lunes, 24 de marzo de 2008

Marques de Alella Allier 2004

Alella, un pequeño pueblo cercano por el litoral norte a Barcelona. No hace demasiado tiempo, todo el vino que se consumía en la ciudad condal era de esta pequeña D.O, la cual no cuenta actualmente con más de 500 hectáreas de viñas (como siempre, el ladrillo va ganando terreno…).

Destaca la particularidad de sus suelos casi totalmente arenosos, “sauló” le llaman. De color casi blanco, muy permeable, con un magnífico drenaje y asentado sobre grandes bloques de roca granítica.
Su clima es totalmente mediterráneo, con zonas de cultivo a nivel del mar y a 450m. de altura máxima.

Una de las más reputadas bodegas de la D.O. es Marques de Alella (Grupo Parxet). Elaboran Cava –pueden hacerlo, también están dentro de esa D.O.- de muy buena calidad denominado Parxet, pero también vino blanco tranquilo de muy buena factura y marcado carácter del lugar. Como este que ahora nos acompaña, Marques de Alella Allier 2004.

Esta es la segunda vez que lo pruebo y, como en la primera, me sorprende la buena materia prima embotellada, junto con el trabajo maderil medido al dedillo para no “intoxicar” el producto resultante con texturas u olores que pasen por encima de esa fruta tan radiante y al punto de maduración.
Se trata en todo caso de un vino monovarietal de Chardonnay de las viñas más viejas de la familia, con la fermentación maloláctica y posterior crianza (¡con lías finas!) en barrica de roble Allier de tostado fino.


Nota de cata:

D.O.: Alella
Variedades: Chardonnay 100%
Graduación: 11,5º
Precio: 14€

Presenta una visual color amarillo dorado, con reflejos verdosos de lágrima rápida.
Clara nariz floral sobre un toque mineral muy fino y singular. Margaritas y jazmines danzan en la copa, fruta blanca madura con atisbos de membrillo maduro, heno segado, mantequilla algo rancia y mineral (granito, creta).
Boca de entrada opulenta, cremosa, con fuerza y estructura vertebral. Resulta muy expresivo, con una fina acidez que sube por momentos tapando la consistencia que tiene, provocando un trago realmente seductor. Muy seco, con un bonito recorrido y elegante paso por boca marcado por una fina acidez largísima.
Final de boca yodado, con predominancia de retroaromas minerales y fuertes dosis de hierbas aromáticas.

Puntuación: 8,7


Puede que sea un buen vino blanco nacional con opciones de relativa (buena) evolución en botella, habrá que confirmarlo en dos años más a lo sumo. Daré fe de ello…
Maridó a la perfección con una dorada al horno, en papillote, con sus verduras variadas acorralándola.

No hay comentarios: