lunes, 24 de noviembre de 2008

Cata de aniversario (y II)


Robert Groffier “Les Amoureuses” 1997:

Hablar de la Borgoña es provocar distensión y relajación, felicidad y suavidad. Los tintos que allí encontramos son caldos amables y de buen tacto, limados con el tiempo y sedosos como ninguno otro. Como siempre cada elaborador marca territorio y la calidad de los vinos siempre vendrá en función de dicha elaboración pero también del terreno.

Robert Groffier es un pequeño elaborador de la Borgoña donde posee unas siete hectáreas en diferentes zonas. La Borgoña es una zona amplia dentro de Francia con diferentes clasificaciones, casi intraducibles, con pagos compartidos y subregiones con nombre propio.

Prácticamente la zona más conocida o con mayor renombre de la Borgoña es la llamada Côte d’Or que se divide en varias subzonas, La Côte de Nuits es la que nos ocupa y se sitúa al norte del famoso pueblo de Beaune. Allí podemos encontrar varias denominaciones entre ellas Chambolle-Musigny, fragmentada en casi 30 pagos diferentes según sus calidades. Prácticamente todo son Premiere Crus y Grand Crus.
Uno de esos pagos es el llamado “Les Amoureuses”, compartido por varios elaboradores. Robert Groffier posee apenas una hectárea de terreno allí y es donde crecen los viñedos del vino que nos ocupa: Chambolle-Musigny Premier Cru 1997 “Les Amoureuses”.


Es un vino que expresa el terroir de forma intensa. De hecho fue el “ganador” de la cata de aniversario, aunque tres de los vinos quedaron muy parejos en puntuación como podéis comprobar. Es pinot noir de primera categoría, con once años a sus espaldas, tal vez aún lejos de los modernos métodos de elaboración o del efecto globalizador que tanto nos molesta. Pura seda en la boca…

Nota de cata:

Presenta un color teja oscura, algo más subido de lo que estamos acostumbrados a encontrar en los vinos con pinot noir…Ribete más claro. En nariz encontramos arcilla, tierra, fruta roja del estilo del arándano, no tanta fresa, con nata fresca. Recuerdos salinos y tabaco, puro habano. Plátano quemado o recién flameado. La boca es de ensueño: seda que no terciopelo, sin aristas. Los taninos deben estar aunque no podemos demostrarlo mediante el tacto. Enorme la acidez final, después del paso por boca, que se funde con un chocolate amargo y unos mentolados que prolongan el éxtasis te transportan en el tiempo.


Puntuación VDB: 9’68

Chateau Latour 1994:

No por nada en la clasificación general del país con más relevancia hablando de vinos del mundo, efectuada en los albores del año 1855 (con Napoleón III como emperador de Francia), se decidió cuales eran los mejores Châteaux de la zona del margen izquierdo del Dordoña, Burdeos. Se tuvieron en cuenta los precios y la calidad demostrada en los últimos 100 años, así como la categoría de sus suelos.
Pocos fueron los seleccionados en la categoría superior (la clasificación fue dilatada, abarcó desde los mejores Premier Grand Cru hasta el Cinquième Grand Cru Classé), cuatro para ser exactos: Haut-Brion en Pessag-Leógnan (Graves) y Lafite-Rotschild, Margaux y Latour en Paulliac (Medoc).

Toca centrarse en éste último, en particular al referente de la cosecha de 1994, una añada considerada como muy buena y que, por los casi cinco lustros que han pasado desde que se recogieron las uvas, puede ser un más que digno gentleman.

Vale la pena comentar que el viñedo de la propiedad se remonta a 1680, eso permite una larguísima tradición que ha desafiado a todo tipo de problemas para llegar a día de hoy como lo que es, un grande de Burdeos.
Actualmente cuentan con aproximadamente 78 hectáreas (compuesto de gravas en superficie y un subsuelo suficiente fértil) de las cuales el 75% es cabernet sauvignon, el 20% merlot y el resto de dos varietales más de la zona, cabernet franc y petit verdot. Esa misma proporción de variedades se utiliza año tras año para la elaboración de las 18.000 botellas del Gran vin.
Su crianza, como no podía ser de otra manera, se realiza en barricas de roble francés, durante un promedio de 18 meses, con pequeñas variaciones de tiempo según las características de cada cosecha.

Aparte de las bondades que nos pueda deparar un gran vino como éste conviene saber que, por regla general, los vinos de Burdeos están necesitados de una crianza en vidrio relativamente larga. Se puede hacer una media y decir que un buen Burdeos, de una añada medianamente buena, tiene unas fases diferenciadas según su edad. Al sexto u octavo años después de la cosecha resulta algo “maderoso”, sus taninos algo amargos y rústicos. Cuando cuentan con más de diez años se vuelven a abrir, fruta y una redondez en boca que durará no menos de otra década. Cuando entran ya con la mayoría de edad bien cumplida, en una etapa de aromas terciarios e incluso con toques cítricos y una boca más que elegante de sensual recorrido, tranquilamente 30 o 40 años en los mejores casos y en las mejores añadas.

