sábado, 30 de agosto de 2008

Billecart - Salmon Brut Reserve

Ya no sé si es casualidad o es que mi paladar se está afrancesando más y más en cuestión de espumosos. Salvo mi querido cava Vendrell y Baqués de Avinyonet del Penedés, llevo una racha de cavas bastante mediocres en cuanto a relación calidad precio.
Cuando se habla de champagne, el populacho, enorme desconocedor de la enorme variedad de espumosos franceses habidos y por haber, se pone las manos a la cabeza: CARO, MUY CARO!. Pués yo, qué quieren que les diga, prefiero gastarme 30 euros en un vino como este que provoca la entrada, Billecart-Salmon Brut Reserve, que 20 eurazos en cualquiera de los cavas que recientemente he tomado y me han "molestado".
Este Billecart es un básico de la casa. Hace muy poco hablamos de una de sus cuvees, maravillosa François Billecart, y puesto que el precio no me pareció disparatado, me llevé una botella de este Brut Reserve para casa.
Es un vino sin añada, compuesto por las tres uvas de siempre: pinot noir, chardonnay y pinot menieur, procedientes de Marne.

Nota de cata:

Color amarillo pajizo con burbuja abundante y tirando a fina. Nariz fresca al mismo tiempo que cargada de ahumados de la chardonnay y presencia de levaduras, masa de pan. Por debajo aparecen pinceladas de fruta blanca, manzana y pera. En boca es sorprendente por su equilibrio y su recorrido donde finalmente retoma el protagonismo esos ahumados y un ligero amargor. El carbónico perfecto y la acidez la justa para que el conjunto sea de lo más agradable.

Puntuación: 8'8 PCG

miércoles, 27 de agosto de 2008

Una excusa perfecta

Cuando empecé a asistir a las reuniones vinícolas del futuro grupo Vadebacus, intenté dedicarle al mundo del vino tiempo para poder aprender. Pronto descubrí que, aparte de buenas intenciones, hay que tener algo más para llegar a los niveles que algunos de mis compañeros, y miembros de otros blogs demuestran en cada uno de sus artículos.
Si bien en un primer momento pensé que yo no tenia nivel -y sigo pensándolo- para poder escribir en un medio que llega a tanta gente entendida en la materia, mis compañeros me han hecho ver que en el mundo de los blogs hay cabida para todos. Porque se trata de expresar con palabras los momentos vividos con el vino como invitado especial, por lo que pueden caber escritos más documentados, escritos científicos, escritos más cultos y , ¿por qué no ?, escritos que podamos hacer gente como yo.

El vino es para mí, aparte de un disfrute a la hora de saborearlo, una excusa para disfrutar de la compañía de buenos amigos, en mí caso degustar un vino acompañado le da un plus muy importante. No quiero decir con esto que no pueda disfrutar de un buen vino solo, por supuesto que lo disfruto, pero me queda la sensación de que me falta algo, una parte muy importante para mí, que es el poder comentar las diferentes sensaciones que producen a cada uno el deguste de un buen vino.

Como yo piensan José y Vicente, al menos eso creo, por lo que unos días atrás y de manera improvisada, quedamos por la noche en mi casa para despedir con una catilla el “curso vinícola” y despacharnos hasta Septiembre. El maridaje fue sencillo, jamón, queso, y poca cosa mas y los invitados fueron dos vinos, bien diferentes como veréis.










El primero fue un vino de la denominación de origen Utiel Requena, de bodegas Hispano-Suizas, en concreto un Bassus 2007, mono varietal de pinot noir.
Es posible que no hiciera falta decantarlo, pero nosotros lo hicimos dándole una media hora de aireación. A la hora de traspasar el vino de la botella al decantador los aromas que reveló fueron bastante interesantes, caramelo de café con leche, algo de torrefacto y, muy sutilmente, caja de puros. Cuando empezamos a degustarlo, una media hora después, los aromas eran similares, pero con tiempo y trabajo en copa asomaron notas de hollejo, raspón e indicios de pimiento verde. Tardaron bastante en aparecer esas frutillas rojas, que entiendo son la característica principal del pinot noir y, cuando lo hicieron, fue de manera muy sutil.

