miércoles, 31 de diciembre de 2008

Llega el 2009


Un nuevo año está a punto de comenzar. Nuestros mejores deseos para este 2009.
Buenos vinos y mucha salud para disfrutarlos.



El equipo Vadebacus y su grupo de cata de vinos brinda con vosotros.







FELIZ AÑO 2009

lunes, 29 de diciembre de 2008

Del cerdo hasta los andares.

Y que buena razón tiene esa frase. Poco o nada se desperdicia de tan agraciado animalejo, un tanto marrano todo hay que decirlo, que curiosamente es comestible casi al 100%.

La cuestión es que en Vadebacus estamos a la que salta, cualquier excusa sirve para liarla y montar algo fuera de lo normal. En esta ocasión, como si de una piara bien instruida se tratase, nos reunimos alrededor de una buena pierna del susodicho de cola rosa y retorcida. Nuestras intenciones antropófagas hacia él se transparentaban e inducían a la justa conservación de lo que los naturistas llaman “el ciclo de la vida”.

La extremidad del pobre cerdo se presentó cruda, deshuesada y condimentada con multitud de hierbas, las cuales tuvieron un más que magnífico acompañante en el vino oloroso que se utilizó en su elaboración. Para poder cocer una pieza de carne de esas dimensiones (aprox. 8-9 Kg. de jugosa materia cárnica) se necesita, como mínimo, un horno de dimensiones considerables y una mano amiga que ejecute pacientemente todo el proceso de cocción.
Y para que no nos tachen de manirrotos, aprovechando el calor del aparato se añadieron unas increíbles alcachofas de Benicarló (a más de uno le dio por llorar delante de tan fino manjar) y unas patatas de fina piel que hicieron la labor de acompañantes del plato con soltura y calidad, con no poco riesgo de pasar a ser la comida principal del evento.

Para acabar de rematar la faena, al pan pan y al vino vino. Por supuesto y como no podía ser de otra manera, el suministro de pan estaba asegurado. El del vino, se aprovechó para dar cuenta de algunas botellas que esperaban tranquilas a ser descorchadas en la sección “adquisiciones grupales”: Pierre Gimonet Le Fleuron 2000 mágnum, Enate Reserva Especial Tapies 1998 y Clos Dominic Vinyes Baixes 2005.

Coincidimos casi por unanimidad que un buen champagne puede combinarse con casi la totalidad de las comidas, incluso cuando se trata de alcachofas al horno (bien regadas de AOVE ). Particularmente ese Gimonet de tamaño extra se nos antojó un tanto subido de carbónico, con una ganancia considerable de mineralidad cuando su temperatura rondaba los 10-11º. Mucha potencia de aromas de levadura, fruta cítrica (mandarina) y toques yeso húmedo. La boca equilibrada y de final ácido con recuerdos de bollería y corteza de naranja seca. Muy buen vino de una gran cosecha, lástima el tener tanta sed de espumoso pues en 5 años estaría perfecto.

El Enate Reserva Especial ´98 era una prueba de fuego. Dos veces, repito, dos veces hemos podido constatar anteriormente que las condiciones de guarda (en los comercios...) de un vino son fundamentales para su evolución. Puestos en contacto con la bodega maña, muy servicialmente nos remitieron otra muestra de la misma para que esta vez sí, pudiéramos disfrutar de un Sr. Vino.
El merlot y el cabernet se reparten el protagonismo en ésta elaboración, menguada de capa en la fase visual con un rojo cereza madura de ribete algo amarronado. Nariz inmensa y necesitada de aire para mostrar ese pimiento rojo tan fino y madurado, especias casi dulces y mineral arcilloso. Boca rotunda, con peso y complejidad atlántica por doquier. Largo y elegante, otro infanticidio que se tendría que haber retrasado…

Y por último Clos Dominic Vinyes Baixes 2005, ofrece mucho más de lo que uno se espera por un básico del Priorat. La concepción de los vinos de esta bodega confieren notas de mineral, de frutas muy maduras y toques torrefactos muy consecuentes. La boca rotunda, con mucha potencia y un deje varietal claramente percibido.
Largo y poderoso en el final de boca, perfecto para marinar con las carnes y platos de consistencia.

domingo, 21 de diciembre de 2008

In Nomine Domini



El pasado domingo sirvió de excusa para descorchar la mejor selección de los frutos de la Tena, finca de referencia de Clos Dominic, bodega de corte familiar que reside en Porrera al que nos une algo más que la típica relación cliente-consumidor para convertirse en franca amistad e interés cómplice de su pasión y maneras de ver el mundo del vino.
Una estupenda lassagna sirvió de excusa para la ocasión a la que se unieron unos comensales entusiasmados por la perspectiva de un fin de semana memorable. Para algunos el día antes había supuesto una blanca jornada de esquí y snow con el que el maltrato del cuerpo debía ser compensado con algo más que descanso y contemplación.


El aperitivo era amenizado por un Paul Bara Comtesse Marie de France Brut Millésimé 1998, seguido de un Pierre Peters, Cuvée Spéciale Les Chétillons 2000. El Paul Bara, elaborado en Bouzy, goza de la burbuja medida de un pinot noir que le da un toque característico de nueces y albaricoque.


El Pierre Peters es muy diferente en su espléndida variante de Cuvée Spécial 2000. Es un Blanc de Blancs Chardonnay procedente de un terroir con viñedos de más de 70 años de Le Mesnil. El mineral, su nota más sobresaliente, se combina perfectamente con destellos más florales y húmedos muy propias de la zona de producción.

La lassagna abrió paso a la selección de prioratos seleccionados de Clos Dominic. La garnatxa adquiere categoría divina en las torturadas laderas de la Finca La Tena. Una montaña calcárea, soleada, seca y torturada por los elementos exprime todo su potencial para dar lo mejor de sí mismo. La madre tierra escucha los conjuros de una milenaria brujería; sólo hay que escuchar para oír los lamentos del mosto cuando fermenta en la soledad de una lóbrega bodega. Cada año se obra el milagro de convertir el polvo en sangre, la materia inerte en río de vida, la árida brisa en savia de vida…

Este ritual tan pagano como el origen de los tiempos rindió homenaje al hechizo de convertir un simple zumo de fruta en el latido de una tierra que reivindica sus raíces en un océano global. Así probamos el Vinyes Altes, potente, con grafito y cola de carpintero en su máxima expresión y las selecciones de Ingrid y Míriam que son, aun más si cabe, exponentes de la más alta calidad que atesora la Bodega.

El remate era importante. Había que bajar del pedestal. Rindieron su cometido un Bürklín-Wolf Beerenauslese del 88, extraordinario con una veta petrolífera manando de su interior, y un clásico, no por ello menos sorprendente,Eiswein Barzen del 2001.


