martes, 14 de octubre de 2008

Ródano, terroir en la copa

Hace poco preguntábamos en una de nuestras encuestas en el blog si en la época estival solemos consumir más vinos que en cualquier otro momento del año.
El resultado final fue que bebemos igual que siempre, aunque cambien ligeramente nuestros hábitos al elegir el color del vino. Se consumen más blancos y espumosos y menos tintos.

Mi caso es el de la media, es decir, consumo muchos espumosos y blancos y muy pocos tintos. La temperatura y la humedad de Barcelona son un binomio que unido al alcohol provocan una sudoración extra que raya lo desquiciante.

De vuelta del refugio estival quise jugármela y abrir un tinto, casi un tinto de celebración familiar: Thierry Allemand Cuvée Sans Soufre 2001.

No elegí el vino por puro azar. Desde este espacio en la blogosfera quisiera agradecer los buenos consejos y el buen tino de un compañero virtual: Eugenio Sáenz de Miera. Siempre que leo sus recomendaciones sobre espumosos franceses me veo obligado a apuntar aquellos que le agradan, al igual que cualquier otro vino que le llame la atención. Tiene buena nariz, ya me entendéis. Además contamos con la ventaja de que la mayoría de esos vinos se pueden conseguir en algún establecimiento especializado de nuestras respectivas ciudades: Madrid y Barcelona.

Thierry Allemand no proviene de una familia con raíces vínicas. Creció en Cornas, en el Valle del Ródano francés, porque su familia estaba establecida allí. Es difícil crecer en un lugar rodeado por viñas y no plantearse la posibilidad de adquirir unos terrenos e intentar la aventura. Eso hizo Thierry, en sus ratos libres preparaba su parcela de tierra y en 1982 consiguió su primera cosecha. Actualmente prepara dos cuvées: Les Chaillots y Reynard, dos parcelas situadas en los terrenos colindantes a Cornas.

El vino que hoy disfrutamos procede de Reynard, suelos situados alrededor de 300 m. sobre el nivel del mar y de tipo granítico. Podemos encontrar viñas de 80 años de edad.
Allemand elabora dos tipos de vinos de su parcela de Reynard, uno de ellos sin adición de sulfuroso-sans sofre-. El vino pasa de acero inoxidable a barrica permaneciendo unos doce meses antes de embotellarse sin filtrado. La estrella es la syrah, se adapta al terreno del Ródano como prácticamente en ningún otro lugar.

Explicaba Lindsay Anderson, biógrafo del director John Ford, cuando éste le instó a visionar una de sus películas, que anotara en una libreta cuántas veces hablaba uno de sus actores en toda la película. El actor era John Wayne y la película, pido disculpas por si falla mi memoria, Centauros del desierto. Después de siete u ocho anotaciones la belleza de la obra absorbió al joven Anderson de tal forma que se olvidó totalmente de su propósito. Esto es lo que pasa con este bello vino, el disfrute es tan grande que el tomar notas se torna absurdo y desquiciante, a sabiendas de una posible entrada en este blog.


Recuerdo su color, picota de capa media algo subido, su ribete morado con tendencias a clarear. Su nariz de ensueño: recién abierto a carne ahumada, muy pocas notas primarias. Con la aireación aparece algo de fruta y pimienta negra muy presente, pero para nada molesta, al contrario. En el retro claros balsámicos, hierbas secas mediterráneas y violetas. Olerlo ya podría ser suficiente, olfatearlo una y otra vez.
Pero no consigo resistirme y me lo acerco a la boca y lo pruebo. Es algo rugoso, personal, con toques terrosos y una acidez tan presente como bien puesta. Un paso por boca amplio y dejando huella. Es enormemente largo y cuando repites copa el paladar se adapta al vino, que no al revés. El vino tiene carácter, y te obliga a cerrar los ojos en cualquiera de las fases de disfrute, de cata. Escribir sobre él me emociona, unos días después de acabar la botella. Posiblemente uno de los mejores tintos que haya probado. Tiene alma, es personal, carácter, el terroir…

Puntuación: 9’6 PCG

12 comentarios:

Olaf dijo...

