jueves, 17 de abril de 2008

Raimat Abadía Blanc 2002 y mi incredulidad

¡Varietalmente imposible!

Eso es lo que pensé cuando en una librería de Llafranc (¡sí, sí, librería y en Llafranc, plena Costa Brava!) vi que tenían a la venta una novedad que en aquel entonces -hace justo 3 años- acababa de salir a la venta.

Raimat, la bodega más grande de la D.O. Costers del Segre se lanzó a la piscina comercializando un vino realizado con unos varietales que nunca hubiésemos situado en esas tierras.
Imaginaos un vino blanco, de la zona, que en su coupage lleve bastante Chardonnay, algo de Albariño y bastante menos de Sauvignon Blanc, todo ello criado en barrica nueva francesa durante 5 meses… ¡Compré dos botellas!, la primera murió una semana después, la otra, hace dos días.

Recuerdo que hace tres años me gustó bastante, pero como últimamente estoy muy, muy crítico con cualquier vino blanco que pasa por mis manos, decidí que ya era hora de descubrir qué satisfacciones o penalidades me esperaban al descorchar tan curioso vino que es, como definen en su etiqueta, “de guarda”.
Lo más curioso del tema es que con el tiempo que ha pasado en botella, cada varietal ha cobrado vida propia, definiéndose en diferentes partes de la cata, por separado, casi personalmente se podría decir.

Nota de cata:

Bodega: Raimat
Alc.: 12.5º
Precio: 8€

Magnífico color amarillo dorado, con mucho brillo que sugestiona ácidamente.
Claros aromas de fruta cítrica como limón y lima bien madura, heno segado, ceniza y mantequilla fresca (aquí tenemos la Chardonnay). Con cierta aireación aparecen pinceladas de herbáceos y toques florales de jazmín (Sauvignon Blanc).
La boca es bien curiosa, con cierta opulencia que no se espera pero con gran acidez (¡voila, Albariño a la palestra!) que ataca en varias fases. Primero en el centro de la boca, y después de tragarlo, en el fondo del paladar con más intensidad si cabe. ¡Bendita acidez! Gran estructura achacable a la madera y a la gran uva utilizada, en perfecta y discreta unión.
Largo recorrido en boca, con un final provocador y rico en matices. Nísperos, manzana verde, piel de uva y toques yodados nos recuerdan la variada composición del vino. Más acidez para un persistente y grato recuerdo…

Puntuación: 8,7 POG


Al Cesar lo que es del Cesar, este vino ha soportado perfectamente el paso de 62 meses sin dar signos de flaqueza, incluso, le auguro varios años de vida por delante.
Ideal con unos fideos con sepia, su fresca acidez invita a repetir el trago a cada cucharada.

2 comentarios:

Carlos Palahí dijo...

¡Ave César!:-D

Bendita comarca la de Llafranch.
Por cierto, cuando dices
que "sugestiona ácidamente" ¿a qué te refieres ?

Por lo demás estaría de acuerdo en que este vino tiene una RCP envidiable, es atípico, de guarda y lo más importante es que está francamente bueno.

"Ab imo pectore" que quiere decir con todo mi corazón, ¡un abrazo!

Oscar Gallifa dijo...

Ave Carlus a gustus! :))

Cuando digo que "sugestiona ácidamente" a la hora de comentar la fase visual, me refiero a que por su color amarillo brillante (supongo que lo relaciono con esos albariños tan áciditos...)me recuerda a vinos que por tener el mismo color, son ácidos.


Un saludo!


OG