lunes, 7 de julio de 2008

¡Esto es la pera!

Nos llega en esta ocasión, desde las tierras del desembarco más famoso de la historia, la oportunidad de catar la que, casi estoy seguro, se puede definir como la mejor sidra de pera del mundo.
La sidra es un producto alcohólico de muy bajo grado, se trata de zumo de fruta (en esta ocasión pera) fermentado. No más de 3º alcanzan las buenas elaboraciones como esta, pero se disfrutan de lo lindo por su contenido frutal y varietal.

Poiré Granit es una elaboración realmente milimetrada, con un sentimiento por parte del hacedor, Eric Bordelet (web), hacia su tierra y sus productos que es digna de loar.
Hay que saber que un buen peral tarda muchos, pero muchos años en dar una fruta en consonancia, con calidad para satisfacer a nuestro maestro sidrero. Según palabras suyas, estos árboles necesitan 100 años para crecer, 100 para producir y 100 para morir…así pues, con esa materia prima no es de extrañar la gran calidad de este zumo fermentado.
Un suelo 100% granítico donde los árboles sufren y crean un fruto pequeño y concentrado, con más de veinte variedades de pequeñas peras diferentes (fausset, certeau, belle verge, connerie, etc, etc.…), confieren a esta sidra un gusto salvaje, expresivo y curiosamente realzado.



Las sidras del Sr. Bordelet, desarrollan su espumante carbónico al finalizar la primera fermentación en botella. Filtrándola, en la sidra queda sólo la levadura activa suficiente para que después despliegue en la botella la presión deseada. Por tanto, todo el carbónico procede del azúcar natural de la fruta, sin ayuda del añadido de elementos ajenos.

Tan lejos llega la fama y calidad de la susodicha, que se llega a decir que cuando se elabora con esmero puede llegar a tener algo de la magia de un buen riesling alemán.

Nota de cata:

Magnífico color amarillo dorado, similar a la cerveza. Burbuja natural muy fina y lenta que recorre un fluido de aspecto denso.
Nariz muy varietal, con protagonismo (lógicamente) de aromas de pera de San Juan y de Puigcerdà (por dar nombres corrientes para nuestro espectro de variedades). Aromas de carburo húmedo y azufre se entremezclan con pinceladas de miel fresca del año.
La primera sensación en boca es de zumo de pera dulce pero con tacto espeso, pero, con el fino carbónico y el toque cremoso cambia drásticamente hacia un final de boca sumamente ácido y profundo, donde las notas de fruta madura llegan a borbotones después de tragar.
Marcadas notas de cáscara de cítrico en retro y una persistencia muy larga. Perdura una sensación de piel de gajo de mandarina madura y un fondo de madera vieja.

Como en otras tantas ocasiones, este descubrimiento no podría haberse llevado a cabo a no ser por la generosidad de Carles, nuestro intrépido reportero dicharachero del grupo. Gracias mil.

4 comentarios:

CarlosGonzalez dijo...

Sí señor, que curiosa esa sidra de pera, con algo de carbónico que le aportaba algo de frescura y que hizo que pasara bien, para aquellos a los que no nos entusiasman las bebidas de ese estilo.
Gracias a Carles.

Oscar Gallifa dijo...

Cierto, Carles nos permitió descubrir otra faceta de las típicas sidras (que a mi si me agradan, esos culines en Asturias sientan de vicio!).
Alguno que otro se quedó sin probarla, no saben lo que se perdieron!


Saludos


OG

Carlos Palahí dijo...

Hola chicos!
Por alusiones diré que el mérito no fue mio sino del Sr."Jumelles" que ahí estuvo acertado al aconsejarnos que lo probáramos.
Un producto magnífico aunque algo caro, pero como experiencia es la "pera".
Por cierto que este año visitaré las tierras de Asterix, es decir la Bretaña, y tendré ocasión de investigar un poco.
Un fuerte abrazo!

Oscar Gallifa dijo...

Eso, eso, investiga y aprende, luego nos lo explicas botellas en mano! :-))

Gracias de nuevo.


OG