viernes, 30 de mayo de 2008

Familias y vinos en Vicente’s

Lo grande de Vadebacus no es sólo el placer de reunirnos para hablar alrededor de un vino, no. Podríamos decir que somos un grupo, reducido, de verdaderos compañeros con pasiones comunes y de sentimientos nobles.


Vicente nos citó en su casa para el fin de semana, en domingo, para celebrar una comida con las respectivas familias, por primera vez en algún caso.

Ni la lluvia intensa pudo con nuestras ganas y quince personas se reunieron para disfrutar, unos con los vinos y otros simplemente con la tertulia o con los juegos preparados especialmente para los peques.



Como este es un blog de vinos, y a veces de gastronomía, dejaremos los detalles de la reunión para la intimidad. Comentar únicamente la perfecta organización de los anfitriones, el saber hacer en la cocina, la extrema amabilidad al recibirnos, la comprensión que atesoraron cuando algún peque se subía por las paredes y así una larga lista de atenciones.


Vamos al grano: los vinos. Para iniciar la comida optamos por un enorme Billecart Salmon Cuvee Nicolas Françoise Billecart 1998, un champagne considerado top entre los de la bodega. Comentar lo delicioso que se mostró en nariz y una excelsa boca, cremosa y larga. Magnífico. Pasamos a un grandioso Aalto PS 2000, D.O. Ribera del Duero, que dio la sensación de juventud a pesar de los ocho años que tiene a sus espaldas, y que fue el mejor del día, a juzgar por las notas finales. Le siguió un Termanthia 2003, D.O. Toro, el súmmum de la denominación. Añada cálida para este vino, un vino con hechuras y con similitudes a alguna zona como el Priorat. Acabamos con un riesling, un Heymann Löweinstein Auslese Röttgen 2001, un viejo conocido de Vadebacus, ligeramente penalizado por el poco tiempo de oxigenación y por la temperatura de consumo, ligeramente alta. Aún así, viendo las notas finales, ninguno de los vinos defraudó, al contrario, cuatro auténticos vinazos para un día para recordar.


Notas de cata:


Billecart Salmon Cuvee Nicolas François Billecart 1998:



Muestra un encantador color dorado de verdoso reflejo, con unas finas y nerviosas burbujas que forman un rosario perfecto.
Destaca en su nariz una bollería recién horneada, notas de heno y mantequilla que dejan paso al mineral salino y mucha profusión de cáscaras de frutos secos con restos de frutos rojos de zarzal.
La boca es maravillosa, de gran sedosidad y con un nivel cremoso totalmente adictivo. Fina acidez y un carbónico 100% integrado permite un trago largo y placentero. Gran paso por boca y mejor recorrido final, algo amargo/salino.
Retro muy homogéneo, con aromas de hierbas aromáticas y fino palodul. El recuerdo perdura largamente para bien nuestro.


Puntuación: 9.36


Aalto PS 2000:



Descorchado y decantado justo antes de servirlo, muestra un color cereza picota de capa alta, con un fino ribete rojizo ¡el tiempo no pasa para según que vinos!
Nariz pletórica, algo cerrada al principio pero que poco a poco nos hace emocionar con su progresiva muestra de cualidades. Desde un fino y amargo chocolate acompañado de una fruta negra y roja (fresa y cereza) al punto de maduración, hasta los típicos lácteos con moras maduras tan ribereños. No falta algo de torrefacto, alguna nota alicorada de guindas y fina ceniza.
Se nubla la vista con la boca, de entrada grasa y fresco intercambio de sensaciones. Paso rotundo, con los taninos sacando pecho todavía para dejar un final de boca sumamente largo y estremecedor. La elegancia asoma por la cortesía de los años…
Devuelve aromas de fruta silvestre madura, cedro y fino mineral arcilloso.
Hace temblar sólo pensar en su potencial, con cuerda para algunos lustros todavía.

Puntuación: 9.44


Termanthia 2003:

Decantado durante casi 3 horas antes de su servicio, color prácticamente oscuro y con una capa realmente inexpugnable. Fino ribete morado que casi pasa desapercibido.
Nariz marcada por el chocolate con licor, notas balsámicas potentes, mucha fruta negra muy madura y en consecuencia rastros de confitura de tomate. Dándole tiempo y aire salen aromas de tabaco rubio, caramelo de regaliz y rastros de col hervida.
Boca muy contundente, con aglomeración de sensaciones… opulencia, estructura, alcohol, acidez final, pero sobretodo, bastante profundidad y un final intensamente largo.
En Retroaromas parece que el regaliz Juanola toma protagonismo, pero sigue la fruta negra madura y el mineral pizarroso, casi comparable a los vinos del Sur de Cataluña.


Puntuación: 9.36



Heymann Löwenstein Röttgen Auslese 2001:



Una visual amarillo dorado, de gran brillo y reflejos verdosos.
Nariz muy marcada con el mineral marca de la casa, una fina y a la vez potente cantidad de pizarra azufrosa que marca al productor. Flores blancas, fruta amarilla bien madura y un fondo de hidrocarburo que toma protagonismo con el tiempo.
Boca protagonizada por su nivel de acidez, con menos dulzor que en anteriores ocasiones. Marcadas sensaciones amargas en el final de boca, pero de correctísimo recorrido marcado por su frescor.
Marcados aromas de palodul pelado y muchas más flores blancas abiertas.
Posiblemente penalizado por un exceso de temperatura que no influyó en que se terminara la botella.


Puntuación: 9.1


Añadir, para que quede constáncia de la magnitud de la cata, que el recuerdo de los vinos y de la estupenda jornada perduró varios días después. Además de los vinos quedan las personas, por fortuna.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Vi de Vilajuïga


Vilajuïga es un petit poblet de l'Alt Empordà presidit per l'eterna lluita entre la tramuntana que bufa de nord i la mediterrània dels nostres avantpassats fenicis i grecs que es van establir al Golf de Roses.

Vilajuïga,que va decidir ser mirador de la Badia de Roses té al seu darrere la muntanya del Cap de Creus, on gira la seva mirada el Monestir de Sant Pere de Rodes fins a tocar Port de la Selva. Per tant es troba situat a tocar del vessant sud de les darreres estribacions del Pirineus que suren mar endins fin a formar el cap més oriental de la nostre pell de brau.

