jueves, 27 de noviembre de 2008

Divina cena


Tal y como quedó pendiente en la anterior cata nos reunimos una vez más con el propósito de comparar y, ya que nos ponemos, abrir alguna que otra botella de esas que no todos los días podemos probar.
Como siempre Herr nos dispuso en una gran mesa, impoluta ella, esperando nuestra presencia pero sobretodo la de las botellas y decantadores que no tardaron en poblarla.

Con la entrega de un dossier emprendió la (breve) introducción de la cata. En esta ocasión empezaríamos por conocer un serio exponente al premio “Mejor RCP”: Maximin Grünhäuser Herremberg 1998.
También retomaríamos la oportunidad de la distinguida comparación entre dos vinos de la misma añada y misma zona/pago de elaboración: Dr. Burklin-Wolf Kirchenstück 2002 y Basserman Jordan Kirchenstück 2002.
Y para acabar con buen sabor de boca, tres pesos pesados tan selectivos como longevos que, una vez más, nos servirían para hacer otra doble comparación entre ellos: Grans-Fassian Apotheke Auslese*** GK 1990, Grans-Fassian Apotheke Auslese-GK 1998 y Dr. Bürklin-Wolf Gerümpel 1990. Los dos primeros nos mostrarían dos grandes añadas de un mismo productor, los mayores de edad la evolución de dos zonas y hechuras tan diferenciadas entre si aún siendo exactamente de la misma edad.

Veamos entonces las sensaciones y particularidades de todos estos vinos:

Maximin Grünhaus Herrenberg Qba 1998

Alcohol: 8,5º
Acidez: 9,8 gr/l
Azúcar residual: 42 gr/l


Proviene de un pago de 19 hectáreas aproximadamente, compuesto en su totalidad de pizarra roja desmoronada. En su parte alta posee una viña plantada en 1976. Normalmente los vinos resultan más frutales que minerales.

De color amarillo claro, muy brillante y juguetón. Profundos toques nasales de fósforo (¿sello de la casa?), azufre y gas para marcar su aporte mineral y telúrico. Con aire y paciencia muestra unas notas de queso parmesano, flores blancas bien abiertas y registros cítricos punzantes.
La boca es opulenta de entrada e increíblemente crecida al final con una fuerte embestida ácida que se prolonga hasta el fondo de nuestro esófago. De elegante y vicioso recorrido no hace más que insistir en nuestro paladar para volver a probarlo.
Una de sus mejores partes es su retro, muy marcado por las notas cítricas y ácidas de la cáscara de limón, de la lima verde. Con un deje final de polín de limón (con el típico sabor de plástico y limón que dejaban al final).


Dr. Bürklin-Wolf Kirchenstück GG 2002

Alcohol: 13,5º
Acidez: 7,6 gr/l
Azúcar residual: 7,5 gr/l


3,67 hectáreas de basalto aportado que junto a una situación de privilegio para la maduración de la uva, hacen que éste pago confiera al vino una finura, complejidad y longevidad fuera de toda duda.

Presenta una visual de color amarillo dorado con un aspecto algo espeso, como con peso. Las flores blancas se adueñan de la nariz rápidamente, dejando paso a un toque de azúcar quemado y mineral muy curioso, un mineral reconocible del pago en cuestión. Una apreciación personal no compartida por los demás miembros de la cata fue un olor a pegamento Imedio que tendía a remitir con la aireación…
Entra en boca muy sabroso, con fuerte estructura y sin complejos de pesadeces, muy fino en su recorrido y de una personalidad abrumadora. Serio, rotundo y llamando la atención a todas las papilas. Largo y grato final herbáceo, seco en su justa medida con trama elegante y distintiva.
Margaritas, mineral y hierbas silvestres se apoderan de los últimos aromas en retro.
Un vino que enamora y muestra el poder de un GG de categoría. Para tomar y/o guardar.


Basserman Jordan Kirchenstück GG 2002


Alcohol: 13,3º
Acidez: 7,5 gr/l
Azúcar residual: 7,8 gr/l

Misma parcela que el anterior, compartido con 5 productores más. Algunas replantaciones recientes hacen que las viñas no sean demasiado viejas, ni falta que le hace.

Amarillo algo menos dorado que el anterior pero igual de “denso” y brillante, con buena lágrima tranquila. Algo cerrado desde el principio, no llega a la aromática compleja de su contrincante, pero posee una bonita nariz marcada con algo de floral, fruta escarchada tenue y ese toque mineral volcánico que confiere el basalto (algo muy parecido al caramelo de azúcar moreno).
Boca melosa, con bastante untuosidad y buen recorrido. Una elaboración que marca su territorio y saca pecho sin complejo. Flores, mineral seco y hierbas medicinales por retronasal sin demasiada longitud.
Un gran vino que palideció al ser comparado con un pura sangre que parece juegue en una categoría superior.


