domingo, 27 de abril de 2008

La adicción alemana

No es mujer aunque es diva

la sangre que corre por sus venas

no es azul, es brillante y dorada…



Es irresistible, en su etapa adolescente ya apunta maneras pero cuando llega a la mayoría de edad es una delicia. En Vadebacus, cuando le dedicamos una noche nos ilumina y nos eriza el vello de tal forma que alargamos el momento lo más posible.


Sí, se trata de una uva: la riesling. Cada día nos sorprende más, en cada cata nos damos cuenta de que es poseedora de una intriga que la hace sumamente apetecible, la queremos conocer, más y más, pero cada encuentro en diferente, y eso enamora.


Fue una noche entre Orquídeas y rosas, de quesos franceses de pasta blanda, perfectos para acompañar los cuatro vinos que disfrutamos. Se alargó hasta después de la medianoche, como siempre acabó entre risas y esos momentos de soledad que acompañan a la reflexión, gran noche.


Cuatro vinos alemanes fueron elegidos más una sorpresa final añadida. Los vinos, Egon Müller Scharzhofberger Kabinett 1998,Gessinger Zeltinger Sonnenhur Auslese *** 1995, Gessinger Zeltinger Sonnenhur Auslese* 1990 y Gessinger Zeltinger Schlossberg Eiswein 1990.
Cuatro vinos de muchos quilates con una bodega protagonista, Weingut Gessinger, y un quinto ya conocido por Vadebacus, un champagne: Pierre Peters Cuvee Speciale 1999, cortesía de Carles Palahí, nuestro W.R. Hearst particular.


Weingut Gessinger está sita en la localidad de Zeltingen (en el corazón justo de Mittel-Mosel), famosa por poseer tres reputados pagos: Himmelreich, Schlossberg y Sonnenuhr. Ese trípode de tierras seleccionadas se nutren de una composición mineral pareja, pizarra de la época Devon desmoronada al 100%.
La bodega Gessinger es de propiedad familiar desde 1680 e incluso antes ya de 1900 pertenecían a la VW (Vereinigte Weingutsbesitzer Koblenz), una asociación que promovía la calidad. Por tanto, con 320 años a la espalda y la 9ª generación trabajando en la bodega, se declaran en armonía con los vinos y su seleccionada tierra:

“Pasión y conocimiento son necesarios para producir un riesling mineral, con delicados aromas de fruta en armonía con la naturaleza”


Winzer Alfred Gessinger Dixit



Notas de cata:



Decir que en general, los cuatro primeros vinos han recibido el mismo tiempo de decantación, aproximadamente unas 5 horas.

Egon Müller Scharzhofberger Kabinett 1998:

Se presenta con una visual amarillo pálido pero brillante, con irisaciones verdosas.
Nariz sumamente emocionante, marcada por las notas terciarias en forma de hidrocarburos varios (goma, gas, plástico nuevo). Aparecen también de muy buena forma frutas cítricas, notas florales sutiles y toques minerales de azufre.
La boca destaca por su gran acidez, equilibrada y cortada casi con láser se podría decir. Tremendamente seco a estas alturas de su vida y con un equilibrio pasmoso. Muy largo y cítrico en el final de boca.
Retro incalculable en longitud por su acidez, que añade retroaromas de melocotón verde y toques salinos.

Puntuación VDB: 9.27


Gessinger Zeltinger Sonnenhur Auslese *** 1995:

Uno de los mejores de la noche, con un color amarillo dorado de lágrima fácil.
Fase olfativa muy amplia con sobresalientes hierbas aromáticas (lavanda seca) mezcladas con los finos hidrocarburos. Toques de oliva verde prensada que desembocan en un claro y nítido aroma de menta fresca acompañado de flor de azahar.
La boca se caracteriza por su estructura altiva, con un espinazo central bien definido. Recorrido aterciopelado con una acidez creciente que deja sensaciones de carbónico por su frescura y un final muy prolongado donde ésta también es la protagonista.
El paladar se queda casi anestesiado por tal cantidad de sensaciones, pero los aromas en retro vuelven a la carga con dejes de Fanta de limón dulce, cáscaras de cítrico secas y mineral autóctono.
Vino muy complejo y realmente satisfactorio por su accesibilidad que durará muchos lustros.