La guinda del pastel y con apenas un mínimo porcentaje de graduación alcohólica fue para un Poiré Granit Eric Bordelet, comúnmente conocido como sidra de pera, elaborado a partir de frutas muy seleccionadas y de una variedad propia y muy exclusiva del país galo.
Una bonita manera de despedir el año, aunque por suerte no será la última. Seguiremos informando.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Obituario: Un buen hombre

Allá en los inicios del siglo XXI se me abría el mundo del vino definitivamente, tras ligeros escarceos previos, y fue gracias y principalmente a dos variedades autóctonas gallegas: la mencía y la albariño. De la primera ni había oído hablar y de la segunda más de oído que de olfato o gusto. Estaba yo medio perdido en aquellas tierras justo en frente de las islas Cíes y en lo menos que pensaba era en el vino. Todo cae por su propio peso y en tierras de vino se bebe y yo también lo hice.

La comarca del Morrazo es una península entre las rías de Vigo y de Pontevedra y está fuera de la D.O. Rías Baixas porque la gente cultiva para consumo propio y no para grandes cooperativas. Los blancos que tocan el mar, cerca de Cabo Home, son minerales, crecen casi en arenales, y los que realmente aman y aprecian el producto que les da la tierra pueden sacar el máximo partido en cuestión de calidad.
Era el caso de Marcial, ex marinero que desde que entró en la jubilación pronta de aquellos que dedican buena parte de su vida al mar, retomó las viñas que rodeaban su casa, allá en Coiro, y poco a poco fue haciendo de ellas la pasión de sus últimos años de vida. Hacía vino para él y para sus amigos y siempre tenía una botella abierta para cualquier visita. Tuve la fortuna de embotellar junto a él y sus allegados. Las tinas de acero inoxidable, bien limpias, la lechera como la llamaba él para embotellar, la cena posterior al trabajo duro, más de mil botellas llegamos a llenar en una tarde.

Marcial, a la derecha de la imagen


Un vino de enorme calidad, esencia de la más pura albariño. Vino con carácter y con la fuerza de la tierra transmitida al mágico elixir. Cuando aún estaba permitido viajar con líquidos en el equipaje de mano yo me traía unas cuantas botellas de Marcial.
Siempre que volvía de vacaciones desde Barcelona me acogía con los brazos abiertos y una sonrisa. En cada ocasión su viñedo presentaba una mejora, invertía en él porque estaba seguro que sus vinos así serían mejores. Este último año invirtió por última vez y no podrá ver el resultado. En menos de dos meses nos ha dejado. No tuvo tiempo de asimilar su marcha desde que se la anunciaron. Lo que sí hizo fue repartir sus tierras entre sus amigos, antes de su marcha. Este pasado martes nos abandonó. No sólo sus amigos sino todo aquel que llegó a conocerlo llorará su marcha.
Gracias por tu bondad y por tu dedicación. Gracias por enseñarme la pureza de una uva. Todos lloramos tu desgracia.

lunes, 15 de diciembre de 2008

“Le Riesling nouveau est arrivé!”

¡No sólo el Beaujolais es el primer vino en llegar al mercado después de su estrujado! No.

Los que tenemos “enchufe” podemos disfrutar de las impresiones, grandes sorpresas que aportan los vinos en la etapa más primaria de su existencia: la inmediata justo después de su fermentación alcohólica.

Como siempre, Alex Barzen anda detrás de nuestras fechorías y ganas de saber, proporcionando vivencias y situaciones que no hacen más que sorprendernos y abrirnos los ojos al mundo del vino.
En esta ocasión aprovechamos el envío de un cargamento de vino directo desde la bodega madre en Alemania. Todo un palé de materia divina al alcance de quien guste…. Pero, en la cima de esa montaña de cajas de vino se pudieron añadir unas muestras de esta última cosecha 2008. Justo hacía una semana dejó de ser mosto para transformarse en vino.


Ulrich-Langguth, una bodega visitada por nosotros y con reconocida dedicación y garantía en su zona de elaboración, será una vez más nuestro laboratorio de ensayos vínicos más profundos.
Poseen varias parcelas en reputados pagos del Mittel-Mosel alemán (Goldtröpfchen, Günterslay, etc...) las cuales son desde hace justo un par de años trabajadas y asesoradas por nuestro amigo Alex Barzen, el cual ansía sacar el mayor potencial de cada una de ellas, intentando que cada una por separado se exprese como debe y no como el estándar actual que, por desgracia, también está llegando a Alemania.
¡Que Germania cuide de estos pagos y las uvas allí recolectadas!

Para una mayor comparación de los vinos incluyó alguna muestra también de su propia bodega (entre ellas el esperado Alte Reben Auslese 2008) e incluso algunos ya probados que teníamos ganas de volver a beber para comprobar de nuevo su grácil y armónico estado:

- Barzen Alte Reben Auslese Trocken 2006
- Ulrich-Langguth Spätlese Trocken 2008
- Ulrich-Langguth Spätlese Trocken Feinherb 2008
- Ulrich-Langguth Goldtröpfchen Spätlese Trocken 2008
- Ulrich-Langguth Goldtröpfchen Kabinett 2008
- Ulrich-Langguth Günterslay Spätlese 2008
- Ulrich-Langguth Günterslay Kabinett 2007
- Barzen Alte Reben Auslese 2008
- Ulrich-Langguth Beerenauslese 2003
- Barzen Beerenauslese 2006
- Ulrich-Langguth Beerenauslese 2006
- Barzen Eiswein 2001

Generalizando un poco y sin detallar cada uno de los vinos catados, diremos que la riesling es muy diferente cuando es tan joven… sumamente primaria, sobretodo por su alto contenido frutal (pera, manzana, uva y un sinfín de finos cítricos) y por su cuerpo aún no constituido (llámese “edad del pavo” si gusta).
La boca, aún siendo imberbe, es la que antes muestra sus futuras cualidades. Una torta de acidez (ya sea en vinos dulces o secos, da igual) sostiene su estructura que aguijonea de manera asombrosa las encías, paladar y mente por igual, obligando al reposo antes de la siguiente ingestión.

Alegrándonos por la dedicación de nuestro camarada, nuestras conclusiones con esta añada son que los vinos han necesitado de un buen trabajo para su equilibrio. Aquellos que apostaran por una cosecha fácil a una época conservadora, se verán pagados con vinos algo desequilibrados de cuerpo y una acidez muy peligrosa. La maduración de la uva no ha sido homogénea, obligó a hacer varias pasadas seleccionando manualmente todas las uvas de todas las parcelas.
Pero como todo no son penalidades y problemas, parece que éste año sí hay posibilidades de Eiswein, las temperaturas están rozando los -8º/-10º necesarios para la elaboración de tan preciado caldo.

Seguiremos informando.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Entre vecinos


El garaje de mi amigo siempre es un portento de buen hacer y mejor quedar. Con cada botella se abre la Caja de Pandora y aparecen notas unas diferentes y otras novedosas pero que siempre interpretan melodías de culto muy alejadas de lo que se entiende por la “Canción del Verano”.