Grans-Fassian Apotheke Auslese*** GK 1990

Alcohol: 8º
Acidez: 9,5 gr/l
Azúcar residual: 82 gr/l

De un terreno bastante ondulado (por lo que diversifica las calidades allí logradas), de 55 hectáreas llenas de pizarra negra y azul, salen fantásticos y minerales vinos. Compartido por 8 productores que intentan sacar el máximo potencial a sus terrenos.


Con un color amarillo dorado, donde la lágrima es esbelta y rápida, empieza a sugestionar enormemente. Mucho terciario (gas, vinilo, parafina…) en complejas dosis controladas, mucho mineral en la misma cantidad y mucha fruta ácida –cítrica- en idénticas dosis: un conjunto p-e-r-f-e-c-t-o. Toques florales se van apoderando de la copa y junto a unos aromas de fino laurel limitan la suave y armónica melodía nasal de éste vino.
La boca tiene infinitos matices, desde la principal acidez (chispeante, punzante) hasta un saciado final monstruosamente largo. Claro ejemplo de la mejor evolución en boca que se puede obtener a partir de un fruto.
La fase retro repite los mismos aromas que la nariz pero estirándolos en el tiempo hacia el infinito.

No miento si digo que es de los mejores rieslings que se pueden llegar a tomar. En unos 10 años le daremos otra oportunidad.


Grans-Fassian Apotheke Auslese GK 1998

Alcohol: 7,7º
Acidez: 9 gr/l
Azúcar residual: 93 gr/l


Amarillo subido de tono, con aspecto untuoso y de lento resbalar. Predominan las notas melosas en nariz, miel, flores abiertas, cítrico confitado y una suave oleada mineral que crece por detrás.
Boca con sensaciones abocadas, dando un tacto “espeso” y con peso. La acidez llega en segundo plano, acusándose hacia el final del trago. Muy largo y goloso, con claras necesidades de reposo en botella.
Retro poderoso, muy floral y cítrico (naranja y piel de pomelo maduro).

Difícil comparación con el anterior “todopoderoso” de la casa, quizá en una década tiendan a parecerse y a poder enfrentarse entre si.


Dr. Burklin-Wolf Gerümpel Auslese “R” 1990

Alcohol: 9,7º
Acidez: 9,1 gr/l
Azúcar residual: 81 gr/l

Discutible GG en el municipio de Wachenheim. Sólo uno de los dos propietarios lo clasifica como GG al poseer viñas viejas, el otro (Dr. Bürklin-Wolf) no le da ese rango, pero lo explota magníficamente.


[Cata anterior]
Dorado subido, con buen brillo. Hierbas de tocador, pomelo rosa y te verde se apoderan de la nariz, dejando el mineral en segundo plano pero permitiendo el aumento de los aromas terciarios que afloran in crescendo con el aire en copa.
Muy buena entrada de boca, con personalidad y suficiente acidez, dejando en el recuerdo cierta amargura herbácea que le da personalidad.
Largo final con marcadas notas de membrillo, espliego y toques terrosos.

Que manera tan digna y respetable de evolucionar (que no de envejecer).



Eso es lo que dieron de si los vinos en cuestión, huelga comentar la calidad y el buen entendimiento que hubo con los platos seleccionados para acompañar a la materia líquida: parrillada de verduras para el primer vino, entrecot de ternera blanca para los Kirchenstücks y surtido de quesos para los dulces.
Aparte de todo eso, también se disfrutó (unos más que otros) de un mágnum de Champagne de Jean Lallement (80% pinot noir, resto chardonnay), muy resultón al principio (varios encontraron toques salinos y buenas notas de levaduras) pero algo hinchado por su carbónico al final. Muy digno en todo caso para empezar el tema con alegría.

Desde aquí lanzo una felicitación triplicada: al dispuesto restaurante Sa-Txon por su agradecida y pendiente dedicación, a Vinialia por su buen -y casi altruista- hacer y a Lluis, por esa grandiosa 4ª botella de cápsula dorada que sacó de su atemperada y protegida bodega personal (realmente esperamos que le queden muchas más para poder volver a repetir estas odiosas comparaciones).

6 comentarios:

CarlosGonzalez dijo...

Bueno Oscar, hace poco estuvimos debatiendo sobre ese GF 98 y la posibilidad existente de que llegue a comportarse como su hermano del 90.
Ese 90 es fabuloso, es innegable, pero vuelvo a formularte aquí la pregunta que te hice en persona, mientras tomabamos el 98, ¿crees que son vinos que ganan con "tanto" paso del tiempo?. La excesiva petroleada no crees que impide el asomo de la fruta y esa notable acidez ya muy equilibrada en el 98?. El 98 está inmenso YA EMHO, y me gusta esa visión más cítrica que la que aporta un vino cargado en años, donde el azucar es menos presente y el equilibrio con la acidez es menos existente.
Apreciando en su justa medida ese brutal 90, quiero apostar por ese 98 que apunta maneras y que nos permite disfrutarlo en su juventud.
Son diferentes visiones supongo, pero incluso a muchos productores de la zona les "molesta" que sus vinos desarrollen excesivamente esos terciarios...

