martes, 29 de abril de 2008

Clos Martinet 2001

Desde la tierra de la pizarra me llega la oportunidad de catar este gran vino, nunca antes probado con unos añitos encima, 7 para ser exactos.

Todo empezó cuando un compañero del grupo, amigo y cuñado del que escribe, me pidió que le hiciese una pequeña revisión de su armario de vinos. Conforme iba recorriendo las filas y filas de vino que posee, mis pelos se erguían cada vez que una joyita pasaba por mis retinas, son muchas las que guarda a capa y espada para años venideros…. Entre tanto caldo magnífico aparecieron dos botellas de Clos Martinet 2001 y como soy algo escéptico con la guarda de estos vinos, le aconsejé que no les diera mucha vida más, vamos, que pronto hiciese trabajar a su amigo el sacacorchos para disfrutarlos como se merecían.
Una botella la tomó con su santa esposa (hermana del menda) al poco tiempo, la otra, después de dos meses ha sido ofrecida a mi pobre paladar junto con la ya clásica tortilla de patatas al estilo Gallifa que tan por la mano tiene la primogénita de mi padre.
Sin querer ser demasiado explícito con lo relativo al vino, comentar tan sólo que el creador de éste, Josep Lluís Perez Ovejero, fue uno de los visionarios del Priorat moderno. Su apuesta por el terruño está acompañada por la integración de variedades foráneas que acompañen a las autóctonas de la zona, como la garnacha.
El afán investigador de este profesor de la escuela de enología de Falset, hace que su bodega englobe vinificaciones especiales, como diversos monovarietales de merlot o syrah.


Nota de cata:

D.O.ca.: Priorat
Bodega: Mas Martinet Viticultors
Variedades: 35% garnacha, 35% merlot, 20% cabernet sauvignon y 10% syrah
Crianza: 18 meses en barrica de roble francés
Alc. %: 14,5º


Color picota madura de capa media, de aspecto algo amarronado con un ribete muy pequeño más rojizo.
Decantado justo antes de servir se nota una nariz muy franca y explícita. Fruta roja y negra madura, toques de hierbas de monte seco abundan en nariz, junto con registros de frutos secos, dátiles, algo de uva pasa y bastante balsámico que decrece conforme el oxígeno hace su función. Con tiempo, aparecen notas de tabaco rubio y madera de cedro con tenues pinceladas de mineral autóctono.
Boca sin una sola arista punzante, redondo y sedoso con un tacto magnífico. Los taninos todavía bastante presentes son pura seda, domados por la estancia en botella, no hacen más que añadirse a tan homogenea boca y dan un plus en el recorrido..
Resulta largo en boca, con retro de varias especias (pimienta, vainilla, canela), bombón de licor y marcadas notas terrosas. Un regusto amargoso se añade a un final muy elegante, sobrado de personalidad.

Puntuación: 8.85 POG


Como opinión totalmente personal -basada por desgracia en experiencias poco afortunadas-, no me planteo la guarda de los vinos de la zona, prefiero beberlos cuando su juventud es arrogante, su potencia más explícita y, a mi parecer, cuando son más minerales y con la profundidad del terroir como bandera.
Normalmente intento consumir estos vinos dentro de los 4-5 años despues de la cosecha, aunque de justos es reconocer que este Clos martinet 2001 está perfectamente evolucionado y no hay signos de cansancio, pero tampoco ganará con más botella...

domingo, 27 de abril de 2008

La adicción alemana

No es mujer aunque es diva

la sangre que corre por sus venas

no es azul, es brillante y dorada…



Es irresistible, en su etapa adolescente ya apunta maneras pero cuando llega a la mayoría de edad es una delicia. En Vadebacus, cuando le dedicamos una noche nos ilumina y nos eriza el vello de tal forma que alargamos el momento lo más posible.


Sí, se trata de una uva: la riesling. Cada día nos sorprende más, en cada cata nos damos cuenta de que es poseedora de una intriga que la hace sumamente apetecible, la queremos conocer, más y más, pero cada encuentro en diferente, y eso enamora.


Fue una noche entre Orquídeas y rosas, de quesos franceses de pasta blanda, perfectos para acompañar los cuatro vinos que disfrutamos. Se alargó hasta después de la medianoche, como siempre acabó entre risas y esos momentos de soledad que acompañan a la reflexión, gran noche.


Cuatro vinos alemanes fueron elegidos más una sorpresa final añadida. Los vinos, Egon Müller Scharzhofberger Kabinett 1998,Gessinger Zeltinger Sonnenhur Auslese *** 1995, Gessinger Zeltinger Sonnenhur Auslese* 1990 y Gessinger Zeltinger Schlossberg Eiswein 1990.
Cuatro vinos de muchos quilates con una bodega protagonista, Weingut Gessinger, y un quinto ya conocido por Vadebacus, un champagne: Pierre Peters Cuvee Speciale 1999, cortesía de Carles Palahí, nuestro W.R. Hearst particular.


Weingut Gessinger está sita en la localidad de Zeltingen (en el corazón justo de Mittel-Mosel), famosa por poseer tres reputados pagos: Himmelreich, Schlossberg y Sonnenuhr. Ese trípode de tierras seleccionadas se nutren de una composición mineral pareja, pizarra de la época Devon desmoronada al 100%.
La bodega Gessinger es de propiedad familiar desde 1680 e incluso antes ya de 1900 pertenecían a la VW (Vereinigte Weingutsbesitzer Koblenz), una asociación que promovía la calidad. Por tanto, con 320 años a la espalda y la 9ª generación trabajando en la bodega, se declaran en armonía con los vinos y su seleccionada tierra:

“Pasión y conocimiento son necesarios para producir un riesling mineral, con delicados aromas de fruta en armonía con la naturaleza”


Winzer Alfred Gessinger Dixit



Notas de cata:



Decir que en general, los cuatro primeros vinos han recibido el mismo tiempo de decantación, aproximadamente unas 5 horas.

Egon Müller Scharzhofberger Kabinett 1998:

Se presenta con una visual amarillo pálido pero brillante, con irisaciones verdosas.
Nariz sumamente emocionante, marcada por las notas terciarias en forma de hidrocarburos varios (goma, gas, plástico nuevo). Aparecen también de muy buena forma frutas cítricas, notas florales sutiles y toques minerales de azufre.
La boca destaca por su gran acidez, equilibrada y cortada casi con láser se podría decir. Tremendamente seco a estas alturas de su vida y con un equilibrio pasmoso. Muy largo y cítrico en el final de boca.
Retro incalculable en longitud por su acidez, que añade retroaromas de melocotón verde y toques salinos.