Nota de cata:

Decantado dos horas.
Presenta un profundo color picota madura, con un ancho ribete amarronado. Lágrima algo teñida, dispersa y rápida.
La fase olfativa marca a fuego en la nariz unas sensaciones de poderío absoluto. Los terciarios son finos y cuidados, algo de cuero, establo caballar y caldo de carne se entremezclan y juegan entre si para tomar, a ratos, el protagonismo por separado. Con la ayuda del aire y movimiento de copa aparece un queso curado junto a un aumento de aromas de flores oscuras (violetas). Después de jugar media hora con él, las ñoras, puntas de anises y el sotobosque soleado (con su hojarasca bajo los pies) marca un final de etapa nasal que recordaremos largo tiempo.
Complicada faena describir éste vino en boca, su peso y carnosidad no se pueden expresar con palabras. Tan fuerte, tan arrogante y con tal estructura que hace palidecer al más grande catador de vinos del mundo… Su movimiento dentro de la cavidad bucal es insuperable, denso y consistente con una equilibrada carga de acidez que despierta las papilas más aletargadas. Recorrido excelente y paso por boca como lo que es, un monstruo.
El final es tan largo como la experiencia de la bodega; han de pasar unos buenos minutos para darte cuenta de que lo tragaste… Arcillosa tierra mojada, trufa y habano viejo en un retro que soporta el revolotear de pequeños querubines alrededor de la poca conciencia que nos queda sin extasiar.

Puntuación VDB: 9,65

Egon Müller Scharzhofberger Auslese 2003:

Hablar de una gran bodega puede resultar un tanto problemático por varios motivos. Primero, por no infundir el máximo respeto sobre la merecida fama de esta. Segundo, no resultar cansinos revelando una y otra vez las mismas reseñas que la inmensa mayoría de lectores ya conocen.
Por ejemplo, ¿qué se puede decir que no se sepa de grandes bodegas como Petrus, Bollinger, Domaine de La Romanée-Conti o la nacional Vega Sicilia? Difícilmente hondaremos más en el conocimiento de métodos o números (hay quien se chifla informando sobre montones de datos numéricos). Perfecto, ya los sabemos entonces.

La cuestión es que, para hablar de Egon Müller Scharzhofberger Auslese 2003 -un magnifico vino que sin duda se clasifica entre los mejores del mundo-, pocos datos podemos aportar para exteriorizar el gran potencial de la bodega o de sus acertadas creaciones.

En diversas ocasiones hemos disertado sobre éste productor en esta nuestra casa, siempre desde una óptica conservadora y, porque no, algo lúdica y enfocada a los neófitos del panorama vínico germano.
Por una vez y sin que sirva de precedente diremos que, para los más noveles en el tema, dicha bodega y su propietario actual (descendiente directo del primero) son el mayor exponente del vino alemán que hoy en día se puede encontrar, ya sea por precio medio de sus elaboraciones o por la grandiosa calidad que atesoran cosecha tras cosecha, (casi) ignorando las características de cada añada por delicadas que resulten.
Para los iniciados en el mundo de la riesling, me atrevo a definir los vinos de Egon Müller como un cóctel de los mejores retazos de otros grandes productores de la zona. Si pudiéramos diseccionar el delicado aporte mineral de Grans-Fassian, la frescura rechinante de la acidez de Fritz Haag, la columna vertebral de Heymann Löwenstein y la capacidad de envejecimiento de Maximin Grünhaus, tendríamos algo parecido a lo que esta botella de filosófico vino puede llegar a dar.
No por nada poseen la más grande parcela de Scharzhofberger, el mejor pago de riesling del mundo para muchos, toda una ladera de magnífica exposición que se reparte entre sus ocho dueños, a cual más significativo. En ese aspecto Egon Müller III lo tiene sumamente claro:

“La calidad de los vinos se forja totalmente en la viña, pero en la bodega podemos potenciar sus mejores cualidades”

Sin dilatar más el comentario de cata concluimos diciendo que éste vino, nacido en el valle del Sarre, puede y debe envejecer por decenios, aunque para desgracia de nuestras satisfacciones futuras, se puede beber desde que termina de fermentar.

Nota de cata:

Bonito amarillo dorado con cierto brillo y una densidad considerable.
Nariz marcada por ligeras notas de hidrocarburo floreciente, amielados, cítricos de toda clase y una buena dosis de fruta blanca bien madura. Parece que el oxígeno juega a su favor, evolucionando la nariz hasta unas hierbas aromáticas (menta, salvia) delicadas y sensuales.
La boca posee mucho peso, es untuoso por defecto, muy equilibrado en sensaciones y con una marcada presencia de su azúcar residual, siempre de la mano de una acidez que promete alegrías futuras.
Queda marcada en la boca la presencia de fruta en almíbar, melocotón y albaricoque maduro, mineral y hierbas de tocador. La punzada cítrica se alarga en boca mientras el reloj se vuelve compañero de cata, se mueve sin prisa….