Oscar Gallifa dijo...

He ahí la gracia de ese super ´90 de Fassian. Aún estando lleno de terciarios (a mí me chiflan, todo son gustos...) posee una fruta muy potente todavía. Y no sólo eso, sus valores originales de acidez y azúcar residual le han permitido ESA evolución. De ahí que diga que hasta que no pasen unos años (no menos de 10, por decir algo..)no podremos compararlos en igualdad de condiciones.
Si te fijas en los datos técnicos de tartárico y azúcar residual veras que el ´98 posee un punto menos de acidez y un poco más de azúcar que el gran ´90. ¿Quiere decir eso que evolucionará igual? Yo creo que no, pero la última palabra la tiene el vino en todo caso.
Hay que reconocer que sabemos que el tiempo corre a mi favor, aplacando un poco el dulzor y manteniendo esa fina acidez tan codiciada.

Como todo en la vida, los gustos cambian mucho entre nosotros, lo que tu puedas entender en la actualidad como disfrute supremo con ese ´98, no tiene porque serlo para mí también... me refiero a que, particularmente, me tiran los vinos subidos de acidez antes que de dulzor.
Parece que ultimamente los vinos que abro no me acaban de satisfacer al 100% en ese aspecto, los encuentro buenos y muy disfrutables pero me falta ese punto de vibración en la lengua...

Poco a poco voy entendiéndome y voy cerrando mi escala de placer alrededor de éste tipo de vinos. Me gustan más los GG, Feinherbs o, incluso, los Kabinett o Spätlese cuando son frescos o justo a edad jovial. Los Auslese y superiores categorías los prefiero cuando lustros y décadas han pasado por encima, acidulándolos un poco.

Efectivamente hay productores que dicen no tener motores diesel en la bodega para que sus vinos huelan a eso (fuel y derivados), pero es lo que hay, guste o no.


Saludos!

OG

Carlos Palahí dijo...

Yo también me decantaría por cualidades más "secas" en el riesling. Así con todo incluso un Egon del 2007 básico y seco tiene esa carga de azucar residual muy propia.

El Fassian del 90 es que lo tiene todo.Mientras que concluimos que el Egon Müller Auslese del 2003 se encontraba todavía en la guardería.

Por regla general cuanto más azucar más años o lustros son necesarios para que esas tremendas cualidades evolucionen en el tiempo.

Con todo decir que el Fassian 98 al que aludíais aun siendo espectacular no es comparable a su hermano mayor del 90. Ese sí que marca un antes y un después con unas notas que a mi entender sólo se desarrollan con el tiempo.

El 98 es más potente y con picos sensoriales más acusados. Pero el 90 es sublime, persuasivo, elegante
y sí esa carga explosiva acidez vibrante que lo hace único.

Oscar Gallifa dijo...

Lástima que la oportunidad de comprar ese ´90 de Fassian se acabó hace ya algún tiempo, sólo deben quedar restos por ahí que ni los tenderos saben realmente el valor de lo que tienen entre manos... hasta que llegue el listillo de turno y saquee las existencias!!

Por otro lado, estoy totalmente seguro que cuando de aquí a 10 años descorchemos un Apotheke 1998 nuestra opinión no será tan radical, la cosa estará más igualada.

saludos!

OG

Herr Direktor dijo...

Coincido con vosotros en las diferencias entre '90 y '98 de Grans Fassian. Quizás nos falten 8 años vista para poder evaluar al '98. Sobre el papel yo diría que la añada '90 fué tan excepcional como la '07, de esas que siempre llamamos irrepetibles (no más de una por década).

En el '90 la climatología fue PERFECTA mientras que en '98 hubo ciertas lluvias en septiembre y octubre. Aunque las altas temperaturas del verano permitieron una alta concentración en las uvas yo creo que finalmente eso puede marcar esas décimas de diferencia entre '98 y '90.

Es pronto todavía, así que démosle tiempo y volvamos a probar en 8 años!

Gracias a tod@s los asistentes por sus aportaciones y comentarios y en especial a los Vadebacus por el esfuerzo de sintetizar la noche.

Oscar Gallifa dijo...

Nada hombre, nada.. el esfuerzo es concienciarse de que ese Fassian ´90 está más que agotado... por eso el ´98 será su substituto, sea como sea.

Otro día aprovecharemos para hablar de la añada ´98 más a fondo. Parece que ultimamente esos vinos están un poco rebeldes...


Hasta pronto!


OG