Puntuación VDB: 9.27


Gessinger Zeltinger Sonnenhur Auslese *** 1995:

Uno de los mejores de la noche, con un color amarillo dorado de lágrima fácil.
Fase olfativa muy amplia con sobresalientes hierbas aromáticas (lavanda seca) mezcladas con los finos hidrocarburos. Toques de oliva verde prensada que desembocan en un claro y nítido aroma de menta fresca acompañado de flor de azahar.
La boca se caracteriza por su estructura altiva, con un espinazo central bien definido. Recorrido aterciopelado con una acidez creciente que deja sensaciones de carbónico por su frescura y un final muy prolongado donde ésta también es la protagonista.
El paladar se queda casi anestesiado por tal cantidad de sensaciones, pero los aromas en retro vuelven a la carga con dejes de Fanta de limón dulce, cáscaras de cítrico secas y mineral autóctono.
Vino muy complejo y realmente satisfactorio por su accesibilidad que durará muchos lustros.

Puntuación VDB: 9.31



Gessinger Zeltinger Sonnenhur Auslese* 1990:

Destaca su color de oro viejo, casi tiene tendencias rojizas… tanto en el corcho como en suspensión en el propio vino aparecen multitud de cristales, bitartratos transparentes que no afectan ni a la nariz ni a la boca por ser totalmente neutros.
Olfativamente prodigan los toques melosos mezclados con olores de goma nueva o Diesel. Parece que le cuesta abrirse al mundo, pero poco a poco muestra más cítricos (membrillo, lima madura) y toques definidos de miel y flores blancas (margarita y magnolia).
La boca es un armazón compacto, como si de una pelota de frutas dulces se expandiera y llenara toda la cavidad. Acidez sublime que contrarresta casi totalmente ese abocamiento predominante, dando paso a un paso por boca realmente denso, casi oleoso.
Final larguísimo con recuerdos de miel fresca, fruta blanca muy madura y toques herbáceos que lo dotan de personalidad y originalidad.

Puntuación VDB: 9.24


Gessinger Zeltinger Schlossberg Eiswein 1990:

El tiempo ha pasado lento para este Eiswein que muestra un color ambarino, dorado muy, muy viejo.
Increíble nariz de hidrocarburo profundo que con generoso movimiento se va transformando tal que crisálida esplendorosa en un ramillete de flores secas (lavanda, espliego y muchas más) en combinación con nítidos y claros aromas de menta fresca muy definidos. Los terpénicos se van mitigando poco a poco, dejando gomas y parafinas en su camino hacia la oxigenación total.
La boca eriza el vello más inmóvil, un juego entre dulce, ácido, seco y amargo seduce de tal manera que no sabes que es lo que tienes dentro de la boca. La entrada está marcada por una opulencia que se torna acidez punzante en breves segundos, dejando un paso final amargo en el paladar y la mente.
Largo, tremendamente largo, casi extasiante por alusiones, marcando claramente su territorio aromático (flores blancas muy abiertas, nísperos, carne y hueso de melocotón muy maduro) y dejando una sensación telúrica que hace transportarse a las inmediaciones de la bodega.

Puntuación VDB: 9.42



Pierre Peters Cuvée Speciale Grand Cru 1999:


Amarillo dorado de poca intensidad, con muy fina burbuja que forma una ancha corona de grueso calibre, difícil de borrar.
Suaves aromas de levaduras, pastelería, pan tostado, pera, toques cítricos de sorbete y cáscara de limón, mineral fino y punzante, calcáreo, con marcado carácter autóctono.
Boca muy grata, con total integración del carbónico que desaparece ipso-facto. Acidez media y estructura densa, compleja, que necesita de botella para acabar de afinarse y modelarse.
Final de fruta blanca madura, mineral calcáreo y toques ahumados, muy largo en boca, su fina acidez perdura largo tiempo.



Puntuación VDB: 9.1

viernes, 25 de abril de 2008

Cap de Barbaría


Entiéndase barbaría no como el establecimiento donde periódicamente, los que aun podemos, nos dejamos tomar el pelo sino como el lugar de procedencia de las razias berberiscas del mediterraneo en épocas pretéritas, cuando los turcos dominaban gran parte del Mare Nostrum.

En aquel entonces los pueblos costeros de nuestra geografía debían aprender a defenderse de aquellas incursiones piratas que asolaron gran parte de Catalunya, el Levante y las Islas Baleares.
Y es en estas últimas donde el problema adquirió verdaderos tintes dramáticos. Numerosos testimonios ya sea escritos o en forma de torres de defensa nos recuerdan hoy en día que el ver una vela en el horizonte era signo de mal presagio.

En ocasión de un reciente viaje a las islas Pitiusas y en concreto a la pequeña isla de Formentera me soplaron al oido el nombre de Cap de Barbaría. Una punta con un faro y los vestigios de una Torre de "guaita" que apuntaban directamente, a través del Gran Azul, a las costas africanas.

Un nombre que sirve a la literatura y que es momenclatura también de un vino muy curioso que se elabora únicamente en Formentera. Cap de Barbaría 2002 es el producto estrella de una artesanal Bodega de Formentera, con los terrenos a tocar del Cabo llamado de Barbería y que compaginan le enología con turismo rural de alto standing.

Xavier Figuerola, que es el director enólogo, explica que producen aproximádamente 8 mil botellas al año. Utilizan un coupage de 4 variedades con cabernet sauvignon, merlot, monastrell y la propia de las Baleares, la fogoneu. Mientras que las dos primeras reciben un tratamiento a base de roble francés nuevo y de segundo año, las más "salvajes" van directamente al roble americano.

El tiempo de permanencia es variable. La cata es la que decide los cambios de bota y el momento óptimo de separar el mosto de la madera. Los trasvases -curioso nombre ahora que la palabra está demonizada por la sequía- se realizan por gravedad y si la evolución del vino no es la esperada, aquel año no se saca cosecha alguna al mercado.




Nota de Cata


Cap de Barbaría 2002
8 mil botellas al año
Variedades : cabernet sauvignon y merlot en barricas de roble francés nuevo y de segundo año; y monastrell y fogoneu en roble americano
14% vol


Tiene una entrada muy golosa en boca. Higos maduros con notas de anís y ciruelas verdes. Algo herbáceo en el retrogusto con aroma de hinojo y hierba buena. Pese a la primera impresión opulenta es muy equilibrado con taninos muy domados que lo hacen muy redondo al paladar, resistiendo la complejidad.
Una rareza si tenemos en cuenta la limitada producción pero muy característico y con un marcado acento diferenciador.¿Sera la fogoneu?