En boca se mostró demasiado plano sin matices destacables, sólo un agradable verdor eso sí, pero siempre esperas algo más de un vino de esta categoría, el retro fue corto y como digo bastante plano. Por su juventud habrá que darle otra oportunidad más adelante, pero en esta ocasión nos dejo algo descontentos.










El segundo fue un vino ya comentado en este blog, un Scharzhofberger Spätlese 2002 de nuestro idolatrado Egon Müller. Es sin duda alguna, el mejor riesling que he tenido el placer de beber. Son ese tipo de vinos que erizan el vello, que producen cosquillas en el estomago, que humedecen la vista... en fin, que producen infinidad de sensaciones todas ellas maravillosas. Esa armonía, esa acidez que perdura hasta incluso después en la cama. Decir que este vino nos dejo más que contentos.

Una noche divertida, que si bien empezó con un poco de desencanto, acabó de la mejor manera posible con un grandísimo vino. Ahora a esperar que llegue Septiembre, para volvernos a reunir rodeados de grandes vinos.

domingo, 24 de agosto de 2008

Alemán y chileno "al dentes"

Pocas cosas agradecemos más los enochalados que tomar un vino cuando está en su cenit, en la punta más alta de su evolución (entiéndase positiva).
Como es lógico, muchos factores -y quizá un poco de suerte- influyen en la búsqueda de ese momento en un vino. Acidez, azúcar, alcohol, estructura, perfecta guarda… Todo son características que harán que un vino sea capaz de vivir durante más o menos años en su última morada de vidrio.

He aquí dos grandes vinos y ejemplos del tema. Se podría decir que son un poco radicales en sus segmentos, excepciones que confirman la regla en todo caso. Un blanco que puede vivir una eternidad y, un tinto, que debe (y que para ello está preparado) beberse prudentemente rápido.

Muchas veces hemos hablado ya por estos lares de riesling, así pues, poco o nada vamos a tener que explicar sobre un vino que con 6 años a cuestas, no sólo está en su punto óptimo, sino que le aguarda un largo periodo de bonanza.
Gessinger Zeltinger Scholssberg Kabinett 2002 está producido en las laderas alemanas del río Mosel, donde el mineral autóctono (pizarra, de varios colores) pone el sello personal con un fino y exuberante aroma.
Si algún vino vale la pena de guardar, ese es el riesling. Nos ofrece una sinfonía de olores terciarios dignos de las narices más exigentes a cambio de unos años de paciencia.
Este en cuestión, empieza a tomar ese color amarillo subido de tono, marcando el inicio de su edad madura. Tanto su brillo como sus partículas flotantes son normales, signos de buena evolución.
La nariz necesita del aire para expresarse netamente y dar todo lo que tiene acumulado por los años de encarcelamiento reductivo. Primero aromas terciarios: plástico nuevo, gas y algo de parafina. Luego el resto por detrás, pasando por encima de los hidrocarburos anteriores a codazos: Jazmín, cítricos (limón, pomelo rosa), níspero maduro y algo de menta.
La boca es realmente la que indica la eterna juventud, ácida y vertebrada, con una sensación de consistencia enorme. Fresco por defecto, no hace más que crecer en la boca con una acidez tensada a medida para acompañar al residual que mantiene.
Sumamente largo y profundo, con dosis de fuel por retro y marcada longitud cítrica y herbácea.