Así, sin más, nos plantamos yo y dos acompañantes en el garaje de mi amigo para dar rienda suelta a nuestra pasión enológica y la oratoria más mundana en aras de ver el mundo con el cristal del mismo color, empresa imposible por otra parte.

De Abadía Retuerta poco o nada vamos añadir. Vecino de la Ribera del Duero no comparte con la D.O. ni su filosofía ni las directrices que rigen la zona. Es por ello que constituye un universo a parte en el que últimamente han recaído todo tipo de premios y reconocimientos en las Guías que marcan tendencia y suben los precios.
Nos centramos en el Pago La Garduña 2001, shyrah cien por cien que madura en las laderas altas de la propiedad. La nariz se rodea de arándanos, mucha fruta negra confitada, cuero, pimienta y regaliz

La boca es mucho más carnosa, en el sentido literal, con un recorrido medio muy persistente, debido a unos potentes taninos. Destaca una acidez medida sobre un fondo yodado, muy típico de los mejores espécimenes de la vecina Ribera.
Como cosa curiosa señalar que mantuvo el tipo incluso al día siguiente cuando mi amigo me comentó que seguía estando sublime y que no había perdido ningún ápice de su estructura olvidado en el fondo de una copa.

Pago la Garduña 2001
Abadía Retuerta
100% Syrah
13 %
24 meses en roble francés
Producción de 999 botellas
P.C.P. 9.2





La noche se completó con un afrancesado vino, Chateau de Fayolle, allende de nuestras fronteras naturales. De apellation contrôlée Côtes de Bergerac, pertenece al Sud-Ouest de la France y -extraigo de la Wikipedia- en Saussignac, una población y comuna francesa, situada en la región de Aquitania, departamento de Dordoña, en el distrito de Bergerac, la patria de Cyrano, y cantón de Sigoulès.

Hechas las presentaciones comentar que nunca han querido pertenecer a la más poderosa Denomination Bordeaux y que han preservado su carácter e independencia a lo largo de los años –como Abadía Retuerta-.
Un casi cien por cien cabernet sauvignon con una pincelada de merlot que, como diría mi amigo, ha dispuesto de 4 largos lustros para meditar en botella. En nariz es perfumado, algo hosco, con notas a cinturón de apero, reducido…

Una acidez potente alaaaaarga el recorrido con pinceladas húmedas de hinojo. Es entonces cuando aparece el cabernet, muy suave, casi sin destacar, matizado por una exuberante cremosidad que se apodera totalmente de la escena. Pura delicia.

Chateau de Fayolle 1986
Côtes de Bergerac (Apellation Contrôlée)
Cabernet sauvignon con un pequeño porcentaje de merlot
12,5 % alcohol
Muy difícil de encontrar
P.C.P. 9.4






Por cierto, no lo he comentado, pero mi amigo se llama Oscar.


martes, 9 de diciembre de 2008

Paul Bara Millésime 2000



Este 2008 que ya acaba es el año en que la casa Bara cumple 175 años de vida. Paul Bara es la marca que comercializan, vinos espumosos de Champagne, concretamente en el pueblo de Bouzy, cerca de Reims.

La totalidad de los pagos son catalogados como Grand Cru y esto ya es sinónimo de calidad. Desde que su padre le cedió el testigo, Chantale Bara se ocupa de otorgarle personalidad a un producto que pretende dar salida al mercado exterior y que, de hecho, ya está presente en los cinco continentes. Trabajan fundamentalmente con las variedades Pinot Noir y Chardonnay, con la primera como principal protagonista.

Miman todo el proceso desde la recogida de la uva hasta la crianza en botella. Los mostos se obtienen en pequeñas prensas de madera tradicional y se trasladan posteriormente a cubas de acero inoxidable antes de pasar a realizar la segunda fermentación en botella. La propia Chantale es la que, finalmente, decide el dosage y el coupage que debe llevar cada vino de su producción, y lo hace después de ver cómo lo hacían su padre y su abuelo con anterioridad. Producen champagnes de los llamados básicos, que pasan de dos a tres años de crianza y los de añada, que lo hacen no menos de cinco. Tenemos ante nosotros un producto personal y de calidad, aún asequible para el bolsillo y a una casa con ganas de hacer las cosas bien. En esta ocasión probamos un millésime, concretamente el Paul Bara Millésime 2000.

Nota de cata: Color pajizo con reflejos verdosos. Nariz con presencia de levadura, cítricos y frutillos rojos. Manzana ácida que aparece en boca y por vía retronasal. El gas está presente y resulta algo punzante. En boca también resulta algo lácteo con atisbos de yeso y tiza por vía retronasal.

Puntuación: 9 PCG
Las fotos provienen de la web de la bodega.

sábado, 6 de diciembre de 2008

As de copas y espadas

Como si de erecta tizona se tratase, advertí como mi particular suministrador de tesoros marinos descargaba un enorme y reluciente pez espada –Luvarus imperialis o "emperador” para los amigos- de su reluciente y refrigerada montura (de nombre Babieca, apellido Renault…). Con tres rodajas bastaron para deleitar la última ingesta de un viernes lleno de emociones, algo cansino.
Ahora tocaba la parte líquida. Raudo y veloz, bajar escalera, abrir puerta, seleccionar divinamente y corriendo a la nevera….

He aquí los protagonistas y las imágenes de la encarnizada gesta que se libró en Sant Cugat:


La carne del espadachín sacrificado resultó sumamente tierna debido a la frescura del producto (¿sabíais que cuando el susodicho mosquetero es fresco, su traje gris destiñe horrores?) y, también, por la ajustada dosis de paella que se le aplicó. Nunca, nuca había comido ese pescado tan tierno y jugoso.

El vino, amielado y floral en nariz. En boca seco, pero sólo hasta cierto punto. Creo que con el primer sorbo que di se me arrugaron tanto los carrillos que una lágrima brotó de pura emoción de mis (a esas horas) cansados ojos. ¡Que acidez señores! Vibrante en boca, con una longitud en el paladar fuera de toda lógica… Después, acostado ya en la cama, el deje amargo y cítrico de su final me deleitó antes de encomendarme -tal que manso cordero- a nuestro benévolo y poco alabado camarada: Morfeo.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

En el país de los tuertos...


Ejerció de Rey el organizador de la cata doblemente ciega, Carlos. Seguimos a tientas sus pasos los demás comensales, incluido el anfitrión del evento, Vicente, que puso su garaje a disposición para que nos pusiéramos ciegos, perdón –olviden este comentario- quería decir nos deleitáramos con esta acertada y satisfactoria propuesta.
El plato fuerte lo sirvió José María con un jabalí estofado que parecía resucitado en el plato. Los vinos maridaron en esta ocasión aunque desconocíamos doblemente su composición y procedencia.

