domingo, 21 de diciembre de 2008

In Nomine Domini



El pasado domingo sirvió de excusa para descorchar la mejor selección de los frutos de la Tena, finca de referencia de Clos Dominic, bodega de corte familiar que reside en Porrera al que nos une algo más que la típica relación cliente-consumidor para convertirse en franca amistad e interés cómplice de su pasión y maneras de ver el mundo del vino.
Una estupenda lassagna sirvió de excusa para la ocasión a la que se unieron unos comensales entusiasmados por la perspectiva de un fin de semana memorable. Para algunos el día antes había supuesto una blanca jornada de esquí y snow con el que el maltrato del cuerpo debía ser compensado con algo más que descanso y contemplación.


El aperitivo era amenizado por un Paul Bara Comtesse Marie de France Brut Millésimé 1998, seguido de un Pierre Peters, Cuvée Spéciale Les Chétillons 2000. El Paul Bara, elaborado en Bouzy, goza de la burbuja medida de un pinot noir que le da un toque característico de nueces y albaricoque.


El Pierre Peters es muy diferente en su espléndida variante de Cuvée Spécial 2000. Es un Blanc de Blancs Chardonnay procedente de un terroir con viñedos de más de 70 años de Le Mesnil. El mineral, su nota más sobresaliente, se combina perfectamente con destellos más florales y húmedos muy propias de la zona de producción.

La lassagna abrió paso a la selección de prioratos seleccionados de Clos Dominic. La garnatxa adquiere categoría divina en las torturadas laderas de la Finca La Tena. Una montaña calcárea, soleada, seca y torturada por los elementos exprime todo su potencial para dar lo mejor de sí mismo. La madre tierra escucha los conjuros de una milenaria brujería; sólo hay que escuchar para oír los lamentos del mosto cuando fermenta en la soledad de una lóbrega bodega. Cada año se obra el milagro de convertir el polvo en sangre, la materia inerte en río de vida, la árida brisa en savia de vida…

Este ritual tan pagano como el origen de los tiempos rindió homenaje al hechizo de convertir un simple zumo de fruta en el latido de una tierra que reivindica sus raíces en un océano global. Así probamos el Vinyes Altes, potente, con grafito y cola de carpintero en su máxima expresión y las selecciones de Ingrid y Míriam que son, aun más si cabe, exponentes de la más alta calidad que atesora la Bodega.

El remate era importante. Había que bajar del pedestal. Rindieron su cometido un Bürklín-Wolf Beerenauslese del 88, extraordinario con una veta petrolífera manando de su interior, y un clásico, no por ello menos sorprendente,Eiswein Barzen del 2001.


La guinda del pastel y con apenas un mínimo porcentaje de graduación alcohólica fue para un Poiré Granit Eric Bordelet, comúnmente conocido como sidra de pera, elaborado a partir de frutas muy seleccionadas y de una variedad propia y muy exclusiva del país galo.
Una bonita manera de despedir el año, aunque por suerte no será la última. Seguiremos informando.

2 comentarios:

Dominic: "la bruja del vino" dijo...

Mi hijo Andreu de 10 años, q aprende rapidamente el arte de la cata, puesto que le dejamos catar todo, y el arte de la brujería, puesto que es mi "ojito derecho", ayer me preguntaba : mama: ¿Com es fa el budú?...ufff
pues lo dicho, me comentaba que esa sidra lo dejó realmente descolocado, él pensaba que el summun de sus gustos estaba en la champagne (A él si le gusta más el Pinot - como a mama, pero la sidra le encantó, maravilla de sidra de pera, pues eso, tendremos que pillar una botella para el próximo cumple del crio, pq prefiero que beba sidra a que practique el budú...jajajaja).
UN PETO
I BON NADAL

Carlos Palahí dijo...

Hola Domi.
Tens un fill que ès la pera...:-)
Us desitjo un Bon Nadal amb la confiança de poder retrobar-nos l'any vinent.
Molts petons.

C.P.