Nota CP :9.1

Fotos originales del Autor

miércoles, 23 de abril de 2008

BUENA COMPAÑIA, EN BUEN RESTAURANTE

Buena compañía, buena comida, buen vino, todo ello en un buen restaurante, RANCHO EL PASO. Me gustaría comentar y agradecer a la dirección la iniciativa ,no demasiado generalizada, de ofrecer a sus clientes que una gran cantidad de los platos de su carta sea sin gluten, por lo tanto apto para celiacos, permitiendo así que las personas que padecen este trastorno no limiten su elección a carne a la plancha y poco más. Los mayores lo agradecen, pero los niños hay que verlos poder pedir unas croquetas o unos canalones como todos los demás, su sonrisa es la prueba de lo inteligente de esta propuesta. Repito: felicidades a Rancho el Paso.


Vicente y yo , con nuestras respectivas familias, quedamos un par de fines de semanas atrás para hablar de unas posibles vacaciones conjuntas a nuestro paraíso particular "la MOSELA". Decidimos que una buena cena y un buen vino, para empezar, estaría bien y elegimos el citado restaurante; después de elegir los platos nos dejamos aconsejar en el vino por José María, maitre y uno de los dueños del restaurante, con su habitual amabilidad, y después de una breve pero interesante conversación, sobre vinos claro, nos presento un Ribera del Duero cuyo nombre resulta cuanto menos impactante, TIBERIO, ¡rediez!, los que van a morir te saludan pensamos, pero no, resulto ser un vino nada, nada violento.



BODEGAS TORREMORÓN, es quien realiza este vino, la bodega comercializa otros dos nombres más, TORREMORÓN Y SENDERILLO, cada nombre dispone de diferentes calidades, en el caso del vino que degustamos, Tiberio, tenemos un vino joven, un joven roble, un crianza y un reserva.


Bodegas Torremorón fue fundada en 1957 por 57 viticultores de la zona. Con los años nuevos socios se fueron incorporando a la cooperativa, la mayoría del viñedo se sitúa a 800 metros de altitud en la orilla norte del rio Duero en Quintanamanvirgo, pueblo situado en la provincia de Burgos con larga tradición vinícola. En la actualidad bodegas Torremorón cuenta con 126 socios y 260 ha de viñedo propio.


La vendimia se realiza a mano, en viñas con una edad de entre 15 y 40 años, aunque existen parcelas con viñedos centenarios, fruto con el cual se realizan los vinos mas representativos de la bodega.


TIBERIO RESERVA 2000 fue quien acompañó la cena aquella noche, con una maceración de 25 días este caldo pasa después a envejecer durante un periodo que oscila de entre 16 y 24 meses en barricas nuevas de roble francés y americano, permaneciendo después de su embotellado, un mínimo de 12 meses antes de su comercialización.

Nota de cata.


Color rojo picota de capa media baja, con ribete atejado y lágrima viva y abundante. De inicio su nariz es golosa con claros aromas de fruta roja madura acompañado de sutiles torrefactos, vainillas, cacaos y fondos balsámicos de regaliz. Con tiempo en copa aparecen notas de bombón de licor y recuerdos de aromas de sotobosque. Boca de paso fácil, justa acidez, aparecen las sensaciones de la fase olfativa, con ligeros toques especiados tímidos y recatados. Grato final, persistente retronasal con recuerdos de frutas rojas y hierbas aromáticas (TOMILLO).


Un reserva correcto, aunque sin grandes pretensiones, con una relación calidad precio interesante, (sobre 12 euros en tienda), y al que creemos que una estancia mucho más larga en botella no le sea demasiado favorable, con lo que humildemente queremos recomendar a los que dispongan de alguna botella no esperen demasiado en abrirla, al contrario de lo que dice el refranero español, en este caso MAS VALE PRONTO QUE NUNCA.

Valoración 8.5

lunes, 21 de abril de 2008

Lava y Malvasía, alianza forzada.

Parece increíble lo que se puede llegar a conseguir con tesón y fuerza de voluntad.
Vengo a citar en esta entrada los vinos de la D.O. Lanzarote, crecidos en medio de adversidades y siendo para la gran mayoría de amantes del vino, unos grandes desconocidos.

Os pongo un poco en antecedentes;

En el año 1730, más de cien volcanes de diferentes tamaños vomitaron lava durante más de 6 años casi ininterrumpidamente. La isla, que apenas mide 800 Km. cuadrados, quedó parcialmente cubierta de lava y allí donde la piedra fundida no pudo llegar, lo hizo la ceniza volcánica cubriendo igualmente toda la superficie del atolón isleño. Depende en que lugares, la capa de ceniza (gravilla más bien, denominada picón) alcanza 6 m. de altura.

Los lugareños que se dedicaban a la agricultura en vez de auto flagelarse por las pérdidas presentadas, intentaron rehacer su economía adaptándose al nuevo medio.
Un medio tan hostil necesita de grandes reformas para poder extraer algo de provecho, como en el caso de la viña. Al ser la superficie un colchón de picón de diferente grueso, los agricultores se dedicaron a confeccionar hoyos en forma de embudo hasta llegar a la tierra vegetal y allí en el fondo, plantaron de 1 a 3 vides por hoyo, construyendo unos pequeños muretes en la parte superior del cono para proteger a la planta de los vientos Alisios. Estas corrientes de aire que proviene del desierto del Sáhara, siegan cualquier hoja, tallo o zarcillo que asoma por encima del murete, pero a la vez, proporciona humedad del océano que se condensa en la negra piedra, transformándose en rocío que alimenta la planta.
¡Cuando la pluviometría anual no supera los 150mm. toda ayuda externa es bien recibida!




No existen demasiadas bodegas en la isla, pero la más grande, antigua y conocida por sus vinos es El Grifo. Fundada después de las erupciones, en 1775, posee 50 hectáreas que rodean la bodega y la dotan de un material vínico muy característico, con un fuerte reflejo de su tierra (¿o deberíamos decir, volcán?).

Este “Malvasía Fermentado en Barrica 2003” es uno de sus caldos más conseguidos, selección de racimos muy maduros, maceraciones pre-fermentativas, fermentación alcohólica en barrica nueva (de roble francés y americano) y posterior batonnage de sus lías durante varios meses, hacen de este vino el líder del catálogo.


Nota de cata:

D.O.: Lanzarote
Varietales: 100% Malvasía
Alc. %: 13.5º
Precio: 15€

Presenta una visual subida de tono, amarillo dorado con toques verdosos, lágrima simétrica y lenta.
Nariz marcada por el mineral tan atípico, con muchas flores blancas (acacia), finos cítricos y sensual especiado (jengibre). Rastros de mantequilla y vainilla asoman la “nariz” detrás de tan original abanico de olores.
Boca de peso, con cierta opulencia de entrada que se transforma en un fino picor en el centro de la lengua, ganando en el paso por boca una fina acidez ligada a un amargor latente e in crescendo con el trago repetido. Curiosamente muy seco, sin rastro de azúcar residual.
Retro con muchísimo mineral volcánico, herbáceos ligeros y persistencia de ese amargor tan característico como largo.

