Ni la lluvia intensa pudo con nuestras ganas y quince personas se reunieron para disfrutar, unos con los vinos y otros simplemente con la tertulia o con los juegos preparados especialmente para los peques.
Billecart Salmon Cuvee Nicolas François Billecart 1998:
Muestra un encantador color dorado de verdoso reflejo, con unas finas y nerviosas burbujas que forman un rosario perfecto.
Destaca en su nariz una bollería recién horneada, notas de heno y mantequilla que dejan paso al mineral salino y mucha profusión de cáscaras de frutos secos con restos de frutos rojos de zarzal.
La boca es maravillosa, de gran sedosidad y con un nivel cremoso totalmente adictivo. Fina acidez y un carbónico 100% integrado permite un trago largo y placentero. Gran paso por boca y mejor recorrido final, algo amargo/salino.
Retro muy homogéneo, con aromas de hierbas aromáticas y fino palodul. El recuerdo perdura largamente para bien nuestro.
Puntuación: 9.36
Aalto PS 2000:
Descorchado y decantado justo antes de servirlo, muestra un color cereza picota de capa alta, con un fino ribete rojizo ¡el tiempo no pasa para según que vinos!
Nariz pletórica, algo cerrada al principio pero que poco a poco nos hace emocionar con su progresiva muestra de cualidades. Desde un fino y amargo chocolate acompañado de una fruta negra y roja (fresa y cereza) al punto de maduración, hasta los típicos lácteos con moras maduras tan ribereños. No falta algo de torrefacto, alguna nota alicorada de guindas y fina ceniza.
Se nubla la vista con la boca, de entrada grasa y fresco intercambio de sensaciones. Paso rotundo, con los taninos sacando pecho todavía para dejar un final de boca sumamente largo y estremecedor. La elegancia asoma por la cortesía de los años…
Devuelve aromas de fruta silvestre madura, cedro y fino mineral arcilloso.
Hace temblar sólo pensar en su potencial, con cuerda para algunos lustros todavía.
Puntuación: 9.44
Termanthia 2003:
Decantado durante casi 3 horas antes de su servicio, color prácticamente oscuro y con una capa realmente inexpugnable. Fino ribete morado que casi pasa desapercibido.
Nariz marcada por el chocolate con licor, notas balsámicas potentes, mucha fruta negra muy madura y en consecuencia rastros de confitura de tomate. Dándole tiempo y aire salen aromas de tabaco rubio, caramelo de regaliz y rastros de col hervida.
Boca muy contundente, con aglomeración de sensaciones… opulencia, estructura, alcohol, acidez final, pero sobretodo, bastante profundidad y un final intensamente largo.
En Retroaromas parece que el regaliz Juanola toma protagonismo, pero sigue la fruta negra madura y el mineral pizarroso, casi comparable a los vinos del Sur de Cataluña.
Puntuación: 9.36
Heymann Löwenstein Röttgen Auslese 2001:
Una visual amarillo dorado, de gran brillo y reflejos verdosos.
Nariz muy marcada con el mineral marca de la casa, una fina y a la vez potente cantidad de pizarra azufrosa que marca al productor. Flores blancas, fruta amarilla bien madura y un fondo de hidrocarburo que toma protagonismo con el tiempo.
Boca protagonizada por su nivel de acidez, con menos dulzor que en anteriores ocasiones. Marcadas sensaciones amargas en el final de boca, pero de correctísimo recorrido marcado por su frescor.
Marcados aromas de palodul pelado y muchas más flores blancas abiertas.
Posiblemente penalizado por un exceso de temperatura que no influyó en que se terminara la botella.
Puntuación: 9.1


Alsacia como zona vinícola se extiende por más de 120km de largo, prácticamente siempre al amparo de esa arteria de agua europea llamada Rhin.











De sus tierras en propiedad se podrían diferenciar tres, que son las que dan nombre a sus vinos de pago: En la población de Graach destaca “Josephshöfer" (desde 1858 en monopolio privado, para lo bueno y lo malo…), en Wiltingen y compartido con 8 productores más, el pago mítico de referencia para muchos, “Scharzhofberger”, y por último “Nies´chen” en la población de Kasel, dedicado casi exclusivamente a elaborar Eiswein cuando la cosecha es propicia.