Tot això es per parlar-vos de una Bodega que s'em va donar a coneixer molt lluny de casa ,al bell mig de la Cerdanya, en una mostra popular a la Vila de Llívia.

El retol de la paradeta era Vinya Canyal. El primer que vaig pensar era que anava sobrat gramaticalment de la "ny" i que provenia d'un llogarret força singular i conegut més aviat per la seva aigua termal que pel fruit de les seves vinyes.

L'home es va oferir a deixar-me provar el producte i em va explicar que només en feien una sola producció de la seva collita donada la joventut de la bodega. En concret elaboren un vi de les seves collites de garnatxa negra i carinyena que el sotmeten a un procés de 5 mesos de fermentació en tines d'acer inoxidable i entre 12 i 15 mesos de fusta en roure nou americà. Abans de sortir al mercat i un cop envellit el vi es filtra i es clarificar sense precipitar i al cap de 8 mesos ja pot sortir a la venda.

Em va sorprendre el seu gust fort,concentrat, amb tocs de mineral i fulla de figuera que em varen fer pensar que aquest gust ja l'havia tastat: recordava una altra varietat bastant difícil de treballar com es el sumoll, varietat poc present també al nostre païs.

Amb tot val a dir que em va semblar molt correcte, amb caràcter, diríem de pagès amb "terroir" i molt diferent del que he begut al seu voltant. Diria que es un vi te gust a raïm, lluny del gustos torrats tan de moda internacionalment.

Nota de cata


Vinya Canyal 2004

Garnatxa negre i Carinyena
Vol.Alc.13%
14 mesos roure americà
8 mesos repòs en ampolla
preu: 9€

Olor a fulla de figuera i a herba humida. Primer pas en boca amb gust a mineral. Sabors amargants , a figues madures, ametlles amargues, a terra batuda. Un segons pas per boca deixa perfums a violetes i tocs salins d'anxoves. Molt recomanable.

P.C.P. 8.85

lunes, 26 de mayo de 2008

Alsacia y sus variedades

Como si fuésemos caballeros de la Orden de Santiago en busca del Santo Grial, los Vadebacus necesitamos, queremos y estamos dispuestos a dar con las mejores expresiones de una de nuestras uvas preferidas, la divina Riesling.
En esta ocasión nos reunimos copa en mano para intentar averiguar hasta dónde pueden llegar los vinos elaborados con la variedad en terreno galo. Como tal, la Riesling sólo se puede utilizar en la zona de Alsacia, ninguna otra denominación permite su uso.
Curiosa la necesidad de esta casta de verse siempre reflejada en las aguas de los grandes ríos para dar todo su potencial, ya sea en Alemania o en Francia.
Y aprovechando la ocasión, como no, probaremos también un buen ramillete de variedades blancas igual o posiblemente mejor adaptadas a la zona en cuestión.

Alsacia como zona vinícola se extiende por más de 120km de largo, prácticamente siempre al amparo de esa arteria de agua europea llamada Rhin.
Varias características hacen de la zona un lugar digno de grandiosos vinos: su climatología, que pese ser muy norteña es tremendamente seca (principalmente debido a la barrera natural que generan los Vosgos), pero sobretodo por la cantidad de variedades que se cultivan en ella.
Como en toda Francia, sus tierras están divididas concienzudamente y sólo unas pocas elegidas son dignas de poder elaborar Grand Cru.
Cuatro son las variedades que únicamente permiten hacer un Grand Cru: riesling, gerwurzträminer, pinot gris y muscat (moscatel de grano menudo). Se elaboran y embotellan como monovarietales, salvo en algunos casos de baja calidad donde se mezcla prácticamente de todo.

Otra característica de los susodichos vinos elaborados en Alsacia es su confección, igual que en Alemania buscan un equilibrio entre azúcar residual y acidez, aquí fermentan todo su azúcar (que es mucho debido a las condiciones climáticas) y crean vinos completamente secos, que según los entendidos son magníficos compañeros del plato y la gastronomía de la zona.
Capítulo aparte para unas elaboraciones dulces de mucha calidad que últimamente han tomado protagonismo, se trata de las “Vendanges tardives” y las “Sélections de grains nobles” (equivalentes por nivel de botrytis y dulzor a los Auslese y Beerenauslese germanos).

Entre las bodegas de calidad que existen en la zona, hemos podido hacernos con los vinos de Josmeyer. Elaborador ecológico y biodinámico, posee 27 hectáreas de terreno vínico de las cuales 5 son Grand Cru en los pagos de Hengts y Brand.
Hengts se sitúa a 360m. de altitud, dotado de un suelo margo-calcáreo con acusados cambios térmicos en verano. Da vinos muy temperamentales cuando son jóvenes, pero que ganan complejidad y aromas con la edad.
Brand es granítico por defecto, particularmente dotado de mica y gneis lo que proporciona a los vinos un fuerte componente mineral y una acidez fuera de toda crítica.

Notas de cata:


Josmeyer Pinot Auxerrois 2005 “H” Vieilles Vignes. Grand Cru

Presenta un claro amarillo pajizo, de aspecto brillante.
En fase olfativa se muestra cítrico, la piel de mandarina seca y rastros de pomelo son su fuerte. Con algo de tiempo en copa aparecen toques de fósforo, gas de mechero y unas tímidas flores blancas.
Boca realmente seca, de justa estructura con un recorrido medio marcado por un final algo amargo muy personal.
El retro devuelve aromas de agua de rosas y toques herbáceos algo especiados. Buena longitud pero necesitado de más expresividad.

PVDB: 8.14


Josmeyer Riesling 2004 Hengst. Grand Cru

Bonito color amarillo verdoso, con lágrima ágil y abundante.
Nariz de fruta madura, mineral calcáreo y finos toques de hollejo varietal. Con trabajo en copa aparece cierto toque de plástico nuevo…
La boca tiene una entrada correcta y seca, con notable presencia del alcohol y una fina acidez que se hace más notable con tiempo en copa. Buen recorrido, siempre con ese personal toque amargo que deja al final.
Retro bastante mineral, de marcada fruta amarilla sin madurar acompañada de hierbas aromáticas.

