lunes, 23 de junio de 2008

Fransola 2005, Vinetum Paganicus

Una de las cosas que más me llama la atención, es como las grandes casas de vino realizan tiradas de cientos de miles de botellas, guardando una calidad bastante aceptable en todas ellas.
El gigante del vino nacional Torres es especialista en la labor, grandes producciones de sus vinos de gama media que siempre suelen satisfacer la relación calidad/precio.

Personalmente siento favoritismo por uno de sus vinos blancos, Fransola, de la finca homónima situada en el centro del Penedés, concretamente en Santa María de Miralles.
Un (casi) monovarietal de sauvignon blanc -de magnífica expresión según añadas- que surge de 25 hectáreas capaces de producir la friolera de 125.888 botellas (en 2005). Increíble su adaptación al terreno, mostrando un vino muy varietal, de marcado carácter mineral y respetuoso con sus hermanos oriundos de Francia.
Resulta un vino que muestra la cara de una sauvignon bien madura y, que sin perturbarle demasiado, recibe la dosis de 8 meses de crianza en roble francés y americano. Se beneficia de un tratamiento sobre sus lías que le confiere una estructura, que junto con la comentada crianza y sus valores de acidez, lo dotan de una capacidad de guarda relativa. En su contra etiqueta aseguran que vivirá y mejorará durante 3 a 5 años sin problema alguno.

Nota de cata:

D.O.: Penedés
Bodega: Torres
Varietales: 95% sauvignon blanc, 5% parellada
Alc.: 13,5º


Presenta un bonito color amarillo verdoso, con bastante lágrima ancha.
Abundas los aromas de herbáceos (acacia, hierba segada) con buenas dosis de cítricos (lima, limón), hinojo y piel de uva verde. En un segundo plano se reconoce un fino y matizado mineral calcáreo acompañado de una chispa de fósforo.
La boca llama la atención con una acidez en todo su recorrido, fresco e incisivo en matices elegantes. Una trama bien compacta que deja un final largo y fresco, con cierto amargor ligero que otorga rasgos varietales.
Retro de palodul, con bastante tiza y su particular sequedad. Herbáceos, rastros de higuera y registros marinos terminan con su satisfactorio recorrido.

POG: 8.85


En dos años de guarda el vino ha cambiado los aromas de frutas maduras por otros más varietales y literalmente con más terroir. La boca gana en complejidad y traduce la untuosidad primaria en acidez y equilibrio de sensaciones.
No muestra signo alguno de cansancio o declive, es más, me arriesgaría a guardarlo 1-2 años todavía en vista de lo bien que evoluciona hacia matices mas complejos.


Después de dos días abierto acompañó a las mil maravillas unos mejillones de roca y unos berberechos gallegos, combinación perfecta.

4 comentarios:

J. Gómez Pallarès dijo...

Coincido contigo, Oscar, en que es un vino digamos generalista, sin marchamos de autoría para entendernos, que siempre muestra estándares satosfactorios y, según donde uno esté, muy satisfactorios. Recuerdo, por poner un solo ejemplo, una noche en Málaga, con un pescaíto frito de lujo, en que me apetecía un vino con cierta personalidad, y no salía de Barbadillo, para entendernos...De golpe apareció Fransola y me salvó la noche.
Lo que no entiendo, en este y en tantos otros casos, es lo del Vinetum Paganinus. ¿Tan difícil es hacer concertar un sustantivo neutro, VINETVM, con su adjetivo adecuado, PAGANICVM? Me encanta que se usen los latines en la vida vínica de cada día, pero me gustaría mucho más que se hiciera con corrección.
No hace falta decir que me ofrezco voluntario para lo que haga falta!
Saludos
Joan

Oscar Gallifa dijo...

Mira que cuando puse el título (como comprenderás es una burda copia de lo que escriben en la etiqueta del vino, yo de latín entiendo lo mismo que de japonés)pensé en ti.
Siempre son buenas las corecciones Joan, sobretodo cuando tienen razón, por tanto, bienvenidas tus ganas de arreglarlo.

Sobre el vino, me parece una muy buena combinación esa de pescadito , sobretodo tomada en Málaga. Perfecto!

Un saludo, nos vemos pronto copa en mano!



OG

J. Gómez Pallarès dijo...

Sí, amigo mío, por supuesto la crítica no era a ti sino a quien controla (mal) qué se escribe en una etiqueta.
Por desgracia, lo de la copa en mano no podrá ser: estoy ya en la fase final de las obras del piso nuevo y el traslado está previsto justo para el día anterior a la presentación en la que tendríamos que coincidir.
Tengo un final de temporada pésimo, lo sé, pero no puedo atenderlo todo. Y lo primero es lo del piso, por supuesto. Llegará septiembre, como siempre, y ahí sí estaré ya dispuesto a apuntarme A TODO!!!
Un abrazo
Joan

Oscar Gallifa dijo...

Como lo lamento Joan, era una buena ocasión para compartir y debatir sobre esos vinachos que tanto nos llaman....
En fin, como bien dices, volverán las oscuras golondrinas algún día (Septiembre no cae ya demasiado lejos).
A ver si podemos montar algo en conjunto hombre!!

Saludos y al toro!


OG