Puntuación VDB: 9.31



Gessinger Zeltinger Sonnenhur Auslese* 1990:

Destaca su color de oro viejo, casi tiene tendencias rojizas… tanto en el corcho como en suspensión en el propio vino aparecen multitud de cristales, bitartratos transparentes que no afectan ni a la nariz ni a la boca por ser totalmente neutros.
Olfativamente prodigan los toques melosos mezclados con olores de goma nueva o Diesel. Parece que le cuesta abrirse al mundo, pero poco a poco muestra más cítricos (membrillo, lima madura) y toques definidos de miel y flores blancas (margarita y magnolia).
La boca es un armazón compacto, como si de una pelota de frutas dulces se expandiera y llenara toda la cavidad. Acidez sublime que contrarresta casi totalmente ese abocamiento predominante, dando paso a un paso por boca realmente denso, casi oleoso.
Final larguísimo con recuerdos de miel fresca, fruta blanca muy madura y toques herbáceos que lo dotan de personalidad y originalidad.

Puntuación VDB: 9.24


Gessinger Zeltinger Schlossberg Eiswein 1990:

El tiempo ha pasado lento para este Eiswein que muestra un color ambarino, dorado muy, muy viejo.
Increíble nariz de hidrocarburo profundo que con generoso movimiento se va transformando tal que crisálida esplendorosa en un ramillete de flores secas (lavanda, espliego y muchas más) en combinación con nítidos y claros aromas de menta fresca muy definidos. Los terpénicos se van mitigando poco a poco, dejando gomas y parafinas en su camino hacia la oxigenación total.
La boca eriza el vello más inmóvil, un juego entre dulce, ácido, seco y amargo seduce de tal manera que no sabes que es lo que tienes dentro de la boca. La entrada está marcada por una opulencia que se torna acidez punzante en breves segundos, dejando un paso final amargo en el paladar y la mente.
Largo, tremendamente largo, casi extasiante por alusiones, marcando claramente su territorio aromático (flores blancas muy abiertas, nísperos, carne y hueso de melocotón muy maduro) y dejando una sensación telúrica que hace transportarse a las inmediaciones de la bodega.

Puntuación VDB: 9.42



Pierre Peters Cuvée Speciale Grand Cru 1999:


Amarillo dorado de poca intensidad, con muy fina burbuja que forma una ancha corona de grueso calibre, difícil de borrar.
Suaves aromas de levaduras, pastelería, pan tostado, pera, toques cítricos de sorbete y cáscara de limón, mineral fino y punzante, calcáreo, con marcado carácter autóctono.
Boca muy grata, con total integración del carbónico que desaparece ipso-facto. Acidez media y estructura densa, compleja, que necesita de botella para acabar de afinarse y modelarse.
Final de fruta blanca madura, mineral calcáreo y toques ahumados, muy largo en boca, su fina acidez perdura largo tiempo.



Puntuación VDB: 9.1

10 comentarios:

Carlos Rodriguez dijo...

Amigos, ¿y donde se pueden conseguir los vinos de Gessinger?
Saludos.
Carlos

VadeBacus dijo...

Ese es el problema, casi no hay botellas. Por privado te paso información.
Un saludo alemán.
Carlos

Carlos Rodriguez dijo...

Eso eso, rapidito...
Gracias
Carlos

J. Gómez Pallarès dijo...

Ya veo que vuestro (nuestro) proveedor de Gessinger trabaja duro y horas extras!!! Lo mejor de esto es que se pueden conseguir añadas antiguas a precios muy interesantes. Y siempre es bueno ir comparando el efecto del paso de los años por la riesling que, sin duda, es uno de los hitos vitivinícolas de la zona en su aportación a la historia de los blancos. Impresiona ver cómo estos vinos aguantan el paso de los años con tal gallardía. Tengo muy poca experiencia todavía en Gessinger pero la iré aumentando, lo prometo.
En cuanto al Kabinett de Egonmüller: 1998 y ahí está, pletórico, qué pasada.
Mi único reparo, vaya el de mi hígado (si estuviera bien, no diría nada!!!) es el tema del acompañamiento con quesos. Desde que me junto con gentes de mal vivir (tipo Vadebacus, vaya), noto una clara decantación hacia los quesos, de los cuales un sevidor no puede tomar más que mínimas muestras. Habría que empezar a pensar en otras combinaciones tan fáciles de transportar y de comprar como los quesos para la riesling... Seguiremos...

