miércoles, 23 de enero de 2008

Altos de Luzón 2001

La D.O. Jumilla situada en el Sureste del territorio español, se divide entre las provincias de Albacete y Murcia, y tiene como estandarte la variedad Monastrell.

Se trata de una variedad muy adaptada al sol de la zona, con necesidad de el, que nos da unos vinos bastante maduros, con mucha potencia inicial y una relativa capacidad de guarda.
El 80% del terreno cultivado en Jumilla pertenece a esta variedad, por lo que resulta fácil encontrarla en forma de monovarietal, o bien acompañada de un pequeño porcentaje de variedades foráneas adaptadas (Como pueden!) a ese terreno tan árido y peculiar.

Particularmente prefiero los vinos de esa calurosa zona con algo de aportación varietal extra a la Monastrell, ya que vinificada en solitario encuentro que son unos vinos demasiado alcohólicos, dulces, y sobretodo algo pesados en boca.

Aun con todo, pese al añadido de Cabernet, Merlot o Tempranillo, el espíritu dulzón de la Monastrell acaba prevaleciendo sobre las otras variedades, pero algo mas mitigado por los taninos de sus compañeras, que contagiadas por el clima de la zona, se tornan casi tan maduras como la principal...


Nota de cata:

D.O./Zona: Jumilla
Bodega: Bodegas Luzón
Variedades: 50% Monastrell, 25% Cabernet Sauvignon, y 25% Tempranillo
Elaboración: Vendimia en cajas de 15 kilos, maceración de 30 días. 12 meses de roble nuevo francés y americano.
Alc.: 14,5%
Precio: 14-15€

Presenta una fase visual rojo picota, muy alta capa y lágrima tintada.
Claros aromas de fruta negra muy madura, azúcar quemado, higos, dátiles, y especiado dulce (Nuez moscada, y algo de vainilla).
La boca está marcada por la calidez y golosidad, si bien tiene una pequeña acidez, hace falta mucha para contrarrestar tanta calidez. Taninos redondos y sabrosos, con cierta persistencia.
Retrogusto marcado por las notas confitadas, y regaliz tipo Juanola. Largo y un punto amargo al final de boca.

Puntuación: 8 POG


Muy importante, no tomar por encima de 16º, su alcohol resulta demasiado volátil y evidente.
Lo curioso del asunto es que las notas varietales del Cabernet y/o del Tempranillo no aparecen por ningún sitio.

Lo tomé para cenar, y la verdad, cuando acabé la primera copa (Y única!) decidí irme a dormir ipso-facto.

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