sábado, 6 de diciembre de 2008

As de copas y espadas

Como si de erecta tizona se tratase, advertí como mi particular suministrador de tesoros marinos descargaba un enorme y reluciente pez espada –Luvarus imperialis o "emperador” para los amigos- de su reluciente y refrigerada montura (de nombre Babieca, apellido Renault…). Con tres rodajas bastaron para deleitar la última ingesta de un viernes lleno de emociones, algo cansino.
Ahora tocaba la parte líquida. Raudo y veloz, bajar escalera, abrir puerta, seleccionar divinamente y corriendo a la nevera….

He aquí los protagonistas y las imágenes de la encarnizada gesta que se libró en Sant Cugat:


La carne del espadachín sacrificado resultó sumamente tierna debido a la frescura del producto (¿sabíais que cuando el susodicho mosquetero es fresco, su traje gris destiñe horrores?) y, también, por la ajustada dosis de paella que se le aplicó. Nunca, nuca había comido ese pescado tan tierno y jugoso.

El vino, amielado y floral en nariz. En boca seco, pero sólo hasta cierto punto. Creo que con el primer sorbo que di se me arrugaron tanto los carrillos que una lágrima brotó de pura emoción de mis (a esas horas) cansados ojos. ¡Que acidez señores! Vibrante en boca, con una longitud en el paladar fuera de toda lógica… Después, acostado ya en la cama, el deje amargo y cítrico de su final me deleitó antes de encomendarme -tal que manso cordero- a nuestro benévolo y poco alabado camarada: Morfeo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Voto a brios que esta batalla no la hubiérais librado solo malandrín....
Si a vuesa merced le parece pongo mi tizona a su servicio monseñor!

Mis respetos.

El afrancesado.

Oscar Gallifa dijo...

y digo yo.... el verbo atizar tiene algo que ver con tizona (o viceversa)?? jejeje perdonar la salida tangencial pero es que me ha venido como un flash.

Lamentándolo un montón tengo que decirte que ese "viejecito" seco era de 0,5l. y no da para muchas lides grupales..


Un petó y gracias por el ofrecimiento de tizona caldente.


OG