Sobre el tinto de hoy, decir que es una marca que llevo siguiéndolo unas cuantas cosechas por su buena RCP.
Del proyecto de Guelbenzu en Chile (ojo, la bodega es original de Navarra) nace Jardín 2005 (D.O. Valle de Colchagua). Elaborado con un 90% cabernet sauvignon y el resto con la uva autóctona del lugar, carmenere, pasa 3 meses de crianza en madera francesa.
Resulta un vino muy completo, por lo menos para mí, que gusto de elaboraciones con cierta rusticidad y con una aparente muestra de lo que su etiqueta reza.
A bote pronto, su color cereza picota, tremendamente madura y oscura ya nos dice que será un tinto con garra. Lágrima abundante y teñida.
La nariz se basa en una fruta muy madura, arropada íntegramente con las especias, el pimiento morrón y la cantidad justa de tostados cafetosos de la madera.
No se le puede pedir de momento a este vino una boca suave y tersa, es duro y rústico, pero con un apego a su nuevo mundo que le vale de salvoconducto en cualquier país (sinceridad al poder, también en temas varietales oiga).
Algo musculado en boca, con garra y taninos muy marcados bastante astringentes, pero sabrosos. Golosón.
Leve amargo al final, con mucha presencia de especiados, fruta negra muy madura y toques de hierbas balsámicas. Realmente largo y con cierta profundidad.

En resumidas cuentas, no hay que gastarse cantidades desorbitadas (12€ el riesling y 4€ el chileno) para encontrar y beber buenos vinos.

jueves, 21 de agosto de 2008

Drouhin Pommard 2001

La amabilidad de los buenos vinos de la Borgoña francesa cautiva a casi todo el mundo. Tal vez ese color rubí, capa baja y ese paso por boca, con unos taninos suaves y para nada agresivos, hace que sea del agrado de muchos.
No soy gran entendedor de vinos franceses y los que llegan aquí están bien subidos de precio. A no ser que conozcas a alguien que sepa realmente qué comprar lo demás es una aventura.
Me dijeron que comprara una botella de Drouhin Pommard 2001 y así hice. Pommard es una de los pueblos más extensos de la Borgoña. El terreno es de tipo arcilloso e impregna a los vinos personalidad y estructura gracias a la pinot noir. La recolección, a mano, y el posterior transporte, en pequeñas cajas, son utilizados de manera que la uva sufra lo menos posible. La fermentación se realiza en tanques de madera o acero inoxidable durante una quincena y, posteriormente, reposan unos 18 meses en madera. Este Drouhin contiene 13% de alcohol.

Nota de cata:

Color rubí brillante, capa muy baja y ribete practicamente transparente. En nariz frutillos rojos, fresas y frambuesas y con la aireación surgen notas de tabaco, de puro y ligerisimos especiados.
En boca es pura seda, ligero y con recuerdos de la nariz por via retronasal. Un poco corto en su recuerdo. Una experiencia más en el complicado mundo francés.
Costó por encima de los 30 euros y tiene una RCP muy justa.

Puntuación: 8’5 PCG

lunes, 18 de agosto de 2008

CAPRICHO Val de Paxariñas 2007

El calor aprieta y aunque un servidor es amante ferviente de los tintos para tomar en todas las épocas del año -hay buenos ejemplos de negros para tomar en verano, por ejemplo un Borgoña suave- descorchar un buen blanco joven bien fresquito es de agradecer y por supuesto de disfrutar. Con tal motivo hoy os quiero presentar junto a mis impresiones este Capricho "Val de Paxariñas" de la cosecha 2007 de Bodegas y Viñedos Gancedo en la localidad leonesa de Quilós, en la zona norte del municipio de Cacabelos dentro de la D.O. Bierzo.