Una doble ciega cuyos resultados fueron sorprendentes y cuyas puntuaciones pusieron en evidencia una obviedad dentro del grupo : el estilo Parker no agrada y marcas de prestigio están lejos de ofrecer su cara más autóctona –excepciones que las hay y muchas aparte- en favor de intereses más comerciales. Prima la satisfacción a corto plazo, embotellar para ser consumido en contra de valores más clásicos como el afinamiento en botella y la paciencia a lo hora de consumir un producto que evolucionará en el tiempo.

Una pequeña decepción. La añada 2003 de Alión dividió al grupo. A pesar que algunos consideraron que debía `puntuar entre los mejores –vidente Vicente- a la mayoría no satisfizo las expectativas debido quizás a una mala conservación y una pésima evolución en botella. Los más que hemos bebido otros años de Alión no supimos reconocer en este el carácter de gran vino de la Ribera que atesora.

El Artadi pagos Viejos 2004 fue el que menos puntuó junto con el anterior. Aunque en este caso interpretaba la música de su creador no nos gustaba la letra. Notas de sobre extracción, maderizado y una pesada carga de torrefactos influyeron en una puntuación que no se ajusta a una buena RCP.

Llegamos a San Román 2004 que fue el que más alta puntuación obtuvo, y con diferencia junto al último de la lista. A la hora de analizarlo nos transportó a las castigadas parcelas del Priorat por su carga aromática, mineral y terroir que transmite. Una exclamación no tanto de asombro al comprobar que es un toro de poderosa cornamenta. No es la primera vez que se confunden los términos al probar los caldos de una u otra D.O.

Por fin llegamos al último de la fila. Ubicación : norteño y al Oeste peninsular. Difícil acertar pero tiene un inconfundible sabor atlántico. Quinta Do Vale Meâo Douro 2005 nos transporta a las laderas del Duero a su paso por tierras lusas. Que paladar más placentero con intensidad medida, elegancia aromática y ese toque final entre salino y balsámico.
¿Cuál es el móvil que une a todos estos vinos y segundo titular de la cata? El tempranillo en todas sus variantes : tinta fina en la Ribera, tinta de toro y la touriga portuguesa, touriga nacional y touriga franca, amén de otras variedades.

Nota de cata

Alión cosecha 2003
Bodega : Bodegas y Viñedos Alión (
http://www.bodegasalion.com/)
D.O. Ribera del Duero
Variedades: tinta fina
Alcohol : 14,5 %
Nota P.V. : 8.5
Ciruela madura, toques de balsámico mentolado, fruta roja muy madura y algo de alcohol. De recorrido medio, semi ácido y un final un tanto desequilibrado. Retro especiado y rastro de flores marchitas.


Artadi Pagos Viejos 2004
Bodega : Artadi Viñedos y Vinos (
http://www.artadi.com/)
D.O.: Rioja
Variedades: tempranillo
Alcohol: 13%
Nota P.V.: 8.45
Café, arándanos hiper madurados y mucha compota de fruta negra con azúcar. Boca golosa con presencia de un tanino un tanto descarado, recorrido medio y un final dominado por el amargo del tostado. Retro de café molido, más compotas y aaaaalgo de mineral.


San Román 2004
Bodega: Bodegas Mauro S.A. (
http://www.bodegasmauro.com/)
D.O. Toro
Variedades: tinta de toro
Alcohol: 14,5%
Nota P.V.: 9.05
Mineral, hierbas de monte,tabaco, chocolate puro –del procedente del cacao- y una madera que gana terreno tanto en vainilla como en tostados. Boca agradable con estructura y sabrosura. Alcohólico, un tanto dulzón; hierbas balsámicas y fruta negra con mineral con el retro de larga duración.
Importante recalcar el incremento con el aire/tiempo en copa de las maderas tostadas.

Quinta Do Vale Meâo 2005
Bodega: F.Olazabal¬Filhos
D.O. Douro
Variedades: 60% touriga nacional, 20% touriga franca, 15% tinta roriz, 5% tinta barroca
Alcohol : 14,5%
P.V.: 8.97
Francisco Olazabal, de origen vasco, y María Luísa Nicolau de Almeida, elaboran sus vinos en la legendaria finca de D.Antónia Adelaide Ferreira, personaje clave en la historia del vino portugués en el s.XIX. y en especial de la región del Douro.
Concentrado, intenso, goloso y con notas balsámicas definen su personalidad. Taninos aterciopelados y larga acidez completan el conjunto.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Cata de Priorats: Maius y Mayol Viticultors

Dos productores estuvieron presentes con sus respectivos productos en una cata que Vadebacus celebró recientemente. Se trata de Maius Viticultors, con sede en Sant Cugat del Vallés pero con viñedos en el término municipal de la Morera de Montsant, en pleno Priorat. Elaboran su Maius, un vino tinto con ligero paso por barrica, entre 5 y 7 meses según la añada, desde el año 2004.


El espíritu del vino radica en una idéntica columna vertebral perceptible en todas las añadas y la voluntad de querer hacer accesible el Priorat a todos los públicos. Estamos hablando de que sus vinos rondan los 12 euros, cosa que los hace muy atractivos, principalmente si se quiere conseguir un vino a precio asequible viniendo del Priorat.


Catamos vinos de todas las añadas comenzando por una novedad, un vino que no está todavía a la venta: Maius Assemblage. Se trata del primer vino del Priorat, según su elaborador, que utiliza un coupage de vino joven sin crianza junto a vino de la añada anterior, la 2006, que sí ha pasado unos pocos meses por madera. El resultado es curioso, aunque no convenció a todos los miembros de la cata (posiblemente por su reciente embotellado y la presencia lógica de SO2).


A continuación catamos las añadas 2006, 2005 y 2004 del Maius observando que el elaborador pretende conferir un hilo conductor a su vino año tras año, cierta peculiaridad de matices, sobretodo en nariz.


Maius Assemblage 2007:

Picota subido. Notas de remolacha en nariz y fruta negra, moras. Se percibe ya en este primer vino la columna vertebral de los vinos de la bodega: notas de sangre muy peculiares, pelo animal y restos de sulfuroso.En boca es sedoso con taninos bastante pulidos, cremoso y carnoso.

Puntuación Vadebacus: 8



Maius 2004:

Picota subido. Nariz nuevamente a sangre. Notas a tierra. Resulta equilbirado y algo alcohólico. Presenta ligeras notas de humedad aunque en boca es pulido y resultón.

Puntuación Vadebacus: 8,2






Maius 2005:

Picota subido en su color. Nariz a chocolate y a fruta negra en abundancia. Aparecen notas a bodega, humedades que no resultan desagradables.

En boca es ácido y falto de tiempo. Retro con las mismas sensaciones que en nariz.

Puntuación Vadebacus: 8,3


Maius 2006:

El mejor vino de la bodega en esta cata. Su color denota juventud, picota muy subido. En nariz recuerda a la tierra húmeda, leves rastros de sangre.

