viernes, 12 de diciembre de 2008

Entre vecinos


El garaje de mi amigo siempre es un portento de buen hacer y mejor quedar. Con cada botella se abre la Caja de Pandora y aparecen notas unas diferentes y otras novedosas pero que siempre interpretan melodías de culto muy alejadas de lo que se entiende por la “Canción del Verano”.

Así, sin más, nos plantamos yo y dos acompañantes en el garaje de mi amigo para dar rienda suelta a nuestra pasión enológica y la oratoria más mundana en aras de ver el mundo con el cristal del mismo color, empresa imposible por otra parte.

De Abadía Retuerta poco o nada vamos añadir. Vecino de la Ribera del Duero no comparte con la D.O. ni su filosofía ni las directrices que rigen la zona. Es por ello que constituye un universo a parte en el que últimamente han recaído todo tipo de premios y reconocimientos en las Guías que marcan tendencia y suben los precios.
Nos centramos en el Pago La Garduña 2001, shyrah cien por cien que madura en las laderas altas de la propiedad. La nariz se rodea de arándanos, mucha fruta negra confitada, cuero, pimienta y regaliz

La boca es mucho más carnosa, en el sentido literal, con un recorrido medio muy persistente, debido a unos potentes taninos. Destaca una acidez medida sobre un fondo yodado, muy típico de los mejores espécimenes de la vecina Ribera.
Como cosa curiosa señalar que mantuvo el tipo incluso al día siguiente cuando mi amigo me comentó que seguía estando sublime y que no había perdido ningún ápice de su estructura olvidado en el fondo de una copa.

Pago la Garduña 2001
Abadía Retuerta
100% Syrah
13 %
24 meses en roble francés
Producción de 999 botellas
P.C.P. 9.2





La noche se completó con un afrancesado vino, Chateau de Fayolle, allende de nuestras fronteras naturales. De apellation contrôlée Côtes de Bergerac, pertenece al Sud-Ouest de la France y -extraigo de la Wikipedia- en Saussignac, una población y comuna francesa, situada en la región de Aquitania, departamento de Dordoña, en el distrito de Bergerac, la patria de Cyrano, y cantón de Sigoulès.

Hechas las presentaciones comentar que nunca han querido pertenecer a la más poderosa Denomination Bordeaux y que han preservado su carácter e independencia a lo largo de los años –como Abadía Retuerta-.
Un casi cien por cien cabernet sauvignon con una pincelada de merlot que, como diría mi amigo, ha dispuesto de 4 largos lustros para meditar en botella. En nariz es perfumado, algo hosco, con notas a cinturón de apero, reducido…

Una acidez potente alaaaaarga el recorrido con pinceladas húmedas de hinojo. Es entonces cuando aparece el cabernet, muy suave, casi sin destacar, matizado por una exuberante cremosidad que se apodera totalmente de la escena. Pura delicia.

Chateau de Fayolle 1986
Côtes de Bergerac (Apellation Contrôlée)
Cabernet sauvignon con un pequeño porcentaje de merlot
12,5 % alcohol
Muy difícil de encontrar
P.C.P. 9.4






Por cierto, no lo he comentado, pero mi amigo se llama Oscar.


6 comentarios:

Oscar Gallifa dijo...

Por alusiones y recuerdos,

Ya sabeis lo que opino, los vinos están para beberlos pero sobretodo para disfrutarlos y, si puede ser, en buena compañía.
Esas improvisadas minireuniones sientan de fábula, resultan la mejor cura para un día de nervios y males de cabeza.


Dando tema a los vinos catados, comentar que ese francés era todo un riesgo. Con 22 años (o como bien dices, 5 largos lustros...)corría el riesgo de haber palidecido por la fuerza de los años de clausura... hasta que no se descorcha pocas suposiciones se pueden hacer.
En esta ocasión la jugada salió p-e-r-f-e-c-t-a.


Sólo me resta decir y pedir que se repita en breve, a poder ser con más (que no mejor) compañía.

Saludos

OG

Anónimo dijo...

Celebro que os lo pasarais tan bien. Me alegro que el francés resultara tan bueno.

Carlos Palahí dijo...

Bueno pues si a Oscar le parece repetimos pronto..:-)

Vicente Sierra dijo...

Yo también reivindico las minireuniones improvisadas, una buena manera de acabar el día entre amigos y vinos, vamos una buena desconexión del estres diario.

De los vinos el francés quedará para el recuerdo sin duda, que maravilla de cremosidad en boca, no hay palabras...

Que suerte tengo, yo también tengo un amigo que se llama Oscar.

Gracias.
Un saludo para todos.
Vicente.

Oscar Gallifa dijo...

Vaya por Dios... soy el único que no tiene un amigo que se llama Oscar...!! :-PP

CarlosGonzalez dijo...

Bueno, pero conoces a una piececilla de igual nombre que casualmente mañana se lo va a pasar de miedo en tu domicilio...jejeje