viernes, 4 de julio de 2008

Can Sais selecció 2003


Vall.llobrega es un lugar de lo más pintoresco en el límite de lo que se reconoce como Baix Empordà, situado a caballo entre Palamós, Mont-ras y Palafrugell. Vall.llobrega no beneficia de playas, ni tampoco de edificios peculiares, ni tan siquiera de galerias comerciales ni discotecas de moda donde poder dar rienda suelta al bullicio y los calores del verano. Vall.llobrega fue y sigue siendo en gran medida uno de los últimos paraísos protegidos por las Gavarres, un sistema montañoso litoral que se extiende desde Palamós y La Bisbal hasta Girona.

Allí me escapé un verano cuando las bicicletas eran el único medio de transporte para un niño de 14 años, y no como las de ahora, ligeras y de aleaciones de titanio o carbono, sino de las BH de toda la vida y 20 kilos en canal. Digo que me escapé, pero con toda la pandilla y la bendición de los padres que por aquel entonces nos liberaban de cualquier atadura durante las vacaciones escolares. Mi padre es de Palafrugell con lo que aparte de jugar a marineros de vez en cuando se estilaba una escapada a lo “Verano Azul”. Conste en acta que yo no soy ni Pancho ni Bea.

No era fácil porque había que atravesar el límite oriental de las Gavarres, con su peculiar olor a corcho seco que desprendían las encinas y la solitaria ermita de Fitó que despertaba imágenes infantiles de batallas lejanas con armadura y espada. Finalmente una espectacular bajada con les Illes Formigues y la bahía de Palamós al fondo nos catapultaba en las inmediaciones de Vall.llobrega. Allí parada y fonda como quien dice. Uno de la pandilla era familiar de una de las masías de la zona. Era un final apoteósico entre viñedos y maizales. El regreso lo hacíamos en el camión descubierto que nos acercaba de nuevo a la Vila de Palafrugell.

De eso hace más de 30 años pero el recuerdo aun sigue vivo. No hace mucho pude comprobar que todavía no han desaparecido viejos olores y sabores y que las imágenes se mantienen a pesar del desaforado urbanismo. Vall.llobrega sigue siendo lo que era al amparo de la serranía circundante y la nacional que vomita su estruendo a tan sólo un centenar de metros por delante del pueblo. Diría que el tiempo late a una cadencia mucho más lenta y pausada.

Y siempre el viñedo protagonista al amparo de la tramontana y el calor extremo. La brisa marina se torna húmeda cuando choca con las Gavarres y extiende su manto en forma de vapor de agua aliviando aquellas tierras de secano.
Así la masía de Can Sais ha ido creciendo a lo largo de todos estos años. Primero vendía el vino a granel como mandaba la tradición. Unos años mejor, otros no tanto pero se mantenía la producción a base de garnatxa negre, ull de llebre, un poquito de samsó y la malvasía, protagonista de otra entrada en Vadebacus.
De los 5 duritos el litro de antaño hasta los 10/15 € de hoy en día ha llovido como para llenar pantanos. La propiedad se mantiene dentro de la misma familia que ha reconvertido el negocio en profesión.

Si la malvasía es original, no lo es menos el Can Sais selecció, vino de guarda a base de ull de llebre, samsó, merlot y garnatxa negra. En mi caso es una botella de la añada 2003 en la que no figuraba la denominación Empordà Costa Brava y rezaba únicamente en la etiqueta Massís de les Gavarres. La sensación fue de lo más placentera, aterciopelado, taninos pulidos e integrados y una acidez que le auguran una larga guarda. El final sobresaliente con sabor a higos en flor y paja recién cortada; ahí juega la samsó.

Nota de cata

55% ull de llebra, 25% samsó, 15% merlot y 5% garnatxa negra.
Grado alcohólico : 13%.
Lenta maceración durante 30 dias con crianza íntegra en roble francés durante 18 meses.
Vino sin filtrar para conservación de todas sus características.
Se prevee que alcanzará su plena madurez en el 2011-12.
Se recomienda servirlo a 16º-18º y decantarlo 1 hora antes.

P.C.P. 9,1


Foto : "camí de Vall.llobrega"

Nota del autor : el protagonista de la foto es mi padre Joan Palahí inmortalizado por mi abuelo. Archivo Pere Palahí.

4 comentarios:

Oscar Gallifa dijo...

Increible tu conocimiento de la zona, hasta pareces autóctono del lugar!
Aparte de felicitar a la familia por tener un archivo fotografico que quita el hipo, me gustaría preguntarte algo al respecto de una botella que guardo en casa de la misma añada/marca.
Que te parece mejor, tomarla ya o guardarla un poco más?? Ojito con la respuesta, puede ser motivo de una entrada futura de crítica a los vinos de esa zona, ya me conoces... (para mi, un vino que no aguanta 8-10 años en la bodega no es vino) :))

Saludos!


OG

Carlos Palahí dijo...

Bueno Oscar, yo ante la duda sin duda la más tetuda. Es decir que yo en tu lugar no esperaría demasiado porque ahora me parece un momento muy óptimo de consumo a pesar de que, según dicen, le queda aun bastante guarda.
Pesa también el hecho de que esta botella fue comprada en la propia bodega lo que se traduce en una perfecta conservación a temperatura controlada.
¡Un abrazo!

P.D. No muy lejos del lugar está la población de Calonge que goza del mismo microclima que Vall.llobrega. ¿Te suena Clos D'Agon o Peter Sisseck?

J. Gómez Pallarès dijo...

Muy buena e interesante entrada, Carlos. Yo, sin ser de la zona, la he frecuentado durante muchos años y sé que esos vinos de Vall.llobrega son, casi, los precursores del vino natural en Catalunya.
Uno los compraba en los mercados, en botellas evidentemente sin etiquetar y era como una lotería: si pillabas la buena, gozabas del vino! Y también de las verduras envasadas al vació, de los tomates, una pasada de zona, ahora destrozada casi por completo.
He probado durante años los vinos de Can Sais y me ha gustado mucho que los sacaras a pasear por aquí. la actual generación le pone muchas ganas, les he visto en mercados y mercadillos con la parada puesta y vendiendo y explicando y es bueno que se hable de ellos. Su malvasía es algo digno!
Y la foto de tu padre frenando con el pie es una gozada, qué bonita foto!
Felicidades!
Joan

Carlos Palahí dijo...

¡Gracias Joan!
Si pudiéramos no sólo volver la vista atrás...pero como decía mi abuelo cualquier pasado fue peor.
Es la juventut perdida que loaba Marcel Proust la que nos pone los ojos tiernos.
La verdad es que los de Can Sais se merecen vivir del presente con todo el trabajo y el empeño en sacar un producto más que digno.
Te recomendaría pasearte alguna tarde, a la caida del sol, entre huertos y viñedos, tras una sesión de baño en la vecina playa del Castell, o mejor aun la solitaria del Crit. Ahí se respira la auténtica Costa Brava, lejos de las aglomeraciones lírico-circernses de Calella de palafrugell.
¡Un abrazo!