Puntuación: 8.85

sábado, 19 de abril de 2008

Torelló 225 Brut Nature Gran Reserva 2004

Más espumosos, el calor asoma y cualquier excusa es buena para saciar la sed, relajarse después de una dura jornada.

Donde vivo, Cerdanyola, han abierto una tienda de las llamadas delicatessen. Lleva unos meses intentando abrirse un hueco en el mercado, pobre en mi ciudad en lo que se refiere a vinos y licores. Se llama La Floridita y está en una de las zonas con más sentido comercial de la ciudad, concretamente en la c/ Sant Francesc tocando Santa Anna.

Allí son muy amables, requisito que junto con las buenas recomendaciones y los precios ajustados, es imprescindible para crearse una fiel clientela. No siempre se acierta, las recomendaciones son personales y, de la misma forma que no me gustó un Veuve Ambal, espumoso de la Borgoña por 10 euros, sí que me encantó y enamoró el reciente Torelló 225 Brut Nature Gran Reserva 2004.

Torelló es de las históricas del cava. También produce vinos no espumosos pero lo que la distingue es el mundo de los espumosos. La historia reciente de la familia se relaciona con Marc Mir, bisabuelo de los actuales propietarios, que fue quien replantó las cepas después del ataque que sufrió el Penedés en el s. XIX con la filoxera. Ya a mediados del s. XX, Francisco Torelló encauza la actividad empresarial agraria tradicional hacia el sector vitivinícola, y de ahí al estrellato. Actualmente es Ernestina Torelló, junto con sus hijos Toni y Paco quien están a cargo de las Cavas.

Agradezco a Roser las facilidades para elaborar el comentario sobre este magnífico cava que he tenido la fortuna de disfrutar.

Torelló 225 Brut Nature Gran Reserva 2004: Macabeo, xarel·lo y parellada de viñas propias de Can Martí plantadas desde hace 40 años. Recolección manual. Prensado suave para la obtención del mosto, crianza en barrica de roble “allier”, “limousine” y americano. Segunda fermentación en botella. Mínimo de 30 meses de crianza en rima. 225 proviene de la capacidad de la barrica que utilizan para elaborar el cava.

Nota de cata:
Color dorado, burbuja fina y no demasiado explosiva.
Aromas procedentes de la barrica, vainilla principalmente, pero también recuerdos a fruta blanca muy madura, similares a los que encontramos en los viejos tondonias blancos, posiblemente tostados de la barrica. Si tuviéramos que elegir una palabra para describir su nariz sería que embauca.

En boca tiene un paso agradable, poniéndose de manifiesto por vía retronasal esos recuerdos tostados de la barrica, con una perfecta integración del carbónico y una sensación de frescura y redondez que eleva el resultado y que invita a más.


Puntuación: 8,9 PCG

jueves, 17 de abril de 2008

Raimat Abadía Blanc 2002 y mi incredulidad

¡Varietalmente imposible!

Eso es lo que pensé cuando en una librería de Llafranc (¡sí, sí, librería y en Llafranc, plena Costa Brava!) vi que tenían a la venta una novedad que en aquel entonces -hace justo 3 años- acababa de salir a la venta.

Raimat, la bodega más grande de la D.O. Costers del Segre se lanzó a la piscina comercializando un vino realizado con unos varietales que nunca hubiésemos situado en esas tierras.
Imaginaos un vino blanco, de la zona, que en su coupage lleve bastante Chardonnay, algo de Albariño y bastante menos de Sauvignon Blanc, todo ello criado en barrica nueva francesa durante 5 meses… ¡Compré dos botellas!, la primera murió una semana después, la otra, hace dos días.

Recuerdo que hace tres años me gustó bastante, pero como últimamente estoy muy, muy crítico con cualquier vino blanco que pasa por mis manos, decidí que ya era hora de descubrir qué satisfacciones o penalidades me esperaban al descorchar tan curioso vino que es, como definen en su etiqueta, “de guarda”.
Lo más curioso del tema es que con el tiempo que ha pasado en botella, cada varietal ha cobrado vida propia, definiéndose en diferentes partes de la cata, por separado, casi personalmente se podría decir.

Nota de cata:

Bodega: Raimat
Alc.: 12.5º
Precio: 8€

Magnífico color amarillo dorado, con mucho brillo que sugestiona ácidamente.
Claros aromas de fruta cítrica como limón y lima bien madura, heno segado, ceniza y mantequilla fresca (aquí tenemos la Chardonnay). Con cierta aireación aparecen pinceladas de herbáceos y toques florales de jazmín (Sauvignon Blanc).
La boca es bien curiosa, con cierta opulencia que no se espera pero con gran acidez (¡voila, Albariño a la palestra!) que ataca en varias fases. Primero en el centro de la boca, y después de tragarlo, en el fondo del paladar con más intensidad si cabe. ¡Bendita acidez! Gran estructura achacable a la madera y a la gran uva utilizada, en perfecta y discreta unión.
Largo recorrido en boca, con un final provocador y rico en matices. Nísperos, manzana verde, piel de uva y toques yodados nos recuerdan la variada composición del vino. Más acidez para un persistente y grato recuerdo…

Puntuación: 8,7 POG


Al Cesar lo que es del Cesar, este vino ha soportado perfectamente el paso de 62 meses sin dar signos de flaqueza, incluso, le auguro varios años de vida por delante.
Ideal con unos fideos con sepia, su fresca acidez invita a repetir el trago a cada cucharada.

martes, 15 de abril de 2008

Heidsieck & Co Monopole Blue Top

Todos los que me conocen saben que soy un enamorado de los espumosos. Me gusta probar cosas nuevas y tirarme a la piscina, aunque en algunas ocasiones me den gato por liebre. No suelo comprar vino en supermercados más que alguna vez, cuando no hay más remedio por la premura del tiempo o en contadas excepciones como la que propicia la entrada de hoy.

Encontrar un Champagne por debajo de los 20 euros es complicado, y que lo vendan en una conocida cadena de supermercados aquí en Barcelona no genera demasiada confianza en el producto. Afortunadamente existen los “peros” y las sorpresas agradables que generan satisfación: Heidsieck & Co Monopole Blue Top.

