lunes, 28 de julio de 2008

Roc del Boc


La Convención de Derechos Humanos de Ginebra establece la obligatoriedad de una serie de derechos para con los prisioneros de guerra capturados en combate.
En mi caso, como si de un Guantánamo se tratara, pagué muy cara mi osadía al desafiar los “elementos” que aquí me acompañan: Xavito Sastrada y Oscar Gallifa, mis compañeros de aventuras en estas y otras lides.
Sirva esta pequeña anécdota para ilustrar el ágape que siguió a la épica aventura.
Roc del Boc es el nombre de un pico de 2.774 metros situado en la Cerdanya francesa lindando con el Capcir. Tiene un poco de todo para el que le gusta la aventura en montaña: un paisaje todavía virgen con flora y fauna abundante, unos paisajes maravillosos y una dificultad montañera no apta para el que no está habituado a efectuar algunos pasos de escalada.

video

El Pas del Violoncel, debido a la curiosa forma de la mole granítica que se alza justo antes de acceder a la cima del pico, es la dificultad más retratada. Aunque la cresta somital de retorno del Serrat dels Esqueis es también digno de figurar en el santoral de esta montaña.
La excursión que se alargó durante cinco horas fue magnífica, con inicio y final de recorrido en el pueblo de Planés, cercano a la localidad de Mont Louis, fortificada por Vauban en el siglo XVII.
El final de etapa concluyó en el Restaurant Can Ventura de Llivia donde nos esperaban las especialidades de la Cerdanya dispuestos en un marco incomparable, en una casa del casco antiguo de la Villa situada ,anacronismos de la historia por el Tratado de los Pirineos, en pleno territorio francés .


El menú se compuso, entre otros platos, de un micuit de foie gras, un "filet a la llosa”, una pizarra caliente donde se cuece la carne lentamente, y un postre a base de pastelería de la casa con chocolate negro.
El vino escogido fue un Solideo 2004 Dehesa de los Canónigos que nos recordó a que sabe un buen Ribera del Duero, muy alejado de los gustos maderizados a base de extracciones masivas que ahora son tan propios del lugar, “una lástima”. El reencuentro con el típico tempranillo de la Ribera nos hizo recordar cuánto nos aleja de la tipicidad de la zona el llamado nuevo estándar globalizado.
Por cierto sobresaliente la RCP del Restaurant Can Ventura y una carta de vinos entendida como un “servicio” más que como un negocio. Algo que debiera generalizarse en el ramo de la hostelería.
Un día redondo.

4 comentarios:

Olaf dijo...

Bien hecho. A mi me toca la semana que viene, no se a donde iremos todavía, por pirineos pero si el tiempo acompaña a ver si podemos subir aguna montaña.
Saludos

Olaf

Oscar Gallifa dijo...

Que casualidad Olaf, nosotros nos lanzamos 4 días hacia la zona de Panticosa (Balaitus, Picos del Infierno y Gran Facha)a partir de este próximo domingo!! Seguro que despues de esa gesta pondremos alguna referencia por aquí...

Lo mismo coincidimos en algun picacho recóndito!! :-))

Hasta pronto



OG

Carlos Palahí dijo...

La montañas son como los vinos. No siempre son lo que parecen y a veces no parecen lo que son.
La montaña no se vence sino hay que dejarse vencer por ella . La montaña hay que saborearla desde el principio y dejar que evolucionen las estaciones para conocer todos sus registros. La montaña no es un reto deportivo sino una experiencia vital. No hay que tener sed para beber vino ni prisa para coronar la cima.

Saludos!

Oscar Gallifa dijo...

Como todo en la vida, no hay nada fijo ni ligado a obligaciones. Con ello quiero decir que, igual que el vino se puede beber con o sin sed, la montaña, se puede subir por amor a esta o para ponernos a prueba deportivamente.
Todo depende de tu forma (o del paladar en el caso del vino) de ver/plantear las cosas, el resultado es el mismo siempre.

A mi, las montañas bien altas, escarpadas y de largo acceso. El vino, blanco, fresco y con buena acidez (igual que yo)!! :-)))

Saludos


OG