sábado, 19 de julio de 2008

Bürklin-Wolf Gerümpel "R" Auslese 1990

¿Cuando alcanza un vino su mayoría de edad?
Si nos ceñimos a esa edad impuesta por los 18 primeros años de vida de una persona, seguramente la inmensa mayoría de vinos se quedarán en el camino, sin importar su color, raza o nacionalidad.
En cambio, si lo que buscamos es un vino que se preste a ser guardado durante tres lustros y pico, a ganar con el tiempo en botella, a transformarse poco a poco en un producto que bien seguro nos agradará mucho más que cuando fue concebido: Eso solamente lo consiguen unos poco elegidos, los grandes vinos.

Bürklin-Wolf Gerümpel “R” 1990 tiene ambas cosas, mayoría de edad hablando en cantidad de años vividos y, ante todo, una evolución mucho más que positiva.
Algunos pensarán que un vino de Riesling (blanco por defecto, sin racismos ni xenofobias) con tal cantidad de años debe estar para el arrastre, ¡pues no! La grandeza de la uva Diva reside justamente en eso, en su clara y majestuosa evolución dentro de la botella, mostrándonos con el tiempo todo lo que puede llegar a dar de si.
Para llegar a esta conclusión hay dos opciones prácticas: Comprar y guardar para los años futuros, o bien, comprar las botellas con los años incorporados de serie (para lo último se necesita saber con quien hablar…).

Bien, después de poner en antecedentes al respetable, decir que un vino como este, que posee 9,1 gr/l de ácido tartárico necesita de una cantidad de azúcar residual a la altura para no pecar de desequilibrio. Los 90 gr/l (Auslese) que tiene este Palatinado son justo lo que necesita a estas alturas de su vida, que junto a los 10º de alcohol da un placer más que real a nuestros órganos sensoriales.

El color, como es lógico, tiende al acerado, un amarillo casi ambarino que brilla enérgicamente en la copa. La nariz resume de un plumazo esos 18 años de evolución en botella, mostrando los claros aromas terciarios de la variedad en forma de plásticos nuevos y un fino gas-oil que no enmascara a las galopantes flores blancas (casi marchitas) que llegan desde la lejanía, ganando terreno a pasos de gigante acompañadas de nítidos cítricos (lima, pomelo verde). Fruta amarilla ácida y rastros de hueso de melocotón acompañan a una nariz cambiante y de larga evolución en copa.
En cuanto a la boca poco se puede decir, más que nada por lo tajante y directo que es, acidez y un suave registro abocado se transforma al final de la boca en un deje amargo que levanta pasiones, incitando a un consumo nada moderado.
Muy largo, tremendamente largo y evocador de su lugar de origen, mostrando por vía retronasal unos suaves cítricos custodiados por un ramillete de lavanda y espliego..

Puntuación: 9,05 POG


Para comprar y guardar, tanto la añada como el vino en particular permiten decenios de diversión asegurada.
Que gran cosecha esta de 1990, ¡cuantos placeres nos ha dado hasta ahora y cuantos nos dará en un futuro!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias a tu comentario me he acordado que aún me quedan unas pocas de venus 1999, y voy a provechar un día de estos para abrir una a ver que tal está. Estoy plenamente de acuerdo contigo que nada que ver en el Eneas o Dido.
Saludos
Federico

VadeBacus dijo...

Jajajaja, Fede, ya veo que a estas horas del día después de tan enorme jornada los reflejos andan un tanto despistados. Tu comentario es sobre la entrada anterior. En cualquier caso ya puedes ir abriendo esas botellas de Venus ;).
Un abrazo y un placer encontraros esta mañana en Girona.
Saludos
Carlos