Los orígenes de Heidsieck & Co Monopole se remontan al s. XVIII, siguiendo los pasos de Florens-Louis Heidsieck, su sobrino Henri-Louis Walbaum y su cuñado Auguste Heidsieck crearon la firma y cien años después se vendían mas de un millón de botellas por todo el mundo e incluso en 1911 suministraban en exclusiva el champagne a la corte inglesa. Hoy en día, Heidsieck pertenece al grupo Vranken, con sede en Epernay, que también produce Pommery.

Nota de cata: Champagne NV, sin añada, 70% de pinot noir, 20% chardonnay y un 10% de pinot menieur. 12% de alcohol.

Dorado pálido, algún reflejo rojizo, burbuja escasa y pequeña. Nariz muy parca en aromas, punzada cítrica inicial, manzana al horno, pan tostado, hierba seca y también algo balsámico al final. Boca muy cremosa, delicioso recorrido algo seco en el paladar, con recuerdos a manzana ácida y cítricos y final cremoso con retro a brie.


Puntuación: 8'6 PCG

domingo, 13 de abril de 2008

Conversando con Carla y José



Sucedió una noche de primavera con el agravante de nocturnidad. Nuestro querido compañero y amigo Vicente nos hizo partícipe de una invitación sorpresa e inexcusable que su primo José había organizado.

El resultado, una velada que entrará en los anales de la pequeña historia de Vadebacus. Condiciones indispensables que no faltaron : un anfitrión de lo más dispuesto, unos comensales en muy buena armonía y un vino que sorprendió e incluso emocionó al más cerebral del grupo. Y si no que se lo pregunten a la recepcionista del taxi a la hora del regreso más o menos accidentado...

En un mundo globalizado el hilo conductor fue el syrah "sin fronteras". Fueron cuatro producciones de Italia, Navarra, Australia y Francia, representantes de cuatro maneras distintas de trabajar con esta variedad tan floral. Así nos encontramos con un Planeta Syrah 2004, proveniente de Sicilia, un García Burgos 2006 más cercano, un australiano Penfolds Bin 389 ,con un coupage con cabernet y syrah, y por último un galo Cornas M. Chapoutier 1997.
El juego se basó en una cata a ciegas donde se apuntaron todas las sensaciones con puntuaciones individuales. Así mientras que los dos primeros, Planeta Syrah y García Burgos, fueron menos complejos por ser los más jóvenes pero no menos interesantes, el Penfolds y el Cornas se alzaron con el trono al encontrarse en su punto óptimo de consumo.
Una evidencia : imposible de afirmar categóricamente que se reconociera el syrah en cada uno de los vinos a excepción si cabe del García Burgos de Navarra, aunque se palpaba cierto aroma floral en todos ellos. Notas lácticas, compotadas y poca madera junto a una elegancia en boca fueron también las características más relevantes.

Todo ello amenizado con un maridaje que llenó el estómago y algo más con la susurrante voz de la ahora Primera Dama Francesa, Carla Bruni, que hizo soñar a más de uno...

Notas de Cata

Planeta syrah 2004:

Capa medioalta, ribete cardenalicio. Aromas especiados, fresas con nata inicialmente, tabacos, mantequilla, pastelería (briox), tisana. Con el paso del tiempo violetas, herbáceos, coca-cola sin gas.
En boca es amargo, áspero pero con taninos limados.
Un vino que apunta maneras de joven y con poca presencia de la madera.

Puntación Vadebacus: 8,72


García Burgos 2006

Capa alta, la lágrima tiñe la copa.
Inicialmente aromas de reducido, coles de bruselas, cuero, caramelo de violetas, bombón de licor.
En boca algo alcohólico y potente, aunque el paso es sedoso y con final aterciopelado.
Mejora con la aireación en copa.

Puntuación Vadebacus: 8,70


Penfolds Bin 389


Capa alta y casi sin ribete. Lágrima muy abundante.
Nariz algo "rara", olor a jabón, barniz, algo especiado. También anises confitados y tabaco.
Paso por boca sedoso y con taninos muy limados. Enormemente largo: la boca lo mejor, ¡enorme!

Puntuación Vadebacus: 9,26


Cornas M.Chapoutier 1997


Un vino con luz, luminoso podríamos llamarlo. Capa media.
Aromas a olivas verdes amargas, algo reducido. Toques de puro, de sotobosque.
En boca es suave, delicioso, con una acidez increíble, presagiando que puede tener varios años más de vida.Un vino al viejo estilo, con personalidad.

Puntuación Vadebacus: 9,20

viernes, 11 de abril de 2008

IEC Número 9

La fiesta del maridaje, de la conjunción entre la comida y el vino. Los vinos y su maridaje, con este pretexto el amigo Olaf, alma mater del blog 1+..., nos une a todos los bloggers para que comentemos posibles combinaciones.

Aquí en Vadebacus cuidamos siempre ese binomio que forman el chantar y el beber, tanto a nivel particular, y en muchas notas de cata podéis ver que van unidas a algún plato, como en las catas grupales.

Queremos subrayar que el mejor de los maridajes posibles es la buena compañía. Disfrutar de uno o varios vinos con personas con tus mismas inquietudes, con el mismo afán de saber es la mejor combinación posible. Todos buscamos personas afines, crear un grupo con el que poder satisfacer nuestras ansias de conocer nuevos vinos y disfrutar de los conocidos.

Hoy quisiéramos con esta entrada que todos los aficionados al mundo del vino os sintáis en armonía con Vadebacus, haceros partícipes de ese sentimiento especial que es la cata conjunta.
Por supuesto en esta ocasión cataremos un vino y lo combinaremos con un plato.
El vino : Clos Dominic Vinyes Altes 2002 y el plato: unos medallones de solomillo de ternera.

Cocinar el solomillo no tiene secreto alguno, una buena plancha, los medallones y una pizca de sal, al final. Al que escribe estas palabras no le entusiasma la carne cruda, sangrienta. Más bién hecha, cocinada, sin pasarse de fuego, por supuesto. El resultado está a la vista en la siguiente foto.



El vino, ese Clos Dominic Vinyes Altes de una bodega amiga, para qué negarlo. La añada 2002 fue la primera que salió al mercado. Este Priorat tiene el sello de la bodega, es un vino personal. Lo podemos decir después de haber catado sus vinos año tras año y haberlos disfrutado, en más de una ocasión, in situ con los que lo hacen posible. Muy pocas botellas deben quedar de este CDVA 2002, más bién diría que ninguna. Ahora está en un muy buen momento de consumo, diferente en su disfrute al momento en que salío por las puertas de la bodega. Hace unos pocos meses pudimos disfrutar de otra botella y ahora lo notamos más domado, más tierno, aterciopelado en boca. Ni que decir que la combinación con el solomillo fue la perfecta para el momento: el sabor de la carne y la personalidad del vino, juntos de la mano recorriendo el camino.