Su hacedor es el prestigioso viticultor Ginés Fernández que, gracias a su filosofía de trabajo en la que ha primado la viticultura tradicional y el respeto por la naturaleza, se ha forjado como uno de los nombres más importantes en la zona del Bierzo. Su Capricho creo que es un buen ejemplo de godello del Bierzo que junto a un 25 por ciento de la variedad autóctona doña blanca le confieren un estilo propio caracteristico e innovador de los blancos de la zona. La edad del viñedo se situa entorno a una media de 55 años, siendo las cepas de la variedad godello mucho más jovenes con un trabajo de cultivo tradicional y vendimia totalmente manual. Su producción está limitada a unas 13.000 botellas elaboradas con un precio en tiendas especializadas que ronda sobre los 9 euros.






La variedad de uva blanca godello es originaria de las laderas del rio Sil y se cultiva principalmente en la comarca de Valdeorras en Galicia y también en el Bierzo. Se adapta muy bien a suelos secos, pues no le favorecen para nada los suelos húmedos, así que su mejor calidad se da en suelos de ladera de fertilidad media. Su racimo es muy pequeño, de forma cónica, variedad precoz con una maduración determinada que alcanzan una graduación de entre 11,5 y 12,5 grados de alcohol aunque el vino de esta entrada no sea el caso. Es caracteristico también su color amarillo-pajizo, su evolución lenta con gran cuerpo y sus aromas que sobre todo recuerdan a la manzana.

Nota de cata

Godello al 75% y Doña Blanca al 25%. 13,5% de alcohol según etiqueta
Blanco joven, D.O. Bierzo.





De color pajizo con reflejos verdosos y lágrima muy fina. Complejo en nariz con aromas de pera y fruta verde sobre todo de manzana madura, toques de cítricos y herbáceos, buena intensidad aromática. En boca se percibe en primer lugar el carbónico residual de la fermentación, muy presente pero agradable, para pasar a continuación a una acidez que equilibra su alto grado de alcohol, bastante sabroso y persistente, con un final un punto amargo a hierbas de monte y recuerdos de heno. Muy rico y fresco, para repetir.





Creo que se trata de un interesante ejemplo de godello que en su conjunto hace que sea un vino con caracter propio de la zona que lo ve crecer y que su hacedor ha sabido transmitirle esa personalidad. Decir por último que el vino gana y gana con la aireación y fue gran acompañante de unas gambas de Huelva a la plancha y pulpo gallego con cachelos.
Sin duda un buen ejemplo innovador de la zona del Bierzo.

Puntuación: 8,65 PVS

viernes, 15 de agosto de 2008

Paella...¡y para mi!

El verano avanza sin tregua y nos deja noqueados en cuanto el astro rey nos muestra su poder. Aquí, en Barcelona sabemos bien que es eso del bochorno y el calor en las principales horas del día…

Se dice, en nuestro mundillo, que el verano no es buena época para beber vinos tintos. Yo difiero de esa afirmación con cierta condición. Si disponemos de medios para tener una temperatura decente nuestra bebida preferida, ¿Por qué temer?
Cierto es que apetecen vinos más refrescantes, blancos ácidos, espumosos varios o como en este caso, rosados que casen suficientemente bien con la comida (la cual también apetece en estas fechas poco pesada).

La cuestión es, que cuando la madre y creadora de uno, ofrece la posibilidad de disfrutar de una paella como Dios manda (cuesta cada día más que las nuevas generaciones reproduzcan esas paellas maternales que casi todos tenemos en mente), no hay que hacer ningún feo y acudir raudo y puntual a la cita.

La cocinera y, hacedora de escribas, sabiendo de la predisposición de un menda por el correcto maridaje/acompañamiento/matrimonio de las comidas con su respectivo elemento líquido, se preocupó de visitar la tienda correspondiente y agenciarse uno de los mejores tipos de vino que van con el arroz, sobretodo cuando hablamos de una buena paella de marisco.




Los vinos rosados son, en mi caso, unos comodines. Tanto me sirven para suplir a un refrescante blanco, como para aguantar el tipo donde un tinto debiera sacar pecho.
Una única condición le pongo a estas elaboraciones: La frescura de su producto.
Entiéndase frescura no solamente a la temperatura de servicio, sino a la edad del vino en cuestión, nunca anterior (pocas veces inviolable este dato) a un año vista.