PVDB: 8.71


Josmeyer Gewürztraminer 1995 Hengst. Grand Cru

Intenso color dorado, de aspecto algo denso con lágrima ancha y lenta.
Increíblemente varietal este Gerwurz crecido con sus inconfundibles pétalos de rosas. Buena gama aromática de terciarios con plásticos nuevos y gas, acompañados en igualdad de condiciones e intensidad por los aromas florales, cítricos (mandarina y pomelo), lichis maduros y pulpa de uva.
La boca ha perdido cualquier resto de azúcar, realmente seco. Increíble recorrido con un ligero punto untuoso que lo dota de cierta opulencia fresca y merma un poco su alcohol integrándolo en el conjunto.
Retro sumamente varietal, piel cítrica y mineral llevados de la mano por la colonia de rosas.
Con 13 años encima ¡parece que empieza a vivir!

PVDB: 8.93


Josmeyer Gewürztraminer 2001 Hengst Vendange Tardive. Grand Cru

Amarillo dorado de lento movimiento a la vista en copa.
La botrytis hace acto de presencia acompañada de los aromas varietales. Miel, rosas, champiñones frescos y sotobosque son muy notables, más escondidos los aromas a piel de cítrico, hierbas aromáticas (lavanda y espliego) y una lima que se resiste a la nitidez.
Boca grasa, con un meloso muy correcto que supone un acierto a estas alturas de la cata, parece que lo echamos de menos… fina acidez que limpia un tanto la boca para dejar paso al mineral final.
Tremendo final por retro de terroir, su mineral se refleja nítidamente en nariz. Aparte, mandarina escarchada, menta y hierba "maría luisa" aparecen en escena, para acabar con un final de Cinzano.

PVDB: 9.03


Difícil cata que nos muestra unos vinos muy serios, con hechura claramente francesa, donde predomina el valor del suelo donde está cultivada cada variedad sobre los registros particulares de estas.
Unicamente la Gerwürztraminer, con su especial (y especiada) personalidad, parece que saca fuerzas de su interior para vencer la arrollante tendencia telúrica y a la hechura vitivinícola del lugar.
Acostumbrados a acideces subidas de tono, restos –aunque mínimos muchas veces- de azúcar residual y niveles de alcohol mucho más ligeros, estos vinos se nos antojan muy diferentes y ubicados en otra gama que sus vecinos germanos.

Tema aparte su RCP. Como todo vino galo parece que se benefician de su “savoir affaire” para marcar una cota de mínimo precio que comparándola con otras zonas resulta algo pesada. Como siempre, los gustos y paladares son los que mandan a la hora de elegir donde y como gastarse el dinero.

sábado, 24 de mayo de 2008

Risotto de alcachofa con Gewurztraminer de Pflaz.

Hoy voy a proponer un maridaje de comida/vino que creo es bastante acertado. Tenía mis dudas al respecto pues no son cocinillas fáciles de acompañar con vino y viceversa, vinos predestinados a difícil entendimiento con la materia sólida.
En una visita a mi colmado de confianza, me vine con una sugerente bolsita de risotto debajo del brazo. Se trata de unas preparaciones en crudo de una variedad muy amplia (con espárragos, salchicha y azafrán, peperoni, etc.) de posibles risottos, en esta ocasión se trata del de alcachofas.

No seré yo quien diga con que materia prima y de que forma se elabora un buen risotto (Joan, ¿para cuando una entrada al respecto?), pero como las ocasiones son las justas y se presentaba un fin de semana algo flojo culinariamente hablando, decidimos con mí santa y paciente esposa darnos un homenaje intentando combinarlo con un vino del agrado de los dos.





El preparado de arroz resulta de buena calidad, con buenas explicaciones y buen resultado final. El protagonista del plato, el arroz (decir que se precuece con un vasito del vino en cuestión…), perfecto de textura y con suficiente almidón para dejar satisfechas las oportunas ganas de criticar. Diferente suerte con la alcachofa, pues resulta un poco menos tierna y parece que se torna algo dura con respecto al tiempo de cocción del conjunto.

El vino elegido, como no, Barzen Gewürztraminer Spätlese Feinherb 2006 al punto de temperatura –no menos de 8-9º y subiendo-, nos da un perfecto ensamblaje con la comida.
Decantado unas 6-7 horas muestra un color bien dorado con una sugerente nariz de pétalos de rosa y toques yodados de mar. La boca de tendencia abocada en principio, ácida y amarga (especiada) al final.

La punta de óxido y amargor de la alcachofa se disfruta al 100% con ese especiado picoso del final del vino, ¡grandioso entendimiento entre ambos!

Dos personas y media dimos buena cuenta del plato y más del vino, ni de uno ni del otro quedó muestra alguna que pudiera testimoniar en contra. Para repetir y experimentar con otros sabores.

Salud amigos.

jueves, 22 de mayo de 2008

Recaredo Gran Reserva Brut Nature 2003

Recaredo posee 46 Ha. de viñedos propios en el Penedés. Con sede en Sant Sadurní d’Anoia, estos elaboradores de cava miman al máximo sus vinos y para ello recurren al abono de origen orgánico y a minimizar el uso de herbicidas o insecticidas.

Asimismo la recolección de las uvas es totalmente manual y elaboran cavas totalmente secos. También utilizan levaduras autóctonas y dedican parte de sus esfuerzos en la innovación y estudios de investigación que permitan seguir preservando su manera de entender la viticultura.

Hace más de 80 años que Joseph Mata Capellades fundó Caves Recaredo, siempre haciendo cavas Brut Nature, y fue pionero en el uso de la crianza en roble en este tipo de cavas.

Decir que el degüelle es siempre manual y siempre elaboran cavas de añada, siendo todos Brut Nature.

En esta ocasión tuve la oportunidad de catar y degustar el Recaredo Gran Reserva Brut Nature 2003. Elaborado con 40% de xarelo, 54% de Macabeo y un 6% de chardonnay.