Clos Dominic Vinyes Altes 2002: Celler Francisco Castillo. D.O.Q Priorat. Carinyena en mayor proporción. 14'5 % de alcohol en etiqueta.


Nota de cata:

Fue decantado apenas media hora. En un primer momento apareció cerrado, hermético en aromas pero el decantador y el oxígeno lo pusieron en su sitio. Capa alta, ribete algo más claro pero prácticamente igual.
Lo primero que aflora es la fruta madura y el cacao, cacao del bueno, fino y aportando elegancia. Después aparece el balsámico, la menta mezclada con pinceladas de regaliz, sin abusar este último. Olores de bosque húmedo, sin abrumar, nada sobresale salvo el cacao, maravilloso. Sin discusión es el denominador común de todos los VA que he probado de la bodega.
En boca es sedoso, aterciopelado, para nada alcohólico, sorprende la buena evolución que ha tenido en estos años. Parece incluso ligero y de paso agil pero dejando huella desde el principio hasta el final. Recuerdos de regaliz y cacao al final. Frescor en la parte posterior de los dientes aportada por pinceladas de After Eight. Invita a seguir bebiendo y disfrutando.
Quien tenga alguna botella que la abra ya, es el momento oportuno.

Puntuación: 9 PVDB

jueves, 10 de abril de 2008

Dr. Bürkling-Wolf Rechbächel Auslese 1998

Imaginad que historia de descendencias; A mediados del siglo XVI, Bernhard Bürklin (alcalde de Wachenheim por aquel entonces) consiguió fundar la finca a su medida, pero no fue hasta trescientos años después -cuando un descendiente suyo tomó las riendas de la bodega- que sus vinos destacaron de verdad.
Albert Bürklin, casado con Luise Wolf no tuvieron problemas para situar los vinos de la bodega Dr. Bürklin-Wolf en el primer escalafón de la clase alta alemana.
Hoy, despues de unos siglos de posicionamiento y experiencia adquirida, todo está en manos de Bettina Bürklin, descendiente directa del fundador.

Dentro de su zona de producción, Palatinado (Pflaz), representa una de las más grandes en cuanto a producción y tamaño físico, tanto que se celebran conciertos en su interior varias veces al año.
Como en tantas otras del lugar, la variedad reina indiscutible es la Riesling, pero también trabajan con alguna otra variedad con muy buenos resultados, como la Scheurebe (cruce entre Riesling y Silvaner).
Debido a esas dimensiones de bodega, casi 90 hectáreas, pueden permitirse el lujo de producir cerca de 600.000 botellas, entre las que destacan las de los pagos Kirchenstrück, Jesuitengarten, Pechstein, Reiterpfad, Langenmorgen y Kalkofen.

Este Rechbächel Auslese 1998 que presento a continuación es un tanto atípico, debido sobretodo a su curiosa "elaboración espontánea”.
Resulta que 2550 l. de mosto que en principio iba destinado a crear un GC (Grosses Gewächs, vino prácticamente seco) paró su fermentación alcohólica de repente, sin más motivo que su propia personalidad, resultando un vino con un azúcar residual considerable (65 gr./l.). Con esas características, lógicamente se prescinde del nombramiento GC y se pasa a la categoría Auslese de la QmP.
Otros datos a tener en cuenta son sus equitativos niveles de alcohol y acidez final, con 10º y 7,5 gr./l. respectivamente, es un vino sumamente equilibrado, con mucha homogeneidad de sensaciones y -como es normal en estos caldos aun con 10 años a la espalda- con un futuro muy prometedor a medio y largo plazo.

Nota de cata:

Solo destapar la botella, que por cierto tiene un magnífico corcho, se notan los olores diesel inconfundibles de la variedad crecida en su interior. Decantado por más de 5 horas, sigue evolucionando hacia un ramillete de flores aromáticas frescas, jazmín y flor de tilo que se mezclan con los toques cítricos y minerales tan del lugar.
La boca es multidimensional, hace que a los sensores de la boca les cueste asimilar tantos registros. Justo abocado de entrada, pasa con un nivel de untuosidad a medida de su fina acidez que crece por momentos dentro de la cavidad. Recorrido envolvente con una trama que hace recapacitar sobre nuestro baremo de satisfacción.
El final en boca se torna algo amargo, prolongandose cítricamente durante largo tiempo y devolviendo aromas de azufre fino, miel de tilo y piel de uva.

Después de 24 h decantado vuelve el toque de hidrocarburo (parafina y combustible de Zippo) con un aumento de su fruta melosa (melón maduro, melocotón de viña) y los del mineral patrio.

En una palabra; Imperecedero


Puntuación: 9,15 POG

martes, 8 de abril de 2008

Rosado Rendé Masdéu




El rosado por definición es una asignatura pendiente y una de las singularidades más denostadas a la par que más desconocidas del extenso mundo de la enología.

Tras participar en discusiones de todo tipo -hay gente que de cabezona se le queda el cuerpo pequeño para soportar tanta materia gris dormida- he llegado a la conclusión de que todas las variedades son buenas en la viña del señor.

Si bien los llamados champagnes "rosé" sí que son adorados y glorificados en su justa medida no ocurre lo mismo con los llamados vinos rosados. Vulgarmente se asocia este tipo de vinos claretes a la gama más baja de la bodega y se tiende a generalizar una nota de cata preestablecida con tópicos conocidos como sabor a golosinas y gominolas más o menos empalagosas.

Pues siento romper con tanta cerrazón intelectual pero en materia de rosados, como de blancos o negros se abre un amplísimo abanico de colores donde lo importante son los matices individuales y no las opiniones de gurús palaciegos.

El que nos ocupa es un rosado de syrah de la casa Rendé Masdéu en la Espluga de Francolí, Conca de Barberà, con parcelas muy próximas al Monasterio de Poblet, a tocar de las murallas. Es una añada joven, 2007, puesto que ahí juega un papel muy importante la frescura y juventud del producto. La uva, monovarietal de syrah, es otra de las aportaciones de la Bodega que también comercializa otros productos dignos de contar en una redacción aparte. Se aplican dos maceraciones sucesivas en frío seguidas de una fermentación a baja temperatura y una ligera crianza sobre sus lías.

El resultado: un producto fresco, unos aromas intensos y complejos y un gusto expresivo y muy intenso. Y todo con una RCP envidiable.