Este Penedés, Petit Arnau 2007 (aprox. 7€) de la bodega Loxarel Vitivinicultors, cumple bien con su cometido de acompañar a la comida elegida.
Elaborado con merlot y pinot noir presenta un color rojizo algo subido de tono (supongo que los 12-14 días que pasó de maceración son los culpables del tema…), muy brillante y con buena lágrima.
La nariz está marcada por frutillos rojos de bosque y registros especiados ligeros. Si se profundiza en los registros olfativos parece que las guindas en licor y toques de hierba mediterránea empiezan a notarse con más facilidad.
La boca es fresca, ácida y con un mínimo de estructura para llenar el trago. Seco y con una lívida sensación alcohólica bien camuflada. Un rosado con cuerpo.
El final resulta algo corto, pero la presencia de herbáceos y especiados lo dotan de personalidad y un enfoque hacia la buena compañía en el plato, para comer con él.

Puntuación: 8, 3 POG


Se me antoja un buen vino para los arroces italianos con setas o quizá, también, para tomarlo como único acompañamiento en una vinoteca a su justa temperatura.

martes, 12 de agosto de 2008

Un día cualquiera..

En Noviembre del 2007 tuve el placer de conocer a los integrantes de Vadebacus. Gente sencilla, divertida y amante del vino. Ocho meses después, he sido invitado a formar parte de esta família y hoy me estreno en nuestro blog.
Corta es mi vida en el mundo del vino, así que largo es el camino que tengo por delante para adquirir el conocimiento de mis compañeros, con los cuales es fácil aprender.
Casi al mismo tiempo que yo nací en el mundo de los caldos, el Celler de l'avi Pla, iniciaba su andadura en la venta de ellos. Y por una de esas casualidades, me encontré en dicho Celler, con Josep, el responsable de que hoy me decida a hablaros de mi experiencia compartida con Vicente al abrir un Bassus Premium 2006.

Pertenece a las bodegas Hispano-Suizas de la D.O. Utiel-Requena. Se compone principalmente de Bobal, cabernet, merlot y shirá. Tras su elavoración por separado de sus diferentes variedades durante 11 meses en barricas de roble americano de 400 litros y de roble francés tipo Allier, se prepara el coupage final filtrándolo antes de ser embotellado.

Como en otras ocasiones, mi cita con Vicente fue improvisada. Por ese motivo y nuestras ánsias por catar este caldo, la primera copa se sirvió tras 20 minutos de decantación.
Apreciamos un color rubí de capa media-baja con un fino ribete casi transparente. En nariz toques de regaliz, frutillos rojos, palodul y un final herbáceo. Con el tiempo, un tabaco rubio asoma bajo una esencia de colonia. El retro es predominantemente balsámico.
Tras media hora en copa y un tiempo de reposo, sutiles notas de vainilla en su vaina nos acompañan.
Si al principio, en boca, los taninos estaban presentes y por pulir, tras una hora se integran con el alcohol de forma equilibrada y agradable. A pesar del tiempo, se mantiene ese punto herbáceo al final del trago, pero ahora acompañado de cierto amargor.

La segunda copa y tras una hora de decantación nos sorprende con notas de cacao, fruta negra compotada y moras. Su gruesa y abundante lágrima nos recuerda su alto grado de alcohol (14,5%), pero a pesar de todo sorprende su equilibrio tánico y su acidez, ganada grácias a su oxigenación. Resultando un paso en boca elegante y sedoso.
En retro predomina un largo amargor dado posiblemente por los raspones de la vid.

En la última copa y con un tiempo de decantación más habitual, acompañan a la fruta negra compotada, notas alicoradas de bombón inglés.

Un vino muy expresivo y con gran variedad de matices. En mi opinión, un vino que agradecerá un par de años de guarda para acabar de dar una máxima expresión.