En la elaboración, un pequeño porcentaje de xarelo estuvo 11 meses en roble y los tapones utilizados fueron todos de corcho natural. El aclarado manual en pupitres y el degüelle a mano sin congelar el cuello de la botella. La uva procede de fincas de Subirats y Torrelavit, en el Alt Penedés.

Nota de cata:

Color amarillo pajizo con reflejos verdosos, la burbuja es fina. En nariz inicialmente se presenta cerrado, necesita y agradece la aireación. Aparecen notas de pastelería, ligeros avainillados y claras notas tostadas, ahumados, de la chardonnay. También surgen ligeros cítricos, pan tostado y apuntes vegetales. En boca el carbónico está presente aunque no molesta, la boca es seca, muy seca al final y ligeramente ácida. A lo largo de la degustación las notas de crianza se hacen más presentes, aportando complejidad y elevando el resultado final.

Un buen cava pero algo caro, 21 euros, con competidores a similar rango de precios que en mi opinión ofrecen mucho más que este Recaredo.

Puntuación: 8,7 PCG

martes, 20 de mayo de 2008

Entre San José y Santa Teresa, San Ramón

A buen entendedor pocas palabras hacen falta. Entre las virutas de San José, los rezos de la de Calcuta y el trato de favor hacia las parturientas de San Ramón, me hacen cavilar sobre lo poco que tiene mi amigo de Santo y lo mucho de buena persona.
No ocurre muchas veces que te llamen de repente al móvil y te ofrezcan algo así… Como siempre puro altruismo guiado por el afán de conocer, relacionarse y ofrecer a los demás la posibilidad de disfrutar en buena sintonía.

La noche se presentó cargada de vidrio, muchas botellas lucían encima de la mesa, a su justa temperatura y con su hermético tapón debidamente extraído con la demora necesaria en cada caso.

Rompiendo el hielo entró un buen Champagne, bien amortiguado por unos añitos de buena guarda, Drappier Gran Cru Millésimé 2000. Bien conjuntado en nariz (la pastelería salía por encima de la copa) y mejor resuelto en boca, muy largo y agradable.
Apenas sin pensarlo y sin tiempo que perder, mojamos la siguiente copa con un buen blanco nacional, Chivite Colección 125 F.B. 1999. Un Chardonnay que tenía en su mano el demostrar hasta donde puede llegar a evolucionar, el mejor (a mi entender…) vino de la variedad en cuestión hecho en España. Sin presentar un exceso de evolución, dejó claro que sus 9 años de vida no pasan en balde, la fruta brillaba por su ausencia y lo mejor que dio de sí es un ligero toque cítrico, junto a una boca un tanto menguada, como si se hubiese deshinchado.

Ahora tocaba la prueba de fuego, 4 botellas a ciegas que sirvieron para demostrar varias cosas. La primera y más evidente, la cura de humildad que hay que hacer cuando uno se encara con este reto. La segunda y no menos interesante, la evolución de los vinos en cuestión….
Al servir los cuatros vinos prácticamente juntos, se puede comparar mucho mejor y pudimos casi por unanimidad asegurar de que se trataban de vinos del Sur de Cataluña, Priorat para ser más exacto (un gazapo acechaba silencioso entre esas botellas…).
El primero, Les Terrasses 1998 destacó por ser el primero, pero pronto, demasiado pronto empezó a evolucionar en copa y los olores de uva pasa se intensificaron demasiado y el final de boca con excesivo tostado. Llegó el turno del gazapo, un Cabrida 1999 de la antigua D.O. Tarragona (Falset), anterior a la actual D.O. Montsant. Primero algo cerrado, después mejoró con el aire y presento una olfativa decente, frutillos y algo de madera asomaba claramente. En boca algo rudo, pero gano en integración con el tiempo.
Los dos vinos restantes fueron soberbios, tanto el Clos Mogador 2000 como el Finca Dofí 2001. Algo más resultón el primero por tener un equilibrio pasmoso y una estructura que no hacía más que crecer en la copa ¡Chapeau! El Dofí bastante más potenciado, ya sea por el año de diferencia o bien por la hechura del mismo, nos hizo coincidir a casi la totalidad de la mesa en que resultaba más alcohólico que el resto.

Punto y aparte para el final de cata, con un Oporto bárbaro, de los que le gustan al anfitrión, Niepoort L.B.V. 2001. Faltan adjetivos para describirlo, redondo, opulento, sabroso, equilibrado por decir algunos…
Una aportación personal también nos permitió degustar un vino rancio del Mas Roig, procedente de una solera particular que ni se sabe en qué fecha inició su carrera, increíble.
Por último y para acabar de despejar las papilas gustativas, otro Champagne -esta vez bastante más ácido y jovial-, Pierre Peters Extra-Brut, todo un comodín a la altura de otros más grandes.

Ya por pura generosidad acabamos degustando un magnífico Armagnac de 1973 (¿casualidad que sea el año de mi nacimiento?), lógicamente alcohólico para los que no estamos acostumbrados a estos licores pero, muy gratificante en cuanto a aromas (frutos secos, especias dulces y madera vieja) e interminable en boca.
Otro licor fuerte hizo fenecer la velada, no sin antes demostrar las grandes diferencias que existen en estas bebidas espirituosas, La bota de…Brandy del Equipo Navazos fue el punto y final a una noche de sorpresas, todas procuradas por esa alma tan atenta de un magnífico y discreto anfitrión.