Puntuación VDB: 9.38


Gessinger Sonnenuhr Eiswein 1998***:

Siendo esta bodega una total desconocida en España, se apostó por ella por varias bandas, lo cual nos llenó de satisfacción al comprobar, en nuestro peregrinaje alemán de no hace demasiado tiempo, que siendo un productor de dimensiones muy moderadas tiene una notable presencia en los alrededores de su patria natal, Bernkastel-Kues.
El hecho de pertenecer al VW (Vereinitge Weingutsbesitzer Koblenz) le dota de un mínimo de calidad contrastada, pero lo que realmente cuenta es la calidad media y la personalidad que el propio Albert Gessinger da a sus creaciones vínicas.

Con algunas botellas catadas ya por estos lares parece que hay una característica común y definida en sus vinos: un elegante herbáceo algo mentolado y una tan pulcra como presente acidez un tanto amarga al final de cada trago.

Esta botella viajó desde su patria natal hasta Sant Cugat para deleitarnos con un gran vino, un vino que cerró las puertas del paraíso detrás nuestro.
Algunos tenían ganas de sentir esa punzada cítrica y fresca que proporcionan los vinos helados… no salieron defraudados, todos achinaron los ojos al probar este Eiswein seleccionado.

Nota de cata:

Posee un increíble color amarillo dorado con tonos verdosos de consistencia.
Fruta cítrica, limón y pomelo se apoderan de la nariz. Hierbas medicinales y aromáticas, mezcladas con el frió rocío que sólo en Mosel se reúne en las orillas del río. Parece que los terciarios se resisten a dar la cara (sólo una leve punzada de gas se deja entrever), demasiada juventud para éste vino a día de hoy…
Con una boca presidida por la aguda acidez, recorre la cavidad con cierta densidad. Increíble saturación de las papilas más adormecidas con ese final tan personal de la casa, un toque ácido/amargo que se prolonga pausadamente.
Con esa longitud, la menta, el tomillo y algo de espliego son los protagonistas de la escena, siempre controlados desde arriba por el mineral de la zona.

Puntuación VDB: 9.43

7 comentarios:

J. Gómez Pallarès dijo...

Fantástica cata de aniversario, qué maravilla de vinos y de selección. Aunque no conozco este Les Amoureuses, Groffier es uno de los elaboradores más afamados y su Bonnes Mares es también una pasada. Vengo de unos días intensos con la Borgoña y mi espíritu está con esta uva y según qué vinificaciones de la zona. No he tenido tiempo de buscarlo, ¿pero sabéis si vinifica con el raspón este Amoureuses?
El resto de vinos sí los conozco y, chicos, sólo puedo pediros que para el próximo cumpleaños, invitéis a los amigos a la fiesta!!!
Un abrazo
Joan

CarlosGonzalez dijo...

Hola Joan, gracias por tu comentario.
Por lo poco que hemos podido encontrar sobre Groffier, decirte que las técnicas empleadas son diferentes según el año. Algunas cosechas fermenta con raspón y otros no. No sé si este 97 lo hizo en cuestión pero si decirte que el color era bastante subido para lo que estamos acostumbrados.
Saludos

J. Gómez Pallarès dijo...

Yo tampoco lo he encontrado. Cada vez me gustán más los vinos con raspón, pero no termino de verles una relación directa con el color del vino. Reconozco que tengo que leer más sobre esto...
Ciao,
Joan

CarlosGonzalez dijo...

Joan, sabes si en Francia tiene éxito este mundillo de los blogs de vino?. No he encontrado nada.
Saludos

J. Gómez Pallarès dijo...

Hay muy pocos que tengan continuidad y público. El que hay es fiel, con todo. Y los contenidos, bien interesantes, sobre todo los de algún vigneron y algún sumiller de altura. Suelen agruparse "virtualmente" en una cata mensual, el último viernes de mes, "Les vendredis du vin":
http://vendredis.wordpress.com/
Si miras este enlace encontrarás todos los que están activos. Yo tengo buenas relaciones con Olif, con Les bouteilles de Maigremont y con los impulsores (-a, vaya) de Les vendredis.
Saludos
Joan

Joan dijo...

Carai nanos!!!..pas mal..pas mal!!. Esto sí que es un aniversario y lo demás son tonterías ;-)
Hace un par de meses un grupete abrimos un Latour del '90. Catado en boca a la hora de ser abierto (se me antoja muy poco tiempo con la tremenda estructura que posee). Elgancia infinita, peeeero..sobresalía en demasía la petit verdot, ofreciendo un conjunto "algo" desequilibrado. Por lo que veo, en la añada '94 el conjunto es sumamente equilibrado.
Felicidades por vuestras crónicas y por hacernos disfrutar tanto!
Salut!
Joan

Oscar Gallifa dijo...

Que buena aportación Joan y como me alegro de leerte!!

Curioso que con tan poco porcentaje de esa variedad la encontrarais tan presente, no?

La verdad es que la añada´94 no destaca por su altísima calidad, más bien se podría catalogar como normal, pero que hoy en día nos ofrece estas alegrías gracias a su "rápida" y lógica evolución.

Personalmente éste Latour se me antojó como un caballero de la edad media, con su coraza y sus armas, preparado para saltar al campo de batalla tal que Conan cabreado. Cuesta llegarle al corazón, capas y capas de estructura lo protegen..

Saludos Joan

OG