Puntuación: 8.7 PJM

sábado, 9 de agosto de 2008

Gramona III Lustros Brut Nature

Gramona es una de los productores con mayor prestigio dentro de la D.O. Cava. La bodega con más de 125 años de tradición ha acuñado un sello de identidad, de saber hacer, y elabora uno de los mejores cavas que podemos encontrar en el mercado: el Celler Batlle. Se trata de un vino de más de 40 euros y afirmo que se debe probar almenos una vez en la vida, ya que es uno de los cinco mejores cavas con los que nos podemos topar.
En esta ocasión me gustaria escribir acerca de otro de sus cavas con prestigio, recientemente se le ha dado 94 puntos sobre 100 en una de las guías sobre vino más importantes de nuestro país: Gramona III Lustros Brut Nature 2001.
Es un cava con el sello de la bodega, mima cada uno de los procesos desde la recogida de la uva hasta la salida al mercado tras un mínimo de 5 años de reposo en cava. Me atrevería a decir que es como un hermano menor del Celler Batlle que apunta maneras, con mayor complejidad que el Gramona Imperial, con menor frescura tambien, y que tal vez le viene algo grande ese segundo puesto en el ranking. Su precio ronda los 22 euros, algo caro para lo que ofrece. Comentaba hace bien poco que el segmento de cavas que ronda los 20 euros pvp está sobrevalorado o no aporta lo que se les supone cuando pagas esa cantidad. Últimamente llevo una mala racha en cuanto a RCP, no me seducen este tipo de cavas tipo Brut Nature y con largas crianzas. No se lo que opinaréis al respecto ,pero empiezo a pensar que el binomio que forman los brut nature con la larga crianza (> 4 años ) no acaba de resultar.
Este III Lustros está elaborado con xarel•lo y macabeu en proporciones de 70 y 30, respectivamente. Pasa un mínimo de 5 años en cava y tiene un 12% de volumen de alcohol.

Nota de cata:

Color dorado intenso, burbuja fina y constante. En nariz manzana verde, ligera bollería (ensaimada) y cáscara de frutos secos. Notas tostadas y pinceladas de humo. En boca las sensaciones de crianza se incrementan, principalmente los frutos secos tostados y el paso es extremadamente seco. El conjunto no es del todo satisfactorio y no resulta un cava fresco. A pesar de todo al día siguiente mejoró en boca aunque aún me sigo preguntando porqué vale por encima de los veinte euros.

Puntuación: 8'4 PCG

miércoles, 6 de agosto de 2008

V.T. Valles de Sadacia, la otra Rioja.

No todo está inventado en Rioja. ¡Ni mucho menos!
Parece que existe una pequeña revolución en la comunidad con nombre de vino (¿o es al revés?) que se basa en encontrar un vino blanco a la altura de los tintos de la zona.
En 2003, un par de bodegas decididas con su empresa y con el amparo de la Consejería de Agricultura de la Rioja, deciden crear la indicación Vino de la Tierra Valles de Sadacia. Unico objetivo: La elaboración de vinos blancos de élite.

Para lograr su cometido se basan en la reintroducción de las variedades blancas autóctonas, como el moscatel de grano menudo, la garnacha blanca o la malvasía, sin dejar de lado las variedades blancas más apreciadas a nivel mundial (las condiciones geoclimáticas de la zona son un verdadero colchón para la gran mayoría de ellas).

Las elaboraciones que se dan en la zona pueden ser dulces (con o sin vendimia tardía, realmente armoniosos en cuanto a frescura y dulzor), semi-dulces (deteniendo su fermentación en el tramo final, afrutados e ideales para el aperitivo), o bien, secos como el que hoy nos ocupa.