¡Que nos acoja en su reino muchas veces más!

domingo, 18 de mayo de 2008

Doix 2004, costers de vinyes velles

Hace unos meses Vadebacus dedicó una cata al Priorat, eligiendo cuatro de los mejores vinos que se puedan disfrutar en este momento. Entre ellos estaba un Doix 2005, que resultó el peor de los cuatro en cuanto a puntuación.
Guardaba una botella en mi armario refrigerado de Doix 2004. En primer lugar me tira la añada, 2004, magnífica a mi entender en el Priorat y en segundo lugar el Doix es siempre una garantía, a pesar del precio que tiene, sobre los 60-70 euros.
Escribo estas palabras con los restos de Doix que me quedan, tres días después de abierto y lo saboreo, si cabe, más que el primer día.
Cinco generaciones de tradición ligadas a la viticultura, viñas centenarias y la ilusión por transmitir el terroir representan el espíritu Doix. Elaboran dos vinos, el Mas Doix y el Salanques. El Doix aporta sobre el 50% de garnacha, 45% de cariñena y un 5% aproximadamente de merlot. Crianza de 12 meses en roble francés nuevo. La producción por cepa es extraordinariamente pequeña, tan solo unos 350gr. por cepa y la altitud media del suelo está entre los 300 y 400m.
Me da la sensación de que culquier información que pueda aportar se queda extremadamente corta en comparación con lo que otros amantes del vino conocen, y de primera mano. Amigo Joan, no hay nada como conocer y haber vendimiado esas tierras, ¿verdad?.
Así que me afanaré en comentar mi nota de cata sobre este fabuloso Doix 2004, maravilloso exponente del Priorat, esta vez sí, sin lugar a dudas.
A pesar de los 60 euros que pagué por él, he de decir que los volvería a pagar, sin duda. Está en un momento óptimo de consumo y no lo dejaría más de un año para su disfrute. Cada vez estoy más convencido que los años juegan en contra del Priorat, sobretodo si queremos preservar las grandes cualidades de la zona.

Mas Doix 2004: 15% de alcohol en la etiqueta, D.O.Q Priorat, garnacha y cariñena casi al 50% y un pellizco de merlot.

Nota de cata: Capa altísima con ribete violáceo, la lágrima tinta ligeramente la copa burdeos. Aprecio el alcohol al mirar la lágrima, aspecto de vino robusto.
En nariz destila Priorat: pizarra en grandes dosis, apuntes de sotobosque con la aireación, tinta china y grafito. Apuntar que a partir del segundo día se aprecian levemente torrefactos, no demasiado intensos ya que la pizarra, la licorella, predomina por encima aún.. Asoman también notas de hierbas aromáticas y atisbos de chocolate, siempre comedidos.
En boca es amplio, buen recorrido y fenomenal desenlace. Masticar piedra, retronasal a pizarra, a bosque mediterraneo. El final es larguísimo, un trago da para mucho e invita a más, a pesar de sus 15% reconocidos. El torrefacto se acentúa al tercer día en el posgusto.
Delicioso y grande este 2004, puede competir con cualquier otro. El espíritu de la bodega está presente. Enorme.

Puntuación 9,4 PCG

viernes, 16 de mayo de 2008

Punto G Rosè Brut y su erotismo

No penséis mal, "Punto G" no es el lugar de máxima excitación de la mujer: es un vino.

Gracias al regalo de un amigo (aunque fue mi mujer la obsequiada, sus razones tendrá) he podido degustar este vino rosado de sugerente nombre, producido con método cava por Casa dei Giorgi, bodega con sólo 10 años de vida ubicada en Canelli de Asti en Italia y supervisado según dicen en su país por el Giorgio Armani del vino: Enrico Giorgi.



Yo pienso que el erotismo es la capacidad que tenemos los seres humanos de vivir, experimentar, compartir y expresar placer para llegar a movilizar y activar las emociones que acompañan el contexto de un encuentro: algo similar nos pasa con el vino.
Como Carrie con su chardonnay en "Sexo en Nueva York" o Sandra Oh con su pinot noir en "Entre Copas", dejemos volar la imaginación...



IMAGINA el descorche del "Punto G" con ese color rosado aterciopelado de abundantes burbujas picaronas.
IMAGINA que por tu pecho corre una cascada de vino fresco que cae desde la boca de alguien a quién deseas, amas y te provoca pasión.
IMAGINA ese sabor joven, alegre y goloso suavemente lamido con la ternura que sólo una persona amada puede tener.
IMAGINA ese carbónico bien integrado, de acidez refrescante y trago corto que invita a más.
IMAGINA unos labios rosados y dulces como una piruleta de caramelo de fresas.
IMAGINA un final discreto pero intenso que exalta todos tus sentidos.

Ideal para acompañar en aperitivos y preliminares amorosos.

PVS 69

miércoles, 14 de mayo de 2008

Benvinguda Georgina


La família Vadebacus celebra l'arribada d'un nou membre en el seu equip. Es diu Georgina Sastrada Boscà i ès la nova filla del nostre company i amic Xavito que a hores d'ara segur es troba massa enfeinat per ocupar-se de les seves moltes aficions. La seva llar s'ha fet una mica més gran amb l'arribada de la Georgina que ferà companyia al seu germanet gran, en Xavi.

Des d' aquí la nostra enhorabona pel feliç desenllaç a la seva esposa Betlem que ja es troba a casa seva. Va per a tu amic Xavito aquest primer homenatge que espero celebrarem ben aviat com Déu mana!

Que aquest aconteixament serveixi d'estimul per algun membre del nostre equip que encara té recança a l'hora d'engrandir la seva família.

lunes, 12 de mayo de 2008

Mesón El Pueblo, del Bierzo y alrededores.

Hace ya casi 8 años que junto a un gran amigo me embarqué en la empresa de realizar el Camino de Santiago. Pedaleamos durante 6 días sin parar, contra viento, calor y lluvias, un total de 805 Km.… Un suplicio, verdad?? Pues no, toda una experiencia digna de recomendar.

Lo que más destacaría de esa aventura, es el ambiente de la gente que te rodea en esas “adversidades”, el calor de aquellos desconocidos que sin conocerte de nada te brindan su ayuda, su altruista aportación al disfrute personal.
Aparte de conocer mucha gente diversa de un crisol étnico muy variado, destacaría otro aspecto muy atractivo para la gente, como yo, que guste de descubrir la gastronomía de cada lugar. ¡Y son muchas las posibilidades desde el Pirineo navarro hasta el occidente peninsular, la húmeda y auténtica Galicia!

Destacaré la zona del Bierzo, por ser la que más me sedujo y donde pude reponerme plácidamente en aquellos días de kilómetros y kilómetros, además, de poder volver en repetidas ocasiones por aquellos lares.
Famoso el pueblo de Cacabelos, sede de Prada a Tope, establecimiento dedicado a la difusión de los productos de la zona.