En boca está muy equilibrado para ser un 2006 y con un buen recorrido.

Puntuación Vadebacus: 8,5




Por otro lado pudimos probar dos de los vinos que Mayol Viticultors elaboran en Torroja del Priorat: Brogit y Roser, tinto y blanco respectivamente, con precios rondando los 22€ el primero y 13€ el segundo en tienda.

La bodega en cuestión se dedicaba a vender la uva que producían sus tierras (23 Hectáreas) a terceros, pero a partir del año 2003 decidieron crear su propio vino y así emular a sus progenitores y ancestros.



Las variedades tintas que cultivan son las clásicas de la zona (cariñena y garnacha) junto con algunas foráneas (cabernet sauvignon, merlot y syrah) para dotar a sus vinos del típico coupage por allí utilizado. En cuanto a blancas, la cosa resulta como mínimo curiosa, en contra de utilizar masivamente la garnacha blanca, le dan máximo protagonismo a la macabeu (viura) en sus elaboraciones.

Los dos vinos poseen un mayor carácter y expresividad propia del terreno donde nacen si los comparamos con los Maius. El blanco fue una grata sorpresa por su calidad, un vino diferente y muy de la zona.

A continuación las notas de cata:

Roser 2007:

Macabeu y Garnacha, 14,5% de alcohol en etiqueta.
La nariz se presenta algo cerrada. Notas tropicales, manzana y algo de coco, lima y repostería.
Aparece almendra amarga y notas cremosas de la barrica, vainilla. Floral y recuerdos a ceniza a copa vacía.
En boca es glicérico y untuoso con un muy buen paso por boca dejando un buen recuerdo por su equilibrio.
Buen blanco que expresa el terreno que le da vida.
Puntuación Vadebacus: 8,4


Brogit 2005:

Picota subido sin ribete diferenciable. Nariz con claras evidencias de confitura de tomate, hierbas secas de monte como el romero. Notas tostadas de la barrica, torrefactos, acetona y barnices todo ello con un fondo de caramelo que lo hace apetecible.
En boca es ácido pero equilibrado, con buen recorrido.

Puntuación Vadebacus: 8,4



Desde aquí agradecer a las bodegas las botellas que nos hicieron llegar y poder dar así nuestra sincera opinión.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Divina cena


Tal y como quedó pendiente en la anterior cata nos reunimos una vez más con el propósito de comparar y, ya que nos ponemos, abrir alguna que otra botella de esas que no todos los días podemos probar.
Como siempre Herr nos dispuso en una gran mesa, impoluta ella, esperando nuestra presencia pero sobretodo la de las botellas y decantadores que no tardaron en poblarla.

Con la entrega de un dossier emprendió la (breve) introducción de la cata. En esta ocasión empezaríamos por conocer un serio exponente al premio “Mejor RCP”: Maximin Grünhäuser Herremberg 1998.
También retomaríamos la oportunidad de la distinguida comparación entre dos vinos de la misma añada y misma zona/pago de elaboración: Dr. Burklin-Wolf Kirchenstück 2002 y Basserman Jordan Kirchenstück 2002.
Y para acabar con buen sabor de boca, tres pesos pesados tan selectivos como longevos que, una vez más, nos servirían para hacer otra doble comparación entre ellos: Grans-Fassian Apotheke Auslese*** GK 1990, Grans-Fassian Apotheke Auslese-GK 1998 y Dr. Bürklin-Wolf Gerümpel 1990. Los dos primeros nos mostrarían dos grandes añadas de un mismo productor, los mayores de edad la evolución de dos zonas y hechuras tan diferenciadas entre si aún siendo exactamente de la misma edad.

Veamos entonces las sensaciones y particularidades de todos estos vinos:

Maximin Grünhaus Herrenberg Qba 1998

Alcohol: 8,5º
Acidez: 9,8 gr/l
Azúcar residual: 42 gr/l


Proviene de un pago de 19 hectáreas aproximadamente, compuesto en su totalidad de pizarra roja desmoronada. En su parte alta posee una viña plantada en 1976. Normalmente los vinos resultan más frutales que minerales.

De color amarillo claro, muy brillante y juguetón. Profundos toques nasales de fósforo (¿sello de la casa?), azufre y gas para marcar su aporte mineral y telúrico. Con aire y paciencia muestra unas notas de queso parmesano, flores blancas bien abiertas y registros cítricos punzantes.
La boca es opulenta de entrada e increíblemente crecida al final con una fuerte embestida ácida que se prolonga hasta el fondo de nuestro esófago. De elegante y vicioso recorrido no hace más que insistir en nuestro paladar para volver a probarlo.
Una de sus mejores partes es su retro, muy marcado por las notas cítricas y ácidas de la cáscara de limón, de la lima verde. Con un deje final de polín de limón (con el típico sabor de plástico y limón que dejaban al final).


Dr. Bürklin-Wolf Kirchenstück GG 2002

Alcohol: 13,5º
Acidez: 7,6 gr/l
Azúcar residual: 7,5 gr/l


3,67 hectáreas de basalto aportado que junto a una situación de privilegio para la maduración de la uva, hacen que éste pago confiera al vino una finura, complejidad y longevidad fuera de toda duda.

Presenta una visual de color amarillo dorado con un aspecto algo espeso, como con peso. Las flores blancas se adueñan de la nariz rápidamente, dejando paso a un toque de azúcar quemado y mineral muy curioso, un mineral reconocible del pago en cuestión. Una apreciación personal no compartida por los demás miembros de la cata fue un olor a pegamento Imedio que tendía a remitir con la aireación…
Entra en boca muy sabroso, con fuerte estructura y sin complejos de pesadeces, muy fino en su recorrido y de una personalidad abrumadora. Serio, rotundo y llamando la atención a todas las papilas. Largo y grato final herbáceo, seco en su justa medida con trama elegante y distintiva.
Margaritas, mineral y hierbas silvestres se apoderan de los últimos aromas en retro.
Un vino que enamora y muestra el poder de un GG de categoría. Para tomar y/o guardar.


Basserman Jordan Kirchenstück GG 2002


Alcohol: 13,3º
Acidez: 7,5 gr/l
Azúcar residual: 7,8 gr/l

Misma parcela que el anterior, compartido con 5 productores más. Algunas replantaciones recientes hacen que las viñas no sean demasiado viejas, ni falta que le hace.

Amarillo algo menos dorado que el anterior pero igual de “denso” y brillante, con buena lágrima tranquila. Algo cerrado desde el principio, no llega a la aromática compleja de su contrincante, pero posee una bonita nariz marcada con algo de floral, fruta escarchada tenue y ese toque mineral volcánico que confiere el basalto (algo muy parecido al caramelo de azúcar moreno).
Boca melosa, con bastante untuosidad y buen recorrido. Una elaboración que marca su territorio y saca pecho sin complejo. Flores, mineral seco y hierbas medicinales por retronasal sin demasiada longitud.
Un gran vino que palideció al ser comparado con un pura sangre que parece juegue en una categoría superior.


