lunes, 29 de septiembre de 2008

Belondrade & Lurton 2003: Patrón de verdejo

Vuelvo a la carga con otro ejemplo de blanco nacional sometido a la carga evolutiva que crea el paso del tiempo, para ser más exactos, un lustro completo: Belondrade & Lurton 2003

Cuan diferente resulta un vino con esa diferencia de edad. Recién salido al mercado casi es pecado hincar el diente a tan lozano producto (la madera arde todavía en el interior y, su equilibrio, aguarda plácido) bajo riesgo de hacerse una idea equivocada de lo que tenemos entre manos. En cambio, después de un tiempo, a veces prudencial y a veces peligroso, si atinamos el descorche, podemos disfrutar de lo que el elaborador quiso mostrar cuando decidió dotarlo de características personales.
Sabiendo que no todos los vinos blancos pueden presumir de esa vida extra en botella, entran en juego diversos factores pero, el que resulta totalmente incuestionable, es la variedad de la uva. No somos los peninsulares grandes afortunados en cuanto a vinos blancos de élite, pero poseemos varias variedades que si se manipulan bien, pueden llegar a dar sus frutos. Dos de ellas son para mí las más importantes, la albariño en Rias Baixas y la verdejo en Rueda.
Esta última, tiene dos caras muy diferenciadas respecto a su edad en botella. Su estado más primario nos conduce a una macedonia de frutas casi tropicales (y más últimamente, campando levaduras extras por doquier) con una boca bastante global y un final algo herbáceo en el mejor de los casos. Cuando pasa un tiempo (este supuesto es sólo para aquellos que sean dignos de tal ostentación…vamos, la inmensa minoría), se tornan más varietales, desplazando el tratamiento maderil –en caso de tenerlo- a segundo o tercer plano y mostrando la cara más franca y sincera que pueda dar.

En éste caso particular, recatándolo 3 años después, me encuentro un vino que ha hecho unos trueques: maracuyá por narcisos, madera nueva por una fina crema catalana, tacto untuoso y sabrosura por acidez latente. Parece otro vino, un mineral que antes no aparecía ni en lo más recóndito de su ser, sale ahora a borbotones en su retro. Veamos textualmente las sensaciones de la cata:

Nota de cata:

Bonito color amarillo con tendencias doradas y una lágrima ancha y untuosa.
Primera impresión en nariz a hierba cortada, flores blancas casi marchitas, pomelo, hinojo verde y un fondo de crema pastelera muy fino y sutil. Con aire en copa aparece una pincelada de ambiente salino.
La boca está marcada por una acidez creciente, con un tacto bien compensado y un recorrido más que digno y profundo. Tal y como se traga, crece un punto amargo desde el fondo del paladar que no hace más que dar fuerza a su carácter varietal.
Retro acusado de hierba y almendra amarga, mineral troceado (canto rodado caliente) y piel de uva verde. Largo en boca y con mucho carácter.

Puntuación: 8,5 POG


Mi gusto personal me hace “desprestigiar” a estos vinos tan secos, así como ese carácter amargo que me hace sufrir en exceso en boca. No me atraen, agradezco un toque de residual.
Fuera de clasificaciones de cosecha, éste 2003 tiene un futuro tan plácido como longevo. Cuando lo compré -hace ya 3 años-, leí que su ventana de consumo sería de 2005 a 2012, ahora, que veo lo bien que le han sentado los años me doy cuenta de que soy un desconfiado.
Procuraré enmendar mi defecto a base de buenas intenciones y mejores vinos.

6 comentarios:

CarlosGonzalez dijo...

Interesante la evolución de este verdejo. Al igual que ocurre en Rias Baixas, ¿crees que los productores se están apuntando a la tirada de Rueda,aunque con precios más asequibles, y se producen vinos para consumir en su primer año de vida?.
Por lo que parece pocos son los elaboradores que pretenden conseguir un vino que aguante el embite del tiempo, a medio plazo.
Por otro lado, no metes en el saco ganador a la chardonnay. ¿No hay buenos ejemplos en la península?.
Saludos

Oscar Gallifa dijo...

Totalmente cierto. Muchas bodegas se están metiendo a codazos dentro de la D.O. Rueda, bodegas consolidadas que llegan desde otras D.O.´s. Todas decididas a sacar tajada del mercado de vinos de Rueda, ganacia fresca y rápida (y por desgracia, vinos cortados con el mismo patrón (no varietal) y obligados a venderse rápido).

Exactamente igual que en Rias Baixas, los ejemplos de vinos elaborados para poder durar en el tiempo se pueden contar con la mitad de los dedos de una mano.

En cuanto a la Chardonnay que quieres que te diga... podría argumentar que el Chivite Col. 125 o Milmanda son grandes vinos (que lo son) pero, cuando pruebas algo de verdad bueno del país vecino, te das cuenta de que seguimos a años luz de los resultados satisfactorios. Dudo mucho que se pueda igualar el potencial de la Chardonnay francesa.

Centrémonos pues en las variedades autóctonas de nuestro pais y hagámoslo lo mejor posible con ellas!

Volviendo atras, aquí otro ejemplo de varietal bien entendido y trabajado:

http://vadebacus.blogspot.com/2008/06/ossian-2005-verdejo-puro-y-duro.html

Sigo diciendo que no es un varietal que me tire demasiado, pero de BNPF, Belondrade y Ossian, no me importaría tener una cajita de cada en la bodega para ir experimentando.. :-))


Saludos


OG

Carlos Palahí dijo...

Perrea,perrea,,,
Yo lo siento pero discrepo:-))

Un vino guardado tantos años para una puntuación discreta no me vale.
Algo falla porque otros sin tanto "trabajo" e igual o menos precio ya tienen encanto.

Creo que con los Belondrade te pasa con los Sancerre. Y dices bien, el gusto amargo y herbaceo no es tu mejor carta de presentación.

En mi caso esta variedad en concreto me cuesta algo más que otras por su desahogo floral y tropical en cuanto abres una botella, aunque no me importa destapar alguna de vez en cuando.

Y al respecto del Belondrade puedo decir que la barrica lo hace jugar en la champions league. Me parece un referente como el Ossian.

Un abra(s)o. :-D

Oscar Gallifa dijo...

Amigo Carles,

Como bien dije en el post, efectivamente, los gustos amargos me tiran "patrás".
Que guardara un Belondrade unos años no quiere decir que lo hiciera para que mejorara en mi escala de placer sensorial, sinó más bien para saber como le sentaría un poco de evolución a esa variedad cuando está bien trabajada (en este caso con madera de por medio, lo cual me parece magnífico).
Sobre los Sancerre, que quieres que diga, los que hasta ahora he probado me han parecido similares a esos Ruedas que tu comentas más arriba, tropicalizados y pensados para gustar demasiado facilmente. Desde este escrito te pido que des algunos ejemplos de esa zona para poder investigar más a fondo.


Saludos!

OG

Carlos Palahí dijo...

Estimados compañeros he aquí una muestra de los mejores Sancerre en una página que considero un pequeño "master" en la materia.

http://www.iconocast.com/News_Files/Z5SU0/News6.htm

Un afectuosísimo abrazo.

Oscar Gallifa dijo...

Bien, resulta una buena página para leer sobre el tema, pero me gustaría saber donde comprar algúno de ellos (eso de ver el precio en dólares me da mala espina...) o, en su defecto, algún otro igualmente de calidad contrastada.

Propongo una visita a nuestro "suministrador" de vinos franceses para intentar dar en el clavo. Aunque nos cueste unos euros de más.

Saludos!

OG