Nota de cata

Rosat Syrah 2007
Bodega : Rendé Masdéu
D.O. : Conca de Barberà
Maceración y fermentación en frío y ligera crianza sobre sus lías
Graduación alcohólica : 13,5 %
Precio : 3,50 €


Color rosado intenso, grosella, de capa media y una lágrima viva. Paso en boca fulgurante con aromas a frutas del bosque, sabor a hierbas frescas y cerezas muy maduras. Un postgusto donde se aprecian notas balsámicas y a caramelo pero con un contrapunto ácido que lo convierte muy meloso. Aparecen notas terciarias de humedad y rocío, arándanos y tabaco rubio que mitigan su graduación alcohólica. Conviene empezar a tomarlo a unos 7 -8 grados de temperatura para luego ir experimentando todo el abanico apetitoso y floral de la syrah.

Ni que decir tiene que el precio es imbatible. La única pega es que sólo se comercializa en la misma Bodega.


Puntuación : 8.8 PCP

sábado, 5 de abril de 2008

Gran Reserva 890, clásico inmortal.

Curioso nombre (numero) para un vino particularmente muy clásico.
Se debe a que en el 10 de julio de 1890, cinco viticultores vascos crearon una bodega en el Barrio de Estación de Haro, que al poco tiempo pasaría a llamarse La Rioja alta.
Esta bodega es de las pocas que siguen creando vinos de alma clásica riojana usando grandes tinos de madera viejos, prolongadas crianzas en barricas usadas y largo tiempo de estancia en botella antes de ser comercializados. Todo ello particularidades que dotan a estos productos de un sabor, un bouquet diferente a lo que estamos acostumbrados ultimamente. Acidez latente, claro color casi sin capa alguna, olores terciarios que no desaparecen y una posibilidad de envejecer que muchos querrían.

En fin, antes de que se me vea más el plumero y me tachéis de enoenamorado del estilo, decir que en el catálogo de vinos de la bodega en cuestión hay sitio también para algún nuevo tinto de hechura menos clásica, aunque salvo esa leve intromisión, todos los vinos creados llevan el clasicismo en sus venas. Famosos sus hermanos pequeño y mediano, Viña Ardanza y Gran Reserva 904 respectivamente, el primero con practicamente 70 años de historia y el segundo con probadas virtudes riojanas.

El que hoy nos ocupa es el producto más grande de la bodega, este Gran Reserva 890 1995, un vino que fue, es y será uno de los iconos en la Rioja clásica. Cuesta de asimilar que recién sacado al mercado, este practicamente monovarietal de Tempranillo tenga un currículum de 6 años en barrica americana (con 12 trasiegas manuales) y que lleve en su receptáculo de vidrio la friolera de... ¡70 meses!
La añada en cuestión está clasificada como excelente, confirmado pues por la salida al mercado de este vino que solo "existe" cuando las condiciones y la calidad de la cosecha así lo permiten.
Dato importante en todo caso para otra de sus grandes cualidades, la guarda y evolución del vino, siendo en este caso muy favorable durante muchos decenios.

Nota de cata:

Magnífico color rojo cereza madura, de capa media-baja y un ribete brillante de color rubí.
Claros aromas clásicos de crianza con madera envinada, cera de abeja, cueros viejos y una bonita gama frutal con fresas, cerezas, membrillo, frutos secos y hasta recuerdos de miel.
Boca sumamente ácida -ya se dejaba intuir con la nariz- con fina estructura redondeada por los años pasados, aunque con fortaleza para aguantar las embestidas de los años venideros. Recorrido impresionante y una trama final que se alarga hasta el infinito.
Retro de fruta roja seca, madera vieja, orejones, y maravillosa arcilla roja. Su acidez se alarga en las encías creando una longitud bárbara en la boca.

Sin duda alguna confeccionado para el deleite futuro de nuestros nietos.

Puntuación: 9,25 POG


Agradecer a quien me permitio catar este grandioso vino su generosidad y su capacidad de sorprenderme, amén de hacer el mejor pan en muchos kilómetros a la redonda...

jueves, 3 de abril de 2008

Raimat Vallcorba 1990

Hola compañeros, por fin me he decidido a escribir y como bien dice un amigo nuestro, más vale tarde que nunca.
El motivo de esta botella es por un gran acontecimiento, que se celebra una vez al año y es ¡¡el aniversario de mi mujer!!
Este vino, que tan buenos recuerdos me trae a la mente, de un buen día que visitamos la bodega Carles, Oscar y un servidor, en los inicios de nuestra cultura vinícola. Con grandes risas recuerdo que nos presentaron la bodega y nos tomaron por tres amigos muy amigos…que bueno!!




Nota de cata:

D/O: Costers del Segre
Bodega: Raimat
Variedades: Cabernet Sauvignon.
Graduación: 13º



Magnífica conservación en la botella y excelente estado del corcho.
Color teja fuerte. Al principio algo cerrado, pero al poco rato sale el famoso pimiento, sin ánimo de ofender, muy discreto y rápido en desaparecer. Con mucha fuerza de madera vieja, que tal vez llega a cansar, olores a barro rojo con algunas notas de monte (especias). Sabor intenso para su edad, con pocos matices pero muy bueno para beber con poca cantidad de comida (por la tarde, hablando sin más).
Me recordó algún vino francés que no recuerdo el nombre, seguro que un Burdeos.


Puntuación: 8.4 PXS

martes, 1 de abril de 2008

Somontano, crisol de variedades.

La comunidad aragonesa siempre ha sido una zona de gran valor vínico, cualquiera que tenga buena memoria en el tema puede recordar por ejemplo que Cariñena era una de las denominaciones que siempre ha reinado en cuanto a vinos de mesa y ,como no, de vino “de cada día”.
Varias denominaciones existen en dicha comunidad, todas ellas apoyadas hasta hace bien poco en la producción de vinos sencillos, dedicados a vender cantidad pese que su calidad dejara mucho que desear.
Calatayud, Campo de Borja y la antes comentada, Cariñena, son denominaciones que últimamente luchan por conseguir un hueco en el segmento de vinos de calidad, aprovechándose considerablemente en la Garnacha que tanta producción ha dado siempre.

Creada con otras aspiraciones sale a la palestra la D.O. Somontano, formada alrededor de no más de tres bodegas que lucharon por imponer ciertos aires de modernidad. Utilizando métodos nuevos y, sobretodo, permitiendo variedades foráneas para engendrar productos bien acabados y con posibilidades de triunfo en el duro mercado nacional copado por los nombres de Rioja y Ribera del Duero.


Hoy en día pasearse por las carreteras de dicha D.O. es todo un placer, los viñedos se extienden por los campos secos de lluvia por kilómetros, en perfecta linealidad y en simbiosis con las modernas bodegas nacidas de la nada.

