viernes, 5 de septiembre de 2008

Herri Mina 2003, un francés de los Pirineos.

La tierra tira. Algo interno debe suceder cuando las personas buscamos con ahínco nuestros orígenes, nuestra tierra de nacimiento o la que sirvió a nuestros antepasados para darnos la vida.
Jean-Claude Berrouet aparte de ser enólogo del famoso Chateau Petrus, es también descendiente de vascos (sin ir más lejos, su abuelo paterno era oriundo del País Vasco).
Tal enraizamiento le llevó a comprar una pequeña finca en la denominación más pequeña que existe en Francia, Irouléguy (Sudoeste francés).

Actualmente tan sólo constan 185 hectáreas en esta pequeña zona situada al otro lado de nuestros Pirineos navarros, justo al inicio del famoso y transitado Camino de Santiago (Vía Norte). La historia vínica del lugar no difiere demasiado a la del resto de Francia, la philoxera atacó todos sus viñedos pese a encontrarse en las inclinadas laderas montañosas, lo que causó una fulminante parada en las elaboraciones que no se retomaron con ganas hasta bien entrados los años 50 del siglo pasado, gracias a unos emprendedores vascos con ganas de realzar su cultura.
Después de una larga y penosa tarea de recuperación, en 1970, por fin se consigue la denominación de origen controlada Irouléguy (AOC).

Berrouet marca un tanto en nuestros paladares al elaborar este original blanco, Herri Mina 2003. Extrae el máximo potencial de la tierra caliza de color parduzco, donde los vinos resultan ácidos, agresivos por defecto, duros de pelar.
Gros manseng, petit manseng y petit courbus forman el coupage autóctono de este vino, otorgándole una personalidad muy marcada junto a una hechura tan digna como capaz de expresar su origen.

Nota de cata:

Su color amarillo dorado, cristalino, hace pensar en que hace ya 5 años que está elaborado. Muy ágil en la copa, muestra unas lágrimas bien formadas de rápido movimiento (13,5º alc.)
La fase olfativa viene marcada por un aroma de salino, a anchoa salada en su inoxidable lata. Poco a poco van tomando protagonismo bonitos aromas de ciruela blanca, matorral seco, cítricos confitados (mandarina y naranja) y un sutil pero elegante toque de levadura pastelera.
La boca es donde el vino muestra su personalidad: realmente seco con un recorrido espectacular y casi infinito. Posee una acidez envolvente que causa el estremecimiento involuntario y deja un largo recuerdo cítrico/ vegetal en los laterales de la boca. Una trama muy “francesa”, de registros poco maduros pero trabajados inusitadamente.
Fuerte retro de levadura de cerveza, frutos secos acompañados de una longitud ácida en boca cambiante y divertida. Refrescante.

Puntuación: 8.85 POG


Tomar fresco, el alcohol se deja notar cuando supera la barrera de los 10º. Los 14€ que costó se me antojan muy bien gastados, compraré otra y la guardaré un par de años más. Seguro que esa acidez lo mantendrá vivito y coleando bastante tiempo.

7 comentarios:

Olaf dijo...

Suena interesante este vino, los blancos del norte de los Pirineos suelen gustarme bastante, los Jurançon secos, por ejemplo.
Habrá que buscarlo y probarlo, porque con ese precio, merece la pena.
¿Seguro que es la denominación mas pequeña? AOC Chateau Grillet tiene poco mas de 4 hectáreas.
Saludos
Olaf

Oscar Gallifa dijo...

Como en casi todos los vinos del otro lado de los Pirineos, es cierto que está un paso mas allá de lo que nosotros, hablando de nuestros blancos nacionales, entendemos como un vino blanco tranquilo.
Quiero decir que, esa maduración en el punto exacto (imagínate como deben madurar las uvas en los Pirineos...) sólo unos pocos son capaces de interpretarla y de acertar, luego, con unos niveles de acidez y maduración fenólica en consonancia. Para eso los franceses nos sacan ventaja, ya sea por su savoir affaire ganado a base de años de experiencia o por la bonanza de su terroir... ¡o por ambas cosas!

La cuestión es que éste blanco resulta muy especial, todo vitalidad y expresión pura de lo que de allí se puede sacar. Sin duda Olaf, si se cruza en tu camino (cosa dificil, no suele abundar..), compra y prueba, vale la pena.

Sobre lo de la D.O. más pequeña, eso es lo que saqué de dos libros (gordos y reticentes como los de Petete)que hasta ahora no me han fallado... quizá la falta de actualización de los mismos me hayan hecho meter la pata, por lo que agradezco tu aportación.


Saludos y buen vino!

OG

Oca dijo...

Hace ya tiempo que no me llego por aquí, y la verdad es que hechaba de menos una buena historia referente al vino.

Creo que mi hermana y mi cuñado han pasado por allí y lo han probado, de todas formas, se lo preguntaré para enterarme mejor.

Un saludo!

Oscar Gallifa dijo...

Hola oca,

Pues ya ves, aquí seguimos intentando hacerlo lo mejor posible, con buena voluntad ante todo. Nos alegra enormemente que decidas leer nuestra pequeña aportación al mundo de los vinos.

Pregunta, pregunta a tus familiares y si puedes aportar algún dato relevante no dudes en plasmarlo de nuevo en esta nuestra página común.

Un coordial saludo


OG

Víctor Franco dijo...

Hola Óscar, aunque ya me lo comentaste por línea interna, me alegra saber que te gustó.

En realidad, vengo a poner un poco de luz a la pregunta que hace Olaf, derivada del comentario del post. Irouléguy es sin duda una AOC pequeña, pero francamente con 220 hectáreas se queda bastante lejos de algunas AOC borgoñonas. Château Grillet, que comenta Olaf, contigua a Condrieu(Ródano) tiene una extensión de unas 3.5 hectáreas. Por cierto un gran blanco, que a mí las pocas veces que lo he probado me a hecho disfrutar mucho.

Pero volviendo al tema, si hubiese que darle un premio al viñedo más pequeño con derecho a llevar Apellation Origen Controlé, sin duda la palma se la llevaba La Romanée, monopole que trabaja el Vicompte Liger-Belair y que otrora explotaran bajo la supervisión de Bouchard Pére & Fils. Su extensión es de apenas 0.85 hectáreas y es uno de los vinos más deseados de Vosne.

Por cierto, hablando de vinos con acento vasco, el otro día Pitu Roca nos daba a probar un tinto llamado Gorrondona 2007 que elaboran en Vizcaya y sorprendió por su frescura. Además, le dedicó un apunte en el Magazine de la Vanguardia. Al menos un tinto español con un perfil diferente, que ya es mucho.

EdMor dijo...

Hola Oscar,

Me alegro que te gustara al menos tanto como a mí, por lo que veo.
La descripción de su acidez me ha gustado especialmente, no olvidemos que los Iroulegui con marisco son el maridaje clásico en Francia...

Salu2!

Oscar Gallifa dijo...

Hola Eduardo,bienvenido a Vadebacus.

Ya ves, parecía que un vino así (por la añada) no fuese a destacar en su acidez, pero te diré que no sólo es fresco y jovial, sino que también está muy bien armado, sin carencias ni desequilibrios aparentes.
Como digo en el post, para tomar o guardar un par de años más, estoy convencido de ello.

Nos vemos pronto.


OG