De ahí este escrito, ya que por suerte del que escribe, he descubierto un oasis parecido a aquel que hace ocho años me abrió sus puertas, Mesón El Pueblo. Se trata de una tienda de productos bercianos (embutidos, quesos, conservas de todo tipo, etc.) de primera calidad, que a la vez dispone de un pequeño mesón/restaurante contiguo para poder degustar los mejores platos de la zona, todo realizado en el acto por manos muy dadas en la materia.
Estoy totalmente seguro que nadie le hará un feo a un botillo recién hecho, una ración de cecina recién cortada o un lacón con grelos de aquellos que reponen alma y espíritu al unísono, donde no faltará un señor pan que algunos lectores sin saberlo ya han probado.
Añadiendo autenticidad y devoción por la zona, una selección de vinos que va desde la gama completa de Prada a Tope (ojo con su maceración carbónica, espectacular mencía en estado primario), pasando por Riojas de buena RCP y blancos gallegos. Todo a precios muy comedidos, pensados para el disfrute de las comidas que allí se sirven.


David y su equipo se encargan de mostrar la autenticidad del Bierzo, así que si os animáis a pasar por allí no dudéis en recordarle lo enoenamorados y gastronomilocos que somos todos los que leemos este humilde blog.

¡Buen camino!


Mesón El Pueblo
Avda. Comas i Solà
Rubí, 08191 (Barcelona)
Telf. 93-588 64 58

sábado, 10 de mayo de 2008

Albariño de Fefiñanes 2006

Las bodegas del Palacio de Fefiñanes recogen su nombre del palacio de mismo nombre situado en Cambados, en el Val do Salnés, una de las principales subzonas de la D.O. Rías Baixas. El Palacio, también conocido como Palacio de Figueroa, se levanta inspirado en épocas renacentistas en la plaza del mismo nombre, y es considerado como uno de los más bellos de toda Galicia. El Val do Salnés representa una de las zonas más bellas y enriquecedoras de todo el litoral gallego: gastronomía, belleza paisajística, arquitectónica…

La bodega comercializa tres calidades diferentes de vinos con variedad albariño: Albariño de Fefiñanes, que motiva esta entrada, Albariño de Fefiñanes III Año y 1583 Albariño de Fefiñanes como su vino top.

Albariño de Fefiñanes 2006 : 100% albariño, se comercializa en botella rhin, raro entre este tipo de vinos, y tiene 12,5% de alcohol. Realiza la fermentación en acero inoxidable y es embotellado durante el primer año, es un vino joven.

Nota de cata:

Amarillo pajizo, carbónico presente al servir en la copa, muy propio de la varietal, poco a poco se va desvaneciendo.

En nariz, manzana ácida, hierba fresca, notitas amieladas y de fruta con hueso, melocotón verde, recuerdos minerales, salinos.

En boca es amplio, de entrada ácida, buen recorrido y rico posgusto, donde juegan en equilibrio la acidez y la fruta blanca, proporcionando frescor.

Puntuación: 8’5 PCG

jueves, 8 de mayo de 2008

Spanien, das schöne Land des Weins und der Gesänge

España, el bello pais del vino y las canciones.

Johann Wolfgang von Goethe

Mientras se está sobrio (So lang man nüchtern ist)
del "Diván Occidental-Oriental"

So lang man nüchtern ist, gefällt das Schlechte;

Wie man getrunken hat, weiß man das Rechte;
Nur ist das Übermaß auch gleich zuhanden:
Hafis, o lehre mich, wie du's verstanden.
Denn meine Meinung ist nicht übertrieben:
Wenn man nicht trinken kann, soll man nicht lieben;
Doch sollt ihr Trinker euch nicht besser dünken:
Wenn man nicht lieben kann, soll man nicht trinken.

Mientras se está sobrio, gusta lo malo,
cuando se ha bebido, se sabe lo correcto.
El exceso, también yo, Dios me asista,
lo comprendo como tú, al punto.
Pues mi opinión no es exagerada:

cuando no se puede beber, no se puede amar.
Mas vosotros, bebedores, debéis practicar:
cuando no se puede amar, no se puede beber.

Johann Wolfgang von Goethe (28 de agosto de 1749 – 22 de marzo de 1832)


Cuando nuestro buen amigo Alex está de vacaciones se produce un bendito revuelo en nuestra pequeña comunidad de aficionados al riesling. Lejos de caer en una repetitiva monotonía las catas de riesling impregnan cada vez más nuestro conocimiento y agitan con más fuerza nuestro reducido imperio de los sentidos.
Alex Barzen, enólogo,productor y sobre todo amigo de esta casa nos propuso realizar una cata vertical con el denominador común de cepas viejas de riesling,Trocken Alte Reben,con poco azucar residual, predominántemente seco, y de añadas diferentes.
Así la 2004 empezaba a desprender aromas secundarios como cola de carpintero e hidrocarburos, la 2005, sublime con aromas de frutas verdes y cítricas integradas junto a recuerdos de frutos secos, la 2007 aún sin embotellar, la más floral y a la vez tropical. Si algo distingue estos Spätlese y Auslese Trocken es su acidez carbónica en armonía con una sensación muy fresca en boca.
Más complejo , si cabe, fue su auslese barrique, fruto de su paso por tierras francesas. Una práctica que no es muy frecuente en tierras germanas. Mención especial para su primer "hijo" hace ahora 23 años con una acidez que lo conserva "joven" y sin signos apreciables de fatiga por ser un vino extremadamente seco.
La velada se completó con un vino de hielo de hace 8 años de un productor vecino y dos Spätburgunder (pinot noir) también de la zona que maridaron un estofado de jabalí, marca de la casa Cardona, que alargaron la "conversación" hasta bien entrada la madrugada.
Mención especial para el sufrido transporte de taxis y sus clientes que se ven sometidos a todo tipo de "abusos"por parte de los más chistosos del grupo.




Crónica y apuntes de cata:

Empezamos fuertes, con un gran ejemplo de hasta donde puede llegar una buena elaboración de Riesling vinificado completamente seco (Trocken rezaba la antigua etiqueta) en 1985, uno de los primeros “experimentos” de nuestro amigo germano. Despertó nuestras papilas gustativas con una increíble acidez que lo mantiene vivo, con la suficiente estructura todavía para continuar su camino hacia la inmortalidad de la mano de una importante petroleada.