Uno de los miembros de Vadebacus propuso hacer una cata temática de la zona y como ganas no nos faltan, nos dedicamos a recopilar y tratar de encontrar los vinos más característicos de la zona:


Enate Chardonnay F.B. 2004:

Uno de los mejores vinos blancos de la D.O. (con el permiso del nuevo vino de la misma bodega, Enate Uno), creado 100% con la aclimatada Chardonnay y criado 6 meses en el mejor roble francés.
Un vino pensado para aguantar el paso del tiempo relativamente, incluso necesitado de él para acabar de ensamblar algunas notas demasiado evidentes del aporte maderil.

Bodega: Viñedos y crianzas del Alto Aragón (Enate)
Alc. %: 13,5
Precio: 17€



Bonito color amarillo dorado muy brillante y con semblanza densa, con ancha lágrima de lento recorrido.
El primer y más fuerte aroma que desprende es el de la vainilla, dejando un tanto atrás la fruta amarilla, cítricos y heno segado de una intensidad notablemente menor. Afinando las fosas nasales se atisban almendras amargas, mantequilla algo rancia y tras bastante oxígeno ligeras pinceladas de ceniza.
Boca muy densa, con cierta estructura sabrosa que otorga plenitud. Acido en su justa medida y agradable frescura (cítrica) en el final de boca, que junto a un deje amargo enriquece su paso.
Retro bastante cítrico (monda de limón, piel seca de naranja) y notables recuerdos de crema catalana.

Puntuación VDB: 8.67


Ballabriga Auctor 2005:

Este vino de fundamento modesto, proviene de una bodega muy personal, dispuesta a enseñar sus armas a quien guste de productos con el sello de la personalidad.
Varias son las opciones que ofrece dicha casa. Auctor es un multivarietal que utiliza Cabernet Sauvignon, Merlot y Garnacha para formar un vino tánico y con posibilidad de evolución favorable a medio plazo.

Bodega: Bodegas Ballabriga
Alc. %: 13,5º
Precio: 11 €


De un color picota de capa media-alta, sin ribete aparente por su juventud.
Nariz con frutos rojos (grosella, fresa madura) y un trasfondo de tabaco rubio muy conjuntado. Después un curioso olor a bolsa de pipas saladas y ligeros especiados amables.
Boca astringente, pero con un buen paso y recorrido medio. Final prolongado por sus taninos todavía muy presentes.
Dejes balsámicos en retro junto a buenas frutas del bosque maceradas.

Puntuación VDB: 8.21


Ballabriga Selección Parraleta 2005:

Monovarietal de la uva autóctona de la zona, Parraleta (no confundir con Graciano, no tiene nada que ver…).

Bodega: Bodegas Ballabriga
Alc. %: 13,5º
Precio: 20 €


Visual de color picota de capa alta con un bello ribete violeta y una lágrima teñida.
Flores desbordan la copa con una frescura no esperada. Caramelo de violetas, canela y tabaco rubio se dan la mano para dejar paso a los toques de regaliz y tofee con chocolate.
La boca es de entrada sugestiva, con un magnífico recorrido y mejor paso. Acidez mezclada con sabrosura, un tanino integrado y redondo, delicado casi.
Retro de marcado carácter frutal, con suave acidez y muy buena longitud en boca.

Puntuación VDB: 8.73


Blecua 2001:

Uno de los primeros grandes vinos de la D.O. que nació con el encargo de representar a su bodega, Viñas del Vero, en la gama alta de sus vinos. Pese a ser ideado, cultivado y realizado en la casa madre, siempre ha tenido su propia bodega para descartar cualquier tipo de influencia con respecto a todo el resto de la gama de la casa madre.
Cuatro varietales forman el coupage de este caldo, Cabernet Sauvignon, Merlot, Tempranillo y Garnacha. Las crianzas se realizan de forma separada hasta el duodécimo mes en tonel francés, catando entonces para hacer la composición final y pasando ocho meses más mezclados hasta que se embotella.

Bodega: Blecua
Alc. %: 14º
Precio: 57 €



Color casi negro en el centro con un fino ribete mas ocre. Capa alta y lágrima abundante.Destacado un olor muy yodado, parece que necesita algo de aire. Después la caja de puros, fruta negra al punto de madurez y finos registros minerales (arcilla roja).Su boca le hace ganar enteros con una angulosa estructura de principio a fin. Una explosión de matices recorre la cavidad dejando notar sus taninos pulidos por el tiempo.
Retro muy marcado con persistencia de toques minerales, algo de compotados y una longitud en boca considerable.
Posiblemente en su mejor momento de consumo.

Puntuación VDB: 8.98



Enate Merlot-Merlot 2003:

Durante mucho tiempo, este monovarietal de Merlot resultó de los mejores y más reputados vinos de la variedad de nuestro país.
La bodega tiene especial cuidado en el ensamblaje de las partidas de esta uva, tratando así de que el producto final sea especialmente homogéneo añada tras añada. Siempre destacada la cara mas golosa de la variedad, afinando al máximo una maduración por si misma complicada en climas diferentes a su origen.
Esta añada 2003 realizó la maloláctica en madera y permaneció 14 meses en inmaculado roble francés de la mejor calidad.

Bodega: Viñedos y crianzas del Alto Aragón (Enate)
Alc. %: 14º
Precio: 22€


Color cereza de capa media, ribete rojizo y lágrima tintada.
Nariz bastante marcada por los recuerdos de anchoa, casi molestos. Fruta negra y roja aparece poco a poco para mostrar su lado más amable, con puntadas de vainilla y ligeros especiados.
Boca bastante ácida, con marcado carácter especiado que se traduce en un ligero amargor muy varietal. Astringente y algo secante, podría ser que le faltara un tanto de equilibrio en sus sensaciones para acabar de ser totalmente placentero.
Retro con dejes de fruta, yodo marino, toques de torrefactos y regaliz negra.

Puntuación VDB: 8.2



Como conclusión de esta cata, decir que aparte del tercer vino (Ballabriga Parraleta) ningún otro mostraba una característica de la zona. Parece que los vinos no aporten notas diferenciadoras con respecto al universo vinícola nacional, totalmente dispuesto éste a crear unos vinos de corte estándar y sin aportes característicos de sus zonas.

¿Perdemos rusticidad a cambio de globalización?



Nota; Como vino “TOP” de la cata, estaba pensado probar un Enate Reserva Especial Tapies 1998, pero una botella defectuosa nos quitó ese privilegio y nos obligó a buscar alternativas rápidas con el Merlot-merlot de la misma bodega…
Nos consta que en breve podremos volver a darle otra oportunidad al susodicho de 70€…