Grans-Fassian Apotheke Auslese*** GK 1990

Alcohol: 8º
Acidez: 9,5 gr/l
Azúcar residual: 82 gr/l

De un terreno bastante ondulado (por lo que diversifica las calidades allí logradas), de 55 hectáreas llenas de pizarra negra y azul, salen fantásticos y minerales vinos. Compartido por 8 productores que intentan sacar el máximo potencial a sus terrenos.


Con un color amarillo dorado, donde la lágrima es esbelta y rápida, empieza a sugestionar enormemente. Mucho terciario (gas, vinilo, parafina…) en complejas dosis controladas, mucho mineral en la misma cantidad y mucha fruta ácida –cítrica- en idénticas dosis: un conjunto p-e-r-f-e-c-t-o. Toques florales se van apoderando de la copa y junto a unos aromas de fino laurel limitan la suave y armónica melodía nasal de éste vino.
La boca tiene infinitos matices, desde la principal acidez (chispeante, punzante) hasta un saciado final monstruosamente largo. Claro ejemplo de la mejor evolución en boca que se puede obtener a partir de un fruto.
La fase retro repite los mismos aromas que la nariz pero estirándolos en el tiempo hacia el infinito.

No miento si digo que es de los mejores rieslings que se pueden llegar a tomar. En unos 10 años le daremos otra oportunidad.


Grans-Fassian Apotheke Auslese GK 1998

Alcohol: 7,7º
Acidez: 9 gr/l
Azúcar residual: 93 gr/l


Amarillo subido de tono, con aspecto untuoso y de lento resbalar. Predominan las notas melosas en nariz, miel, flores abiertas, cítrico confitado y una suave oleada mineral que crece por detrás.
Boca con sensaciones abocadas, dando un tacto “espeso” y con peso. La acidez llega en segundo plano, acusándose hacia el final del trago. Muy largo y goloso, con claras necesidades de reposo en botella.
Retro poderoso, muy floral y cítrico (naranja y piel de pomelo maduro).

Difícil comparación con el anterior “todopoderoso” de la casa, quizá en una década tiendan a parecerse y a poder enfrentarse entre si.


Dr. Burklin-Wolf Gerümpel Auslese “R” 1990

Alcohol: 9,7º
Acidez: 9,1 gr/l
Azúcar residual: 81 gr/l

Discutible GG en el municipio de Wachenheim. Sólo uno de los dos propietarios lo clasifica como GG al poseer viñas viejas, el otro (Dr. Bürklin-Wolf) no le da ese rango, pero lo explota magníficamente.


[Cata anterior]
Dorado subido, con buen brillo. Hierbas de tocador, pomelo rosa y te verde se apoderan de la nariz, dejando el mineral en segundo plano pero permitiendo el aumento de los aromas terciarios que afloran in crescendo con el aire en copa.
Muy buena entrada de boca, con personalidad y suficiente acidez, dejando en el recuerdo cierta amargura herbácea que le da personalidad.
Largo final con marcadas notas de membrillo, espliego y toques terrosos.

Que manera tan digna y respetable de evolucionar (que no de envejecer).



Eso es lo que dieron de si los vinos en cuestión, huelga comentar la calidad y el buen entendimiento que hubo con los platos seleccionados para acompañar a la materia líquida: parrillada de verduras para el primer vino, entrecot de ternera blanca para los Kirchenstücks y surtido de quesos para los dulces.
Aparte de todo eso, también se disfrutó (unos más que otros) de un mágnum de Champagne de Jean Lallement (80% pinot noir, resto chardonnay), muy resultón al principio (varios encontraron toques salinos y buenas notas de levaduras) pero algo hinchado por su carbónico al final. Muy digno en todo caso para empezar el tema con alegría.

Desde aquí lanzo una felicitación triplicada: al dispuesto restaurante Sa-Txon por su agradecida y pendiente dedicación, a Vinialia por su buen -y casi altruista- hacer y a Lluis, por esa grandiosa 4ª botella de cápsula dorada que sacó de su atemperada y protegida bodega personal (realmente esperamos que le queden muchas más para poder volver a repetir estas odiosas comparaciones).

lunes, 24 de noviembre de 2008

Cata de aniversario (y II)


Robert Groffier “Les Amoureuses” 1997:

Hablar de la Borgoña es provocar distensión y relajación, felicidad y suavidad. Los tintos que allí encontramos son caldos amables y de buen tacto, limados con el tiempo y sedosos como ninguno otro. Como siempre cada elaborador marca territorio y la calidad de los vinos siempre vendrá en función de dicha elaboración pero también del terreno.

Robert Groffier es un pequeño elaborador de la Borgoña donde posee unas siete hectáreas en diferentes zonas. La Borgoña es una zona amplia dentro de Francia con diferentes clasificaciones, casi intraducibles, con pagos compartidos y subregiones con nombre propio.

Prácticamente la zona más conocida o con mayor renombre de la Borgoña es la llamada Côte d’Or que se divide en varias subzonas, La Côte de Nuits es la que nos ocupa y se sitúa al norte del famoso pueblo de Beaune. Allí podemos encontrar varias denominaciones entre ellas Chambolle-Musigny, fragmentada en casi 30 pagos diferentes según sus calidades. Prácticamente todo son Premiere Crus y Grand Crus.
Uno de esos pagos es el llamado “Les Amoureuses”, compartido por varios elaboradores. Robert Groffier posee apenas una hectárea de terreno allí y es donde crecen los viñedos del vino que nos ocupa: Chambolle-Musigny Premier Cru 1997 “Les Amoureuses”.


Es un vino que expresa el terroir de forma intensa. De hecho fue el “ganador” de la cata de aniversario, aunque tres de los vinos quedaron muy parejos en puntuación como podéis comprobar. Es pinot noir de primera categoría, con once años a sus espaldas, tal vez aún lejos de los modernos métodos de elaboración o del efecto globalizador que tanto nos molesta. Pura seda en la boca…

Nota de cata:

Presenta un color teja oscura, algo más subido de lo que estamos acostumbrados a encontrar en los vinos con pinot noir…Ribete más claro. En nariz encontramos arcilla, tierra, fruta roja del estilo del arándano, no tanta fresa, con nata fresca. Recuerdos salinos y tabaco, puro habano. Plátano quemado o recién flameado. La boca es de ensueño: seda que no terciopelo, sin aristas. Los taninos deben estar aunque no podemos demostrarlo mediante el tacto. Enorme la acidez final, después del paso por boca, que se funde con un chocolate amargo y unos mentolados que prolongan el éxtasis te transportan en el tiempo.