Seguimos con una vertical de su mejor vino seco, Riesling Alte Reben (viñas viejas), desde su primera cosecha en 2004 hasta la muestra de 2007, ahora mismo en proceso de afinamiento y apunto de embotellarse. El catar 4 añadas juntas muestra por un lado las características de cada añada y por el otro, la hechura que el propio enólogo ha querido darle.
2004 fue es cuando se compró el viñedo, el vino salió un poco como dijo la viña y no como posteriormente, dice el enólogo con su permiso. Hay trabajo de arreglos, acondicionamientos y reestructuraciones en esta viña prefiloxérica que muestran en ésta y añadas sucesivas la valía de la misma.

Por resumir un poco, diremos que 2004 es un vino con una mínima evolución, que se mantiene uniforme y varietal. 2005 es el fruto de una gran añada, agradable y satisfactorio en todas sus dimensiones –que son muchas- que gusta sin duda a todo el mundo por su volumen. Con 2006, la niña bonita de Alex, se trabajó algo más con las lías resultando un vino que durará muchos años y que ahora mismo se encuentra menos evolucionado que su anterior cosecha (curioso en éste el final amargo en boca, al más puro estilo de los grandes de la región).
Punto y aparte con la neonata 2007, irradia primarios de fruta tan exótica y tan al punto de maduración que parecía otro vino –alguien osó compararlo con…¡sauvignon blanc de Rueda!-, pero se le intuían grandes maneras en el futuro.


Como novedad en 2007, de la misma viña que sale este Alte Reben podemos disfrutar de una elaboración Spätlese Feinherb (semi-dulce) con unos 18gr/l de azúcar residual, donde el autor ha querido potenciar las virtudes de las cepas centenarias. Todos nos miramos a los ojos al probarlo, con sorpresa y alegría por saber que en breve dispondremos de él (incluso en botella mágnum en exclusiva para Vadebacus y allegados).


Reseteamos nuestros paladares con un Sekt 2005 Brut, donde personalmente me pareció notar una mejor expresión de la Riesling con burbujas en comparación con anteriores Brut Nature del mismo año.

Con el siguiente vino, ya entrando en dulces, otra vez se repitieron las miradas de satisfacción y alegría. Riesling & Kerner Auslese Barrique 2000 sirvió para hacernos entender lo que es una barrica alemana bien ensamblada con su variedad reina, finos hidrocarburos terciarios acompañaron siempre a una nariz de azúcar quemado y miel. La boca sugestiva al máximo con una fina y estremecedora acidez…. ¡Sin palabras, una sorpresa mayúscula!

Después, le tocó el turno a un vino amigo de uvas congeladas, Enkircher Steffensberg Eiswein 1999. Finos plásticos nuevos, acetonas y pegamentos volatilizaban una nariz repleta de flores blancas y mineral sulfuroso. Largo y provocador como pocos, con el plus que le otorgan los años de cautiverio en vidrio. Para deleitarse con su única compañía.


Y como último vino blanco, dulce y divino, Riesling Beerenauslese 2006, llamado a filas para devolver a la añada 2005 el trono que tiene vetado por encontrarse en su “época tonta”. Este 2006 se encuentra pletórico, con la fruta primaria muy evidente y una opulencia en boca que da miedo, toques de champiñones y fina acidez. El potencial de estas elaboraciones hacen necesario el disfrutarlas ya o bien olvidarse muchos años, pronto se cerrará y quedará hermético, blindado, a la semejanza del 2005 .



Cambio de tercio para degustar una pareja de tintos ligeros de capa y fina envergadura, Regnery Spätburgunder (pinot noir) 2006. El primero sin crianza en barrica, elaborado para evolucionar en botella durante largos años, más redondo y sedoso que la última vez que lo probamos. Hechura aparte para el siguiente y último tinto, casi un año en roble alemán y francés dan una evidencia de madera que todavía no está integrada pero que promete llevarse muy bien con la líquida materia prima.


martes, 6 de mayo de 2008

Dominic, Paco, Alex y Vadebacus en Porrera

Da gusto cuando hay confianza, dejando de lado eso otro que dicen sobre ella. Alex Barzen llegaba a España directamente de Alemania, visita periódica al garaje Vadebacus y un deseo por su parte: visitar La Tena, la finca donde Paco y Dominic obran el milagro de sus vinos, los Clos Dominic.

Alex Barzen tiene su bodega en Reil, en la Mosela, zona de grandes inclinaciones y difíciles cosechas. Quería visitar el Priorat, coincidiendo con la Fira de Falset. La Tena es preciosa, perfecta para entender la filosofía y el sentimiento de los que la trabajan.

Dominic nos abrió las puertas de la finca y de su bodega. Paco nos llevó a la Tena, algún Vadebacus la visitaba por primera vez. Es allí donde entiendes sus vinos, el lugar al que te transportas cuando descorchas un Clos Dominic en tu casa o con tus amigos. Explicar ese conjunto de sensaciones es difícil por no decir imposible.

Alex quedó encantado, podéis verlo en las fotos junto a Paco Castillo (la prolongación de las cepas de la Tena son sus brazos).

Jornada de anécdotas y de contemplación de la bodega, de coca de huevo y de chocolate, de Clos Dominic Vinyes Altes 2006 (recién embotellado) y de Clos Dominic Vinyes Baixes 2006. Maravillosos los dos, transmiten la filosofía de la bodega, una magnífica añada por lo que pudimos comprobar.

Las fotos lo explican todo: dan ganas de respirar el aire del Priorat, disfrutar de la tranquilidad de Porrera, beber los tintos de Clos Dominic y los blancos de riesling de Alex Barzen. Blanco y negro conviviendo juntos, disfrutando de una jornada festiva en Porrera, de la gran hospitalidad de Paco y Dominic.

Y nosotros, los Vadebacus, disfrutando como en un sueño entre pizarras.

domingo, 4 de mayo de 2008

Reichsgraf von Kesselstatt Scharzhofberger Spätlese 2005

La impaciencia es a veces una falta de espera, una convulsión interior que te hace avanzar a unas condiciones que, por simple lógica, serán mejores.
Cuando compré este vino no hace más de un mes, el sufrido y sincero “tendero” no dejó de avisarme: “Oscar, por lo menos 5 años… paciencia”. Supongo que ahora, cuando vea que una de las botellas ya ha pasado de su recipiente de vidrio a un recipiente orgánico no tardará en amonestar y a la vez pedir informes sobre lo acontecido. Cosas de adictos, ¡yonkis divinos!