Esta rico este vino... hace poco también lo tomé y disfruté bastante con este Cornas. Esa rusticidad de estos vinos,combinada con la elegancia de las violetas y la mineralidad te dejan siempre con ganas de mas.
Saludos

Olaf

CarlosGonzalez dijo...

Hola Olaf y bienvenido como siempre.
Coincido plenamente con tus apreciaciones. Es justamente esa rusticidad de la que hablas la que se echa de menos en los vinos actuales. Este Cornas es un lujazo y me sorprendió como ves en el texto.
Un abrazo

Oscar Gallifa dijo...

Fijaos que yo, los terminos de rusticidad y mineralidad los entiendo casi idénticos. Un vino mineral es rústico por defecto, muestra su tierra, su campo, su alma... no??

Bueno, que lo único que pido es que si abres otra de esas botellas me avises con más tiempo para poder planear la visita sorpresa a tu casa.

Un saludo


OG

CarlosGonzalez dijo...

Bueno quizá la mineralidad forma parte de la rusticidad en sí. De lo que estoy seguro es de que este vino expresa muy bien de donde es.
Un saludo

Carlos Palahí dijo...

Un pequeño detalle..
¿Su precio? ¿Y la fecha de compra?

Veo por la foto que es 2001.
Te diré que el Valle del Ródano tiene un potencial extraordinario unido a un microclima bastante cálido en verano y riguroso en invierno. Además no suelen ser de precio desorbitante...

Para la próxima avisa y te hecho una mano...Churchill...:-))

P.D.Feliz viaje a tierras germanas y ""si bebes no conduzcas"".

CarlosGonzalez dijo...

Hola....precio 50 euros de rebajas en el pasado Julio...
Y gracias por las recomendaciones...
Nos vemos winston... ;)

Vicente Sierra dijo...

Eso eso, como dícen los compañeros a ver si la próxima vez avisas y te ayudamos a vaciar ese syrah de la botellita, que por lo que comentas seguro es un tinto "santo de mi devoción", jeje.

Saludos.
Vicente.

CarlosGonzalez dijo...

Bueno, ya sabéis que a veces uno abre sin pensar en sus amigos...
menos mal que me queda otra botella. Espero que la disfrutemos un día todos juntos.
Animo Vicente!

eusaenz@teleline.es dijo...

Hola chicos, acabo de ver esta entrada y sabiendo que no me prodigo mucho por estos lares (como participante, no como lector) aprovecho para comentar que me alegro mucho de que os gustara este vino al menos tanto como a mí.

Es un vino algo "peligroso" por la ausencia de SO2 pero si la botella es buena, entonces hablamos del Ródano en su estado más puro. Además la oferta esra lo bastante buena como para no pensárselo.

Un saludo a todos,
Eugenio.

CarlosGonzalez dijo...

Hola Eugenio, un placer leerte por aquí también. Ciertamente es un riesgo comprar un vino sin ese sulfuroso, pero la recompensa al salir bien la botella fue tan enorme que el disfrute fue total. Como dices me aproveché de las rebajas y adquirí dos botellas, la otra no creo que tarde demasiado en abrirla, quizá antes de un año?
Saludos y bienvenido
Carlos

EuSaenz dijo...

Hombre, en un año no creo que evolucione mucho, pero a pesar de su juventud tampoco es necesario guardarlo mucho más tiempo. Y un secreto…el Reynard "normal" con SO2 está igualmente extraordinario.

Es más barato, más accesible y está realmente bueno. En un estilo diferente al de Auguste Clape, pero igual de satisfactorio.

Saludos,
Eugenio.

CarlosGonzalez dijo...

Eugenio, ya pude leer tu nota de cata del "normal". Estuve dudando en la misma tienda si comprar una de cada o bien 2 botellas, como hice, del sense sofre. Al final me arriesgué intentando averiguar a corto plazo como puede evolucionar un vino con estas características.
Como dices uno o dos años no son muchos pero tampoco hace falta correr riesgos y que la segunda botella salga rana.
No sé si mantienen los precios de entonces pero si es así igual me paso a buscar una de 30 euros y comparar... hay tantos gastos! ;)
Saludos