Puntuación VDB: 9’68

Chateau Latour 1994:

No por nada en la clasificación general del país con más relevancia hablando de vinos del mundo, efectuada en los albores del año 1855 (con Napoleón III como emperador de Francia), se decidió cuales eran los mejores Châteaux de la zona del margen izquierdo del Dordoña, Burdeos. Se tuvieron en cuenta los precios y la calidad demostrada en los últimos 100 años, así como la categoría de sus suelos.
Pocos fueron los seleccionados en la categoría superior (la clasificación fue dilatada, abarcó desde los mejores Premier Grand Cru hasta el Cinquième Grand Cru Classé), cuatro para ser exactos: Haut-Brion en Pessag-Leógnan (Graves) y Lafite-Rotschild, Margaux y Latour en Paulliac (Medoc).

Toca centrarse en éste último, en particular al referente de la cosecha de 1994, una añada considerada como muy buena y que, por los casi cinco lustros que han pasado desde que se recogieron las uvas, puede ser un más que digno gentleman.

Vale la pena comentar que el viñedo de la propiedad se remonta a 1680, eso permite una larguísima tradición que ha desafiado a todo tipo de problemas para llegar a día de hoy como lo que es, un grande de Burdeos.
Actualmente cuentan con aproximadamente 78 hectáreas (compuesto de gravas en superficie y un subsuelo suficiente fértil) de las cuales el 75% es cabernet sauvignon, el 20% merlot y el resto de dos varietales más de la zona, cabernet franc y petit verdot. Esa misma proporción de variedades se utiliza año tras año para la elaboración de las 18.000 botellas del Gran vin.
Su crianza, como no podía ser de otra manera, se realiza en barricas de roble francés, durante un promedio de 18 meses, con pequeñas variaciones de tiempo según las características de cada cosecha.

Aparte de las bondades que nos pueda deparar un gran vino como éste conviene saber que, por regla general, los vinos de Burdeos están necesitados de una crianza en vidrio relativamente larga. Se puede hacer una media y decir que un buen Burdeos, de una añada medianamente buena, tiene unas fases diferenciadas según su edad. Al sexto u octavo años después de la cosecha resulta algo “maderoso”, sus taninos algo amargos y rústicos. Cuando cuentan con más de diez años se vuelven a abrir, fruta y una redondez en boca que durará no menos de otra década. Cuando entran ya con la mayoría de edad bien cumplida, en una etapa de aromas terciarios e incluso con toques cítricos y una boca más que elegante de sensual recorrido, tranquilamente 30 o 40 años en los mejores casos y en las mejores añadas.

Nota de cata:

Decantado dos horas.
Presenta un profundo color picota madura, con un ancho ribete amarronado. Lágrima algo teñida, dispersa y rápida.
La fase olfativa marca a fuego en la nariz unas sensaciones de poderío absoluto. Los terciarios son finos y cuidados, algo de cuero, establo caballar y caldo de carne se entremezclan y juegan entre si para tomar, a ratos, el protagonismo por separado. Con la ayuda del aire y movimiento de copa aparece un queso curado junto a un aumento de aromas de flores oscuras (violetas). Después de jugar media hora con él, las ñoras, puntas de anises y el sotobosque soleado (con su hojarasca bajo los pies) marca un final de etapa nasal que recordaremos largo tiempo.
Complicada faena describir éste vino en boca, su peso y carnosidad no se pueden expresar con palabras. Tan fuerte, tan arrogante y con tal estructura que hace palidecer al más grande catador de vinos del mundo… Su movimiento dentro de la cavidad bucal es insuperable, denso y consistente con una equilibrada carga de acidez que despierta las papilas más aletargadas. Recorrido excelente y paso por boca como lo que es, un monstruo.
El final es tan largo como la experiencia de la bodega; han de pasar unos buenos minutos para darte cuenta de que lo tragaste… Arcillosa tierra mojada, trufa y habano viejo en un retro que soporta el revolotear de pequeños querubines alrededor de la poca conciencia que nos queda sin extasiar.

Puntuación VDB: 9,65

Egon Müller Scharzhofberger Auslese 2003:

Hablar de una gran bodega puede resultar un tanto problemático por varios motivos. Primero, por no infundir el máximo respeto sobre la merecida fama de esta. Segundo, no resultar cansinos revelando una y otra vez las mismas reseñas que la inmensa mayoría de lectores ya conocen.
Por ejemplo, ¿qué se puede decir que no se sepa de grandes bodegas como Petrus, Bollinger, Domaine de La Romanée-Conti o la nacional Vega Sicilia? Difícilmente hondaremos más en el conocimiento de métodos o números (hay quien se chifla informando sobre montones de datos numéricos). Perfecto, ya los sabemos entonces.

La cuestión es que, para hablar de Egon Müller Scharzhofberger Auslese 2003 -un magnifico vino que sin duda se clasifica entre los mejores del mundo-, pocos datos podemos aportar para exteriorizar el gran potencial de la bodega o de sus acertadas creaciones.

En diversas ocasiones hemos disertado sobre éste productor en esta nuestra casa, siempre desde una óptica conservadora y, porque no, algo lúdica y enfocada a los neófitos del panorama vínico germano.
Por una vez y sin que sirva de precedente diremos que, para los más noveles en el tema, dicha bodega y su propietario actual (descendiente directo del primero) son el mayor exponente del vino alemán que hoy en día se puede encontrar, ya sea por precio medio de sus elaboraciones o por la grandiosa calidad que atesoran cosecha tras cosecha, (casi) ignorando las características de cada añada por delicadas que resulten.
Para los iniciados en el mundo de la riesling, me atrevo a definir los vinos de Egon Müller como un cóctel de los mejores retazos de otros grandes productores de la zona. Si pudiéramos diseccionar el delicado aporte mineral de Grans-Fassian, la frescura rechinante de la acidez de Fritz Haag, la columna vertebral de Heymann Löwenstein y la capacidad de envejecimiento de Maximin Grünhaus, tendríamos algo parecido a lo que esta botella de filosófico vino puede llegar a dar.
No por nada poseen la más grande parcela de Scharzhofberger, el mejor pago de riesling del mundo para muchos, toda una ladera de magnífica exposición que se reparte entre sus ocho dueños, a cual más significativo. En ese aspecto Egon Müller III lo tiene sumamente claro:

“La calidad de los vinos se forja totalmente en la viña, pero en la bodega podemos potenciar sus mejores cualidades”

Sin dilatar más el comentario de cata concluimos diciendo que éste vino, nacido en el valle del Sarre, puede y debe envejecer por decenios, aunque para desgracia de nuestras satisfacciones futuras, se puede beber desde que termina de fermentar.

Nota de cata:

Bonito amarillo dorado con cierto brillo y una densidad considerable.
Nariz marcada por ligeras notas de hidrocarburo floreciente, amielados, cítricos de toda clase y una buena dosis de fruta blanca bien madura. Parece que el oxígeno juega a su favor, evolucionando la nariz hasta unas hierbas aromáticas (menta, salvia) delicadas y sensuales.
La boca posee mucho peso, es untuoso por defecto, muy equilibrado en sensaciones y con una marcada presencia de su azúcar residual, siempre de la mano de una acidez que promete alegrías futuras.
Queda marcada en la boca la presencia de fruta en almíbar, melocotón y albaricoque maduro, mineral y hierbas de tocador. La punzada cítrica se alarga en boca mientras el reloj se vuelve compañero de cata, se mueve sin prisa….

