miércoles, 25 de junio de 2008

Expression de Gneiss 2006, una de cal y otra de granito

Desde la región de Nantes llega un buen vino de raza autóctona, poseedor de rasgos propios de su lugar de origen: Expresión de Gneiss 2006 de Domaine de l´Ecu.

Guy Bossard es el artífice de estos vinos tan particulares, apoyándose en un cultivo y unas maneras biodinámicas muestra los valores y el nivel que puede llegar a tener una variedad que, en principio, no se valoraba para hacer vinos de calidad/guarda.
Pese al nombre de la denominación, Muscadet Sèvre et Maine, no se trata de ningún muscat (moscatel) sino de la variedad Melon de Bourgogne, cuyo nombre procede de la forma que adquieren las hojas de dicha vid.

En esta propiedad tienen bien diferenciados sus terrenos separando muy bien sus terroirs por la diferencia de minerales que existen, de ahí sus vinos basados 100% en la expresión (valga la redundancia) telúrica que proporcionan sobre la misma variedad de uva.
Igual que en la práctica totalidad de las elaboraciones de la zona, se utilizan las lías (Sur Lie) para dotar al vino de un plus de estructura y consistencia, así como un estricto calendario de embotellamiento y puesta en el mercado.

No me alargaré más en la descripción de la bodega y variedades, mejor comentar el vino en cuestión y sacar algunas conclusiones al respecto…
Decir que no hace ni un mes que compré dos botellas (10€/botella) del vino, la primera salió rana, con un grandioso problema de tricloroanisol –vamos, TCA para los amigos- que hizo que ni el tonel del vinagre fuese merecedor de tal presente.
La segunda fue descorchada al día siguiente (como comprenderéis no convenía guardarla por si acaso…) no sin ese mal augurio que parecía revolotear sobre la botella. A Dios gracias, perfecta ¡Esta si mostraría lo que habían querido embotellar!


La variedad en cuestión es poco cromática (por lo menos en este caso), dota al vino de un tono amarillo pajizo bastante brillante y cristalino. Su nariz recuerda al hinojo joven, a mar, a fruta amarilla y cítrica al punto de maduración. Su mineral se deja notar en segundo plano, un bonito aroma a silex, yeso y granito mezclado.
La boca tiene una inconfundible aguja, con una fina acidez que recorre todo su esqueleto y acaba con una sensación de falta de estructura, livianas notas amargas y recuerdos de azufre.
Largo en post-gusto, con marcado carácter mineral y piel de limón mondada.
Puntuación: 8.1 POG


En anteriores experiencias con los vinos de la zona, mi apetito de sensaciones placenteras se sintió más satisfecho.
Quizá le achacaría una falta de estructura en boca, solamente eso, suficiente tal vez para no redondear la faena. Tanto su nariz como su final son muy agradables, varietales y naturales, bien encaminadas hacia la definición de una zona.

Acompañó bastante dignamente un aperitivo de sábado compuesto por unos pimientos de Padrón (en esta ocasión no picaron) y un revoltillo de gírgolas, espárragos y gambas.

2 comentarios:

El Vizcayno dijo...

Hablando de aperitivos para el sábado... Por si no te has enterado por otros medios, hay una nueva convocatoria de Iberoamérica en Cata: IEC #11: Evocando los orígenes. Convocatoria

Espero llegar a tiempo con esta convocatoria.

Saludos

VadeBacus dijo...

Hola vizcayno y bienvenido a Vadebacus.

Pues no, no sabiamos que había una convocatoria de Iberoamérica en cata nueva. Ultimamente andamos un poco descolgados de la iniciativa, pero por poco que podamos (algunos medios técnicos no nos son propicios de un tiempo hacia aquí...) intentaremos estar por ahí.

Saludos


OG