece mas al 04.
Saludos
Olaf

Dominic: "la bruja del vino" dijo...

JoanF, me comentó que lo habiais invitado a la cata y me comentó ya hace días todo eso que comentais en la entrada y más, aunque yo, me he quedado como una tumba, esperando que sacarais los resultados.
Un petó.

José Luis Giménez dijo...

Yo me enganché a este vino con la exhuberante añada 2001. Era un tsunami :)
Me desafeccionó absolutamente la 2003 :-(

Saludos,

Jose

VadeBacus dijo...

Olaf,

Estoy contigo, el ´98 resultó una grata sorpresa, no tanto por su calidad (que tenía, y mucha) como por el aguante que mostró a los años de vidrio.

Es curioso -para eso sirven las catas verticales- las diferencias habidas en diferentes cosechas de un mismo vino. Se llega a apreciar perfectamente el factor añada e, incluso, las modificaciones o cambios de elaboración de los mismos.

El 2007 que quieres que te diga, se escondía francamente bien detras de ese maderazo (que repito, lógico a estas alturas de su vida), pero me parecio, personalmente, que prometía alegrías, sobretodo en el tema "maduración exacta". Cuando pase su época tablón ya lo comentaremos, seguro.


Saludos

OG

VadeBacus dijo...

Dominic,

Como no vas a saber tú sobre éste tema!
La verdad es que me gustó un montón poder ponerle cara y nariz a JoanF, tanto tiempo sabiendo de él y nunca habíamos coincidido delante de una botella (o varias) de vino.
En éste caso la invitación al evento no corrió a cargo de los VDB´s, más bien fue, directamente el anfitrión (desde aquí mil gracias por sus atenciones y buenos propósitos una vez más) de donde realizamos la cata, quien muy gentilmente se lo propuso.

Fue una grata compañía, 7 personajes catando esos vinos e intentando descubrir lo que lo hace tan especial.


Saludos

OG

VadeBacus dijo...

Hola José,

La verdad, me parece lógico tu hacer, esa añada 2003 ya ves que, incluso después de 5 años, no deja de ser una "calentorra".

Cuidado, es de justos decir que a alguien sí le convenció esa añada y que la calificó como de las mejores del acto.... Como siempre, ¡colores y gustos van de la mano!

Una pena no poder probar esa 2001 ahora mismo, no fuimos capaces de dar con una botella por ningún sitio :-( Supongo que podría parecerse a la 2004 o a un 2005 en buenas condiciones...


Saludos.

OG

CarlosGonzalez dijo...

La verdad es que fue una velada muy interesante, tanto por las conclusiones que pudimos sacar al respecto de los MDC así como el disfrute y deleite de los añadidos,sensacionales todos.
Mil gracias al anfitrión, como siempre.
Saludos

Anónimo dijo...

Hola, certament, magnífica nit, gràcies a tots. El MdC estava en al línia esperada. Això sí, el Rioja del 64 ens va deixar a tots garrativats!

Gràcies!

JoanF

Per cert, magnífic blog.

CarlosGonzalez dijo...

Gràcies Joan, va ser un plaer comptar amb tú.
Merci i fins la propera!
Salut

J. Gómez Pallarès dijo...

Bufff... tenía una botella para el pescado de esta noche, 2006. Vamos a ver y a contrastar vuestra cata, menudo desastre para este 2006...
Un abrazo,
Joan

VadeBacus dijo...

Abrete mejor un buen albariño, Joan. Ese 2006 es una lotería.
Es lo que hay.
Salut
Carlos G

VadeBacus dijo...

Joan, si al final decides darle matarile a ese 2006 no dudes en volver por aquí y dejar tu impresión.
Yo tengo algún 2005 por ahí y, como bien dices, algo de miedo da el abrirla.... pero que quieres que te diga, si no está bien ¿para que guardarlas más?.

Saludos

OG

J. Gómez Pallarès dijo...

El 2006 mío ha salido bien tirando a muy bien, buen cuerpo, estructura perfecta en boca, con bastante bouquet garni y vainillas, madera y cedro, sin ser empalagoso ni molestar. Tomé una parte de la botella y ahora dejo que repose, a ver cómo se porta en 24 horas (suelo hacerlo con este tipo de blancos). Igual a la próxima degustación, me tumba de espaldas la lía y el maderazo, pero ayer no era así. Yo no tardaría mucho en tomarme el 2005...
Joan

J. Gómez Pallarès dijo...

y 14!

CarlosGonzalez dijo...

Vaya Joan, felicidades!.
Ya sabes que eso va como va.
y 15 ;)

IGLegorburu dijo...

Por cambiar de tercio, me alegro que os gustase ese 64 de Monte Real. Para mi es uno de los mejores ejemplos de la historia vínica riojana y que siempre me quedará en la retina. Creo, si no me equivoco (seguro que sí), que se hizo como maceración carbónica más luego crianza en barrica...

En fin, a seguir...

Un saludo

CarlosGonzalez dijo...

Pués sí señor, Iñaki, ese Monte Real resultó una sorpresa para casi todos.Un vino más vivo y con mayor carácter y con mucho más potencial que algunos de los vinos que corren hoy en día.
Una maravilla.
Un saludo

CarlosGonzalez dijo...

Iñaki,te pregunto si me permites, qué consideras que ha cambiado en estos años para que (casi) no se hagan vinos de esa factura, que aguanten el paso del tiempo de manera que nos puedan maravillar dentro de 30-40-50 años?.
Qué factores inciden y qué vinos tendremos dentro de esos años?. Beberemos en el 2040 vinos de 2000?
Mil gracias ;)

IGLegorburu dijo...

Uff Carlos, la pregunta del millón. Desde mi punto de vista, la viña ha cambiado en parte (localización, abonados, suministro a las bodegas, etc), las técnicas en bodega también (desde vinificaciones a crianzas), el mercado, la competitividad, exigencias…

Daría para un debate muy largo. Habría que hacerlo en una mesa (con vino, claro) :-). Yo me apunto...

El tiempo dirá…

Un saludo

CarlosGonzalez dijo...

Hecho :)!...Cuando vengas por Barcelona danos un toque y se monta lo que sea necesario.
Saludos.