Reichsgraf von Kesselstatt puede presumir de ser la bodega con una de las historias más largas del país germano.
Según cuentan desde 1340, año en que un primer documento data su comienzo, la bodega avanza por el tiempo apoyada en una única variedad, su caballo de batalla, la Riesling.
Con 36 hectáreas en la Mosela Alta se convierte en uno de los dominios más grandes y repartidos de la zona en cuestión.
De sus tierras en propiedad se podrían diferenciar tres, que son las que dan nombre a sus vinos de pago: En la población de Graach destaca “Josephshöfer" (desde 1858 en monopolio privado, para lo bueno y lo malo…), en Wiltingen y compartido con 8 productores más, el pago mítico de referencia para muchos, “Scharzhofberger”, y por último “Nies´chen” en la población de Kasel, dedicado casi exclusivamente a elaborar Eiswein cuando la cosecha es propicia.
Su catálogo es amplio, se pueden encontrar vinos básicos, GC (Grosses Gewächs, vinos secos de pagos clasificados) y prácticamente todo la gama del QmP, desde los abocados Kabinett a los seleccionados y botritizados Beerenauslese, sin olvidar el escaso Eiswein.

En esta ocasión toca centrarse en un vino procedente del pago rey -por lo menos para mí- Scharzhofberger, donde la pizarra gris desmoronada toma el carácter de anfitriona en los vinos producidos en las estribaciones de la codiciada colina.
Al pertenecer a la categoría Spätlese posee una cantidad de azúcar residual bastante alta (122 gr/l), que incluso sería suficiente para pasar a la siguiente categoría, la seleccionada Auslese (en todo caso el hacedor es quien dicta su categoría en rigor a la trayectoria de la bodega o valor personal). Tanto dulzor necesita de una acidez equivalente (8,5 gr/l) que mitigue la pesadez en boca, que equilibre sensaciones y refresque el trago. Doy fe de ello, más que refrescar lo que hace es fomentar casi irracionalmente el trago…

Nota de cata:


Visual de color amarillo dorado, con gran brillo interior de lento
movimiento con una lágrima dispersa y ancha.
Decantado con 6 horas de antelación abundan las flores blancas (manzanilla y margarita), la fruta es comedida y varietal con presencia de níspero muy maduro, pera limonera, pulpa de uva madura y sensaciones de melón muy maduro y dulzón. Un aroma parecido al de pegamento, deja paso a un hidrocarburo que asoma timidamente para no dejarnos ya en toda la cata, incluso después de 3 días al aire.
La boca es pura provocación, con una entrada bastante untuosa -que parece que se resista a ser absorbido-, abre la puerta a una acidez que crece dentro de la boca por segundos... realmente fascinante. Gran recorrido y mejor paso por boca.
En retro devuelve claros aromas de piel de naranja amarga, hueso de cereza , limón dulce y pinceladas de azufre mineral.
Una profunda acidez se alarga casi infinitamente en el paladar dejando sensaciones sumamente satisfactorias.

Puntuación: 9,2 POG


Con vinos como este, me planteo seriamente el liberar la bodega de botellas superfluas y cargarme de vinos que realmente tengan la capacidad de hacerme acariciar el cielo, que aporten un máximo de sensaciones divinas.

¡Viva la Diva!

viernes, 2 de mayo de 2008

Renovarse o morir

Parece que los cambios están de moda. En Vadebacus llevábamos planteándonos cambiar la imagen de presentación desde hacía varios meses. Decidir el nuevo diseño lleva tiempo y nada está improvisado.
Finalmente nos hemos decidido por la imagen o logo que veis en la cabecera. Estamos satisfechos, nos gusta el colorido, por supuesto.
Representa un pequeño cambio para vosotros, nuestros lectores, pero para nosotros es un pequeño punto de inflexión en nuestra corta pero intensa trayectoria.
Desde Vadebacus os damos las gracias a todos por vuestra fidelidad.

jueves, 1 de mayo de 2008

Jean Leon Cabernet Sauvignon Reserva 2002

Jean Leon se llamaba en realidad Ceferino Carrión. Santanderino, emigró de España para irse con sólo 19 años a Paris, Nueva York y finalmente Hollywood, donde tuvo la fortuna de conocer a grandes figuras del celuloide, como James Dean, con quien abrió un restaurante en Beverly Hills. Se movió en los grandes círculos, conoció a los personajes más influyentes de la época y su vida está plagada de curiosidades y anécdotas.

En 1963 se planteó crear su propio vino en el Penedés, introduciendo variedades foráneas como las Cabernet y la Chardonnay traídas expresamente de la zona de Burdeos.

El pago “Jean Leon” está constituido por 150 hectáreas donde se plantaron dichas cepas y es de este pago donde extrae este fantástico Jean Leon Reserva 2002 Cabernet Sauvignon.

Para hacernos una idea de la calidad de sus vinos, el Gran Reserva del 1983 fue elegido como uno de los mejores 8 vinos del mundo, galardón obtenido en 1993.

Jean Leon Reserva 2002. 85% Cabernet Sauvignon y 15% Cabernet Franc. Crianza de dos años en roble francés y americano. Permanencia posterior de otros dos años en botella antes de salir al mercado. 13,5 % de alcohol.

Nota de cata:

Color picota brillante, ribete algo difuminado.
Aromas de fruta negra, especiados, pimienta negra que aparece por retronasal más tarde. Ligeramente balsámico. Aparece con horas de aireación varietales como el pimiento y el chocolate, muy comedido y el regaliz dulce.
En boca tiene cuerpo, taninos presentes en este 2002, pero bastante redondos, con pocas aristas. El final es largo, con esos recuerdos a pimienta que aparecen de nuevo con una pincelada de chocolate y dejes cárnicos. Muy rico y buenísima RCP: 15 euros.

Puntuación: 8,8 PCG