Puntuación VDB: 9.38


Gessinger Sonnenuhr Eiswein 1998***:

Siendo esta bodega una total desconocida en España, se apostó por ella por varias bandas, lo cual nos llenó de satisfacción al comprobar, en nuestro peregrinaje alemán de no hace demasiado tiempo, que siendo un productor de dimensiones muy moderadas tiene una notable presencia en los alrededores de su patria natal, Bernkastel-Kues.
El hecho de pertenecer al VW (Vereinitge Weingutsbesitzer Koblenz) le dota de un mínimo de calidad contrastada, pero lo que realmente cuenta es la calidad media y la personalidad que el propio Albert Gessinger da a sus creaciones vínicas.

Con algunas botellas catadas ya por estos lares parece que hay una característica común y definida en sus vinos: un elegante herbáceo algo mentolado y una tan pulcra como presente acidez un tanto amarga al final de cada trago.

Esta botella viajó desde su patria natal hasta Sant Cugat para deleitarnos con un gran vino, un vino que cerró las puertas del paraíso detrás nuestro.
Algunos tenían ganas de sentir esa punzada cítrica y fresca que proporcionan los vinos helados… no salieron defraudados, todos achinaron los ojos al probar este Eiswein seleccionado.

Nota de cata:

Posee un increíble color amarillo dorado con tonos verdosos de consistencia.
Fruta cítrica, limón y pomelo se apoderan de la nariz. Hierbas medicinales y aromáticas, mezcladas con el frió rocío que sólo en Mosel se reúne en las orillas del río. Parece que los terciarios se resisten a dar la cara (sólo una leve punzada de gas se deja entrever), demasiada juventud para éste vino a día de hoy…
Con una boca presidida por la aguda acidez, recorre la cavidad con cierta densidad. Increíble saturación de las papilas más adormecidas con ese final tan personal de la casa, un toque ácido/amargo que se prolonga pausadamente.
Con esa longitud, la menta, el tomillo y algo de espliego son los protagonistas de la escena, siempre controlados desde arriba por el mineral de la zona.

Puntuación VDB: 9.43

domingo, 23 de noviembre de 2008

El 20 N



Nos cogió por sorpresa, recién cumplido nuestro primer aniversario, la entrevista que El Periódico de Catalunya en su edición del pasado jueves dedicó a los blogueros aquí presentes y otros ausentes. Alberto González en el suplemento Gastronómico Gourmets nos situó como primeras espadas de culebrón en ocasión de su artículo sobre lo que titula “El fenómeno blog en Catalunya como plataforma para difundir la cultura vitivinícola”.
En el artículo compartimos protagonismo con el blog De Vinis de nuestro querido compañero Joan Gómez Pallarés. El texto difunde la idea de la riqueza del debate que se establece, con el vino por supuesto como alma mater e hilo conductor, a raíz de las opiniones, críticas y comentarios que los blogueros realizamos, en este caso desde Catalunya pero abierto a toda la comunidad, desde la más cercana y local hasta la más alejada en las antípodas de nuestra geografía.


Es importante destacar que no nos mueve un interés económico, que nos gusta llegar a la gente, que nos abre perspectivas y nuevas amistades y que pretendemos ser independientes, honestos y transparentes. De las ganas de aprender a la satisfacción de compartir nuestras experiencias se entiende la vocación de Vadebacus, aunque por el momento en este sacerdocio no practicamos el celibato.
En lo que sí rectificamos en este artículo es en la dirección del blog : http://www.vadebacus.com/. Por lo demás no estamos todos los que somos pero si somos todos los que estamos.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Alemania (y IV): dos bodegas, una cata y hasta otra

Ya nos habíamos hecho la idea de que sería imposible visitar ninguna bodega debido a las fechas elegidas del viaje (plena vendimia, tiempo de estrés y nervios bodegueros).
Por esa razón, después de visitar a nuestro amigo Alexander en un viñedo donde trabaja por cuenta ajena, nada nos alegró más que escuchar de la propia boca de uno de los futuros herederos de la propiedad la invitación a una cata que celebrarían por la tarde en honor a la familia recién llegada del extranjero.

Como fuimos demasiado puntuales al acto aprovechamos la ocasión para secuestrar prudentemente a nuestro amigo para que nos enseñara las instalaciones de la bodega mientras sus responsabilidades se lo permitieran.
Muy amablemente nos mostró su “rincón de decisiones”, la sala de barricas viejas, la de los tanques de acero, la maquinaria aún brillante de reciente adquisición y muchos entresijos y recovecos que sólo los privilegiados llegan a atisbar.


A modo de lección instructiva, pudimos probar el mosto (que reposaba prensado escasamente un día antes) destinado a la elaboración de un Riesling Spätlese Feinherb. Dejemos claro que hay una gran diferencia entre catar un mosto o un vino, todo es muy primario, mucha fruta fresca varietal en nariz (en esa ocasión nos sobresalto un potente olor a boniatos y castañas asadas...), pero una increíble precisión en boca. La acidez y la estructura melosa del riesling tiene personalidad de sobra para sacar pecho desde recién exprimida ¡¡que acidez, que longitud en boca!!. Toda una experiencia que vale la pena de realizar a todo chalado vínico como nosotros.


video

La cata fue genialmente dirigida por el gran patriarca familiar, una persona que destilaba fuerza y rectitud por todos sus poros. Por gentileza hacia nosotros se tomó la molestia de realizar la cata en dos idiomas, en el autóctono alemán para la familia y en ingles para el resto de “añadidos”.
Alrededor de 15 vinos pasaron por nuestras manos y narices: la mayoría de la propia bodega y otros ya conocidos por nosotros por tratarse de los elaborados por Weingut Barzen.

Al día siguiente, todavía con ese deje mineral que dejan los rieslings sellado a fuego en el paladar, pudimos dar fe que la bodega familiar de nuestro amigo es eso, una bodega pequeña y personal enclavada en los bajos de su casa.

Los toneles y fuders que pacientes esperan al vino que apunto asoma, no hacen más que asegurar una constancia, una regularidad y equilibrio a toda materia que por ellos pasa.
Los nichos de botellas (prácticamente vacíos, buena señal) cobijan las últimas existencias de anteriores añadas, destinadas a mostrar a su hacedor su valía en futuras recatas.





Y con este pequeño escrito concluimos la serie dedicada a nuestro gran viaje (no tanto por tiempo transcurrido, sino más bien por todo lo aprendido),no nos queda más que pedir que se pueda repetir y que, como mínimo, sea tan satisfactorio como éste.