VadeBacus dijo...

Toda la razón tienes Joan!

Es increible el poder disponer de botellas antiguas sin que te cueste un riñón y parte del otro. Dejando aparte el tema del disfrute -que es bárbaro por la calidad de la bodega-, decir que fue una cata muy especial, muy dificil y que resultó sumamente complicado enfrentarse a estos "potenciales divinos" tan evidentes y parejos.

Sobre lo del acompañamiento, sintiendo enormemente que tengas problemas con los quesos, creo que hay pocoas cosas que acompañen mejor a estos vinos que ellos...¡y si son blandos y caprinos ni te cuento!
Recuerdo una buena armonia también con algunos frutos secos y quizá también, para los que somos panarros, con diferentes clases de pan.


Saludos



Oscar G.

xavito dijo...

Que cata DIOS!!!
Hola compañeros, solo quiero comentar, lo magnifica que fue la pedazo de cata y lo bien seleccionados que estuvieron los vinos. Me gusto mucho la untuosidad y la largura que tenían en boca con esa acidez perfecta, los dos que mas me gustaron fueron sin duda los dos mas viejos Gessinger Zeltinger Sonnenhur Auslese* 1990: y Gessinger Zeltinger Schlossberg Eiswein 1990: que gozada de vinos.
Me gustaría comentar al sr. Pallares sintiendo mucho, que lo mejor que se puede poner para acompañar un vino sea de donde sea es un buen queso. (SIENTO MUCHO TU MAL DE HIGADO) pero es que los quesos me gustan con delirio.

Herr Direktor dijo...

Discípulos y maestros todos!

me alegro mucho que esa cata hiciera honor al nombre de uno de los pagos que Gessinger comparte (Himmelreich o el reino de los cielos!) aunque también me he enterado que al día siguiente más de uno hubiera preferido no ir a trabajar.

En efecto, era una asignatura pendiente esto de las añadas antiguas a precio pagable y creo que por fin lo hemos conseguido, si más no, por lo menos para poder darse un viaje por el tiempo desde finales de los '70 hasta finales de los '90.

Prácticamente todo se ha dicho por parte de Oscar, añadir tan sólo que en muchos de los casos hablamos de viña prefiloxérica, pocos pagos se libraron del "bicho" pero en Mosela se hizo "el milagro" y todavía contamos con viñas de más de 100 años.

Respecto a los acompañamientos con este tipo de vino creo que todos ellos o prácticamente todos atacarían al hígado: micuit, foie a la plancha, quesos... también hay posibilidad de hacer algún tipo de combinación con macedonias de frutas y frutas tropicales o bien tomarlos sólos que es como prefiero muchos de ellos. No obstante, libertad absoluta para que cada uno los disfrute como más le plazcan!

Oscar Gallifa dijo...

Hola Xavi!!

Tu por aquí? Bienvenido seas! :-))

Coincidimos en lo del queso y en lo de lo grandes que son estos vinos, no cabe duda de que cuanto más viejos, más deleite.

Saludos!


OG

VadeBacus dijo...

Hallo Herr,

Gracias por precisar que los pagos son, po supuesto, compartidos! Lo vi cuando estaba publicado y pensé, alguien lo dirá y se dejará claro.. Voila!! :))


Cuando los probemos con frutas tropicales ya te avisaremos..! :)

Saludos


Oscar

Herr Direktor dijo...

Dije fruta tropical y fruta es fruta...no carne mulata!

Que ya sé por donde vais!

;-)))