Libalis 2007 es su nombre, Castillo de Maetierra el de su bodega (Calahorra). Se apoya en un coupage variado de moscatel de grano menudo, viura y malvasía, donde la primera variedad toma todo el protagonismo en cuanto a cantidad con un 90% y, las dos restantes, se reparten equitativamente el resto del porcentaje. Es un vino joven, sin madera –ni falta que hace-, recolectado en la más profunda frescura de las noches riojanas.
Si en algo destaca es en su latente juventud, necesaria en todo caso, para mostrar el mayor potencial de estos vinos.


Nota de cata:



Bonito color sugestivo, amarillo subido de tono, sin llegar a dorado. Lágrima poco evidente y lenta.
Nariz marcada por la fruta fresca, piña, lichis, maracuyá, melón de agua y pulpa de uva son evidentes. Al rato parece que se perciben notas licorosas acompañadas de cierta mineralidad arcillosa.
La boca es bien curiosa, con opulencia de entrada y un punto frutoso y abocado, no tarda en transformarse en acidez y recorrido pleno. Paso de boca muy grato, refrescante, desembocando en un final amargo muy telúrico.
Retro de piel de uva, manzana ácida y ese amargor que sin duda proviene de su lugar de origen. Muy personal.

Puntuación: 8,3 POG


Una muy correcta RCP avala este vino, por 6€ aporta dosis de satisfacción. Recomendado para investigar y saber más de una zona que da vinos blancos de variedades no habituales, tanto en proporción de ellas, como por la zona de elaboración.

domingo, 3 de agosto de 2008

Un champagne muy chic: Piper-Heidsieck Brut

Hace bien poco escribimos acerca de un champagne de los llamados básicos, fácil de encontrar y por debajo de los veinte euros. Me sorprendió muy gratamente su calidad y redondez en boca, su destacable cremosidad. Hoy me gustaría escribir sobre otro champagne del mismo maison, se trata de Piper-Heidsieck Brut, de la zona de Reims.

Más allá de la calidad del vino, me gustaría que visitarais su página web ya que define muy bien la filosofía de la casa. Se trata de una página web muy elaborada, con diversos clips de video y que sabe transmitir muy bien una idea: hacen champagnes para gente diferente. El pasado de Piper-Heidsieck como productores se remonta a 1785 y desde entonces ha habido una estrecha relación con el mundo del arte, pintores, diseñadores, modistas, etc. ¿Qué es la extravaganza?. Este es el eslogan principal de su página web.

El ser chic, el sentirse como Marilyn Monroe tomando una copa antes de irse a dormir, cubiteras de diseño, el crear la botella más grande de champagne, del tamaño del actor Rex Harrison a mediados de los 50- el líquido de casi 64 botellas de ¾ se podía introducir en la susodicha botella- de casi metro noventa de estatura. Pero también el diseño de sus etiquetas, la presentación en una bolsita muy chic. A estas alturas podéis intuir lo que es la extravaganza…

Hablemos ahora de este Piper-Heidsieck Brut sin añada. Se trata de un multivarietal, principalmente de pinot noir con menieur y chardonnay en menor proporción. Para completar la mezcla se le añaden vinos de reserva de añadas anteriores que pretende darle un toque personal. Con posterioridad permanece en contacto con sus lías un mínimo de 24 meses.

Nota de cata:


Visual dorada con reflejos naranja, burbujeo continuo y bastante fino. Nariz muy noir, frutillos rojos, cítricos y toquecitos tostados aparecen muy claros al servirlo por encima de los diez grados. Comentar que mucho mejor a temperatura ligeramente elevada que como fue servido más tarde después de permanecer en la cubitera, donde perdió esa esencia tostada, incluso se percibían los ahumados de la chardonnay, y aparecieron claramente notas de pomelo rojo y rastros herbáceos que se acentuaron por retro. Muy similar en boca, mejor a mayor temperatura, más cremoso, buen carbónico. Cosquilleo final en lengua de estilo cítrico. Final corto.



Puntuación: 8,5 PCG