viernes, 30 de mayo de 2008

Familias y vinos en Vicente’s

Lo grande de Vadebacus no es sólo el placer de reunirnos para hablar alrededor de un vino, no. Podríamos decir que somos un grupo, reducido, de verdaderos compañeros con pasiones comunes y de sentimientos nobles.


Vicente nos citó en su casa para el fin de semana, en domingo, para celebrar una comida con las respectivas familias, por primera vez en algún caso.

Ni la lluvia intensa pudo con nuestras ganas y quince personas se reunieron para disfrutar, unos con los vinos y otros simplemente con la tertulia o con los juegos preparados especialmente para los peques.



Como este es un blog de vinos, y a veces de gastronomía, dejaremos los detalles de la reunión para la intimidad. Comentar únicamente la perfecta organización de los anfitriones, el saber hacer en la cocina, la extrema amabilidad al recibirnos, la comprensión que atesoraron cuando algún peque se subía por las paredes y así una larga lista de atenciones.


Vamos al grano: los vinos. Para iniciar la comida optamos por un enorme Billecart Salmon Cuvee Nicolas Françoise Billecart 1998, un champagne considerado top entre los de la bodega. Comentar lo delicioso que se mostró en nariz y una excelsa boca, cremosa y larga. Magnífico. Pasamos a un grandioso Aalto PS 2000, D.O. Ribera del Duero, que dio la sensación de juventud a pesar de los ocho años que tiene a sus espaldas, y que fue el mejor del día, a juzgar por las notas finales. Le siguió un Termanthia 2003, D.O. Toro, el súmmum de la denominación. Añada cálida para este vino, un vino con hechuras y con similitudes a alguna zona como el Priorat. Acabamos con un riesling, un Heymann Löweinstein Auslese Röttgen 2001, un viejo conocido de Vadebacus, ligeramente penalizado por el poco tiempo de oxigenación y por la temperatura de consumo, ligeramente alta. Aún así, viendo las notas finales, ninguno de los vinos defraudó, al contrario, cuatro auténticos vinazos para un día para recordar.


Notas de cata:


Billecart Salmon Cuvee Nicolas François Billecart 1998:



Muestra un encantador color dorado de verdoso reflejo, con unas finas y nerviosas burbujas que forman un rosario perfecto.
Destaca en su nariz una bollería recién horneada, notas de heno y mantequilla que dejan paso al mineral salino y mucha profusión de cáscaras de frutos secos con restos de frutos rojos de zarzal.
La boca es maravillosa, de gran sedosidad y con un nivel cremoso totalmente adictivo. Fina acidez y un carbónico 100% integrado permite un trago largo y placentero. Gran paso por boca y mejor recorrido final, algo amargo/salino.
Retro muy homogéneo, con aromas de hierbas aromáticas y fino palodul. El recuerdo perdura largamente para bien nuestro.


Puntuación: 9.36


Aalto PS 2000:



Descorchado y decantado justo antes de servirlo, muestra un color cereza picota de capa alta, con un fino ribete rojizo ¡el tiempo no pasa para según que vinos!
Nariz pletórica, algo cerrada al principio pero que poco a poco nos hace emocionar con su progresiva muestra de cualidades. Desde un fino y amargo chocolate acompañado de una fruta negra y roja (fresa y cereza) al punto de maduración, hasta los típicos lácteos con moras maduras tan ribereños. No falta algo de torrefacto, alguna nota alicorada de guindas y fina ceniza.
Se nubla la vista con la boca, de entrada grasa y fresco intercambio de sensaciones. Paso rotundo, con los taninos sacando pecho todavía para dejar un final de boca sumamente largo y estremecedor. La elegancia asoma por la cortesía de los años…
Devuelve aromas de fruta silvestre madura, cedro y fino mineral arcilloso.
Hace temblar sólo pensar en su potencial, con cuerda para algunos lustros todavía.

Puntuación: 9.44


Termanthia 2003:

Decantado durante casi 3 horas antes de su servicio, color prácticamente oscuro y con una capa realmente inexpugnable. Fino ribete morado que casi pasa desapercibido.
Nariz marcada por el chocolate con licor, notas balsámicas potentes, mucha fruta negra muy madura y en consecuencia rastros de confitura de tomate. Dándole tiempo y aire salen aromas de tabaco rubio, caramelo de regaliz y rastros de col hervida.
Boca muy contundente, con aglomeración de sensaciones… opulencia, estructura, alcohol, acidez final, pero sobretodo, bastante profundidad y un final intensamente largo.
En Retroaromas parece que el regaliz Juanola toma protagonismo, pero sigue la fruta negra madura y el mineral pizarroso, casi comparable a los vinos del Sur de Cataluña.


Puntuación: 9.36



Heymann Löwenstein Röttgen Auslese 2001:



Una visual amarillo dorado, de gran brillo y reflejos verdosos.
Nariz muy marcada con el mineral marca de la casa, una fina y a la vez potente cantidad de pizarra azufrosa que marca al productor. Flores blancas, fruta amarilla bien madura y un fondo de hidrocarburo que toma protagonismo con el tiempo.
Boca protagonizada por su nivel de acidez, con menos dulzor que en anteriores ocasiones. Marcadas sensaciones amargas en el final de boca, pero de correctísimo recorrido marcado por su frescor.
Marcados aromas de palodul pelado y muchas más flores blancas abiertas.
Posiblemente penalizado por un exceso de temperatura que no influyó en que se terminara la botella.


Puntuación: 9.1


Añadir, para que quede constáncia de la magnitud de la cata, que el recuerdo de los vinos y de la estupenda jornada perduró varios días después. Además de los vinos quedan las personas, por fortuna.

2 comentarios:

Vicente Sierra dijo...

Desde aquí sólo comentar las sensaciones que aún perduran en la memoria y que sigo disfrutando, la excelsa cremosidad del champagne, la elegancia exuberante que el paso del tiempo le ha dado al Aalto, la gran fruta madura tan buscada en ocasiones del Termanthia y ese mineral tan especial marca de la casa del riesling final que tanto nos gusta y apreciamos los VdB. Lástima de la temperatura de sevicio de éste último vino, "mea culpa", un tanto elevada pero que no fue problema para dar buena cuenta de la botella. Y sobre todo, claro está, dar las gracias a la compañía que hizo tan grata y especial la velada.

Un saludo a todos.
Vicente.

Oscar Gallifa dijo...

No eramos todos los que somos, pero eramos todos los que estábamos! :)

Es un placer poder compartir mesa, mantel y copas con tan buenos amfitriones.

Un saludo y la próxima espero que la podamos disfrutar mínimo como esta.


OG


P.D: Prodigiosas las burbujas, increible la elegancia del Ribera y con contundencia el Termanthia (Madera? claro que si, para amortiguar esa uva hace falta muuchaaaa...).